CHILE

Salvaje sensación de libertad

Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: SERNATUR | Teresa Fischer | Alex Fuentes C.

Más de cuatro mil kilómetros separan los irreales paisajes de Atacama del escenario natural de extrema belleza de la Patagonia, una lágrima salvaje que se descuelga continente abajo entre la inmensidad aventurera del océano Pacífico y la desafiante cordillera andina que guarda algunos de los tesoros más bellos del planeta.

Chile es uno de los destinos más extraordinarios del mundo. Recorrerlo de norte a sur acarrea un disfrute permanente de paisajes de otro planeta, de pequeños pueblos de pescadores o serenas aldeas en las que se mantienen vivas las costumbres de sus primeros pobladores, de la naturaleza indomable del sur o del desafiante extremo austral de hielos eternos y cascadas invertidas. Y si aún quieres algo más, solo tienes que ir a isla de Pascua para encontrar los paisajes más mágicos del mundo en los que los moáis son los verdaderos protagonistas.

El país con uno de los mejores balcones del mundo para ver las estrellas es un paraíso para los amantes de la naturaleza y del aire libre, en el que se sucede una extraordinaria variedad de paisajes que incluye viñedos, volcanes, desiertos, playas, lagos, glaciares y bosques, además de cultura, una excelente gastronomía y gentes hospitalarias, lo que hace de Chile un lugar verdaderamente fascinante y en el aún hay zonas donde puedes ser el único visitante.

Norte y desierto de Atacama

Situado en el extremo norte del país, es el espacio continental más árido del planeta y uno de los lugares más bellos. Su cielo limpio e infinito se rompe con las cimas de los volcanes a más de cinco mil metros que, como guardianes, custodian espacios vacíos no exentos de rincones caprichosos en los que la vida existe. El desierto pedregoso a veces se interrumpe con la estampa de ñandúes, guanacos y vicuñas, especies propias del altiplano andino, con lagunas saladas de color turquesa como las de la Reserva Nacional de los Flamencos, con columnas de vapor de agua, con el valle de la Luna y Marte o con mares de dunas.

Un contrapunto sorprendente a tanta aridez lo encontramos en las Termas de Puritama a más de tres mil metros de altitud, una sucesión de pozones escalonados de aguas sulfurosas ricas en minerales y con propiedades medicinales con una temperatura oscilante entre los 25 y 30 grados.

Resulta estimulante pensar cuáles serían las razones por las que el ser humano se asentó en un paisaje tan hostil, pero a la vez tan bello. Posiblemente fue la riqueza en minerales del subsuelo y de ahí surgieron los primeros poblados. En las aldeas se mantienen costumbres ancestrales y no pocas curiosidades como la iglesia de Machuca que parece colgada de la montaña o el pueblo de Toconao construido totalmente en piedra volcánica y donde son típicos los tejidos de lana de alpaca.

Ojos del Salado, Desierto de Atacama

San Pedro de Atacama, situado a dos mil cuatrocientos cincuenta metros de altitud, es el núcleo de referencia de la región. Su urbanismo cuadriculado con calles sin asfaltar, incluida la conocida como Caracoles donde se suceden las tiendas de recuerdos, y casas de colores con techos de paja componen un cuadro seductor. Este pueblo de artesanos y gentes acogedoras es el punto de partida para todas las excursiones y actividades que el mágico desierto ofrece.

Para los amantes de la etnografía, una ruta muy interesante es la del Camino de Inca y llegar al pueblo de Chiu Chiu. Asentado en un oasis en medio del desierto, está habitado por comunidades atacameñas que mantienen la atmósfera acogedora y tranquila de siempre, además de una rica gastronomía propia. Llama poderosamente la atención la iglesia de San Francisco construida en 1600 en adobe y madera de cactus, siguiendo técnicas constructivas indígenas. Declarada Monumento Nacional, es una de las más antiguas de Chile.

Además, la caída de la noche en el desierto abre un espectáculo celestial extraordinario con el tintineo de millones de estrellas en el cielo de Atacama. Algo de esta magnitud sólo se puede vivir aquí.

Centro, Santiago y Valparaíso

La zona central del país significa un cambio de registro. La planicie vertebrada por una sucesión de pequeños valles entre la cordillera andina y el Pacífico alberga las mayores ciudades chilenas no menos interesantes, sin olvidar hermosos rincones llenos de encanto.

Santiago, capital del estado, se antoja polifacética, moderna y cosmopolita, pero más allá de la percepción general desde los cerros que la rodean como el de San Cristóbal, la mejor manera de conocer la esencia de la ciudad es caminar sus barrios.

Los de Lastarria y Bellas Artes, además de múltiples propuestas gastronómicas y su intensa vida nocturna, aglutina un buen número de centros culturales, galerías de arte, tiendas de diseño y antigüedades, librerías y cines que lo transforman en un oasis de cultura, destacando el Centro Cultural Gabriela Mistral, el Museo de Bellas Artes y el Parque Forestal.

El barrio de Bellavista, conocido por su fama de bohemio y por su animada noche, también mantiene viva la memoria de Pablo Neruda en La Chascona, la casa museo en la que vivió su poeta más universal. Otros centros de importancia nacional como son los teatros de San Ginés, el Centro Mori y el Bellavista ponen valor al interés cultural del barrio.

La Plaza de Armas es el centro del casco histórico y en sus calles se encuentran los edificios más antiguos como la Municipalidad de Santiago, la catedral, el palacio de la Moneda, el museo Histórico Nacional o el palacio de Tribunales de Justicia. La amplia oferta gastronómica viene de la mano de elegantes restaurantes y de las “picadas” que se ofrece en animados puestos callejeros.

Palacio de la Moneda, Centro Histórico de Santiago

El barrio de Italia es una sugerente y laberíntica sucesión de tiendas de vanguardia, coleccionismo y artesanía, de librerías y galerías de arte, de ropa y, como no, de bares y restaurantes en los que degustar auténtica comida chilena y de los excelentes vinos que en las últimas décadas se han ganado un merecido puesto en el panorama mundial.

El mirador más alto de Latinoamérica con trescientos metros de altura es el Sky Costanera en pleno distrito financiero de la ciudad, conocido popularmente como Sanhattan. En sus calles se suceden galerías de arte, las tiendas exclusivas y los restaurantes más selectos. A su lado se extiende el Parque Bicentenario, verdadero pulmón de Santiago ideal para relajantes paseos y momentos de ocio con familia o amigos.

En la región de Valparaíso, Viña del Mar es también conocida como Ciudad Jardín por ser el marco ideal del buen gusto y de la relajación, de actividades al aire libre y de la gastronomía de alto nivel, del sol y del mar y de increíbles atardeceres desde los balnearios de Recaña, Concón y Las Salinas. Sus calles son un muestrario lo su pasado señorial gracias a sus palacetes y mansiones, muchos de ellos convertidos en museos o en el glamuroso Casino. Un icono cultural de la ciudad es su Festival de la Canción de Viña del Mar que cada mes de febrero congrega a multitud de amantes de la música.

En medio del océano Pacífico la lejana Rapa Nui, en la isla de Pascua, es el lugar habitado más aislado del mundo, lo que hace que sea fascinante y misterioso. Su paisaje de volcanes y su enigmática arqueología con más de mil moais despiertan todo tipo de emociones acentuadas con las tradiciones del pueblo rapa nui que perviven en su gastronomía o en su fiesta tradicional de Tapati

Moais en Rapa Nui, Isla de Pascua

Sur, lagos y volcanes

El sur de Chile, de una belleza única e incomparable, es tierra de lagos y volcanes, de parques y reservas naturales, de gentes cálidas y acogedoras y de tradiciones encarnadas en el pueblo mapuche. Las regiones de La Araucaría, de Los Ríos y de Los Lagos presentan una orografía salpicada de estas formaciones geológicas y la Ruta de los Siete Lagos es la mejor alternativa para descubrir algunas de estas maravillas.

Lago Llanquihue, Región de Los Lagos

El lago Calafquén cuenta con siete islas y es un importante centro turístico en el que se puede practicar la natación, la pesca deportiva y el yachting; el Neltume con algunas de las vistas más espectaculares del circuito Siete Lagos como la formada por el volcán Villarrica, el valle fluvial contiguo y el propio lago y con el volcán Mocho Choshuenco de fondo; el Panguipulli de hermosas aguas color turquesa, rodeado de impresionantes montañas y presidido por el volcán Villarrica, es también protagonista del circuito Siete Lagos; el Pellaifa que, aunque no es apto para realizar actividades acuáticas o de baño está rodeado de montañas y volcanes siendo uno de los más hermosos; el Pullinque de origen glaciar y salpicado de islotes; el Riñihue rodeado de volcanes, el Villarica y el Lanín entre otros, y con hermosas playas donde se pueden realizar diferentes actividades náuticas y el Pirihueico que invita a recorrerlo en la barcaza “Hua Hua” a través de una reserva natural de bosque autóctono.

Chile tiene la segunda mayor y más activa cadena volcánica de la Tierra y cuenta con los dos más activos de América del Sur: el Villarrica y el Llaima, estando muchos de ellos situados en parques o reservas nacionales. Lonquimay y Tolhuaca en la Reserva Nacional Nalcas; Llaima y Sierra Nevada en el Parque Nacional Conguillo; Villarrica y Quetruoillán en el Parque Nacional Villarrica; Mocho Choshuenco en la Reserva Nacional Mocho Choshuenco y Puyehue, Carrán Los Venados, Casa Blanca y el Complejo Volcánico Antillana en el Parque Nacional Puyuhue.

El sur chileno presume de una prístina belleza escénica única y de la herencia cultural de sus pueblos originarios.

Patagonia y Antártida

Una naturaleza casi inalterada plagada de montañas, fiordos, glaciares, bosques, estepas, pueblos pioneros donde se respira la tradición ganadera y la cultura gaucha, junto a importantes ciudades, es parte de lo que ofrece la zona de la Patagonia chilena.

Campo de Hielo Patagónico Sur

Recorrer la carretera Austral es una de las experiencias más fascinantes que se pueden vivir. Torres del Paine es uno de sus emblemas con cerros, saltos de agua, lagos e inolvidables panorámicas de los Campos de Hielo Sur; el santuario natural Capillas de Mármol, declarado Monumento Nacional o los parques nacionales Cerro Castillo, Laguna San Rafael o Queulat, son paradas obligadas en este excitante viaje por los confines del mundo.

Existe también la posibilidad de hacer una travesía por los fiordos y canales hasta llegar al mítico Cabo de Hornos, el punto más austral del continente y continuar hasta la Antártida.

Una cosa si es segura: recorrer Chile puede ser transformador, pero seguro que es inolvidable.

 

https://www.chile.travel/

Haz click en la imagen y visita nuestra edición clásica
Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: SERNATUR | Teresa Fischer | Alex Fuentes C.