ANTALYA

El legado más radiante del Mediterráneo

Texto: Carlos Rodríguez Zapata
Fotografías: Carlos Rodríguez Zapata
Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo

Antalya es una ciudad luminosa que disfruta de trescientos días de sol al año. Salpicada de antiguas ciudades y de vestigios de civilizaciones antiguas, está abrazada por resplandecientes bahías de color turquesa, con numerosas playas de bandera azul que atraen a millones de visitantes.

Desde tiempos inmemoriales, la costa turca, tanto del mar Egeo como la del Mediterráneo, ha sido objeto de visitas y emplazamientos de diferentes pueblos que han surgido en la orilla del Mare Nostrum. La costa del Mediterráneo al sur de la península de Anatolia, y concretamente en el gigantesco Golfo de Antalya, fue siempre un lugar predilecto y cuna de civilizaciones que se asentaron en estas tierras bendecidas por un clima excepcional, unas tierras de gran riqueza, igual que la pesca, ríos y aguas subterráneas. Toda esta costa, además, se posiciona como uno de los destinos más completos del Mediterráneo gracias a sus aguas cristalinas, su rica biodiversidad marina y la posibilidad de explorar desde pecios históricos y vestigios arqueológicos hasta cuevas submarinas y arrecifes artificiales.

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
Phaselis, ciudad romana

Por aquí pasaron los griegos, licios, persas, romanos, selyúcidas, bizantinos y otomanos, dejando todos ellos su impronta, su cultura y, sobre todo, los restos de sus antiguas ciudades y monumentos, que aún hoy en día, es todo un espectáculo poder disfrutarlos.

Nos acercamos a la ciudad que da nombre a todo el golfo: Antalya. Conocida también como el corazón de la Riviera Turca, es para muchos turcos y europeos la ciudad que simboliza la excelencia turística en la costa mediterránea turca. Y no le falta razón; Antalya se ha convertido en los últimos años en un imán que atrae a millones de personas que quieren disfrutar de las mejores playas de un color turquesa sin parangón, de una gastronomía excelente, de un clima excepcional, bañada por más de trescientos días de sol al año, o de unos restos tanto griegos como romanos que superan a veces a los que hay en esos países. Es en suma un destino que, sin duda, no dejará indiferente a nadie gracias a un turismo no invasor ni destructivo, enfocado a la sostenibilidad de los recursos.

Antes de visitar Antalya, es necesario diferenciar entre la ciudad nueva y el casco antiguo. La ciudad nueva, con amplias avenidas bordeadas con palmeras, modernos centros comerciales, elegantes hoteles que están junto al mar, y que refleja la vitalidad de la ciudad. Por otro lado, la ciudad vieja conocida como Kaleiçi es una coqueta ciudad donde pasear lentamente servirá para descubrir sus encantos. Encaramada sobre un promontorio rocoso por encima de una caleta, la vieja Antalya nos enseña sus callejas laberínticas, algunas tortuosas como las que bajan al puerto.

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
Kaleiçi, ciudad vieja de Antalya

La puerta que conduce a dos mil años de historia

La mejor forma de adentrarse en Kaleiçi es atravesando la monumental Puerta de Adriano, uno de los símbolos históricos de Antalya y el acceso más emblemático al recinto amurallado. Levantada en el año 130 d. C. para conmemorar la visita del emperador romano Adriano, esta elegante construcción de tres arcos continúa siendo, casi veinte siglos después, la entrada natural para quienes desean descubrir el corazón histórico de la ciudad.

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
Puerta de Adriano, uno de los símbolos de Antalya

Traspasando la puerta, nos encontraremos con casas otomanas antiguas con sus fachadas blancas y también de colores, que susurran historias de civilizaciones pasadas. Algunas de ellas, como las viejas Konak, son mansiones recuperadas como hoteles boutique, que abren sus puertas para que podamos acceder a los patios que desprenden un perfume de azahar y jazmín. También se nos aparece la mezquita Şehzade Korkut, que impresiona tanto por su arquitectura como por su riqueza histórica. Los restos en su interior y patio conservan las huellas de diferentes civilizaciones, pero lo que la hizo famosa durante más de cien años es su minarete truncado Kesik Minare, cuya parte superior fue destruida por un incendio, y que recientemente ha sido restituido.

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
Mezquita Şehzade Korkut

Recorriendo sus calles, llegamos a la torre romana de Hidirlik Kulesi, un vestigio de las antiguas murallas sobre el acantilado desde el que se ve el puerto. Aunque la mejor vista de este está justo al lado, en el parque Karaalioglu Parki, con unos miradores de ensueño sobre las montañas, la bahía, el puerto y una pequeña playa. No será difícil ver por el parque algún que otro vendedor de simit (pan circular con semillas de sésamo), uno de los productos típicos del país, que lo suelen llevar en una cesta en la cabeza.

La gastronomía uno de los grandes atractivos del viaje

A la hora del almuerzo nos dirigimos al Hotel Boutique-Restaurante Casa Sur, una vieja casa otomana del siglo XIX, con una gastronomía de lo mejorcito de la ciudad, lo mismo que las habitaciones con diseños temáticos diferentes.

Hay lugares que condensan el alma de una ciudad. En Antalya, ese espacio es el antiguo puerto, una ensenada protegida por murallas que durante siglos fue punto de llegada de comerciantes, marineros y viajeros procedentes de todos los rincones del Mediterráneo.

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
Puerto antiguo de Antalya

Es obligatorio bajar a este puerto de pesca y admirar los veleros que hacen el recorrido por la costa. Al atardecer, el puerto bulle de turistas buscando alguno de los innumerables restaurantes para cenar. En cualquiera de ellos hay que probar una grida (el pescado más apreciado de esta costa); la Patlican reçeli; mermelada de berenjenas, el tandir kebap, cordero cocido en una patata; los Kofte, albóndigas turcas; los Pide, pan plano turco; y los populares Meze, una selección de aperitivos, fríos o calientes, donde lo salado, dulce y picante se mezclan, como los de berenjena, tomate, pepino, pollo, mejillones, etc. Casi siempre acompañados de Raki, un licor anisado muy famoso en Turquía, al igual que el Ayran, una a base de yogur que proviene de la leche de oveja, y elaborada con agua, sal y menta. ​Sin olvidar la bebida nacional que es el çay, el té, que se sirve en la Meyhane, tabernas donde se proporcionan bebidas alcohólicas como el raki o vino.

 

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
Gastronomía de Antalya

Perdiéndonos por las pequeñas calles, llegamos a la Torre del Reloj, de origen romano, situada junto al límite que separa la ciudad histórica de la moderna. Aquí se cruzan varias calles comerciales y un bazar. También pasa por aquí un tranvía rojo que hace las delicias de los visitantes, y más al fondo se observa el Yivli Minare, del siglo XIII, el minarete de ladrillo rojo más famoso de la ciudad, que es otro de los emblemas de la ciudad.

No nos podemos despedir de esta agradable ciudad sin ver, por un lado, su Museo Arqueológico, una delicia para los amantes de la historia y del arte antiguo, y sobre todo por las cascadas de Düden, un río que desemboca en el mar cerca de la playa de Lara.

Para verlas, lo mejor es ir al parque de Düden Selalesi al atardecer, que están iluminadas.

Después de descubrir la ciudad antigua, visitamos un hotel de la ciudad nueva, el Hotel Akra de 5 estrellas, donde disfrutamos de una fantástica estancia. Este espléndido alojamiento ofrece la posibilidad de bañarse en sus piscinas o en una playa acondicionada solo para el hotel. Ubicado en la terraza del hotel, el restaurante Asmani ofrece una experiencia gastronómica excepcional con sabores únicos y vistas panorámicas del Mediterráneo. La experiencia de disfrutar de una cena en este restaurante se hace aún más inolvidable con la puesta de sol y la inspiradora música que la acompaña. Es sin duda uno de los lugares gastronómicos más importantes de Antalya. 

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
El río Düden desemboca en el mar formando una bonita cascada

La Riviera Turca, entre playas infinitas y ciudades perdidas

Turquía además se posiciona como uno de los destinos más completos del Mediterráneo gracias a sus aguas cristalinas, su rica biodiversidad marina y la posibilidad de explorar desde pecios históricos y vestigios arqueológicos hasta cuevas submarinas y arrecifes artificiales.

Dejamos Antalya para seguir hacia el oeste. Después de pasar por innumerables playas con bandera azul, llegamos a Kemer. Este pequeño pueblo de la costa es uno más de los cientos de localidades con playas extraordinarias que se sitúan por la zona. Un ejemplo de ello es Qualista Beach, en la Moonlight Bay, con sus beach clubs a la última, que podría parecer por sus instalaciones cualquier playa del Caribe. Tumbados en una cama balinesa, con un mojito en la mano y escuchando todo tipo de música, somos conscientes de que nos encontramos en un destino de playa que no olvidaremos.

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
Qualista Beach en Kemer

Sin embargo, lo que de verdad destaca aún más su importancia es que está rodeada de lugares históricos que hay que visitar. El primero de ellos es Faselis (Phaselis), un antiguo puerto comercial bajo la dominación griega, en el que incluso vivió Alejandro Magno durante varios meses. Posteriormente, los romanos se asentaron aquí y dejaron como recuerdo muchas obras a ras de las magníficas playas, como un acueducto, cuyos arcos de piedra se levantan entre los pinos. Pero lo mejor viene cuando se accede a la vía principal. Una avenida de casi trescientos metros de longitud, bordeada por los restos de grandes columnas, nos acerca al ágora y a otra playa magnífica llena de turistas, donde numerosos barcos echan sus anclas en las serenas aguas del Mediterráneo, y entre los que destaca uno de estética pirata, rememorando a los antiguos pueblos que aquí fondeaban. Pero quizás lo más interesante de todo el complejo sea su teatro. Desde lo alto gozamos de una magnífica vista de las montañas y el mar, mientras escuchamos de fondo la canción: “Bésame mucho”, interpretada por dos chicas norteamericanas, una al violín y la otra a la flauta. Este es uno más de los recuerdos imborrables que nos hemos traído de este viaje.

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo
Teatro de la ciudad de Faselis

Para terminar el recorrido de esta zona al oeste de Antalya, nos vamos a una de las montañas más icónicas de Turquía, el Olimpos de Licia, que, con sus 2.365 metros, es la cima más alta de la Riviera Turca, siendo más conocida como Tahtali Dagi. Aunque su nombre recuerda al legendario Olimpo griego, ambas montañas pertenecen a historias distintas. El teleférico Olympos Teleferik, que llega cerca de su cima, nos ofrece unas fantásticas vistas de toda la costa mediterránea y del mar cuando las nubes conceden una tregua.

Se dice que Atatürk, el padre de la Turquía moderna mencionó que Antalya era “el lugar más hermoso del mundo”. La mejor manera de confirmarlo es visitar esta ciudad y sus alrededores para comprender por qué esta región despierta una admiración tan unánime.

Turkish Airlines

La mejor manera de llegar a Estambul desde España es con la compañía TURKISH AIRLINES, que vuela desde Madrid, Barcelona, Málaga, Bilbao, València y Sevilla, esta última incorporada recientemente para reforzar la conectividad entre Andalucía y el hub turco, sumando bastantes frecuencias semanales, y pudiendo enlazar con Asia, África, Oriente Medio, etc., con una sola escala. En 2025, Turkish Airlines volvió a ser reconocida por Skytrax como la mejor aerolínea de Europa, un galardón que premia tanto el servicio a bordo como la calidad de sus cabinas Premium y su propuesta gastronómica. El nuevo aeropuerto de Estambul se ha convertido en uno de los grandes nodos de conexión de la tierra, operando una red de trescientos sesenta destinos en más de ciento treinta países, situándose entre las aerolíneas con mayor alcance internacional del mundo, por capacidad y número de aeronaves, permitiendo además la posibilidad de detenerse en Estambul unos días antes de seguir rumbo a otras ciudades del mundo.

Antalya, el legado más radiante del Mediterráneo

El “lounge” del aeropuerto de Estambul ofrece además, hoteles, áreas de descanso, duchas que hacen más llevadera una escala larga y, sobre todo, una gastronomía turca e internacional que no deja indiferente a nadie.

Volar en Business Class con Turkish Airlines es adentrarse desde el primer momento en una experiencia donde la hospitalidad turca se convierte en protagonista. La cálida bienvenida a bordo da paso a unos asientos espaciosos y cuidadosamente diseñados para viajar con máximo confort y, en los vuelos de largo radio, descansar prácticamente como en una cama. La gastronomía merece una mención especial: una cuidada selección de sabores turcos e internacionales llega a la mesa presentada con elegancia y acompañada de una amplia propuesta de bebidas. El servicio, atento y discreto, completa una experiencia pensada para que el tiempo de vuelo transcurra con absoluta comodidad. Un viaje en sí mismo, donde el confort, la gastronomía y la tradicional hospitalidad turca se encuentran a miles de metros de altura.

Turkish Airlines ofrece varios vuelos diarios de Estambul a Antalya, un trayecto de aproximadamente una hora y veinticinco minutos.

 

https://www.turkishairlines.com/es-es/

https://goturkiye.com/es/antalya

Haz click en la imagen y visita nuestra edición clásica
Texto: Carlos Rodríguez Zapata
Fotografías: Carlos Rodríguez Zapata