Si estas buscando razones para visitar Filipinas te podemos dar miles, casi tantas como islas tiene, que supera las siete mil. Lo más parecido al paraíso en la tierra que os animamos a descubrir y explorar, pues Filipinas siempre tiene algo especial que ofrecer a cada viajero. Nos vemos en este mágico rincón del mundo.
Tierra rica en contrastes y cultura y con una interesante herencia cultural, sus modernas ciudades llenas de ambiente y el medio rural, donde te sorprenderán los exuberantes y verdes campos de arroz, tienen una cosa en común, los filipinos, gente amigable y divertida.
Los museos, la arquitectura, los festivales culturales o la música en vivo te mostrarán las diferentes caras de la cultura del país y las materias primas sostenibles como las fibras de Abaca o Tnalak, que, después de trabajadas se convierten en bellas y elegantes piezas, te deslumbrarán. Visita a los artesanos locales que nos abren sus puertas para que descubramos sus excelentes trabajos repletos de hermosos y delicados detalles.
Los amantes de la buena cocina, o foodies como también se les conoce, encuentran en la gastronomía una razón más para enamorarse de Filipinas. El resultado de la fusión entre las hierbas y especias locales de la región del Sudeste Asiático, la influencia colonial española y el respeto por el gusto, el estilo y el talento no pasan desapercibidos a los ojos y al paladar del visitante.
Pero sin duda alguna, la naturaleza es la principal atracción del país. En los más de quince mil quinientos kilómetros de costas, las idílicas y paradisiacas playas de arena blanca y los arrecifes de coral son el potente imán que cada año atraen a millones de turistas. Playas que se adaptan a los gustos de cada viajero, son ideales para la práctica del buceo, así como de otros deportes acuáticos como la vela, wakeboard, surf, kitesurf o esquí acuático. Eso en la costa, pero en el interior nos esperan volcanes, en concreto treinta y siete de los que dieciocho están activos y cuevas y ríos subterráneos que harán las delicias de los amantes a la espeleología.
Y en todo este inmenso y generoso hábitat natural, más de doscientas especies de mamíferos como el Tamaraw o búfalo enano de Mindoro, el tarsier, pequeño primate de ojos saltones; el ciervo filipino y los binturones, pequeños mamíferos conocidos también como osos pero que no están emparentado con los plantígrados, entre otros. Más de seiscientas aves, entre ellas casi doscientas autóctonas, y algunas de las especies de peces más grandes que se conocen en la actualidad que comparten espacio en los ríos con el cocodrilo de Filipinas. Y en el mar, el dungongo, especie de vaca marina o los tiburones ballena y zorro.
Con una gran variedad de alojamientos y las mejores propuestas de salud y bienestar, en las que podrás disfrutar de masajes al aíre libre, spas de lujo y deliciosos y saludables zumos en algunos de los balnearios más tranquilos del mundo, el país es el destino ideal para vacaciones en familia gracias a su interesante oferta de actividades para los más pequeños, con amigos o en grupos y escapadas románticas.
Siete playas paradisiacas para elegir
Arenales vírgenes y aguas cristalinas y turquesas, algunas playas desconocidas que esperan a ser descubiertas y otras como las de Palawan o Boracay elegidas en numerosas ocasiones entre las mejores del mundo, despiertan una inusitada actividad sensorial. Os presentamos varias que debéis visitar al menos una vez en la vida.
Un viaje de veinte minutos nos acercará a la isla Mantigue, en la provincia de Camiguin. De arena blanca y exuberante vegetación, es una de las grandes maravillas tropicales de Filipinas, hábitat de coloridas, únicas y raras criaturas marinas y destino ideal para la práctica del buceo, actividad que podrás realizar entre tortugas carey en un increíble jardín coralino. Visitable únicamente durante el día, podrás hacer más completa la experiencia recorriendo su pequeña jungla tropical y degustado en la playa un bocado de erizo de mar “uni” elaborado por los lugareños.
Guyam, Daku y Naked Island en Siargao del Norte. La primera es una pequeña isla circular con cocoteros y cabañas de playa, la segunda, Daku que en dialecto local significa “grande” es el hogar de una pequeña comunidad de pescadores y la última, un banco de arena con aguas profundas ideales para el buceo. Siargao es conocida ente los aficionados al surf por sus olas, pero también ofrece la posibilidad de disfrutar de tranquilos y bellos rincones.
Las islas Calaguas en Camarines Norte es el lugar elegido por los locales para relajarse y escapar de la ciudad. Merece la pena una visita para disfrutar del amanecer o del atardecer en sus playas de arena blanca y del senderismo en las colinas de la vecina Tinaga.
En el extremo norte de Cebú, la isla de Bantayan sobresale por sus impresionantes playas de arena blanca y tiene en el ecoturismo uno de sus principales atractivos. De fácil acceso desde el aeropuerto, invita a disfrutar del buceo, del paracaidismo y de rutas en kayak. No pierdas la oportunidad de sumergirte en la cultura local confraternizando con los lugareños que tienen en la pesca y en la producción de pescado seco su principal sustento.
Rodeada por aguas cristalinas y playas de arena blanca, la isla Kalanggaman, en la provincia de Leyte, invita a inmortalizarla con tu cámara fotográfica o con tu smartphone de última generación. Su silueta se asemeja a unas alas de pájaro que parecen batir al vuelo y de ahí su nombre, que deriva de “langgam” pájaro en dialecto local. En esta zona virgen, en la que apenas encontrarás grandes centros turísticos, podrás acampar en la playa y disfrutar del espectáculo lumínico que regalan las estrellas al caer la noche.
Entre imponentes acantilados y con aguas de color turquesa, la Playa Secreta de El Nido en Palawan es sólo apta para los más aventureros, pues para llegar hasta ella es necesario nadar por una grieta entre las rocas de piedra caliza, pero el esfuerzo merece la pena.
Playa Azúcar, conocida entre los lugareños como Langun Beach, está situada en Sipalay, en la provincia de Negros Occidental. Refugio de los locales en las tardes de verano, sus aguas azules invitan a tomar un largo baño hasta la puesta de sol o a practicar actividades como el snorkel o el paddle surf.
La inexplorada región de Caraga
La región de Caraga ofrece la perfecta combinación de playas vírgenes y una exuberante vegetación. Islas deshabitadas, increíbles ríos, lagos meromícticos, aquellos en que las aguas de las capas profundas no se mezclan nunca con las capas superficiales, pozas naturales, cascadas en terraza y manglares la convierten en uno de esos tesoros más bellos y casi desconocidos del país.
Siargao es la puerta de entrada a este territorio virgen. Paraíso para los surfistas y reconocida como una de las mejores islas del mundo, se encuentra a tan solo dos horas en avión desde Manila. Sus playas de arena blanca rodeadas de colinas repletas de vegetación, los alojamientos exclusivos que conservan el encanto local, las excursiones por la isla y el marisco recién capturado que se puede degustar hacen de esta isla un lugar único.
En las islas Dinagat podemos caminar por un bosque natural de bonsáis y descubrir un lago meromíctico, majestuosas formaciones rocosas, algunas de las mejores playas del país y tradiciones ancestrales vigentes aún hoy. Y en Surigao del Sur no te podrás resistir a un relajante baño en las cataratas Tinuy-an o en el río Encantado, un hermoso brazo de mar de aguas azules.
No todo es sol y playa
Espeleología, paracaidismo, descenso de dunas o montañismo son otras experiencias que el Archipiélago de las Filipinas tiene preparadas para el visitante.
Montañismo y acampadas en el Monte Pulag. También conocido como el “patio de los Dioses”, es ideal para la práctica del senderismo y la escalada, actividad que ofrece la posibilidad de admirar desde lo alto el impresionante mar de nubes que se forman en las laderas colindantes y, al caer la noche, el manto de estrellas que se despliega en el cielo.
Descenso de dunas de arena por las cuestas más empinadas de La Paz, en Ilocos Norte, lo que garantiza una descarga de adrenalina recorriéndolas en quad, en vehículos 4×4 o usando una tabla y, como premio final, conseguir la mejor panorámica de la playa de Paoay.
Espeleología en Sagada, donde las aguas heladas de la cueva Lumiang o la de Sumaguing ofrecen la posibilidad de explorar sus cámaras secretas en un singular recorrido de aproximadamente cuatro horas de duración.
Paracaidismo en Cebú. Con esta experiencia podrás tener una perspectiva diferente del impresionante paisaje natural de Filipinas. Pero si buscas algo más relajado surcando los cielos, en Sarangani y Carmona en Cavite o en Narvaca, en Ilocos Sur, el parapente es una alternativa muy sugerente que te dejará un recuerdo imborrable.