- Brasserie Lafayette (Recaredo 2, Madrid) es un decano de la cocina francesa y uno de los restaurantes más románticos y bonitos de la capital, con una decoración provenzal diferente y con personalidad propia, alérgica a la ‘clonificación’ habitual del interiorismo de muchos restaurantes.
- Lafayette es espectacular, pero la protagonista es la mejor cocina francesa de brasserie; entre las novedades, sus embutidos de cerdo de Bigorre, la foundue o su nuevo brunch dominical para los ‘valentines’ rezagados.
- Con casi 20 años de historia en Madrid, su local en Chamartín, ubicado en una antigua lechería, cuenta con una preciosa terraza ajardinada, disfrutable todo el año, y un brunch dominical (47,5 € pax) simplemente impecable.
Brasserie Lafayette (Recaredo 2, Madrid, 1 Sol Repsol) es uno de esos espacios que trasciende modas y tendencias pasajeras y, en sus casi dos décadas de vida en Madrid, se ha convertido en un imprescindible de los amantes de la mejor gastronomía gala. Pero es que, además, ofrece un atractivo añadido: es un lugar perfecto para los gourmands enamorados, que buscan un ambiente romántico y especial sin tener que renunciar a la mejor oferta culinaria con sello netamente francés y a una cava repleta de referencias que apetece descubrir y explorar. Reservar este San Valentín, eso sí, es imprescindible para disfrutar del restaurante francés más especial de la capital. Para decir “Je t’aime” una y otra vez. Y comer de manera impecable.
Lafayette siempre apostó por ofrecer a sus comensales una atmósfera especialísima. Ya lo hizo en su primera etapa, en el local fundacional del barrio de Las Tablas, y lo hace en este local de Chamartín, que ocupa desde 2018, y que antaño fue una lechería. Con una de las terrazas ajardinadas más bonitas de la zona (dotada de un sistema de calor-frío que la hace disfrutable y agradable todo año), su decoración trasciende tendencias y tiene sello propio, ajena a modas pasajeras o clónicas. Destaca la vegetación, con numerosos ramos de paniculatas; el frontal de troncos, uno de sus sellos, y la iluminación, siempre cálida.
Para los que aman (la buena comida)
En la carta de Lafayette no faltan platos que ya son conocidos entre los buenos gastrónomos, como su famosa sopa de cebolla, con una textura mucho más cremosa que la clásica; la raya a la meunière, deliciosa; su ratatouille con espuma de ave, con todo el sabor, o el steak tartar. Para los ávidos de novedades, no deben dejar de probar la tabla de embutidos franceses de Porc Noir de Bigorre, una generosa ración de jamón, salchichón, gorge sèche y rosette del auténtico cerdo gascón con de Denominación de Origen. Nada extendido en España, es un cerdo ’pariente’ de nuestro porcino ibérico, con una limitada crianza en la zona de Pirineos Centrales de Francia. Tras años al borde de la extinción, ha resurgido por su alto potencial gastronómico, pues posee una carne es exquisita (gracias a su alimentación, muy escogida), mucho más roja y marmolada que el cerdo clásico y rica en antioxidantes. También resulta un plan romántico y gourmet, a partes iguales, su famosa fondue de Mont d’or, uno de los quesos alpinos más apreciados, acompañada de deliciosa coppa de Porc Noir de Bigorre, un ilustre pariente del cerdo ibérico, además de las indispensables patatas Ratte, variedad famosa por su peculiar forma y sabor. Ideal para compartir como plato principal para dos personas, su precio es de 65 euros.
El mejor anfitrión (y el que más sabe de vinos franceses)
Al frente de la cava y del día a día del negocio, un intangible sin el que Brasserie Lafayette no sería lo que es: el bretón Sébastien Leparoux. Este francés enamorado de Madrid es una figura imprescindible del panorama gastro madrileño. Amante de la historia y pedagogo del vino galo (no siempre bien entendido en España), nadie como él tiene la capacidad de traer de su país etiquetas singulares, tendencias al alza poco conocidas en nuestro país, vinos increíbles a precios más que razonables y de explicar y dar una amenísima lección de buen beber en cada servicio. Discreto y amable anfitrión, es uno de los grandes de la sala en Madrid y el mejor para explorar en el universo de los vinos galos, pues en la bodega solo alberga referencias de su tierra, con la feliz excepción de escogidos jereces, una de sus pasiones. Siempre atento a novedades y a sus comensales, crea un ambiente magnífico.
Domingo de brunch, plan romántico para rezagados
Aquellos que, por compromisos familiares o por padecer de un calendario poco flexible, quieran celebrar San Valentín de una manera distinta, pueden hacerlo con originalidad y buen sabor el 15 de febrero. Ese día, domingo, acoge de 11.30 a 13.30 h y previa reserva, un delicioso brunch (47,5 euros pax). Además del café o infusión, incluye una bebida (zumo de naranja o el cóctel Basil Smash, a base de ginebra, albahaca fresca, zumo de limón y jarabe). A continuación, una potente selección de entrantes (minicroissant con embutido de Bigorre y lamina de Comté, daditos de brioche con foie gras mi-cuit, chupito de crema vichyssoise con coco, minipissaladière de Niza y croqueta de confit de pato. Hay que elegir entre cuatro apetitosos principales: dos huevos de granja, al estilo Bénedictine o fritos, con patatas fritas; el Croque-Monsieur con miniensalada verde, la jugosa tortilla de chalota y azafrán o el salmón gravlax con blinis de trigo sarraceno y crème fraîche. Todo se sirve con pan, claro. Y como postre, dos delicias de la casa: el sablé de limón con merengue y las milhojas de crème brûlée.
Fuente: THE NEWSROOM