UN PALACIO QUE ES PURO ESPLENDOR Y OPULENCIA

Texto: Javier Gutiérrez
Fotografías: Javier Gutiérrez/Cardinalia Comunicación
UN PALACIO QUE ES PURO ESPLENDOR Y OPULENCIA

Esplendoroso es el calificativo que mejor se ajusta para definir este palacio encargado por Carlos Manuel I de Saboya como residencia para la corte, recientemente trasladada desde la capital de Chambéry. Encargo que recayó en el año 1584 sobre el soldado, ingeniero militar y arquitecto Ascanio Vitozzi.

Centro geográfico, estratégico y político de la capital saboyana, desde el punto de vista arquitectónico el Palacio Real sufrió diferentes transformaciones a lo largo de los años. Quizá las más importantes fueron llevadas a cabo por el primer arquitecto de la corte, Filippo Juvarra, quien se encargó de la renovación del acceso a la segunda planta con la escalera conocida como “de las tijeras” y por Guarino Guarini, encargado de la construcción en el ábside de la catedral de la capilla de la Sábana Santa, a la que los Saboya podían acceder directamente. En la actualidad, este privilegio se ha hecho extensivo a todo el mundo y los turistas también pueden recorrer este camino real gracias a una conexión interna. Con la unificación de Italia en 1861, la capital se trasladó primero a Florencia y posteriormente a Roma, perdiendo el palacio la función de corte que había tenido desde sus orígenes.

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Escalera de "las tijeras" obra de Filippo Juvarra

Aposentos reales decorados con ricos techos de madera dorada y pinturas conmemorativas con escenas alegóricas; tapices encargados a los talleres de Beauvais y de la Manufacture Royale des Gobelins de Francia; bóvedas pintadas, talladas y doradas; salas bellamente enriquecidas con estucos, espejos y lacas chinas… diferentes renovaciones en la decoración engrandecieron el palacio con el paso de los años.

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Salón del Trono del Palacio Real

El Palacio Real de Turín, uno de los palacios históricos más opulentos y suntuosos, alberga los Museos Reales, formados por el Palacio Real con la Armería y la Capilla de la Sábana Santa, la Galleria Sabauda, el Museo de Antigüedades con la Galería Arqueológica y el Teatro Romano, los Jardines Reales, la Biblioteca Real y las Salas Chiablese.

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El Palacio Real en la noche turinesa

La Armería o Arsenal se remonta al año 1837 y fue fundada por Carlos Alberto. Situada en la Galería de la Reina, está bellamente decorada por el pintor de la corte Claudio Francesco Beaumont. Este magnífico e histórico espacio expositivo se nutrió de obras procedentes de los arsenales de Turín y Génova, de antigüedades y de prestigiosas colecciones adquiridas en el mercado de antigüedades, como la de Alessandro Sanquirico (1833), de Milán y la de Martinengo della Fabbrica (1839), de Brescia.

Posteriormente, en 1842, el museo fue ampliado en la Rotonda para albergar colecciones posteriores, como la de armas orientales. Más de cinco mil obras que abarcan desde la Prehistoria hasta principios del siglo XX, incluyendo la Sala Real de Medallas con más de sesenta mil piezas, entre las que encontramos monedas antiguas y modernas, medallas y sellos, dando forma a uno de los lugares más sorprendentes e interesantes de los Museos Reales.

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Armería o Arsenal del Palacio Real

Otro de los espacios de obligada visita es la Capilla de la Sábana Santa. Construida para albergar el paño de lino en el que está impresa la imagen que los cristianos identifican con Cristo, su obra se inició en 1607, siendo impulsada por el arquitecto Guarini, padre teatino, matemático y uno de los principales protagonistas del barroco europeo. El resultado final es una estructura que en su momento desafió todos los cánones arquitectónicos conocidos. Propiedad de la familia de Saboya desde 1453, la reliquia se conserva actualmente en un relicario especial situado al final de la nave lateral izquierda de la catedral.

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Capilla de la Sábana Santa

La pintura también ocupa un papel destacado en el Museo Real gracias a la Galería Sabauda. Fundada por el rey Carlos Alberto en 1832 con pinturas pertenecientes a los duques y reyes de Saboya y otras procedentes del palacio genovés de los Durazzo, con el paso de los años se fue enriqueciendo con importantes adquisiciones, sobre todo obras de maestros del Renacimiento italiano y flamencos y en 1930 con la colección del industrial Riccardo Gualino. La Galería Sabauda exhibe actualmente más de ochocientas obras de artistas tan reconocidos como Sandro Botticelli, Beato Angelico, Mantegna, Veronese, Gentileschi, Guido Reni o Duccio, así como las famosas vistas de Turín de Bernardo Bellotto.

Las campañas de adquisición impulsadas por Emanuele Filiberto y su hijo Carlo Emanuele I entre los siglos XVI y XVII marcaron los inicios del Museo de Antigüedades y la Galería Arqueológica. Importantes esculturas, relieves y vestigios de la antigua Augusta Taurinorum encontrados durante las demoliciones llevadas a cabo en el centro de la ciudad en 1723; la investigación arqueológica y la labor de diplomáticos y cancillerías internacionales en el siglo XIX y las donaciones y adquisiciones durante los siglos XX y XXI favorecieron el crecimiento de la colección, acciones todas estasque supusieron el enriquecimiento de las colecciones arqueológicas de los Museos Reales.

El Teatro Romano de Augusta Taurinorum fue construido en el siglo I d. C. y estuvo activo hasta el siglo III. Se trata de la única infraestructura de la ciudad romana en la que se pueden apreciar las diferentes fases constructivas, en este caso tres. Situado junto al Palacio Real, después de siglos de deterioro salió a la luz en 1899 por iniciativa del rey Umberto I.

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Teatro romano

Los Jardines Reales, un espacio verde de extraordinario valor monumental y medioambiental que se extiende a lo largo de aproximadamente siete hectáreas, están formados por el Jardín Ducal, el Bastión Verde, un pequeño pabellón que da al Boscheto del siglo XIX y donde se encuentra la instalación Pietre Preziose del artista Giulio Paolini y, por último, los Jardines Orientales con la Fuente de los Tritones y las Nereidas creada hacia 1757 por el escultor Simone Martinez.

Más de doscientos mil volúmenes, mapas antiguos, grabados y manuscritos iluminados conforman el excelente patrimonio de la Biblioteca Real. Pero fue en 1839, con la adquisición de la colección de Giovanni Volpato, cuando se amplió con un valioso conjunto de dibujos de grandes maestros italianos y extranjeros, entre los que destacan trece hojas autografiadas por Leonardo da Vinci, enriquecido posteriormente con el famoso “Códice sobre el vuelo de las aves”. Este considerable aumento provocó la construcción de una nueva planta, inaugurada en 1842 diseñada por el arquitecto de la corte Pelagio Palagi, con un diseño de mobiliario monumental distribuido en dos niveles. 

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Detalle de la decoración del Palacio Real

Situado fuera del Palacio Real, pero contiguo a este, en el Palacio Chiablese se encuentran las Salas Chiablese. Construido a partir del siglo XVI, fue en 1753 cuando el rey Carlo Emanuele III lo cedió a su segundo hijo, Benedetto Maurizio, duque de Chiablese. Sobre el primer arquitecto de la corte, Benedetto Alfieri, recayó la responsabilidad de reformar el palacio para crear una de las residencias más elegantes de la ciudad. Alfieri redistribuyó los espacios para dotar al edificio de funcionalidad, proyectó la nueva fachada a la catedral, así como una galería que comunicaba con el Palacio Real. De la decoración se encargaron los mejores artistas, tanto locales como llegados de Roma y Nápoles, que adornaron las paredes con boiseries talladas y dotaron de movimiento las bóvedas con estucos de formas rococó. Pinturas de los artistas más importantes de Turín fueron colgadas sobre las puertas y del mobiliario se encargó el rey de los ebanistas, Pietro Piffetti, que entre otras maravillas realizó el espectacular mueble que se puede ver en la Sala de Alcoba.

Los Museos Reales cuentan con dos tiendas, una cerca de la taquilla y otra en la primera planta de la Manica Nuova, junto a la Galería Saboya. En ellas podrás encontrar, además de ese recuerdo que llevarte a tu casa, publicaciones relacionadas con las colecciones y las exposiciones temporales, así como de la historia y el patrimonio artístico del Palacio Real.

Didáctica, lúdica y además cómoda, así es la visita al Palacio Real. En el Café Real, situado en las antiguas salas del servicio de la Frutteria, lugar dedicado a la conservación de la porcelana fina desde el siglo XVIII, podrás disfrutar de un sereno descanso mientras disfrutas de un delicioso almuerzo en un entorno único y elegante, entre objetos de las colecciones de los Saboya.

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Almuerzo en el Café Real

Si haces la visita con bebés o mascotas, también encontrarás facilidades. Los Museos Reales cuentan con zonas independientes, pequeñas salas tranquilas y privadas dedicadas a la lactancia y al cuidado de los bebés. Y para las mascotas, ofrecen el servicio BauAdvisor, disponible reservando en la página web https://www.bauadvisor.it/.

https://museireali.beniculturali.it/en/

 

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Texto: Javier Gutiérrez
Fotografías: Javier Gutiérrez/Cardinalia Comunicación