La implantación del Sistema de Entradas y Salidas, conocido como EES, atraviesa una nueva fase de ajustes en las fronteras europeas.
Nueve países del espacio Schengen dispondrán de mayor flexibilidad para completar su aplicación mientras resuelven dificultades técnicas y operativas que han provocado largas esperas. El objetivo es preservar la fluidez del tránsito de pasajeros y avanzar hacia un funcionamiento estable antes de que termine 2026, sin que esta adaptación implique la desaparición de los controles fronterizos.
Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Grecia, Malta, Portugal, Italia y Suiza figuran entre los países afectados. La flexibilización permite aplazar la aplicación completa de los procedimientos biométricos donde persisten problemas. Conviene distinguir esta situación de una suspensión general del sistema: se trata de facilitar ajustes durante la transición, con diferencias según las condiciones operativas de los puntos fronterizos. Las informaciones sobre esta decisión describen una aceptación informal de nuevos retrasos, más que un calendario uniforme de exención para todos los viajeros.
El EES es un sistema informático destinado a registrar electrónicamente las entradas y salidas de nacionales de terceros países que realizan estancias cortas en los países europeos participantes. Recoge información del documento de viaje, datos biométricos y el lugar y la fecha de cada cruce fronterizo. Su finalidad es modernizar la gestión de las fronteras, mejorar la identificación de los viajeros y facilitar la detección de estancias que superen el tiempo autorizado. También permite registrar las denegaciones de entrada.
Para comprender las dificultades del despliegue, resulta importante diferenciar el registro inicial de las verificaciones posteriores. Cuando una persona se incorpora por primera vez al sistema, debe completar los procedimientos correspondientes para crear su expediente. En siguientes desplazamientos, la información previamente almacenada permite verificar su identidad sin repetir necesariamente todo el proceso. Por tanto, no debe interpretarse que cada viaje exige una nueva inscripción completa ni que todas las personas están sujetas a idénticos requisitos biométricos.
Las incidencias han puesto de manifiesto la distancia que puede existir entre el diseño de una herramienta digital y su aplicación cotidiana. La disponibilidad de equipos, la transmisión de información y la capacidad de los agentes para consultar los registros condicionan el funcionamiento del conjunto. Cuando alguno de esos elementos falla, el procedimiento puede ralentizarse y generar acumulaciones de pasajeros. Los problemas comunicados incluyen dificultades para transmitir datos biométricos y acceder a expedientes, dos operaciones esenciales para que la automatización cumpla su propósito.
Las aerolíneas han reclamado soluciones ante las consecuencias de las esperas. Ryanair solicitó prolongar la flexibilidad hasta abril de 2027, mientras que otras organizaciones del transporte aéreo también han advertido sobre las dificultades operativas. Esa petición no equivale a una prórroga aprobada hasta dicha fecha. Por su parte, la Comisión Europea ha planteado intensificar la preparación técnica, organizativa y de comunicación para resolver los problemas pendientes antes de finalizar el año.
Desde una perspectiva turística, la situación pone de relieve que la experiencia del visitante comienza antes de llegar al alojamiento o recorrer el destino. Un control fronterizo previsible contribuye a organizar mejor las conexiones, los traslados y las primeras actividades del viaje. Por el contrario, la incertidumbre puede afectar a la percepción del servicio y complicar la coordinación entre aerolíneas, aeropuertos, operadores y empresas receptoras. La modernización tecnológica necesita acompañarse, por ello, de una gestión operativa capaz de responder a los momentos de mayor afluencia.
La comunicación adquiere especial importancia durante esta transición. Los mensajes dirigidos al pasajero deben explicar con claridad qué procedimientos se aplican, quién debe completarlos y qué diferencias existen entre una primera inscripción y una verificación posterior. Una información comprensible también ayuda a evitar que la flexibilización se interprete como una eliminación de las comprobaciones de identidad. El reto europeo consiste en consolidar una frontera digital que combine seguridad, fiabilidad y agilidad, de manera que la innovación se traduzca en mejoras perceptibles para los viajeros y para el conjunto de la actividad turística.
Fuente: TOURISM AND SOCIETY THINK TANK