COMARCA DE HARO

Infinitas excelencias en cada sorbo de vino

Texto: Javier Gutiérrez
Fotografías: Cardinalia Comunicación

La Rioja es sinónimo de esbeltos templos religiosos, nobles palacios, imponentes castillos e incomparables parajes naturales de una belleza ensoñadora, además de suculentos manjares que colmaran nuestro apetito y, por supuesto, de vinos con que acompañarlos.

En este viaje que ahora comenzamos elegimos tres localidades de la comarca de Haro: Briones, San Vicente de la Sonsierra y Haro, cabecera de dicha comarca. Situada en el extremo noroccidental de la comunidad, la comarca de Haro se caracteriza por ofrecer paisajes diferentes. Desde las montañas septentrionales, atalaya natural en la que destacan los increíbles miradores, los bosques de caducifolias y robles y los castillos que coronan sus cimas, hasta el cauce del río Tirón, límite meridional de la comarca de Haro, que invita a recorrer sus Senderos del Vino o la Vía Verde del Oja-Tirón. Entre medias un paisaje de transición, el que forma el río Ebro al entrar en La Rioja por un paraje de singular belleza: la Conchas de Haro. Escarpados paisajes en los que los Riscos de Bilibio, la sierra de Toloño o el Mirador de San Felices nos regalan imágenes inolvidables y en las que las rutas de senderismo como el Sendero de Gran Recorrido 99 que discurre por el Camino Natural del Ebro o las Rutas BTT nos acercan a antiguas villas y a su tradición vinícola.

Paisajes estos que comparten un elemento común, los viñedos que, debido a la variedad de relieves y altitudes, de suelos y de climas, hacen que los vinos de la comarca sean tan diferentes entre sí.

El río Ebro ha moldeado el paisaje creando las bellas Conchas de Haro

Haro, la bella ciudad jarrera

Histórica, monumental y conocida mundialmente por sus vinos, la ciudad es la viva imagen de un siglo XIX próspero y burgués que se refleja en los palacios de Bendaña o Paternina, de los Bezares, de los Condes de Haro, de Tejada, de los Salazar, el situado en la plaza de la Cruz, de las Sevillanas o la Casa Pisón.

La Plaza de la Paz, corazón de Haro y lugar de paso y encuentro de los jarrenses en su vida cotidiana, es también visita obligada de todos aquellos que viajan hasta aquí para descubrir sus bondades. El Ayuntamiento, con las barricas más famosas de La Rioja, comparte espacio con edificios importantes como el palacio de Bendaña o Paternina o el Torreón que alberga hoy el Museo de Arte Contemporáneo y el Museo al Aire Libre y con terrazas en las que vivir el ambiente harense.

Plaza de la Paz de Haro

Es, además, el perfecto punto de partida desde el que descubrir el resto de la ciudad. La calle de la Vega nos acerca al palacio de los Bezares, al antiguo Banco de España, al Teatro Bretón de los Herreros o al antiguo convento de los Agustinos. Agradable paseo que finaliza en los Jardines de la Vega y en la Basílica de la Vega en la que sobresale el retablo mayor barroco del siglo XVIII.

También desde la plaza se accede a la Herradura, zona de bares que discurre por la calle Santo Tomás, la Plaza de San Martín y la calle de San Martín donde la oferta de ocio es variada, desde los famosos pinchos, pasando por las enotecas donde es posible adquirir productos típicos, recuerdos y, por supuesto, vino. Es aquí donde se encuentra el monumento más importante de Haro, la iglesia de Santo Tomás, que merece una pausada visita para admirar su esbelta torre, su impresionante portada principal, el coro con la sillería de finales del siglo XVII, el órgano del XVIII y el gran retablo, el más grande de toda La Rioja. Y al lado del templo, el palacio de los Condes de Haro, construido en los siglos XVI y XVII con sus hermosas columnas salomónicas.

La Herradura, diversión garantizada en el casco histórico de Haro

En este punto, no podemos omitir dos establecimientos señeros de la ciudad. Nublo Restaurant, reconocido con una estrella Michelín, cuya cocina se basa en la honestidad en los fogones, la conexión con la naturaleza y el respeto por la tradición, lo que ha situado a Haro en el mapa gastronómico de España. El otro establecimiento es Los Caños que ofrece una cuidada cocina tradicional con productos de mercado, complementada con sabrosos postres y una excelente carta de vinos

En Los Caños hay una curiosa tradición que se remonta a la década de los treinta del siglo pasado. Después del chupinazo con el que se inician las fiestas patronales en el mes de junio, el pregonero sale a caballo hasta la cofradía de San Felices donde da el pregón. Posteriormente, se dirige a Los Caños donde caballo y jinete, acompañados de vecinos y autoridades acceden al local y una vez dentro el pregonero repite el pregón. Tradición que cada año se inmortaliza con una fotografía, encontrándose muchas de ellas decorando las paredes del local.

Precisamente es durante las fiestas patronales cuando se lleva a cabo la Batalla del Vino. Cada 29 de junio, festividad de San Pedro, los Riscos de Bilibio son el escenario donde los participantes se lanzan miles de litros de vino sin descanso, siendo válidas todo tipo de armas para esta inofensiva batalla.

El romance de Haro con el vino nació en el barrio de las Cuevas, pero fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando surgió el Barrio de la Estación, momento en el que el ferrocarril sustituye a las caballerías como medio de transporte del vino y coincidiendo además con los estragos provocados por el oídium y la filoxera en los viñedos franceses, obligando a los bodegueros del país vecino a adquirir el vino en La Rioja y a instalar sus centros de exportación en los alrededores de la provisional estación de ferrocarril.

Casi ciento cincuenta años después, el Barrio de la Estación continúa recibiendo cada año a miles de profesionales del vino y a simples aficionados que buscan disfrutar de sus vinos y participar en las actividades enoturísticas que programan las diferentes bodegas.

Briones, auténtico sabor medieval

Dejamos atrás Haro y nos dirigimos a nuestra siguiente parada, la localidad de Briones, cuyo nombre puede derivar de los antiguos berones, pueblo celta que habitaba estas tierras antes de la llegada del imperio romano.

Caminando por sus calles nos imbuimos en el auténtico ambiente medieval, alcanzando toda su magnitud cada mes de julio con la celebración de las Jornadas Medievales.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVI y cuyo estilo arquitectónico transita entre el gótico y el renacentista, es su monumento más destacado. La altísima torre barroca, la portada de estilo plateresco, la impresionante sacristía con espejos barrocos, relicarios o cornucopias o la pila bautismal de época medieval son las joyas que guarda en su interior este grandioso templo de dimensiones catedralicias. 

Sacristía de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Briones

Los siglos de bonanza económica de Briones gracias al vino se ven reflejados en las casonas y palacios de su casco histórico, destacando el palacio del Marqués de San Nicolás, hoy Ayuntamiento. Y en la misma Plaza de España, enfrente de la Casa Consistorial, se puede admirar la casona considerada la más antigua de La Rioja, que data del siglo XVI.

Finalizamos la visita por el casco histórico en la conocida como Cercas de las 40, emplazamiento desde el que se divisan cuarenta iglesias o ermitas y donde cuenta la tradición que quien rezara una oración desde este lugar se hacía acreedor de cuarenta días de indulgencia.

Antes de abandonar el que para muchos es el pueblo más bonito de La Rioja, es de obligada visita el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, referente dentro del panorama cultural español y reconocido por la Organización Mundial de Turismo como el mejor museo del vino del mundo. Rodeado de un paisaje inigualable, en sus más de cuatro mil metros cuadrados se cuenta la historia del vino y de la relación de éste con el hombre durante los últimos ocho mil años.

San Vicente de la Sonsierra, vigilante desde lo alto de un cerro

Además de su historia, que se remonta al siglo X cuando el Reino de Navarra fundó aquí una fortaleza, en San Vicente sobresale su importante patrimonio etnográfico, en el que se cuentan más de cien lagares y presas rupestres, reflejo del auge de la cultura del vino que ha vivido durante siglos, sin olvidar los guardaviñas que hacen aún más hermosos los paisajes de viñedos que rodean la localidad.

En su skyline, probablemente uno de los más reconocidos de La Rioja, sobresale su impresionante recinto amurallado, visita que se completa con la ruta autoguiada que parte de la Plaza Mayor y con los seis puntos de visualización de la aplicación de realidad virtual Arkikus-Castillo de San Vicente. El recorrido depara otras sorpresas en forma de grandes murales en los que se representan “Los Disciplinantes de San Vicente de la Sonsierra”, el “Conjunto Arqueológico de Santa María de la Piscina” y los “Guardaviñas de Larra”.

Mural “Los Disciplinantes de San Vicente de la Sonsierra”

La iglesia de Santa María la Mayor, situada en el recinto amurallado, fue construida en el siglo XVI y en ella destaca el monumental retablo, que cuenta con una pantalla táctil interactiva que permite admirar al detalle esta magnífica obra renacentista de estilo manierista.

Fuera del casco histórico y rodeado de viñedos se encuentra el conjunto arqueológico de Santa María de la Piscina, formado por la iglesia románica del siglo XII, una necrópolis, un poblado con viviendas semirupestres y restos de fortificaciones y atalayas. Paneles informativos y códigos QR permiten descubrir la historia y curiosidades de este interesante paraje arqueológico. Sobre la iglesia cuenta la leyenda que debía ser una reproducción de la Piscina de Bethesda de Jerusalén que el infante Ramiro pudo admirar cuando participó en la primera cruzada, de la que trajo una astilla de la Vera Cruz y una imagen de la virgen supuestamente tallada por el apóstol San Lucas. En su testamento dejo la petición de que se construyese un templo para venerar la imagen y la reliquia.

Iglesia de Santa María de la Piscina y necrópolis

Las tradiciones en San Vicente de la Sonsierra tienen tres fechas claves en el calendario: Semana Santa, la Cruz de Mayo y la Cruz de Septiembre en las que los miembros de la Cofradía de la Santa Veracruz de San Vicente son los auténticos protagonistas. Vestidos con el hábito, los disciplinantes acuden a la procesión o a la Hora Santa, se arrodillan ante el paso al que hayan hecho la ofrenda, generalmente la Dolorosa o ante el Monumento en la iglesia y rezan una oración. Una vez acabada, el acompañante le retira la capa de los hombros y abre la abertura de la espalda para dar comienzo a la flagelación que se realiza con una “madeja” empuñada con las dos manos y que se balancea entre las piernas, golpeándose la espalda por encima del hombre alternativamente, a izquierda y a derecha, durante un tipo que varía dependiendo de cada disciplinante, pero que suele ser de unos veinte minutos, tiempo en el que reciben entre ocho cientos y mil golpes. Cuando el acompañante y el práctico lo consideran oportuno se lleva a cabo el pinchado. El disciplinante se inclina y coloca la cabeza entre las piernas del práctico que le golpeará levemente tres veces en cada lado de la espalda, en la zona lumbar, para que brote un poquito de sangre, con el objetivo de evitar molestias posteriores. Este proceso se lleva a cabo con la “esponja”, una bola de cera virgen con seis cristales incrustados de dos en dos, de manera que cada disciplinante recibirá doce pinchazos. Una vez acaba la penitencia, el disciplinante y el acompañante vuelven a la cofradía donde el practicante, con meticulosidad, lava y cura las pequeñas heridas con agua de romero.

La comarca de Haro, corazón económico de La Rioja Alta, es el destino enoturístico más conocido de la región y uno de los más importantes de España. Es arte, cultura, historia, tradición, gastronomía y experiencias, dando forma a uno de los rincones de la Península Ibérica más atractivo y sorprendente que el viajero pueda disfrutar.

https://www.haroturismo.org/

https://www.ayuntamientobriones.org/

https://aytosanvicentedelasonsierra.larioja.org/es/turismo

https://lariojaturismo.com/

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Texto: Javier Gutiérrez
Fotografías: Cardinalia Comunicación