La vuelta a la rutina es dura, pero estas direcciones gastro (terrazas frente al mar, azoteas urbanas y propuestas exquisitas) combaten el síndrome postvacacional y nos permiten seguir saboreando el buen tiempo y los días de sol que quedan (que son muchos).
El paisaje varía según la ciudad de residencia, pero la esencia es la misma: las vacaciones terminan y la rutina regresa a nuestras vidas. Lo bueno se acaba y de repente los días felices del estío parecen muy lejanos. Toca volver a madrugar forzosamente, a tirar de tupper, a sortear atascos o a coger el metro atestado en hora punta.
Pero no podemos dejar que las pilas se nos descarguen tan rápido. Los expertos lo dicen cada año y tienen razón: una estrategia básica para combatir el síndrome posvacacional es la de mantener momentos de disfrute, como un almuerzo con amigos (muchos disfrutan aún de jornada intensiva) o una cena al aire libre en pareja. En Fabra Comunicación contamos con las mejores direcciones para alargar el verano, disfrutar del buen tiempo (que aún se prolongará durante muchas semanas) y transitar la temida rentrée con éxito.
Hay opciones para todos los gustos con un factor en común: reservar es un éxito. Espacios de alta cocina, ‘beach clubs’ a pie de y propuestas muy cuidadas, capaces de convertir una cena en el principal motivo de una escapada.
De la Costa del Sol a Madrid, pasando por Barcelona y Zaragoza, proponemos direcciones muy diferentes entre sí, pero que nos permiten experimentar que el verano es una cuestión de fechas, pero sobre todo, de actitud.
Marbella y Estepona: el verano dura más en la Costa del Sol
Bonbonnniere: el lujo que transita la música y la gastronomía
La temporada cada vez se prolonga más en la Costa del Sol. Septiembre es un mes especialmente dulce para disfrutar de todos sus encantos, ya que, aunque sigue habiendo mucho ambiente, todo está más tranquilo, así que es perfecto para los disfrutones que apuestan por el mes más fresco del verano.
Bonbonniere Marbella, la apertura nightlife más importante de la temporada, seguirá dando de qué hablar durante este mes.Y si hay algo que ha hecho triunfar a Bonbonniere (con sedes en Tulum y Mykonos), aparte de su espectacular line-up de DJ internacionales, es su restaurante al aire libre, ubicado en la icónica terraza del Palacio de Babilonia. Sorprende, y mucho, la cuidada y cosmopolita carta del espacio, con una deliciosa propuesta de sushi, entrantes ideales para compartir (desde ostras al ají amarillo a guacamole con rib eye o hummus de alcachofa con caviar de pimentón, todo muy cuidado), carnes y pescados frescos y platos tan originales como su pasta con champán y caviar.
La oferta de bebidas también es prémium, porque cada detalle cuenta en Bonbonniere. Junto a tragos clásicos, el club ha creado una selección de cócteles de autor que sorprenden, como Bees & Whisky (con whisky de miel, zumo de limón natural y jengibre fresco), Sweet Addiction (una golosa combinación de Frangelico con licor de chocolate) o Bonbonniere Passion, donde el protagonista es el mejor tequila Patrón Silver. Y por supuesto, siempre los mejores destilados y shishas con blends exclusivos.
La mejor música electrónica reina en Bonbonniere. Sí hay algo que ha definido a lo largo de estos años al sello internacional es su espectacular selección de DJ’s, con nombres que consiguen sold-outs en festivales y estadios. Por allí han pasado este verano grandes del oficio como Hugel, Diplo, Carlita o Claptone, y no va a decaer durante las próximas semanas. Un lugar para exprimir la noche en clave de lujo.
Laguna Beach: un trío de ases con Mar de Sazzon, Kai y Sublim
A pocos kilómetros, en Playa Padrón (Estepona), entre Marbella y Sotogrande, se encuentra Laguna Beach, un irrepetible hub de ocio, bienestar y gastronomía que reúne diferentes conceptos dentro de un mismo enclave. Tres de ellos destacan por su oferta de ocio y gastronomía y por su diseño y ambiente.
Los sibaritas más amantes del recetario andaluz y el producto fresco de lonja y huerto disfrutarán enormemente en Mar de Sazzon, que además de su patio lleno de buganvillas puede presumir de tener una de las terrazas más bonitas del entorno. La experiencia arranca con entrantes de siempre, pero infalibles, como las croquetas de puchero o el steak tartar de vaca retinta, y continúa con arroces de fondos intensos, entre ellos el meloso de langostinos tigre o el de pollo coquelet con verduras.
El mar y la parrilla tienen claro protagonismo, con platos como el lenguado de Isla Cristina a la brasa, el solomillo de atún de almadraba, el entrecot de vaca madurada o el tomahawk de vaca vieja. Para terminar, la propuesta dulce apuesta por elaboraciones caseras como la tarta de queso artesana o el mango fresco con helado de yogur.
El sabor y el ambiente del Sudeste Asiático más actual y gastronómico viven en Kai Beach, el beach club con restaurante con una energía y una atmósfera cambiante, que evolucionan a lo largo del día. Por la mañana, con el sol en alto, es un enclave lleno de energía, perfecto para familias, parejas y niños. Cuando el sol se va escondiendo en el Mediterráneo, su atmósfera se relaja, se torna más adulto y relajado, ideal para cenas a la luz de las velas o unas copas en la mejor compañía.
Su cocina abierta convierte cada elaboración en un pequeño espectáculo, mientras la carta invita a compartir entrantes como el edamame kimchi, las alitas thai, el langostino en tempura o la berenjena glaseada, además de ensaladas frescas, poke bowls y una cuidada selección de crudos y marinados con atún de almadraba, salmón, pez limón o wagyu nacional.
El sushi también tiene un lugar de honor, con rolls y nigiris elaborados con producto fresco, mientras que la robata y el fuego dan forma a platos más contundentes como la lubina marinada con miso, los noodles, el pollo karaage, el yakimeshi de pluma ibérica o el yakitoro de pollo con salsa teri-ginger. Una propuesta amplia, pensada para compartir y recorrer Asia a través de sabores frescos, intensos y muy apetecibles.
Sublim es uno de los beach clubs más icónicos de la Costa del Sol, famoso por la espectacularidad de su piscina. Ideal también para disfrutar de la playa, es un espacio inspirador, con un diseño único que respeta y se integra con el paisaje mediterráneo de Playa Padrón, y que ofrece a quien lo visita un lugar para disfrutar y disfrutarse, para descubrir y descubrirse.
El espacio invita a vivir una jornada de playa sin prisas gracias a su zona de hamacas y camas balinesas, equipada con todas las comodidades y acompañada de una completa propuesta de ocio, entretenimiento y música, con sesiones diarias de DJ. Con capacidad para 2.000 personas, el espacio se presta también a la celebración de eventos privados en un entorno privilegiado.
La gastronomía mediterránea completa la experiencia con una carta amplia y versátil: desde ostras, caviar y champagnes hasta entrantes para compartir, ensaladas, crudos y marinados, pinsas caseras, arroces y pastas, además de carnes y pescados frescos de lonja. Una propuesta pensada para disfrutar del Mediterráneo más cool.
Salduna: un beach club para comer muy bien
Entre Marbella y Estepona, frente a la agradable Playa Salduna, Salduna Beach es un auténtico referente para los que buscan disfrutar de un día completo frente al mar. Es un recomendable restaurante de cocina mediterránea con una despensa exquisita. Pero es más: dispone de rooftop, hamacas frente al mar y varias zonas lounge para los que buscan un ambiente sofisticado y sereno con las mejores vistas y buenos cócteles.
Salduna Beach despliega una propuesta muy mediterránea y pensada para compartir, con entrantes como los boquerones en vinagre con patatas chips, la ensaladilla rusa con gambitas, las croquetas de jamón o el saam de cangrejo de concha blanda. La materia prima gana protagonismo en los crudos, con ostras, aguacate relleno de atún rojo de almadraba o ceviche de lubina, mientras las frituras —calamares, bacalao o gamba cristal— conectan directamente con la tradición andaluza. Tampoco faltan ensaladas frescas, como la de bogavante y mango o la propia Salduna.
Entre los principales, conviven pastas de inspiración italiana con propuestas tan apetecibles como el arroz caldoso de carabineros o la fideuá de pulpo. El mar marca buena parte de la carta, con lubina a la sal, lenguado, almejas y pescados de lonja que pasan por las brasas según la temporada, desde borriquete o urta hasta rodaballo o corvina.
Madrid: refugios gastronómicos para escapar del calor
Cuando las temperaturas aprietan, Madrid demuestra que el verano también puede disfrutarse desde las alturas o tras puertas discretas que esconden algunos de los espacios más interesantes de la ciudad.
Restaurante Makáá: un atardecer gastronómico con las mejores vistas
En el espectacular rooftop de Thompson Madrid, Makáá se ha convertido en uno de esos lugares donde el atardecer forma parte de la experiencia. Con las mejores vistas de la ciudad, su propuesta gastronómica gira en torno a la brasa y al producto, con una selección al detalle de la mejor materia prima.
Con platos como las croquetas de gamba roja, el steak tartar de picaña, el rodaballo con bilbaína emulsionada o el carabinero cocinado a la leña. Todo ello se acompaña de una carta de cócteles clásicos y de autor, perfecta para alargar la sobremesa mientras el sol cae sobre los tejados de Madrid, o empezar la noche bajo las estrellas con un menú a la altura de los más exigentes.
Jack’s Club: el discretísimo bar inglés del Thompson
A partir de las 18:00 h, el sótano del Hotel Thompson Madrid propone una fórmula que encandilará a aquellos que buscan experiencias, pero también cócteles y destilados realmente excepcionales. Este recoleto speakeasy, inspirado en los clubes británicos que ocupa el antiguo emplazamiento de la Iglesia de San Luis Obispo, es un emplazamiento concebido para disfrutar. Además, en Jack´s Club no se permiten fotografías ni vídeos, por lo que la conversación, la bebida y las personas son las auténticas protagonistas.
Su carta de coctelería, organizada en capítulos inspirados en relatos y leyendas británicas, completa una propuesta donde el ambiente tiene tanto peso como la bebida. Aquí, los cócteles se consideran una experiencia más que un simple sabor, algo para disfrutar en el momento, ya sea solo o en compañía. Jack’s Club mantiene viva una historia familiar con calidez, carácter y una sensación de presencia que resulta refrescante y poco común.
Gastronomía bañada por el Mediterráneo
Barcelona es una ciudad maravillosa durante todo el año, pero en verano, gracias a sus playas, resulta especialmente gozosa. Capital gastronómica consolidada, hay un local en La Barceloneta que tiene más de dos décadas de recorrido y es todo un imprescindible.
Shôko Barcelona: Del brunch al amanecer
Pocos lugares resumen tan bien el espíritu del verano barcelonés como Shôko Barcelona. Situado frente a la playa de la Barceloneta, este clásico de la ciudad combina restaurante y club (el séptimo más prestigioso del mundo) en un mismo espacio con más de 20 años de éxito.
Dirigido por el chef Paolo D’Angelo, el restaurante, con una de las terrazas más agradables de la zona, acaba de estrenar nueva carta de verano. Entre la propuesta, destaca su sofisticada selección de ostras, con propuestas que van desde la Gillardeau nº3 al natural hasta versiones nikkei o acompañadas de caviar Amur Beluga. El apartado de sushi, uno de los imprescindibles de la casa, combina tradición japonesa y despensa mediterránea con nigiris, sashimis y uramakis de sabores actualizados, además del Omakase del chef, una selección de 35 piezas pensada para descubrir la propuesta más completa.
El lado más gastronómico se despliega en sus tartares, con opciones como el steak tartar sobre brioche con mantequilla y mousse de foie, el tartar de atún rojo o el de corvina. La carta se completa con platos pensados para compartir, desde Pata Negra 5J, pan de coca con tomate o croquetas de jamón ibérico hasta gyozas, calamares, mejillones, ensaladas, arroces y principales de inspiración mediterránea y asiática, como el salmón glaseado, la lubina donostiarra, el solomillo con foie o el chuletón de vaca Angus.
Zaragoza: una ciudad para vivir la mejor cocina
Restaurante Gamberro: un único menú de alta cocina por 80 euros
Zaragoza es una ciudad que merece mucho más interés del que suscita en los circuitos turísticos más mainstream. Y la gastronomía es una de las razones para ello. En concreto, Restaurante Gamberro (1 Sol Repsol y Destacado en Guía Michelin) es uno de los proyectos más interesantes de la alta cocina del territorio y también, por qué no decirlo, del país.
En este local, para solo 20 comensales con siete servicios semanales. El chef Franchesko Vera y Flor García (sala y gestión) han construido una propuesta totalmente única. Aquí no existe carta: la experiencia se articula en un menú degustación de 17 pases que evoluciona constantemente según el mercado y la temporada, fusionando la despensa aragonesa con técnicas y sabores procedentes de Latinoamérica y Asia. Y todo ello con elegancia y un toque de humor.
Es complicado hablar de los platos, porque los principales suelen ir cambiando con mucha frecuencia, al abrigo de la temporada y la imaginación del chef. En estos meses, han destacado platos como su flor de calabacín que juega a ser un dumpling, la trucha del Pirineo, el mole maño o el paté ‘no croûte’ de (mucho) Ternasco de Aragón. Una demostración de esta alta cocina inclasificable y exquisita.
Sí suelen ser más constantes los snacks, irrenunciables por su fiel público. Entre los más icónicos, la croqueta de gambas al ajillo thai, el Guardia Civil 2.0 (guiño propio al clásico bocata maño), la airpizza (panipuri de alma italiana) … Siempre, en todos ellos, un amor profundo por el recetario y el producto aragonés, gusto por el mestizaje (sobre todo contagiándose de Asia y Latinoamérica), elegancia y un poco de humor.
Fuente: FABRA Comunicación