El turismo vuelve a confirmarse como uno de los grandes pilares de la economía española.
Según las últimas previsiones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, el WTTC, la contribución del sector al conjunto de la economía nacional superará en 2026 los 269.000 millones de euros. La cifra supone un crecimiento del 4,1 % respecto al año anterior y mejora la estimación inicial del propio organismo, que hasta ahora situaba ese avance en el 3,7 %.
La revisión al alza no es un detalle menor. Refleja la solidez de un modelo que, lejos de dar señales de agotamiento, sigue ganando impulso en un contexto internacional complejo. Además, el ritmo previsto para el turismo español se sitúa por encima del crecimiento esperado para la economía del país en su conjunto, estimado en un 2,7 %. También supera con holgura la media del sector en Europa, que rondará el 3,1 %, y la del turismo a escala mundial, que se quedará en torno al 2,5 %.
Las previsiones se apoyan en un ejercicio 2025 que ya dejó resultados históricos. El año pasado, la actividad turística aportó 259.000 millones de euros a la economía española, el equivalente al 15,3 % del producto interior bruto. Su peso en el mercado laboral resulta igualmente determinante, ya que sostuvo 3,2 millones de puestos de trabajo. Dicho de otro modo, aproximadamente uno de cada siete empleos del país está vinculado, de forma directa o indirecta, a los viajes y al turismo.
Uno de los datos más llamativos del balance es el gasto de los visitantes internacionales. En 2025 alcanzó un récord de 115.800 millones de euros, la cifra más alta de todo el continente europeo. A ello se suma la llegada de 96,8 millones de turistas extranjeros, un volumen que consolida a España como el segundo destino más visitado del mundo.
La dimensión global de este fenómeno se aprecia también en las cuotas de mercado. España concentra el 6,5 % de todo el gasto internacional de los viajeros en el planeta y el 15,6 % del que se realiza en Europa. Son porcentajes que hablan de un país capaz de atraer a públicos muy diversos y de mantener su atractivo frente a una competencia cada vez más intensa.
La recuperación tras los años más difíciles de la pandemia ha sido especialmente notable. El gasto de los visitantes internacionales se situó en 2025 un 21 % por encima de los niveles registrados en 2019. Mientras tanto, la media europea apenas logró superar en un 2,3 % aquellas cifras previas a la crisis sanitaria. La diferencia ilustra hasta qué punto el sector español ha sabido reinventarse y recuperar la confianza de los viajeros.
Sin embargo, el WTTC advierte que el éxito no puede medirse únicamente en llegadas y en ingresos. El organismo subraya la necesidad de seguir avanzando en sostenibilidad y en una gestión responsable de los destinos, de manera que el crecimiento sea compatible con el bienestar de las comunidades locales y con la conservación del entorno. La innovación y el desarrollo del talento figuran también entre las prioridades señaladas para afrontar con garantías los próximos años.
En el plano internacional, el consejo ha identificado ocho prioridades globales para el sector. Entre ellas destacan la facilitación de viajes sin fricciones, el impulso a la inversión, la mejora de la conectividad y la adopción de la inteligencia artificial como herramienta para transformar la experiencia del viajero y la eficiencia de las empresas.
Estas reflexiones fueron compartidas por Gloria Guevara, presidenta y consejera delegada del WTTC, durante su participación en la VI Convención de Turespaña. En su intervención, Guevara defendió el potencial transformador de la actividad turística y afirmó que los viajes y el turismo pueden convertirse en un poderoso motor de crecimiento económico, inversión y creación de empleo.
El reconocimiento al papel de España en este ámbito tuvo además un reflejo propio. El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, recibió el premio Global Champion del WTTC en el marco de la vigesimosexta cumbre mundial del organismo, celebrada en Malta. El galardón pone en valor el liderazgo del país en la promoción de un turismo competitivo y con vocación de futuro.
Con estos datos sobre la mesa, el turismo español encara 2026 con optimismo y con un reto claro por delante. Se trata de seguir creciendo, pero de hacerlo de manera equilibrada, responsable y en beneficio de toda la sociedad.
Fuente: TOURISM AND SOCIETY THINK TANK