En el pequeño pueblo de la Vall d’Alba, en la provincia de Castellón y a menos de media hora de la capital, Cal Paradís es un restaurante honesto, comprometido y vocacional, fiel a sus raíces, a los recuerdos y a los productos kilómetro 0 que identifican el territorio.
Con el producto local como alma de su propuesta, Cal Paradís es el templo gastronómico desde donde el chef Miguel Barrera y su mujer y maître, Ángela Ribes, proponen una cocina de autor que alcanza la excelencia culinaria.
El chef cuenta con un amplio recetario de la cocina tradicional en el que no faltan las verduras de la zona, en su mayor parte de su huerto ecológico, pescados frescos traídos de las lonjas cercanas, carnes autóctonas y los embutidos de gran calidad tan característicos de su territorio. Ingredientes que Miguel Barrera transforma en recuerdos, convirtiendo las comidas en momentos inolvidables. Una cocina que fusiona tradición e innovación y que ha consolidado a Cal Paradís como uno de los más recomendados de la provincia y uno de los más reconocidos de la Comunidad Valenciana.
Las elaboraciones del chef se disfrutan aún más en sus acogedores comedores con su cálida y envolvente atmósfera, donde los diferentes rincones están diseñados para llevarnos por un viaje de aromas y sabores combinando tradición local e innovación culinaria.
La propuesta del chef Miguel Barrera
Este experimentado chef nacido en una masía familiar en Vall d’Alba cursó estudios de Magisterio, pero entre examen y examen su imaginación volaba a los fogones del restaurante familiar Paraíso. Llegado el 2004 se hizo cargo del negocio familiar, transformándolo en un restaurante donde la tierra y el mar dan forma a las propuestas que cada día ilustran la carta. Años de esfuerzo y dedicación dieron como resultado la merecida concesión de su primera Estrella Michelin en 2013, hito aún más destacado por ser el primer restaurante de la provincia de Castellón en conseguirla. Un reconocimiento que han mantenido hasta la actualidad. Los siguientes galardones llegaron el pasado año con la Estrella Verde por su cocina basada en la sostenibilidad y en el producto de kilómetro 0, en esto también han sido pioneros en la provincia, además de dos Soles Repsol.
Su cocina es un homenaje a su tierra, a su gente, a los productos locales y a esos pequeños productores que con su incansable trabajo hacen posible que podamos disfrutar de los mejores productos.
Las mejores recetas mediterráneas el chef las plasma en sus elaboraciones, además de exportar nuestros sabores a los cinco continentes a través de las ponencias que realiza en directo.
Miguel Barrera sabe reconocer la grandeza de nuestro entorno, sintiéndose afortunado por poder aprovechar todo lo que aporta la tierra y ser el catalizador de esa materia prima, transformándola y dotándola del sentimiento necesario, deleitando así a sus comensales.
Las bondades del mar y la montaña dan forma a una propuesta gastronómica en la que muestran devoción por variedades autóctonas como la judía roget o la tomaca de penjar; por las carnes de la tierra como el cordero y el conejo de ojo negro de Benassal o por la trufa negra y los boletus edulis de los bosques cercanos al Penyagolosa y las sierras del Maestrazgo. Y cuando el buen hacer y los productos de calidad se juntan, el resultado son deliciosas elaboraciones como la olla de verdura, el conejo asado con ajo aceite, el consomé de algas y verduras, la tartaleta de raíces con trufa, los guisantes lágrima con jugo de pollo a l’ast, el demi-glace de garbanzos tostados guisados al modo tradicional, el canelón de nabo daikon relleno de setas o las alcachofas en texturas a la brasa con nata y trufa.
Tampoco podemos olvidar que estamos en la Comunidad Valenciana, por lo que otro de sus platos destacados es la paella, que en Cal Paradís alcanza el nivel de excelencia gastronómica. Llegados a los postres, sobresalen los elaborados con almendras y por supuesto, los tradicionales pastissos de cabello de ángel y boniato o los rollets d’aiguardent.
El dinamismo del restaurante se aprecia en sus tres menús que se adaptan al ritmo que marca la naturaleza.
Plana de l’Arc está inspirado en los sabores más tradicionales de la región, contando además con una versión vegetariana. Gastromercat es una combinación de autenticidad y modernidad, una experiencia rica en sabores y texturas excepcionales y por último, Menú Miguel Barrera es un auténtico y único viaje culinario donde sube el nivel del arte en cada plato.
La próxima propuesta del chef es Territorio y Caza, un recorrido gastronómico que reivindica la nueva campaña de caza y producto qué estará disponible únicamente durante el mes que dure la temporada. Una prueba más del compromiso de Cal Paradís con el Kilómetro 0 y de temporada.
En la bodega, con cerca de cien referencias, comparten espacio y protagonismo vinos blancos y tintos, locales con etiquetas nacionales e internacionales, que los sumilleres recomendarán con acierto para hacer aún mejor esta experiencia gastronómica.
Por todo esto, están plenamente justificados todos los reconocimientos que Cal Paradís ha recibido desde su apertura: una estrella Michelin, una estrella Verde Michelin, dos Soles Repsol, mejor restaurante de la provincia de Castellón, el Premio a la Sostenibilidad en el ranking del crítico gastronómico Santos Ruíz o los Cuatro Rábanos de la prestigiosa Guía Verde de We’re Smart (una de las más destacadas internacionalmente) que reconoce a los mejores restaurantes de cocina vegetal y sostenible. Este último además, lo recibe por segundo año consecutivo.
Esta apuesta por el respeto al entorno local y la gastronomía de territorio le ha servido para ser reconocido con dos premios más a la sostenibilidad, el que otorga ASHOTUR (Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Castellón) y el que entrega la Guía de los 55 Mejores Restaurantes de la Comunidad Valenciana.
La sostenibilidad como bandera
“Una filosofía que se basa en el respeto por el producto y la apuesta por nuestro territorio” y “Trabajar con producto de proximidad y de temporada para mejorar la calidad de los platos y fomentar el desarrollo de la economía local”. Estas afirmaciones del chef Miguel Barrera confirman que su apuesta por la sostenibilidad no es una acción de cara a la galería, sino que es un compromiso fiel con esta manera de entender la restauración, siendo el pilar más sólido de su filosofía gastronómica.
Estas sensibilidades implican a toda la cadena de valor. Desde la producción en su huerto ecológico que es regado con agua de la cenia para cosechar el mejor producto ecológico, abasteciendo el 80% de la despensa del restaurante y cuyos excedentes se aprovechan para elaborar conservas de frutas y verduras de temporada, pasando por el reciclaje del aceite para no generar impacto medioambiental o el uso de placas solares para reducir la huella de carbono, hasta la asociación con productores locales buscando que los beneficios económicos redunden en la población vecina y de esta forma ayudar al asentamiento de la población.
Todas estas acciones se han traducido en la obtención del certificado de cocina eficiente y sostenible otorgado por Repsol, reafirmando así su compromiso medioambiental.
Cada nuevo día Miguel Barrera lo afronta con la responsabilidad y la ilusión de revalorizar la despensa natural y aplicarla a una propuesta gastronómica que respeta los valores de la tierra y del trabajo de las personas.
Con esta filosofía el chef ha alcanzado la madurez creativa, manteniendo la misma ilusión con la que comenzó esta aventura hace veintidós años y con el objetivo de elevar el nivel gastronómico de la provincia de Castellón, haciendo de ella un destino que el viajero desee visitar.