Codiciada desde hace miles de años, la que en la antigüedad se denominaba Asia Menor siempre fue una tierra deseada por todos los pueblos. Esta lengua de tierra bañada por tres mares, donde oriente y occidente su funden en una cruceta histórica por la que han pasado las más importantes civilizaciones, atesora legados culturales tan profundos que sin ellos nuestra realidad actual no sería la misma.
Memoria viva de las culturas que a lo largo de miles de años dejaron su huella, en sus entrañas se gestó el nacimiento del sistema de escritura cuneiforme, vio crecer las que fueran las más importantes urbes de la antigüedad como Éfeso y Pérgamo, paradigma del conocimiento de la época con la segunda mayor biblioteca después de la de Alejandría y comparada con la Atenas de Pericles, además de ser la metrópoli en la que se inventó el pergamino.
Anatolia es la puerta de entrada a muchos mundos, cosmopolita como pocas y una fuente inagotable de ensoñación que tan pronto te lleva a escenas de caravanas de mercaderes, a episodios mencionados en la Biblia o en la Torá como los del Diluvio Universal o la leyenda de la Torre de Babel, pero también te sumerge en el más fascinante y diverso escenario arqueológico del mundo, en ciudades vibrantes llenas de color y aromas exóticos, en paisajes mágicos de belleza casi irreal, en sonidos pluriculturales, en un crisol emocionante.
Desde la Estambul que nunca duerme hasta las infinitas llanuras de la Mesopotamia de los míticos ríos Tigris y Éufrates, Turquía es un mosaico que, sin perder su esencia intercultural, mira al futuro turístico consolidando su puesto de referencia entre los principales destinos mundiales.
Apuesta por el turismo sostenible
Turquía, a través de su Agencia de Promoción y Desarrollo Turístico, es el primer país del mundo en suscribir un acuerdo para el desarrollo de un programa nacional sostenible con el Consejo Global de Turismo Sostenible. Esto significa una apuesta clara por la sostenibilidad, una rúbrica que llega después de haber implementado el Programa de Certificación de Turismo Seguro en 2021.
Así, el sector turístico turco, el transporte público y el diseño de experiencias se han reestructurado para alcanzar los estándares de turismo sostenible, colocando a Turquía en la vanguardia de las nuevas tendencias tanto en calidad como en competitividad.
En este nuevo escenario abierto, el país en el que se han escrito algunas de las páginas más importantes de la historia hoy presume de tener una veintena de bellos destinos sostenibles comprometidos con el futuro.
Iznik. La antigua Nicea es una hermosa ciudad a orillas de un lago con bandera azul, en cuyas aguas se hallan los restos de una basílica bizantina. Es uno de los ocho centros de peregrinación de Turquía y aspirante a ser Patrimonio Mundial de la UNESCO por joyas como Hagia Sophia y el Teatro Romano además de otros interesantes hitos. La experiencia se enriquece con talleres de cerámica sobre los secretos de los famosos azulejos de İznik y la gastronomía local basada en el pescado del lago.
Halfeti. Situado en la orilla este del río Éufrates y con una historia de tres mil años, es uno de los lugares más extraordinarios de Turquía. El casco antiguo, las granjas y la mezquita están bajo las aguas de la presa de Birecik. Hasta aquí se puede llegar en pequeños botes y la vista de las casas de piedra semisumergidas, minaretes y monumentos históricos es espectacular.
Güdül. Este remanso de paz es un escenario natural e histórico de gran belleza bañado por los ríos Kirmir, Süvari e İlhan. El pantano de Sorgun está rodeado de bosques en el Sorgun Göleti Nature Park y las montañas que lo circundan son la continuación de las montañas Bolu, donde está una de las mejores estaciones de esquí del país. Las históricas cuevas de İnönü fueron excavadas en las rocas del río Kirmir y habitadas dos milenios antes de Cristo.
Göynük. Conocida como la Ciudad Lenta, conserva su belleza histórica, cultural, arquitectónica y natural desde los otomanos. Vivió su mayor esplendor con el comercio de azafrán en el s. XIV, conservando hoy edificios para sus funciones originales. Como reflejo de la arquitectura civil turca tradicional de principios del s. XX, pasear sus calles es como una lección de historia.
Mudurnu. Pequeña y coqueta ciudad, una parte de ella ha sido declarada “Distrito de Preservación Histórica” por los más de ciento ochenta edificios históricos y casas tradicionales, sin olvidarnos de la fabulosa naturaleza de las montañas Bolu. Caminarla es vivificante por el aire fresco y el aroma de los pinos, y excitante por sus fabulosas mansiones.
Perşembe. A mil quinientos metros de altitud, en la meseta de Aybastı, cada mes de julio se celebran las tradicionales luchas en aceite y los festivales del altiplano, una tradición que se remontan a más de mil años atrás. Con su fisonomía vertebrada por los cientos de meandros y un pequeño lago, es un lugar ideal para la relajación, excursiones senderistas, safari y parapente.
Şavşat. Situada en la región oriental del Mar Negro, es conocida por su maravilloso paisaje de aire limpio, un paraíso de verdes mesetas y de pueblos genuinos rodeados de altas montañas de más de tres mil metros. Numerosos arroyos y estanques rodean la ciudad, pero es la nieve del invierno la que regala una estampa prístina imposible de olvidar.
Seferihisar. Punto de encuentro de la naturaleza, la historia y el mar, sus farolas funcionan con energía solar, se cultivan semillas locales y se utilizan bolsas de red de malla ecológica. Los restaurantes ofrecen delicias locales exclusivas y en el mercado del castillo de Sığacık se venden productos caseros, frescos y naturales, como la mandarina de turca a la que cada año, en noviembre, se da la bienvenida con un festival. El sitio arqueológico de Teos conserva la que era una de las doce ciudades jónicas y en sus cuarenta y nueve kilómetros de costa se suceden once playas y calas bellísimas.
Uzundere es un pueblo tranquilo y pacífico, rico en historia y abundante en belleza natural con un suave clima mediterráneo, lo que hace que se cultive una gran variedad de frutas.
La cascada Tortum es la más alta de Turquía y junto al Monasterio Oshki fundado por los georgianos en el s. X y famoso por sus manuscritos, son una pequeña muestra del valor turístico y cultural del destino.
Vize. Situado entre la costa del Mar Negro y las montañas de Istranca (Strandzha), el distrito tiene un rico patrimonio histórico heredado del periodo bizantino. La antigua iglesia ortodoxa construida por Justiniano I, hoy mezquita de Gazi Süleyman Paşa es uno de los monumentos históricos más importantes de la región, conservando parte de la decoración otomana.
Yenipazar es un distrito pequeño y tranquilo ubicado en la región del Egeo, sobre las laderas de la montaña Madran Baba rodeado de bosques. Muy cerca se halla la antigua ciudad de Orthosia, habitada durante las épocas helenística, romana y bizantina y de visita obligada, al igual que el Parque Natural del Lago Aşağı Dip con plataformas de pesca, una torre y plataformas de observación de aves y rutas senderistas.
Gaziantep forma parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO por su rico patrimonio gastronómico fruto de su cultura secular. Ubicada en el cruce de Mesopotamia y el Mediterráneo, en la histórica Ruta de la Seda, rebosa modernidad y tradición con un sabor único. Su patrimonio es sublime, destacando los Kastels, como únicas muestras de arquitectura del agua con estilo propio y el templo subterráneo más grande del mundo de la misteriosa religión Mitras.
Hatay. Gracias a su rico patrimonio gastronómico forma parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO, pero es su legado histórico de diez mil años lo que le da un valor más universal. La diversidad cultural aquí se suma cada vez más al colorido de esta región. Por aquí pasaron trece civilizaciones, lo que inspiró el lema «no hay tú ni yo, solo estamos nosotros» como el mejor ejemplo de la hospitalidad turca. Y mesas llenas de platos únicos.
Kütahya tiene un rico patrimonio histórico y cultural, pero además es un magnífico destino de salud gracias a sus seis centros de turismo termal, convirtiéndose en una importante «Región de Turismo Termal» de Turquía, una característica ya reconocida desde la época del Imperio Romano.
Afyonkarahisar, en el interior de la región del Egeo, es un cruce de caminos por el que pasaron muchos pueblos. Su nombre se debe al castillo de Karahisar que se alza en un pico volcánico rocoso y de las amapolas que inundan los campos. Además de su importancia histórica, el turismo termal y de salud ha tomado protagonismo gracias a los importantes recursos hídricos y geotérmicos, lo que le ha valido la acepción de «Ciudad de la Sanación». De igual manera, su riqueza histórica y cultural hacen que la ciudad también sea famosa por su rica cocina y sabores regionales, destacando la nata, las salchichas, las delicias turcas y la confitería.
Kırşehir, la tierra de los juglares, forma parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO por su herencia musical, además de atesorar una larga tradición astrofísica de más de cuatro milenios y de su devoción por el conocimiento. Sus bellezas naturales y su ubicación en las rutas comerciales con la riqueza cultural que ello aporta hacen de Kırşehir un destino fascinante. Como hogar de un patrimonio brillante y cuna de la erudición científica en la ciencia y las bellas artes, suma un valor especial con su naturaleza y sus aguas termales.
Bursa, además de miembro de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO con su artesanía y sus artes populares, es naturaleza, historia y diversión. Bursa, el corazón de los deportes de invierno, es un mosaico detallado de eventos históricos y experienciales, a la que se suman la rica gastronomía con platos únicos y la gente sincera y acogedora.
Köyceğiz, situada en la parte más meridional del mar Egeo, en el cruce de las civilizaciones cario y licia, es una región donde el azul y el verde bailan juntos y donde la historia es tan antigua como el tiempo. Además de disfrutar de las ruinas de la antigua ciudad de Kaunos, se puede realizar un increíble viaje en barco por el lago Köyceğiz acompañado del perfume de los azahares y de las vistas de la montaña Sandras, visitar un santuario de tortugas bobas que se refugian en el Área de Protección Ambiental Especial de Köyceğiz-Dalyan.
La Ciudad Histórica de Kemaliye, aspirante a entrar en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, conserva bellos ejemplos de arquitectura tradicional, llamando especialmente la atención los magníficos picaportes. Hay dos tipos diferentes de aldabas en las puertas, unos para hombres y otros para las mujeres con diferentes sonidos identificativos.
Mustafapaşa, uno de los mejores destinos turísticos del mundo por la UNWTO, es un pequeño pueblo de casas de piedra a los pies de cinco colinas circundantes. Fue el hogar de los cristianos ortodoxos, quienes construyeron dos iglesias públicas, más de treinta capillas, monasterios y numerosos lugares de culto tallados en piedra. Alojarse en las casas tradicionales renovadas y degustar la genuina gastronomía local en los restaurantes tradicionales aportan un valor increíble a la experiencia. La viticultura del suelo volcánico de Capadocia, la artesanía de muñecas hechas a mano y la cerámica son un pequeño broche del universo de este destino con reconocimiento universal.