La tradición vitivinícola, las casas de veraneo y la gastronomía se encuentran en una escapada a pocos kilómetros de Barcelona, con Arrey Alella by Hotels CMC como punto de partida ideal.
Entre la Serralada Litoral y el Mediterráneo, Alella conserva un paisaje en el que los viñedos conviven con casas y torres que evocan su pasado como localidad de veraneo. A pocos kilómetros de Barcelona, este municipio del Maresme invita a descubrir en otoño dos de los elementos que han marcado su historia: la cultura del vino y un patrimonio arquitectónico vinculado a la transformación que vivió entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Recorrer sus bodegas, pasear entre edificios de época y disfrutar de la gastronomía local permite acercarse a estas dos facetas en una misma escapada. Una propuesta que encuentra continuidad en Arrey Alella by Hotels CMC, ubicado en una casa histórica también ligada al pasado vitivinícola del municipio.
Una tradición que nace entre la montaña y el mar
La Denominación de Origen Alella, una de las más antiguas de Catalunya, es uno de los principales referentes de la identidad local. Sus viñedos crecen sobre los característicos suelos de sauló, entre la Serralada Litoral y el Mediterráneo y tienen en la Pansa Blanca una de sus variedades más representativas.
Esta cultura vitivinícola se descubre a través de las bodegas y de las propuestas de enoturismo del municipio, que permiten visitar los viñedos, conocer los espacios de elaboración y degustar los vinos de la denominación. Celler Marfil – Alella Vinícola, por ejemplo, ofrece visitas a la bodega, catas y actividades entre las viñas: distintas maneras de conocer el territorio a través de sus vinos.
Alella Vinícola, donde el vino se convierte en arquitectura
El vínculo entre vino y patrimonio tiene uno de sus ejemplos más destacados en Celler Marfil – Alella Vinícola. Construido a principios del siglo XX según el proyecto del arquitecto Jeroni Martorell, discípulo de Antoni Gaudí, el edificio nació como una cooperativa dedicada a la elaboración de vino y es conocido popularmente como la «catedral del vino».
Su presencia muestra cómo la actividad vitivinícola ha dejado huella también en la arquitectura de Alella. El propio Gaudí pasó temporadas de veraneo en el municipio, un vínculo que conecta su legado modernista con la historia de sus casas y torres estivales. La visita a la bodega permite enlazar el descubrimiento de los vinos con el de los edificios que cuentan la historia del municipio, antes de continuar el recorrido por sus calles.
La huella del veraneo
Entre finales del siglo XIX y principios del XX, Alella se consolidó como lugar de veraneo. De aquella época quedan casas y torres que todavía forman parte de su paisaje urbano y que permiten reconocer los cambios que trajo consigo la llegada de nuevos residentes durante los meses estivales.
Can Serra, Can Bertran, Can Llimona y la Torre del Governador son algunas de las construcciones incluidas en la ruta municipal “L’empremta del Modernisme a Alella”. El itinerario propone descubrir este legado a pie y acercarse a una etapa que transformó la fisonomía de la localidad.
El paseo completa la experiencia enoturística con otra mirada sobre Alella: la de sus viviendas de época, sus detalles arquitectónicos y la convivencia entre el pasado agrícola y la historia del veraneo.
Can Balcells, una estancia ligada a la historia de Alella
Esta conexión entre patrimonio y vino también está presente en Arrey Alella by Hotels CMC. El hotel ocupa Can Balcells, una casa de mediados del siglo XIX conocida como “La casa xina”, que durante años acogió la sede de Cavas Signat.
Hoy, el edificio alberga el hotel y el restaurante Can Balcells, incorporando el alojamiento y la gastronomía a una escapada centrada en el descubrimiento del municipio. Su ubicación permite tomarlo como punto de partida para visitar las bodegas, recorrer la ruta arquitectónica y completar la jornada alrededor de la mesa.
Alella reúne así, a pocos kilómetros de Barcelona, los ingredientes necesarios para una escapada de otoño que conecta paisaje, cultura y gastronomía. Un recorrido entre viñedos y casas de veraneo para conocer la historia del municipio a través de sus vinos, sus calles y sus edificios.