ANDALUCÍA

Emocionalmente

Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: Cardinalia Comunicación | Turismo de Andalucía | Lolo Vasco | Miguel A. Gerada

Cuando la mano impaciente de un niño pinta sobre el universo blanco del papel uno de esos paisajes mágicos que sólo su inocencia es capaz de concebir, el azul del mar y el azul del cielo, el verde de los árboles y el tostado de la arena componen un conglomerado de manchas multicolor que se suceden sin apenas límites entre ellas y que forman un todo absolutamente armónico. Estamos hablando de magia, de ensoñación, de color, de universos blancos en los que poner en calma los sentidos y recoger nuestro espíritu, algo que es fácil de alcanzar inmersos en la poliédrica belleza de Andalucía.

Si escrutamos los deseos que anhelamos conseguir, descubrimos que, entre los que nos impulsan a la inmensa mayoría están la paz y la felicidad. Y a veces es tan sencillo como disfrutar de los regalos que la naturaleza nos ofrece en entornos idílicos de playas salvajes y atardeceres infinitos, en aquellas montañas de legendarias y románticas semblanzas de rebeldes bandoleros que impregnan la esencia misma de la tierra, en una historia pluricultural escrita en piedras milenarias, en aromas de jazmín mientras suena una guitarra flamenca, en la hipnótica visión del auténtico oro líquido decantándose, en la alegría natural de un pueblo generoso, en el realismo mágico de un patrimonio inmaterial cautivador, en la ensoñación de una tierra que lo tiene todo.

Entre el escalón geológico de Sierra Morena y el millar de kilómetros de costas bañadas por el crisol de culturas que es el Mediterráneo y el desafiante Atlántico, se extiende una Andalucía fascinante, un universo de experiencias únicas y de emociones auténticas que la convierten en el destino más deseado del sur de Europa y un referente a nivel mundial. Esta tierra auténtica, diversa, completa y de corazón caliente es alegría en su máxima expresión.

Que Andalucía sea uno de los destinos más deseados del planeta no es algo casual, sino el fruto de un inteligente desarrollo del sector turístico que ha sabido crear nuevas experiencias adaptadas a la evolución de las tendencias, mientras se apuesta por una infraestructura hotelera moderna y de calidad, por el cuidado de ciudades y pueblos llenos de historia y riqueza patrimonial, por la conservación de una biodiversidad sorprendente y repartida por la mayor superficie natural protegida del continente, por una gastronomía rica como pocas a la que hay que sumar una cultura basada en las raíces auténticas que son el fruto del legado de tantos pueblos que aquí se asentaron, dejando su impronta en el folklore, en la música, en la literatura, en el arte y en cientos de manifestaciones que se extienden por los rincones de esta tierra auténtica. Y, por si fuera poco, tiene un clima envidiable que permite disfrutarla todo el año.

Andalucía es pura magia

La búsqueda de la necesaria penumbra en el universo de luz andaluz ha determinado la tipología constructiva desde la antigüedad. Con ello se buscaba tamizar la claridad diurna y generar espacios confortables para el descanso y la reflexión.

El patrimonio resultante, integrado armónicamente en el paisaje, aporta personalidad propia a palacios, casas señoriales, castillos, jardines y albercas, aljibes, paseos y avenidas, creando ambientes mágicos y seductores juegos visuales que atrapan los sentidos.

¿Alguien duda de que el hechizo andaluz tiene son? Creo que no y a todos nos viene a la mente el Flamenco, posiblemente el sonido español más universal. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, es un signo identitario que alcanza una cuarta e inmortal dimensión en la guitarra de Paco de Lucia o en la voz de Camarón, entre otras muchas estrellas que han sabido y saben hacer de esta manifestación popular un arte con mayúsculas. Andalucía es Flamenco en todos sus rincones y alegría desbordante de las Zambombas navideñas jerezanas.

El flamenco es pasión, fuerza y raza

El legado artístico y arquitectónico, Patrimonio Mundial o no, diseminado por toda la geografía andaluza es un todo de valor universal excepcional. Desde la Alhambra de Granada, paradigma del sublime sentido estético y de las proporciones perfectas, hasta el último pueblecito blanco que se descuelga de la montaña como una cascada de lágrimas de emoción, pasando por la Mezquita de Córdoba o las joyas sevillanas, Úbeda, Baeza, Ronda, los dólmenes de Antequera, Cádiz, Jerez de la Frontera y su maravillosa Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, Isla Cristina o cualquier rincón el almeriense valle del río Andarax, por citar sólo unos pocos de una lista casi infinita, forman un mosaico de cultura y conocimiento que inspiró la creatividad de autores como el romano Plinio o Lorca, pasando por viajeros románticos y poetas de todas las lenguas, quienes dejaron obras de calado intemporal.

La Alhambra de Granada al atardecer, una de las imágenes más bellas de Andalucía

El territorio andaluz siempre fue codiciado por sus recursos, lo que ha propiciado que culturas como la argárica, la íbera, la romana o la mítica Tartessos hayan dejado importantes vestigios en los veinticinco Enclaves Arqueológicos Monumentales y los ocho Conjuntos Arqueológico-Monumentales andaluces, muchos de los cuales forman parte de rutas culturales como Viaje al tiempo de los Iberos, la Ruta Bética Romana, la Ruta de los Fenicios o la Gran Senda de los Primeros Pobladores.

No importa hacia donde dirijamos la mirada, pues la esencia andaluza invade nuestras emociones por capilaridad. Esta tierra alberga oficios, sabores, tradiciones y lugares que moldean los grandes paisajes y las arquitecturas de un patrimonio industrial complejo y singular, legado de siglos de actividad económica que nos muestra otra narrativa, esa que nos acerca a las Industrias Vivas, aquellas que ofrecen la posibilidad de conocer el proceso de elaboración de sus productos, ya sean agroalimentarias como la Industria Conservera de Cádiz, a la Cultura del Aceite en la Subbética Cordobesa o a los centros artesanos del mármol de Macael, sin olvidar el riquísimo patrimonio arqueoindustrial.

Baelo Claudia en Cádiz, uno de los ochos Conjuntos Arqueológicos-Monumentales de Andalucía

Un valor seguro

Siempre es buen momento para vivir Andalucía. Su extensión y biodiversidad, con diferentes figuras de protección que abarcan el 18% del territorio, acoge las cumbres más altas de la Península Ibérica en Sierra Nevada, el fabuloso Parque Nacional más representativo de los sistemas mediterráneos y de alta montaña, donde se conservan restos de antiguas civilizaciones como la romana o la tartesa y desde donde se puede ver el mar o lo que una vez fue el corazón del reino nazarí de Granada. Pero también alberga extensos humedales como las Marismas del Guadalquivir, el único desierto europeo que esculpe sus caprichosas formas en el municipio almeriense de Tabernas, espesos bosques mediterráneos como el del Parque Natural Sierra de Cazorla, Segura y las Villas o tramos de costa volcánica sin habitar como el Parque Natural de Cabo de Gata, sin olvidarnos de Doñana, el Parque Nacional más extenso de España, Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad situado en la desembocadura del Guadalquivir. El humedal más importante del continente es, a la vez, un mosaico frágil de paisajes con horizontes infinitos, un laberinto de tierra y agua que da forma a marismas, lagunas y caños, cotos y pinares, vetas y veras, dunas y playas imposibles de olvidar.

Cumbres nevadas de Sierra Nevada

Allí donde el paisaje muestra su personalidad más rotunda también tienen cabida otras experiencias. Viejas minas, poblados mineros, abandonadas vías de ferrocarril convertidas en vías verdes, antiguas haciendas o cortijos transformados en alojamientos singulares, escenarios de cine, antiguos molinos harineros o viejas almazaras, ponen a nuestro alcance un modelo de disfrute basado en un legado cultural y en un modo de vida no exentos de un ejercicio de pedagogía.

Mas allá del consolidado y siempre sugerente destino de playa, tanto para tomar el sol como para practicar los exigentes deportes de vela en Tarifa, Andalucía es también el escenario de importantes citas festivas y deportivas.

Parque Natural Cabo de Gata-Níjar

El Gran Premio de Motociclismo de Jerez de la Frontera abre el calendario del campeonato en Europa en este ya icónico trazado por el que han desfilado las leyendas de este deporte en las últimas tres décadas.

Llega el mes de agosto y las playas de Sanlúcar de Barrameda se transforman, bajo la luz dorada del atardecer, para recibir a la única competición de estas características en la región, las Carreras de Caballos de Sanlúcar, la única competición declarada de Interés Turístico Internacional.

Feria de Abril de Sevilla

La variedad de fiestas y celebraciones en Andalucía es tan amplia como su geografía, y su calendario es una auténtica enciclopedia donde se resumen las artes y costumbres de sus pueblos, desde la Feria de Sevilla hasta la celebración de las Cruces y los Patios de Córdoba, pasando por la sentimental Romería del Rocío o cualquiera que podamos encontrar en el rincón serrano más apartado como el Cristo de Bacares en Almería.

Vayas a donde vayas y cuando vayas, encontrarás una Andalucía siempre emocionante.

 

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Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: Cardinalia Comunicación | Turismo de Andalucía | Lolo Vasco | Miguel A. Gerada