Ponzano, una de las calles más populares de Madrid entre los amantes de la gastronomía, es el hogar del local más discordante del Grupo Lamonarracha, inaugurado a finales de 2023 por el joven matrimonio de emprendedores Carlos Rojo y Alejandra Santos.
Este espacio, diseñado como un ‘casual dinning’, ofrece una experiencia más informal, donde disfrutar de la distintiva cocina japonesa fusión del grupo, acompañada de una caña muy castiza o uno de sus sofisticados cócteles, todo al ritmo de la mejor música de los 80 y 90.
Este concepto de cocina nipona, serio en el fondo, pero divertido en la forma, surge en febrero de 2020, justo antes de la pandemia. La idea triunfó por aquel entonces gracias a su mimado delivery; y ya ocupa un lugar preferente en la lista de los restaurantes más animados y solicitados de Madrid, pues también cuenta con otros dos restaurantes en puntos clave de la ciudad: Alonso Cano y Príncipe de Vergara y uno más en el municipio de Pozuelo de Alarcón.
Un interior que no entiende de modas
Todos los locales de Lamonarracha presentan una estética impecable, elegante y elevada, que no entiende de modas, sino que es fiel a su diseño, empleando materiales como el papel pintado de la casa Missoni, madera, iluminación tenue y una icónica mona presente en diferentes formatos, así como en su vajilla. Por su parte, el restaurante de Ponzano, siguiendo su concepto de ‘casual dinning’, cuenta tanto con mesas altas como bajas, espejos de colores y formas llamativas y mesas de mármol.
Además de ser una firma rebosante de personalidad, cada dirección está decorada con cuadros o esculturas, piezas exclusivas de diferentes autores, que además de acompañar a los comensales, están a la venta, bajo el nombre de Lamonarracha Art; y amenizadas a ritmo de los 80 y 90, porque la música es otra de las señas de identidad de la firma. Playlist divertidas, con un aire nostálgico que envuelve el ambiente en cada servicio y hacen viajar al comensal a sus recuerdos mientras el paladar vuela.
De la parte decorativa del grupo se encarga Alejandra Santos, que como interiorista aporta un su visión y buen gusto a la esmerada estética de los locales, diseñados por su estudio Live Home Author. Por otro lado, Carlos Rojo, licenciado en ADE, gestionado el día a día del grupo.
Propuestas con sabor japo-fusión y mucho sushi
Lo de respetar la materia prima aquí no es un tópico, es un compromiso real de calidad en cada ingrediente, que buscan que sea natural y lo más artesano posible. El pescado fresco, como el atún rojo salvaje, procede de pesca sostenible y el salmón es de aguas del Atlántico, caracterizado por su intenso color y sabor; la verdura llega directa desde pequeños proveedores de la huerta navarra; ¡y hasta la salsa de soja la elaboran a diario en cocina! De ahí que se definan como un ‘japonés de confianza’…
Con todo esto, y con preparaciones bien desarrolladas por manos expertas, surgen recetas niponas con toques fusión que no hay que perderse, como el Bao artesanal de atún rojo salvaje con huevo de codorniz, la Tempura de langostino tigre «Lamonarracha», el original Carpaccio de dorada a dos temperaturas, Roll crunch de langostino con salsa spicy mayo, Roll tempurizado de anguila, o el apellidado ‘Pantera rosa’. Si saltamos de sección nos encontramos un chispeante Niguiri crujiente con tartar de atún rojo y cecina de León, una mezcla que hace explotar las papilas gustativas, o el llamativo sushi de Dorada con pesto de aceituna negra y mermelada de melocotón.
Un toque dulce tiene también el Nigiri de foie con frambuesa, y hay, por supuesto, apartado específico de postres, con una Tarta cremosa de queso artesanal, Tarta Lotus de limón pensada para compartir, o su Torrija casera de pan brioche, reposada durante veinticuatro horas en chocolate blanco. Y para acompañar, refrescos, cervezas nacionales o japonesas; una corta pero bien escogida carta de vinos nacionales; combinados de ginebra, ron, vermut, sake… -muchos de ellos con opción de ‘medias copas’- y una interesante propuesta de cócteles clásicos con toque japonés, como el Tinto de verano, que aquí lleva sorbete de yuzu, el Japanese Spritz o su versión del Sex at Mona´s.