DOLORES HIDALGO: CUNA DE LA INDEPENDENCIA Y DEL MARIACHI MODERNO

  • A tan solo 50 minutos de Guanajuato capital, en el pleno centro de México, se encuentra el Pueblo Mágico de Dolores Hidalgo, una tierra que vio nacer al Rey de la Canción ranchera, el más importante compositor de este género, el gran José Alfredo Jiménez.

Con cantinas tradicionales con 100 años de historia, panteones y mausoleos dedicados a su música, los mariachis dolorenses reviven, con cada canción, la tradición oral que corre por las venas de los mexicanos y vibra en todo el mundo.

Este Pueblo Mágico es, además, la Cuna de la Independencia Nacional mexicana y el recorrido por su Centro Histórico es un viaje hacia los sabores y sonidos tradicionales, que, combinados con el saber criollo, inauguraron la modernidad en este país a principios del siglo XIX.

Los mariachis de Dolores Hidalgo lo han cantado y lo han entendido todo. Saben lo que es venir “de un mundo raro”; son reyes sin “tronos ni reinas” y comprenden que no hay nada más hermoso en esta región que perderse por los hermosos “Caminos de Guanajuato”. Y es que mariachis hay muchos, pero los de Dolores Hidalgo son guardianes por derecho propio de las mundialmente famosas letras de José Alfredo Jiménez, aquel dolorense honorario que supo concretar el sentir de toda una nación en canciones rancheras como “El Rey”, “Paloma querida” o “Si nos dejan”, las más sentidas, las que cada mexicano se sabe de memoria y canta, con el corazón en la mano, en las noches de fiesta.

Con las composiciones de José Alfredo caminamos por la historia viva y la tradición oral de este país, en un fluir de calles enarboladas con ahuehuetes que se sacuden al viento y pajarillos que repican alegres en su plaza principal. Algo tendrá esta tierra que es muy de inicios, pues no solo vio nacer a José Alfredo, sino a la patria mexicana: fue aquí también, en el atrio de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, donde el cura criollo Miguel Hidalgo tocó la campana en septiembre de 1810, llamando a la insurgencia contra el mal gobierno y a la Independencia de México.

Hoy podemos dejarnos seducir por esas historias y comenzar nuestra ruta, quizás, por esa hermosa esquina color ladrillo que vio nacer a José Alfredo, hoy convertida en museo. Con nueve salas que dan cuenta de su vida, sus amores, su música y sus parrandas legendarias, esta Casa Museo nos permite vislumbrar los orígenes de la música de mariachi, su potente vibrar hacia el mundo entero cuando se trata de vivir la fiesta en carne propia.

Al salir de ahí se impone una visita a por lo menos tres cantinas tradicionales del Centro Histórico: El Faro, La Hiedra y El Triunfo, todas a unos cuantos metros una de otra. El viajero puede buscar un tour o simplemente hacer la visita buscando las anécdotas que inspiraron las canciones más famosas del compositor dolorense, también llamado “El Hijo del Pueblo”. No hay que perder la oportunidad para sacar fotos memorables en estas cantinas de más de 100 años, mientras se disfruta de una buena botana y una cerveza o un caballito de tequila o de mezcal en la mano. 

De postre es obligatorio acudir a la cita de las nieves tradicionales en el jardín principal, la llamada Plaza del Grande Hidalgo, donde el mismísimo cura se tomaba de vez en cuando una nieve. Se dice que fue el Padre de la Patria quien enseñó el oficio de nevero a los indígenas y ellos quienes más tarde incorporaron los ingredientes de la cocina Hñähñu y criolla. Hoy el viajero encuentra aquí un paseo único por esos sabores, listo para quien posea papilas gustativas intrépidas: nieves de chicharrón, de mole, de cerveza, de aguacate e incluso de camarón con nopales. Helados en canastilla, en barquillo o en vasito, ya sea en los puestos de la calle o en neverías más viejas, como La Flor de Dolores, no hay que dejar pasar una nieve de garambullo o “de borrachita” (que lleva el fruto de biznaga fermentado), ningún sabor decepciona.

Otro punto de nuestro recorrido es el Mausoleo hecho de mosaicos de colores dedicado a José Alfredo Jiménez en el Panteón Municipal, un sitio donde los mariachis le llevan serenata en su aniversario y durante el Festival dedicado al compositor que se realiza cada año. En este lugar es literal y al mismo tiempo, un aviso poético que nos pone a pensar en aquello de que, como en la canción más emblemática de José Alfredo, “la vida no vale nada”.

Un buen lugar para tomar fotografías del atardecer es la Hacienda de la Erre, donde caminaremos entre los vestigios del casco principal de un antiguo latifundio que aún conservan su estructura original. La entrada no tiene costo ni hay horarios, es un lugar libre donde podemos sentarnos a imaginar al Cura Hidalgo con 600 indígenas, pensando en aquella revuelta, que organizó, ya irreversible. Aquí podremos tomar aire y prepararnos para zambullir nuestra curiosidad en museos como el de la Independencia, el Museo del Bicentenario, el Museo Casa de Hidalgo o bien, para seguir en el ánimo festivo, el Museo del Vino, ubicado en un magnífico edificio colonial de blancos patios y arcos, con mosaicos de talavera azul y salas interactivas para hacer de la experiencia de la cata una fiesta de todos los sentidos.

Y por cierto, estas hermosas piezas de talavera pueden ser un gran souvenir: ya sea en el Mercado Hidalgo o en el Corredor Artesanal, la compra de artesanías es casi obligatoria: hay hermosas ollas de barro, tazas, platos, macetas y una infinidad de monerías más para escoger a muy buenos precios.

A tan solo 50 minutos en carretera tanto de Guanajuato capital como de San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo se impone como el lugar de origen de toda una cosmovisión, un sentir que hace entrañable al mexicano, con sus mariachis y su historia particular, que comenzó “allí nomás tras lomita, en este pueblo adorado” donde José Alfredo deseó quedarse para siempre. 

¿Qué es un Pueblo Mágico?

La denominación de Pueblo Mágico es otorgada por el gobierno mexicano a aquellas comunidades que han conservado a lo largo del tiempo sus tradiciones originales, historia, cultura y arquitectura. Los Pueblos Mágicos son lugares con gran simbolismo y leyendas que conectan al visitante con la esencia de México.

Acerca de GUANAJUATO

El estado de Guanajuato cuenta con una ubicación privilegiada y gran conectividad, incluye destinos imperdibles para quien busca conocer la esencia de México, pues ofrece a sus visitantes experiencias fascinantes: con dos ciudades declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, cinco importantes zonas arqueológicas, seis pintorescos Pueblos Mágicos, emocionantes rutas turísticas y un amplio calendario de eventos culturales, musicales y deportivos de gran formato a lo largo del año. Sin lugar a duda, Guanajuato es uno de los estados más completos e interesantes de México.

Recorrer Guanajuato significa adentrarse en lo más profundo de la identidad mexicana. Es conectar con su pasado histórico y también disfrutar de su autenticidad, su dinámica vida cultural y sus emocionantes actividades.

 Guanajuato conecta con España vía aérea a través de la Ciudad de México; y a través del Aeropuerto internacional de Guanajuato el estado conecta con Dallas, Houston, Chicago y Los Ángeles; además, conecta con otros importantes destinos turísticos mexicanos como Cancún, Puerto Vallarta, San José del Cabo, Mérida o Monterrey, por mencionar algunos. Además, Guanajuato cuenta con una privilegiada conexión terrestre.

 

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Fuente: MÉTONYMIE