Así se presenta la cuarta generación del todocamino de lujo más vendido por la marca bávara. Su estética contundente alberga un rendimiento dinámico brillante en todos los aspectos, dejándose asistir por la más avanzada tecnología que, además, proporciona niveles de confort en marcha realmente sorprendentes.
En la primera toma de contacto ya salta a la vista que no estamos ante un SUV convencional, sino más bien todo lo contrario. Basta con una visión frontal protagonizada por la estampa del logotipo M50, dentro de la gran parrilla tipo riñón característica de la marca con lamas horizontales e iluminación de serie BMW Iconic Glow, para tener la certeza de que estamos ante un modelo contundente.
La imponente presencia con llamativos faldones laterales y una línea de techo que se extiende hasta la zaga son características distintivas de la silueta más deportiva del nuevo X3.
De serie monta faros LED en forma de L adaptativos con múltiples opciones que garantizan una excelente iluminación en todas las condiciones de conducción, mientras que los generosos pasos de rueda acentúan más la considerable anchura de la parte trasera, albergando llantas de 21 pulgadas y equipos de frenos M Sport.
Las dimensiones externas han crecido respecto a la versión predecesora con un total de 4,76 metros de largo y 1,92 metros de ancho, permitiendo un mayor ancho de vías y la consiguiente ganancia en estabilidad en marcha, además de un aspecto más deportivo. Llama mucho la atención que a pesar de su aspecto rotundo se haya conseguido un coeficiente aerodinámico de 0,28.
La distancia entre ejes también ha aumentado y con ella la habitabilidad y el confort, el cual se ve reforzado por la gran superficie acristalada y por el techo solar eléctrico provisto de cortinilla.
La zaga del modelo más radical del nuevo X3 no es menos rotunda y atractiva que el resto con una luneta trasera empotrada y flaqueada por un largo alerón de techo que, junto a los deflectores de aire laterales, las ópticas en forma de T y el faldón negro del que sobresalen cuatro tubos de escape reales, definen un brillante conjunto incontestablemente deportivo.
Narrativa interior
Acceder al habitáculo del cautivador BMW X3 M50 xDrive es entrar en un escenario tecnológicamente avanzado y conceptualmente equilibrado que rebosa exclusividad y belleza en todo su conjunto.
Nada más entrar, llama poderosamente la atención la enorme pantalla doble y curva integrada en el salpicadero, aunque estructurada en dos partes. Una primera de 12,9” que aloja todos los instrumentos de información necesarios para la conducción y otra de 14,9” para el multimedia que también facilita la interacción por voz, aunque esto no significa que BMW haya renunciado, con acierto, del iDrive rotatorio. Desde esta pantalla se puede controlar absolutamente todas las funciones del coche, desde los diferentes modos de conducción hasta la temperatura.
El equipamiento de serie es realmente asombroso. Además de los ADAS (Advanced Driver Assitance Systems) de última generación compuesto por un conjunto de soluciones tecnológicas destinadas a mejorar la seguridad tanto de los pasajeros como de los ocupantes de la vía pública, en nuevo soberbio M50 permite aparcar desde el exterior a través del móvil, que también puede servir de llave, el coche será capaz de memorizar los últimos doscientos metros de nuestro recorrido, los cuales podría recorrer de forma autónoma con órdenes desde el móvil, se podrá jugar y visualizar contenido en streaming en su interior estando el vehículo parado.
El avanzado sistema operativo BMW iDrive 9.0. ofrece calidad de gráficos, fluidez, respuesta táctil y resolución. Incluye MyModes, nueva interfaz, servicios BMW ConnectedDrive, actualizaciones OTA, 5G, Apple CarPlay y Android Auto sin cables, comunicación con la app MyBMW, equipo de sonido HiFi de siete altavoces y 205 W. Opcionalmente se puede equipar con el BMW Live Cockpit Professional, el sistema de sonido Harman Kardon, el Travel & Comfort System y la cámara del habitáculo con Drive Recorder.
Pero aún hay más. Así el climatizador de tres zonas es controlable desde la pantalla multimedia, dispone de portón automático, de asientos eléctricos con calefacción, sistema avanzado de navegación y un panel de recarga inalámbrica para dos móviles refrigerado para no dañar los terminales y un excelente Head-Up Display, posiblemente el mejor que existe actualmente en el mercado.
La iluminación ambiental LED recrea una atmósfera sumamente agradable. Recorre paneles de puertas, salpicadero y consola central y, además, es dinámica, por lo que parpadeará al poner los intermitentes en modo warning, por ejemplo.
Fiel al concepto SUV, el habitáculo es muy espacioso para viajar cómodamente cinco adultos y el equipaje correspondiente. En cuanto a los acabados, se ha mimado hasta el último detalle y se han empleado materiales de alta calidad, destacando los magníficos asientos deportivos tapizados en Alcántara con todo tipo de posibilidades de ajustes para garantizar seguridad y comodidad.
Respecto al espacio de carga, el generoso portón trasero eléctrico da acceso a un maletero de 570 litros, 20 litros más que en las versiones anteriores, ampliable hasta los 1.700 litros si abatimos los respaldos de la segunda fila. Las formas son muy regulares, cuenta con bolsillo laterales y el borde de carga queda situado a 800 mm del suelo.
El maletero también está muy equipado y cuenta con rieles de amarre, argollas regulables, toma de 12V, iluminación y una red vertical. Bajo el piso tenemos un doble fondo para guardar herramientas y el kit antipinchazos. Tampoco falta de serie un botiquín.
Una conducción para disfrutar
A los mandos de la versión más radical y exclusivo del polivalente X3 M50 las sensaciones son soberbias y el sonido vibrante. El poderoso motor de seis cilindros en línea biturbo con caja de cambios Steptronic de ocho marchas y 3,0 litros de cubicaje con una pequeña asistencia de un sistema híbrido de 48 V, lo que le proporciona la etiqueta ECO de la DGT, entrega la nada despreciable cifra de 398 CV y 580 Nm de par máximo, suficientes para lanzar las dos toneladas de peso y alcanzar los 100 km/h en 4,8 segundos, llegando con facilidad a una velocidad máxima autolimitada de 250 km/h.
En orden de marcha resulta noble y fácil de llevar aun en altas velocidades. Su poderío en curvas amplias es total, pero tampoco le hace ascos a las más lentas, donde su dirección deportiva variable, el diferencial trasero M Sport, diferencial autoblocante M Sport y la suspensión adaptativa M ayudan a girar con la agilidad de un bailarín.
Más allá de las cifras y los datos técnicos que son abrumadores, es muy admirable el trabajo realizado por los ingenieros de BMW para conseguir un SUV que, sin perder su esencia versátil, su carácter deportivo capaz de dejarse exprimir en modo Sport sin perder enteros de seguridad y mostrarse dulce cuando soltamos un poco el acelerador.
Sin lugar a duda estamos ante una obra maestra resultado de un conocimiento brillante, nada extraño viniendo firmado por BMW.