Ciudades con una gran riqueza artística y arquitectónica, villas ducales con las calles más bonitas de Europa, personajes como Washington Irving que quedaron prendados de este territorio, donde se cultivan miles de olivos con un AOVE de lo mejor del mundo. Un viaje por este Camino de Santiago sin masificar, imposible de olvidar.
Muchos son los caminos de Santiago que cruzan la Península Ibérica. El más conocido es el Francés que va desde los Pirineos hasta Santiago. Pero hay otros que, aunque un poco menos conocidos, no dejan de ser importantes. Sin contar los que vienen desde los confines de Europa, tenemos el Camino del Norte, la Vía de la Plata, el Camino Inglés, el Portugués, etc., y también desde cualquier localidad importante de España.
Andalucía, es también un centro neurálgico de los caminos jacobeos. Así, los caminos andaluces más importantes son el Camino Mozárabe, que transcurre por Almería, Granada, Málaga, Jaén y Córdoba, teniendo su final de recorrido en Mérida, uniéndose ya a la Vía de la Plata. Luego están el Camino Sur de Huelva y el Camino Vía Augusta que nace en Cádiz hasta llegar a Sevilla donde se une a la Vía de la Plata.
En la localidad malagueña de Antequera, por donde pasa el Camino Mozárabe, los peregrinos jacobeos tienen dos opciones para llegar hasta la tumba del Apóstol. Por un lado, el ramal que va a Mérida vía Córdoba, por el camino llamado Mozárabe, o bien el ramal llamado Camino de Antequera que finaliza en Sevilla, donde enlaza también con la Vía de la Plata.
Si se elige este camino tan recomendable, el peregrino disfrutará de un paisaje excepcional sobre todo al llegar a la provincia de Sevilla, donde se encontrará con la comarca denominada “La Campiña”, y la Sierra Sur de Sevilla, con sus llanuras casi infinitas, moteadas por villas enriscadas a los pies de alcazabas y castillos con una gran riqueza monumental. Todo un espectáculo que agradecerá el peregrino, ofreciendo un aliciente adicional para este fascinante periplo.
Los mantecados de Estepa
La primera parada que hará el peregrino en la provincia de Sevilla será la ciudad de Estepa. Conocida en toda España por sus famosos mantecados, no es de extrañar que por sus calles vuelen los perfumes a canela, sésamo y almendra. La antigua Ostippo romana, y la Istabba musulmana, fue conquistada en 1241 por los cristianos. La ciudad, una de las paradas que hizo Washington Irving, está presidida por el magnífico Conjunto Monumental del Cerro de San Cristóbal y su antiguo Alcázar, donde destaca la Torre del Homenaje, a la que se puede subir y disfrutar de una magnífica panorámica, no sólo de todo Estepa, sino de la Sierra Sur hispalense con sus campos de cereales y olivares.
En el cerro también se encuentra el Convento de Santa Clara, donde se pueden comprar mantecados, magdalenas, etc., hechas por las monjas de clausura y la excelente iglesia de Santa María la Mayor, que primero fue mezquita en el siglo X, luego iglesia mudéjar, para ser finalmente de estilo gótico. Dejamos el cerro para bajar al casco histórico, no sin antes parar en el mirador del Balcón de Andalucía, que ofrece otra hermosa vista de la ciudad y de Sierra Nevada en los días claros. Desde el mirador, destaca como un faro la Torre de la Victoria, Monumento Nacional por ser uno de los ejemplos más relevantes del Barroco Andaluz.
Muy cerca de la Plaza Mayor, conocida como “El Salón”, se encuentran la iglesia de Nuestra Señora del Carmen con una de las portadas más emblemáticas del Barroco Andaluz y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, considerada como la “Capilla Sixtina” de Estepa por su exuberante decoración, ambas de visita obligada.
Seguimos nuestro camino jacobeo una vez hemos aprovisionado nuestro morral con algunos mantecados y chocolates del museo de “Chocomundo”, el mayor museo dedicado al chocolate en España, nos dirigimos a Osuna.
Osuna: un conjunto arquitectónico y artístico de referencia en España
Cuando el peregrino llega a Osuna se enamorará de otra bella localidad recostada sobre una colina. Habitada desde hace más de 3.000 años, la vetusta Urso, de antecedentes ibéricos y romanos, pasó por la Osona musulmana hasta ser la Osuna cristiana. Fue también turdetana, como se aprecia en sus canteras, las cuales hoy día han sido consideradas como la “Petra” española.
La conquista romana dejó aquí su impronta en los conocidos como “Los bronces de Osuna” y en las ruinas del teatro y de la necrópolis.
Posteriormente fue Corte para una de las dinastías aristocráticas más influyentes de Andalucía, los Duques de Osuna, que embellecieron y engrandecieron su villa con un importante conjunto de mansiones señoriales barrocas para conseguir toda una Villa Ducal, reflejo del señorío y el poder de sus nobles. Pocas ciudades españolas pudieron igualar su monumentalidad, haciéndola merecedora del reconocimiento de conjunto histórico artístico en 1967.
En lo más alto de la villa se encuentra la Colegiata que parece querer dominar la villa. Es sin duda el edificio renacentista más importante de la ciudad, albergando en su interior innumerables tesoros artísticos con obras de Juan de Mesa y sobre todo, varios óleos de José de Ribera “el Españoleto”, todos ellos magníficos. Adosado a la Colegiata está el Panteón Ducal, una cripta ricamente decorada que cobija los restos mortales de la dinastía.
Justo al lado del templo se encuentra la Universidad que estuvo abierta desde el siglo XVI y hasta 1842. De planta rectangular, se estructura en torno a un bello claustro cuadrado con un aljibe en el centro. Curiosos son sus torreones pinaculares con azulejos en las cúpulas que dan un aspecto más centroeuropeo que patrio.
La calle más bonita de Europa
A los pies de la colegiata se encuentra el Convento de la Encarnación, antiguo hospital y hoy sede del Museo de Arte Sacro. Cuesta abajo se abre la Plaza Mayor flanqueada por el Ayuntamiento. Desde aquí varias calles discurren por el entramado de la villa, siendo las más interesantes las calles de Sevilla y San Pedro, cuajadas de nobles casas-palacio, iglesias y conventos. La calle San Pedro, gracias a la armonía de sus casas y once palacios barrocos de los siglos XVII y XVIII, está considerada como una de las calles más bonitas de Europa. Entre los palacios se pueden destacar la “Cilla del Cabildo” y el Palacio Marqués de la Gomera, actualmente un fantástico hotel de cuatro estrellas con un claustro encantador y unas habitaciones espaciosas con decoración y mobiliario con encanto. También el Palacio de los Cepeda, en la calle de la Huerta, merece una visita por su maravillosa fachada.
En Osuna aterrizó “Juego de Tronos”
En el hotel Palacio Marqués de la Gomera se hospedó todo el elenco de la serie “Juego de Tronos” en el 2015, ya que eligieron para su quinta temporada la Plaza de Toros donde “Daenerys Targaryen” montó a uno de los dragones por primera vez. Además, todos los actores iban a comer al famoso restaurante “Casa Curro”, lugar que se ha convertido en lugar de culto para todos los seguidores de la serie, con innumerables fotos de los actores en sus paredes y hasta un menú de tapas dedicado a ellos. También en el Museo de Osuna hay una exposición dedicada a la serie que hará la delicia a sus seguidores.
El camino jacobeo llega a Marchena
Salimos de Osuna, no sin cierta pena, para seguir el camino que nos llevará hasta la población de Marchena. A la salida de la ciudad ursaonense nos encontramos con los restos de la necrópolis donde hacemos una pequeña parada para fotografiarla. En el Camino oímos de algunos peregrinos un saludo que ya se ha hecho universal: “Ultreia” que significa “Vamos allá”. Nos preguntamos que pensaría el escritor romántico Washington Irving cuando hizo este viaje que, por cierto, quedó prendado por estos parajes.
Llegamos a Marchena y vamos directamente a la puerta almohade de Morón, del siglo XII, donde se ubica la Oficina de Turismo que acoge la Exposición Escultórica Municipal «Lorenzo Coullaut Valera», el hijo más insigne de la ciudad. Este gran artista que trabajó entre el modernismo y clasicismo a finales del XIX y el primer cuarto del siglo XX, llegó a ser uno de los artistas más importantes de España con obras por todo el mundo, siendo la más conocida el monumento a Cervantes en la Plaza de España de Madrid.
Para conocer mejor Marchena, una buena idea es pasear por la Ronda de la Alcazaba, un recinto inmenso amurallado muy bien restaurado, donde podremos observar la Puerta de Carmona a espaldas del Alcázar. También son destacables el Arco del Portillo, que es otra puerta del Alcázar y el Arco de la Rosa o Puerta de Sevilla, otra entrada a la antigua medina. Todas ellos, restos almohades de gran interés.
Dejando aparte la arquitectura islámica, también tiene varios edificios civiles con mucho mérito como las casas señoriales con sus enrejados en balcones y ventanas, como la Casa del Escudo o las Casas Palacio.
En cuanto a los edificios religiosos, la iglesia de San Juan Bautista conserva un magnífico retablo y sobre todo en la Sacristía un verdadero tesoro que son los nueve lienzos del gran Zurbarán.
Desde Marchena, haremos una parada para comer en el pueblo de El Viso del Alcor. Al entrar a la localidad nos sorprende un gigantesco silo donde se ha pintado un fantástico mural llamado: “La mujer recovera”, en homenaje a todas las mujeres que se desplazaban a diario desde este pueblo a Sevilla cargadas para vender los productos de las huertas. Ya cansados nos acercamos al restaurante Torre donde nos atiende el chef Juan Carlos, que nos ofrecerá bacalao a la vizcaína, el calamar de potera, atún encebollado, y unas carnes y jamón espectaculares.
Basilippo, o cómo descubrir el mejor AOVE
Desde El Viso del Alcor, y antes de finalizar este periplo por el camino Mozárabe o de Antequera que terminaremos en Sevilla, disfrutamos de un regalo visitando a Basilippo. Estamos en pleno territorio de los mejores campos de olivo de la provincia de Sevilla, y que mejor experidencia que acercarnos a la finca del siglo XVIII de oleoturismo y Venta de AOVE, de Basilippo, una de las marcas más prestigiosas y reconocidas internacionalmente del mercado. Con una apuesta clara por el oleoturismo, su objetivo es promover y difundir de forma didáctica y lúdica uno de los mayores tesoros de la cultura andaluza y la dieta mediterránea: el Aceite de Oliva Virgen Extra.
El peregrino, mediante una visita guiada, se adentrará en el mundo del AOVE, visitando sus instalaciones, el olivar, la finca, el museo e incluso la recreación de un barco fenicio, para terminar con unas catas donde podrá disfrutar de sus matices, aromas y sabores. Una manera fantástica de terminar este viaje iniciático por estas tierras entre la mejor gastronomía, olivares infinitos, castillos enhiestos y villas consideradas de las más bonitas de España y Europa.
https://www.turismosevilla.org/es/mapas-y-publicaciones/caminos-santiago-por-la-provincia-de-sevilla