MONASTERIOS DE YUSO Y SUSO

El origen de una lengua

Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: Cardinalia Comunicación

En el fondo de un valle de naturaleza generosa con semblanzas místicas, dibujado por el río Cárdenas y bajo la mirada protectora del monte San Lorenzo se produjo el “milagro”, gracias a un monje imaginativo y con un gran sentido práctico que, sin pretenderlo, creo un instrumento idóneo para la transmisión de ideas allá por el siglo X.

Aquella lengua nacida de la corrupción del latín vulgar, mezclada con el euskera no epigráfico y con reminiscencias prerrománicas nunca fue concebida como lo que ha llegado a ser el castellano, el idioma que ya hablan más de quinientos millones de personas en el mundo.

Corría el siglo VI cuando un eremita visigodo que más tarde sería conocido con San Millán decide retirarse a unas cuevas del fondo angosto del valle, donde murió a la edad de 101 años y enterrado por sus discípulos en una tumba excavada en el mismo eremitorio en el que vivió.

En el año 931 se construyó allí mismo una modesta abadía benedictina de la que se conserva la iglesia mozárabe y aquí se produce el hecho histórico en el año 964, momento en el que se escribe el Códice Emilianense 46, el primer diccionario enciclopédico de la Península Ibérica con más de veinte mil entradas ordenadas alfabéticamente y en el que la novel lengua romance no compone simples anotaciones, sino que ya forman parte del texto general. Este manuscrito compila el saber de la época y hoy en día aclara muchos enigmas de la Edad Media.

Valle del río Cárdenas en la Sierra de la Demanda

Monasterio de Suso

El entorno en el que se sitúa el monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad, es de una extraordinaria belleza, tanto que ya en el siglo XIII Gonzalo de Berceo, el primer poeta en lengua castellana y uno de los grandes artífices del corpus literario medieval conocido como Mester de Clerecía, habla del lugar en su obra Milagros de Nuestra Señora. A lo largo de los siglos de utilización, desde sus inicios como cenobio visigótico en el siglo VI, fue pasando por diversas transformaciones que dejaron huellas mozárabes y románicas.

Su sencillo y austero aspecto exterior no se corresponde con la intensidad mística del interior, como tampoco refleja la importancia cultural que supuso la producción de valiosísimos manuscritos y códices que salieron de sus muros, como la Biblia de Quiso del año 664, una copia del Apocalipsis del Beato de Liébana en el siglo VIII o el Códice Emilianense de los Concilios en el año 992, por lo que es uno de los principales escritorios altomedievales españoles, si no el más notable.

Monasterio de Suso

En este contexto monástico tiene lugar el hecho arriba citado de la creación del Códice Emilianense 46, al que siguió el Códice 60 en el siglo XI, ya escrito en el monasterio de Yuso y considerado hasta ahora el germen de una lengua universal.

En la galería de entrada al monasterio de Suso, “arriba” en castellano antiguo, puede verse el sepulcro de los siete Infantes de Lara y el de su tutor, Nuño Salido y los de tres reinas navarras, Toda, Elvira y Jimena.

Un arco de herradura mozárabe sustentado en dos capiteles visigóticos del tipo corintio tallados en alabastro perfila el acceso a la iglesia. Las dos capillas cuadradas e idénticas entre si también son de estilo mozárabe del siglo X con una clara influencia de la época califal cordobesa. Al fondo observamos el resto de la primitiva construcción visigótica.

Otro elemento interesante es el retablo con las ilustraciones góticas conocidas como Tablas de San Millán, en las que se narra la vida y milagros del santo siguiendo el relato que escribió Gonzalo de Berceo en el siglo XIII.

Primer sepulcro de San Millán en el Monasterio de Suso

Las cuevas son parte del primitivo monasterio y en ellas se apilan sepulcros sin identificar que, por su proximidad al del santo, se especula que debieron ser de personajes de cierta importancia. Aquí estuvo enterrado San Millán hasta el año 1030, momento en el que Sancho III el Mayor determino su traslado, pero su sepultura se conserva con la lápida del fundador tallada en alabastro negro y decorada con su escultura yacente, revestida con ropajes sacerdotales, alba, casulla y estola sobresaliendo una cruz labrada sobre su pecho con decoración de números y vegetales.

Monasterio de Yuso

A poco más de un kilómetro por un agradable camino, en el lecho del valle, se alza este monumental monasterio de origen románico declarado Patrimonio de la Humanidad, aunque reconstruido en los siglos XVI, XVII y XVIII, por lo que se reconocen otros estilos arquitectónicos como el renacentista y el barroco.

Consagrado ya como el primer cenobio estable de la Península, un monje ocupado en labores de traducción y ante la dificultad de establecer un paralelismo acertado entre el habla del pueblo y el latín, comienza a escribir anotaciones en los márgenes de las homilías, dando lugar a las Glosas Emilianenses, humildes manuscritos en origen que han cobrado valor universal al ser considerados como los primeros textos en español. Actualmente los originales de estas joyas se encuentran en la Academia de la Historia, pero en el monasterio se expone una extraordinaria copia facsímil.

Sacristía del Monasterio de Yuso

De los orígenes de Yuso cuenta la leyenda que el rey navarro García Sánchez III, apodado el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán desde el monasterio de Suso al de Santa María La Real de Nájera. Los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron en el valle, lo cual fue interpretado como un mensaje del Santo indicando su negativa de abandonarlo. En ese lugar exacto de construyo el actual monasterio de Yuso.

Visto en perspectiva el recinto monacal es de proporciones grandiosas, creando un punto de fuga inevitable a la panorámica del paisaje.

Además del sólido aspecto exterior, destaca especialmente la portada de la fachada principal, construida a mediados del siglo XVII por Pedro de Basabe y Diego de Lizárraga con un esquema de arco de medio punto y un alzado que recuerda a un arco del triunfo, rematado con un frontón con varios pináculos y un óvulo central. En la parte superior sobresale un relieve de San Millán a caballo en la batalla de Hacinas.

Arqueta de San Felices, Monasterio de Yuso

En 1689 se construyó el zaguán como paso previo al salón de los Reyes, llamado así por los cuatro grandes lienzos de reyes bienhechores del monasterio como son Fernán González, Sancho el Mayor, García de Nájera y Alfonso VII de Castilla. Por su parte el claustro bajo se comenzó en 1549 y aunque sus bóvedas son góticas la concepción es renacentista, mientras que el superior es clasicista, destacando veinticuatro cuadros de José Vexes, cuyas escenas principales versan sobre la vida de San Millán escrita por San Braulio, arzobispo de Zaragoza.

El interior del monasterio es un universo cultural en sí mismo con gran cantidad de obras de arte. Tan sólo en el museo hay un abundante número de cuadros y pinturas de los siglos XVII, XVIII y XIX, destacando veintidós lienzos de Juan de Rizzi, considerado el mejor de los pintores claustrales españoles, así como magníficos cobres del siglo XVII. Llama poderosamente la atención por su valor histórico y artístico la arqueta de las reliquias de San Millán cubierta de placas de marfil, oro y piedras preciosas, mientras narra la vida y los prodigios del santo a través de sus relieves románicos.

Biblioteca del Monasterio de Yuso

La biblioteca y el archivo medieval forman uno de los mejores conjuntos documentales de España. El segundo consta esencialmente de dos cartularios, el Galiciano y el Bulario y alrededor de trescientos documentos originales.

Por su parte, la biblioteca esta amueblada tal y como lo estaba en el siglo XVIII. Ni siquiera tiene luz ni instalación eléctrica y su importancia trasciende al cómputo de más de diez mil obras, entre las que destacan algunas curiosidades. Una de estas rarezas bibliográficas es el Evangeliario de Jerónimo Nadal impreso en Amberes en 1595 con todas las láminas policromadas una a una. Otro descubrimiento sorprendente fue la Summa Casuum de Bartholomeus de Sancto Concordio, un incunable de 1475 hallado en perfecto estado y del que solamente quedan cinco ejemplares en el mundo.

Glosas Emilianenses del Monasterio de Yuso

La iglesia, clasificada dentro del llamado estilo gótico decadente, es el primer templo español de planta de salón, siendo proyectada por Tomás Rodi a principios del siglo XVI. Son destacables el retablo con un lienzo de Fray Juan Ricci, de la escuela de El Greco, la reja del coro, el excelente púlpito en madera de nogal de finales del siglo XVII, la escultura del trascoro con ocho de las mejores tallas españolas y la sacristía, una de las más bellas de España, la antigua sala capitular transformada en 1693 y cuyos frescos del techo del siglo XVIII conservan intacta toda la riqueza del color original.

Cantorales del Monasterio de Yuso

San Millán de la Cogolla, en el corazón de La Rioja, es como se conoce al conjunto formado por un núcleo de población que, con el paso de los siglos, fue creciendo junto a los dos monasterios de Yuso y Suso, siendo un todo excepcional y único del patrimonio cultural e histórico español, hoy declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

 

https://lariojaturismo.com/

Haz click en la imagen y visita nuestra edición clásica
Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: Cardinalia Comunicación