TULUM (MÉXICO) AFRONTA DESCENSO DE VISITANTES EN SUS RUINAS

Desciende la llegada de visitantes a la zona arqueológica de Tulum.
  • La zona arqueológica de Tulum atraviesa un nuevo periodo de descenso en la llegada de visitantes, una situación que refuerza la preocupación de empresas, trabajadores y residentes vinculados a la actividad turística del destino.

Durante el primer trimestre de 2026, el recinto recibió 257.978 personas, lo que representa una reducción del 33,1 % con respecto al mismo periodo del año anterior. El dato confirma la continuidad de una tendencia negativa que ya se había hecho visible a lo largo de 2025.

El complejo arqueológico, situado frente al mar Caribe y reconocido como uno de los iconos turísticos de Quintana Roo, cerró el pasado año con poco más de un millón de visitantes. Se trata de su cifra más baja en quince años, excluyendo los periodos excepcionales marcados por las restricciones de movilidad de 2020 y 2021. La pérdida de afluencia no solo afecta a la visita al patrimonio histórico, sino que tiene consecuencias directas en la economía cotidiana de Tulum.

Guías turísticos, artesanos, taxistas, restauradores y pequeños comerciantes perciben el impacto de una menor circulación de viajeros. Para muchos negocios situados en los accesos tradicionales a la zona arqueológica, cada grupo que deja de llegar supone una reducción inmediata de las ventas. La preocupación es mayor entre quienes dependen de la temporada alta para sostener su actividad durante el resto del año y mantener el empleo de sus equipos.

La evolución del destino responde a una combinación de factores. El encarecimiento de los servicios, las dificultades de movilidad y la percepción de que la experiencia resulta más compleja para el visitante han modificado la relación de muchos viajeros con Tulum. El acceso a la zona arqueológica y a determinadas playas se ha convertido en uno de los asuntos más sensibles, tanto por los costes asociados como por la logística necesaria para llegar a los principales atractivos del municipio.

La puesta en marcha del Parque del Jaguar, concebido como un espacio destinado a proteger el patrimonio natural y cultural de la zona, ha introducido una nueva dinámica de visita. El proyecto incorpora senderos, áreas de conservación, servicios y conexiones con otros equipamientos turísticos. Sin embargo, su funcionamiento ha suscitado debate entre sectores locales, que reclaman fórmulas capaces de compatibilizar la preservación del entorno con una accesibilidad más sencilla, transparente y atractiva para residentes y turistas.

Tulum se construyó durante los últimos años como una referencia internacional de turismo de estilo de vida. Sus playas, cenotes, hoteles boutique, experiencias de bienestar, gastronomía y oferta cultural atrajeron a viajeros de mercados muy diversos. Este rápido crecimiento generó notoriedad global, pero también incrementó la presión sobre las infraestructuras, los ecosistemas y el coste de vida local. La actual desaceleración obliga a revisar el modelo desde una perspectiva más equilibrada y sostenible.

A los retos estructurales se suman factores ambientales que condicionan la percepción del destino. La llegada masiva de sargazo al Caribe mexicano ha afectado a la imagen de las playas y ha obligado a redoblar los trabajos de limpieza y contención. Aunque se trata de un fenómeno regional, su incidencia en un destino asociado de forma tan directa al paisaje costero resulta especialmente relevante. La conservación de manglares, arrecifes, cenotes y franjas litorales se mantiene, por tanto, como una prioridad ineludible.

La caída de visitantes también abre la puerta a una reflexión sobre la diversificación de la oferta. Más allá de las ruinas y del litoral, el municipio cuenta con riqueza natural, tradiciones comunitarias, gastronomía local y posibilidades para desarrollar experiencias culturales y de naturaleza con mayor valor añadido. Reforzar estos productos puede contribuir a distribuir mejor los beneficios del turismo y a reducir la dependencia de unos pocos puntos de elevada concentración.

La conectividad aérea y terrestre será otro elemento clave para la recuperación. La apertura del Aeropuerto Internacional de Tulum amplió las expectativas del destino, aunque el reto pasa ahora por consolidar rutas, mejorar la coordinación con otros medios de transporte y ofrecer desplazamientos eficientes hacia hoteles, playas, comunidades y espacios arqueológicos. La facilidad para llegar y moverse dentro del territorio influye decisivamente en la percepción global del viaje.

El desafío de Tulum no consiste únicamente en recuperar cifras de visitantes, sino en reconstruir confianza. La colaboración entre autoridades, iniciativa privada, comunidades locales y profesionales del turismo puede favorecer decisiones que mejoren la experiencia sin renunciar a la protección del patrimonio. Un destino más accesible, ordenado y respetuoso con su entorno tendrá mayores posibilidades de consolidar un crecimiento duradero.

La relevancia internacional de Tulum permanece intacta. Su paisaje, su historia maya y su capacidad para ofrecer experiencias singulares continúan siendo activos de enorme valor. El actual descenso debe entenderse como una señal para impulsar ajustes necesarios y situar la sostenibilidad, la calidad y el bienestar de la población local en el centro de una nueva etapa turística.

 

Fuente: TOURISM AND SOCIETY THINK TANK