Hay lugares donde una forma de vivir más consciente, integrada en la naturaleza y respetuosa con el entorno y la comunidad local todavía es posible. Es el caso del Hotel Puntagrande, en la isla canaria de El Hierro.
Conocido cariñosamente como el “Hotelito”, y considerado como el primer alojamiento más pequeño del mundo, es una estancia sostenible construida con roca volcánica, un libro escrito en piedra que narra historias del mar y de marineros audaces.
Situado sobre una lengua volcánica que se adentra en el Atlántico, Puntagrande es un oasis de serenidad que tiene su propia banda sonora, el sonido del océano rompiendo contra las rocas.
El diminuto edificio original, únicamente de cuarenta metros cuadrados, fue construido en 1830 como almacén para el comercio marítimo en el que se guardaba vino, frutas y agua medicinal del Pozo de la Salud, para la exportación a todas las partes del mundo. La integración con la naturaleza que mencionaba al comienzo se debe a la restauración llevada a cabo en 1975 por el arquitecto José Luís Jiménez Saavedra, que apostó por reducir el impacto ambiental del edificio con la utilización de materiales autóctonos como la piedra volcánica y la madera local. Además de preservar su identidad tradicional, aprovecho las propiedades térmicas de estos materiales para mantener una temperatura agradable en cualquier época del año, lo que permite prescindir de la calefacción en invierno y del aire acondicionado en verano gracias a la ventilación natural de los muros.
A este histórico edificio, que recibió en 1984 el Premio a la Excelencia Turística, el Gobierno de Canarias le otorgó en 1991 la Medalla de Plata a la Importancia Turística y en 2019 la declaración de Bien de Interés Cultural que certifica su relevancia patrimonial y consolida su estatus como emblema cultural e histórico de El Hierro.
Reivindicando una filosofía sostenible
El enfoque sostenible del “Hotelito” comienza con el aprovechamiento de la ventilación cruzada natural generada por los vientos marinos y la propia composición de los muros, dando lugar a una climatización eficiente y completamente respetuosa con el entorno que lo rodea.
También la experiencia de los huéspedes está diseñada para reducir la huella que dejan en el medioambiente y fomentar una conexión más auténtica con el entorno. El alojamiento solo para adultos no cuenta con televisión en las habitaciones y sus propietarios nos animan a desconectar el teléfono móvil; una invitación para que disfrutemos de la naturaleza y del sonido del océano, y de esta forma conseguir el descanso y el bienestar total que se supone que buscamos cuando disfrutamos de nuestras vacaciones. ¿Quién quiere perder el tiempo delante del televisor o del móvil pudiendo vivir una experiencia exclusiva, emocionante y rejuvenecedora solo con mirar a través de una ventana, por la que se proyectan inolvidables imágenes del entorno natural de El Hierro, el verdadero protagonista de este maravilloso viaje, con su Atlántico salvaje, sus paisajes o sus puestas de sol?
Del mismo modo, Puntagrande refuerza su compromiso con el medio ambiente llevando a cabo pequeñas acciones que, a fuerza de repetirlas, se traducen en grandes beneficios. Costumbres tan sencillas como cambiar las toallas cada dos días, la utilización de productos de limpieza con certificación ecológica o la eliminación de productos químicos agresivos como la lejía, que son sustituidos por sistemas basados en agua ionizada, son detalles que no se aprecian en el día a día, pero que sin duda alguna van a proporcionar resultados positivos para la naturaleza y para las siguientes generaciones.
Compromiso que se extiende a todas las áreas del establecimiento, contando con certificación ESG en su máximo nivel y apostando por la reducción total de residuos, eliminando el uso de plásticos y papel.
Así mismo, incorpora soluciones orientadas al bienestar y la innovación, como inodoros inteligentes japoneses, con los que la tecnología más avanzada se une a la experiencia de confort y sostenibilidad.
Todas estas acciones se traducen en la certificación DCA – Dream&Charme Assurance, que avala la excelencia en sostenibilidad y hospitalidad de lujo que ofrece Hotel Puntagrande.
Los anfitriones de Puntagrande
Desde 2018, Davide y Paula Nahmias lideran este proyecto familiar en el que apuestan por una gestión cercana, sostenible y vinculada a la identidad de la isla. Este romance comenzó cuando ambos, acompañados de sus hijas Marta Sophie y Noa, decidieron dejar la que hasta entonces había sido su vida en Italia y se mudaron a Tenerife. Un tiempo después, durante una visita a El Hierro, descubrieron este encantador hotel frente al mar y quisieron hacerlo suyo. Ese mismo año, 2018, adquieren la propiedad, comenzando así una nueva etapa en sus vidas.
Con grandes dosis de pasión, valentía y energía renovaron el hotel, infundieron nueva vida a este icónico lugar y dieron forma a un establecimiento que refleja el amor que esta familia tiene por la hospitalidad y la naturaleza y, por supuesto, preservando todo su encanto, su historia y su legado cultural.
Desde ese momento, el “Hotelito” ofrece una manera de viajar más pausada, respetuosa y alineada con los valores medioambientales actuales.
Lo que encontramos al atravesar sus puertas
Una cálida sonrisa da la bienvenida a los huéspedes cuando llegan a Puntagrande. Davide y Paula logran que cada elemento del hotel se integre de manera armoniosa con el entorno. La meticulosa atención al detalle y el respeto por la historia local del edificio se manifiestan en las elegantes habitaciones y en el cuidado y sostenible servicio al cliente.
Las cuatro particulares y únicas habitaciones con las que cuenta el hotel y los acogedores y estilosos apartamentos son un prodigio de autenticidad, confort y lujo, y por supuesto, de genuina hospitalidad. Las habitaciones, todas ellas únicas y mirando al mar, están amuebladas con sencillez y naturalidad. En ellas, los materiales locales —la piedra y la madera — maridan exquisitamente con los objetos marineros tradicionales, que en algunos casos pasan a formar parte del mobiliario, como es el caso del cristal de ojo de buey original que encontramos en las mesitas de noche.
Descansar en las habitaciones de Puntagrande es hacer un viaje a nuestra infancia, a ese inolvidable momento en que plácidamente dormíamos arrullados entre los brazos de nuestra madre, solo que aquí la nana tiene los acordes del sonido del mar.
La gastronomía tiene también un papel destacado en Puntagrande. El restaurante, exclusivamente para mayores de dieciséis años y abierto tanto para huéspedes como para visitantes, ofrece una experiencia culinaria tranquila y sofisticada. Davide y Paula seleccionan los mejores productos locales para elaborar propuestas que desbordan autenticidad. Platos de inspiración local que harán que vivamos una experiencia gastronómica inolvidable.
En la medida de lo posible, se aseguran de que los productos que ofrecen a sus comensales sean kilómetro 0. Marcados por la estacionalidad, los platos se elaboran con ingredientes frescos y locales, genuinos y cuidadosamente seleccionados y preparados con pasión; respetando siempre la tradición, con un toque de modernidad y una cuidada presentación. Con los mejores ingredientes locales, el chef crea platos únicos, vibrantes y coloridos. Una cocina mediterránea y tradicional española que se complementa con propuestas internacionales, en las que las opciones veganas también tienen cabida. Y de postre, deliciosos pasteles y postres caseros a elegir.
La bodega ofrece una amplia selección de vinos y licores locales e internacionales que reflejan el ambiente y la personalidad del restaurante. Podremos elegir los mejores vinos de El Hierro, con una selección especial de nuestro exclusivo vino Puntagrande, que se completa con el Prosecco, champagne y cavas especiales con los que celebrar los momentos especiales que viviremos en el “Hotelito”.
Cuenta con un comedor interior decorado con objetos tradicionales de los antiguos barcos de pesca, donde es posible sentir el auténtico ambiente marinero. También aporta frescura una terraza con las mejores vistas del océano, desde la que disfrutaremos de su cocina y de la agradable brisa del Atlántico. Ver la puesta de sol desde aquí es una mágica experiencia que no tiene precio.
Una experiencia gastronómica inmersiva y un club de puros
Table Mapping Experience es una experiencia gastronómica cautivadora que combina la belleza del mapping de video en 3D con la cocina del restaurante gourmet. La cena comienza con una introducción por parte del personal. A partir de este momento, las luces se atenúan, la sala se transforma en un mundo de ilusión y sobre la mesa del comedor se proyectan imágenes sincronizadas con los platos presentados. Escenas submarinas y de volcanes e historias sobre la isla de El Hierro y el Hotel Puntagrande se unen para llevarnos por un viaje inolvidable a través de los sentidos, dejando en los comensales el recuerdo de una experiencia gastronómica única e inolvidable.
Situado dentro del hotel boutique, el Club del Puro del Hotel Puntagrande es un refugio exclusivo dedicado al arte de los puros, ofreciendo una experiencia inigualable. Aquí podrás disfrutar de los ricos aromas de los mejores puros del mundo; una selección con los puros premium de algunas de las regiones tabacaleras más reconocidas, que va desde la suave elegancia de los clásicos cubanos hasta la audaz complejidad de las mezclas nicaragüenses.
Los exclusivos sillones de madera, la brisa del mar y la iluminación tenue crean un ambiente sofisticado e íntimo ideal para relajarse y saborear nuestro puro favorito. Un equipo bien preparado y apasionado de los puros nos guiará a través del mundo de las mezclas y nos ayudará a seleccionar el que se adapte a nuestras preferencias. Si eres un principiante o un experimentado aficionado, siempre serás bienvenido en el Club del Puro.
Una cuidada selección de licores espirituosos perfectamente combinados hace que esta experiencia sea aún más completa. La carta ofrece una exquisita variedad de licores premium de primera calidad, en la que se incluyen rones añejos que complementan los sabores y matices del puro elegido.
Este emblemático edificio, inscrito en el Libro Guinness de los Récords en 1989 como el hotel más pequeño del mundo, recibió en 2025 la prestigiosa Llave Michelin que lo sitúa entre los establecimientos más excepcionales del mundo. Así mismo, forma parte de Historic Hotels of Europe, una de las colecciones patrimoniales más prestigiosas de Europa, además de haber sido incluido oficialmente en el Boutique Hotel Club, comunidad exclusiva que reúne a algunos de los hoteles boutique más singulares del mundo, seleccionados por su autenticidad, su capacidad de ofrecer experiencias únicas y por su fuerte identidad.