BODEGA OTAZU

Arte entre viñas

Texto: Ignacio Cuenca

Entre las sierras del Perdón y la del Sarbil, a tan sólo ocho kilómetros de Pamplona y delimitada por el río Arga, se encuentra Bodega Otazu, 116 hectáreas de viñedo propio con el sello de la D.O. Protegida Pago. En esta ocasión, el vino se marida con el arte.

En los años 90 del siglo pasado, la familia Plensa inició un viaje de retorno que les traería desde Venezuela hasta su querida tierra, Navarra, y lo hicieron con una importante colección de arte contemporáneo. Buscaban una finca donde materializar un sueño y, por suerte, encontraron una bodega que en la actualidad produce cerca de 400.000 botellas de diversos tipos de vino elaborados con cepas tempranillo, cabernet sauvignon, merlot, cabernet franc, pinot noir, berués y chardonnay.

La bodega, concebida en 1840 como el típico château francés, alberga en la actualidad la sede social de la bodega. Además, otros edificios históricos dan forma a estos predios que originariamente fueron una antigua aldea medieval, como son la iglesia románica de San Esteban del siglo XII, la torre defensiva Otazu del siglo XV y dos palacios renacentistas del mismo siglo donde, según documentos encontrados en el archivo, se empezó a elaborar vino.

Estamos en una bodega que, además, ofrece la posibilidad de realizar otras actividades de ocio, como recorridos por el señorío, visitas a la bodega con cata de vinos de alta gama, vuelos en helicóptero sobre los viñedos o convertirte en enólogo por un día.

Acompañados de Guillermo, hijo del matrimonio Plensa y director de la empresa, empezamos este viaje que se inicia en la sala de barricas, conocida como La Catedral y que es obra del arquitecto Jaime Gaztelu.

Sala de Barricas “La Catedral” de Jaime Gaztelu

El Atractivo del Arte Contemporáneo

Bajo la batuta de la Fundación Otazu, la colección de arte contemporáneo de la bodega se ha convertido en una de las más importantes de Europa. Está formada por más de 700 piezas, y en sus comienzos se nutría de obras que formaban parte de la creación plástica española de los años 60 y 70, con artistas como Tàpies, Millares o José Guerrero, a los que se añadieron después las telas abstractas de Bernand Frieze, Zobernig, Uslé, Rashid Johnson, Scheibitz o Decrauzat. 

Entrado el siglo XXI, la nómina de artistas se incrementó con nombres como Aballí, Emmanuel van der Auwera, Tillmans o Isaac Julien y más recientemente, con obra de creadores jóvenes e iberoamericanos que se mueven en la fina línea entre el arte conceptual y el activismo político, como Daniela Libertad, Arturo Hernández Alcázar, Fabio Morais, Nazareno, Asier Mendizábal, Ximena Labra, Marilá Dardot, Héctor Zamora, Lucas Simões, Bruno Kurru, Nicolás Robbio o Ignacio Gatica.

Reflejos de Tomás Saraceno

Bienal de Otazu

Con carácter bienal y por invitación directa a cuatro artistas seleccionados por el Patronato de la Fundación y sus asesores, se celebra desde hace cuatro años el Premio Internacional de Arte Contemporáneo. El último galardón, entregado en la edición de Art Weekend celebrada el pasado 22 de febrero, recayó en el artista alemán Hans-Peter Feldmann (Düsseldorf, 1941) por su obra Tiempo, la primera pieza monumental del artista en España que trata sobre el valor y la trascendencia del tiempo, un elemento esencial que se nos escapa, como la espuma, entre los dedos.

ttp://www.otazu.com/

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Texto: Ignacio Cuenca