Con algo más de veinte mil kilómetros cuadrados de extensión y poco más de trescientos de costa, este pequeño país de Centroamérica ofrece al turismo todo lo que busca. Ciudades en las que se respira historia, pequeños pueblos que conservan el encanto de tiempos pasados o parques arqueológicos que cuentan cómo era el modo de vida de sus habitantes antes de la llegada de los españoles.
Desde su capital San Salvador con su casco antiguo, pasando por el interesante legado cultural e histórico de ciudades como Suchitoto, hasta localidades como Juayúa con el festival gastronómico que cada fin de semana impregna las calles de deliciosos olores o Ataco que sobresale por su arte urbano, ambas en la Ruta de las Flores, todo en El Salvador cautiva.
Así como los vestigios precolombinos situados en los departamentos de La Libertad, Santa Ana y San Salvador, con las ruinas de Joya de Cerén como uno de los más importantes y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Pero sin duda alguna es su gente la que deja un recuerdo imborrable, gentiles y de una calidez humana que en pocos lugares encontrarás.
El pasado mes de noviembre viajé al país con motivo de la celebración de la primera edición de El Salvador Travel Market y tengo que decir que descubrí un país sorprendente, con mucho que ofrecer y sobre todo encantador. Visité ciudades, admiré algunos de sus espacios naturales, ascendí volcanes y disfruté del ambiente de sus playas. Volví con la maleta cargada de cosas que contar, pero he comprobado que no cabe todo en un artículo, así que por ahora escribiré sobre algunas ciudades y los yacimientos arqueológicos y dejaré para otra entrega su naturaleza, los volcanes y sus costas.
San Salvador, a los pies de un volcán
Con la impresionante estampa del volcán Quezaltepec a su espalda, en la capital salvadoreña sobresale su centro histórico. Aquí se encuentra la Plaza de la Libertad, uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad que conmemora la Independencia de Centroamérica. Presidida por el Monumento a los Próceres, con su construcción se inició la expansión capitalina a mediados del siglo XVI.
En la vecina Plaza de Gerardo Barrios se concentran los tres edificios más representativos de la ciudad: el Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y la Biblioteca Nacional de El Salvador.
El Palacio Nacional es símbolo político y cultural del país. Recientemente restaurado, fue inaugurado en 1911 y en la actualidad es escenario de eventos culturales y encuentros diplomáticos. Destaca por sus ciento una habitaciones y sus cuatro emblemáticos salones: Rojo, Rosado, Amarillo y Azul.
La Catedral Metropolitana, representa la fe, historia y resiliencia del pueblo salvadoreño. De estilo ecléctico con influencias bizantinas y romanas, aquí descansa San Óscar Arnulfo Romero, figura clave en la historia contemporánea de El Salvador y célebre por predicar en favor de los derechos humanos.
El último de estos edificios y también el más moderno es la Biblioteca Nacional de El Salvador, cuya inauguración en 2023 marcó un hito en la transformación del centro histórico de la ciudad. Más que una biblioteca es un centro cultural y educativo de última generación creado con el objetivo de promover el acceso al conocimiento y a la participación ciudadana, ofrecer espacios inclusivos y modernizar el concepto de biblioteca en el país, siendo una de las más modernas de América Latina.
Muy cerca encontramos el Teatro Nacional. Levantado en 1911 y diseñado por el arquitecto francés Daniel Beylard, fue concebido con un estilo ecléctico donde se fusiona elementos del renacimiento francés, rococó y Art Nouveau.
También próxima, la iglesia El Rosario es una joya arquitectónica del siglo XX que presenta un diseño modernista y brutalista. Sobresalen los vitrales abstractos multicolores que adquieren una belleza superior con los cálidos tonos del atardecer.
Cuando cae la noche el punto de encuentro de los capitalinos es la Gran Zona Rosa, en la Colonia de San Benito, donde se concentran un gran número de restaurantes, bares, cafés y discotecas, así como alojamientos. Durante el día conviven centros comerciales y tiendas exclusivas con espacios dedicados a la cultura como el Museo de Arte de El Salvador o el Teatro Presidente.
Suchitoto, la primera capital de El Salvador
Dejamos la capital para descubrir y caer rendidos a los pies de una ciudad inolvidable: Suchitoto.
Situada en las montañas de Cuscatlán, Suchitoto, que traducido del náhuatl significa “lugar de pájaros y flores”, fue la primera capital del país allá por el año 1528. De su glorioso pasado colonial conserva todavía su riqueza cultural e histórica. Recorrer sus calles empedradas me llevó por un sutil viaje al pasado en el que pude descubrir bellos rincones adornados con pintorescas casas de techos de teja y hermosas balconadas.
Que Suchitoto es una ciudad viva se percibe cada día paseando por sus calles, hecho que se hace notar más con la llegada de sus grandes encuentros culturales: el Festival Internacional de Arte y Cultura en febrero, el Festival del Maíz en agosto y el Festival Internacional de Cine Suchitoto en noviembre.
Antes de abandonar la ciudad no me pude resistir a visitar sus lugares más emblemáticos: la Plaza Central con la iglesia de Santa Lucia, la Casa Museo de D. Alejandro Cotto, hogar del escritor y cineasta salvadoreño Alejandro Cotto o la Hacienda la Bermuda y Ciudad Vieja, lugar de gran importancia histórica y cultural.
Fuera de la localidad, el lago artificial Suchitlán creado en 1973, la cascada Los Tercios situada en la quebrada las Ánimas y el volcán de Guazapa, cubierto en su mayor parte por un bosque seco tropical, son otras agradables sorpresas en la ciudad.
Suchitoto es también sinónimo de atractivas e interesantes actividades. En Casa de la Abuela aprendí a elaborar -y posteriormente disfruté- las pupusas, uno de los platillos típicos de la gastronomía salvadoreña. Este Petit Hotel de estilo colonial cuenta además con el primer Coffe Shop de la ciudad y con tienda de regalos.
Taller Pájaro Flor es una asociación formada por seis mujeres de diferentes comunidades que son madres solteras o que perdieron a sus maridos en la guerra civil, como es el caso de nuestra anfitriona que además de quedarse viuda fue reclutada a la fuerza, recibió instrucción militar y fue obligada a realizar labores de comunicación durante tan luctuoso episodio de la historia salvadoreña. Los visitantes aprenden aquí la técnica de teñir telas con añil y al acabar la actividad se llevan a sus casas la prenda que han elaborado.
La oferta hotelera en Suchitoto también es abundante y una de las opciones que ofrece la ciudad es el Hotel Boutique Los Almendros de San Lorenzo. Ubicado en una antigua casa de más de doscientos años, al atravesar sus puertas llegamos a lo que ellos mismos llaman un “Edén de Serenidad” con sus patios llenos de plantas, la frescura de sus fuentes de agua, sus corredores con columnas de madera y una exclusiva decoración que combina antigüedades y arte moderno.
A la hora de comer la elección perfecta es el restaurante Donde Polo, donde está garantizado el disfrutar de deliciosas propuestas culinarias acompañadas de unas increíbles vistas del lago Suchitlán
La historia de El Salvador a través de sus parques arqueológicos
En El Salvador la historia se descubre visitando sus parques arqueológicos, testigos del paso por estas tierras de las civilizaciones maya, pipil y lenca que dejaron pirámides, talleres de añil o aldeas que muestran cómo era la vida cotidiana de los habitantes de Mesoamérica. De todos los yacimientos que hay repartidos por el país, cinco están considerados como parques arqueológicos, mientras que el resto son sitios arqueológicos, formando parte todos ellos de la Ruta Arqueológica.
Como bien dice su nombre, el Parque Arqueológico Joya de Cerén es el bien más preciado del país en cuanto a yacimientos arqueológicos se refiere. Situado en el valle de Zapotitán, en el departamento de La Libertad, es un icono de la cultura prehispánica que muestra como era la vida cotidiana de los mayas hace más de 1.500 años. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993 es conocido como “la Pompeya de América” y fue sepultado por la erupción del volcán Loma Caldera, en torno al 650 d.C., lo que hizo que las estructuras y restos arqueológicos estén intactos y en buen estado de conservación. Como curiosidad hay que contar que los campesinos del nuevo pueblo de Cerén utilizan técnicas similares a los de los antiguos pobladores.
Los otros cuatro parques arqueológicos que enriquecen la experiencia de viajar a El Salvador son San Andrés, El Tazumal, Cihuatán y Casa Blanca.
El Parque Arqueológico San Andrés, situado también en el departamento de La Libertad, es uno de los centros prehispánicos más grandes de El Salvador. Capital regional entre los años 600 a 900 d.C., cubría en torno a doscientas hectáreas y era un gran centro monumental rodeado por una amplía zona residencial. Se cree que San Andrés dominó el valle de Zapotitán y algunas zonas vecinas como el valle de Las Hamacas, ahora San Salvador.
Un campo de pelota, templos o un sistema de drenaje de agua son algunas de las estructuras mayas que se pueden ver en el Parque Arqueológico El Tazumal, situado en el distrito de Santa Ana. Aquí se encontró la magnífica estela de Tazumal, con 2,65 metros de altura y 1,16 de ancho.
Situado en el departamento de San Salvador, el Parque Arqueológico Cihuatán fue un centro monumental maya con pirámides y plataformas, murallas, un palacio y otras estructuras. Se puede visitar el sendero ecológico y el museo donde se exhibe cerámica y otros hallazgos arqueológicos del lugar.
Finalizamos en el Parque Arqueológico Casa Blanca situado en el departamento de Santa Ana. Cuenta con un centro ceremonial, un taller de añil donde se muestran los diferentes métodos y materiales de teñido y un museo donde se exhibe la única estela con escritura maya conocida en El Salvador con la casi totalidad del texto borrado, hecho éste que no le hace perder importancia histórica.
El Salvador Travel Market (ESTM)
El pasado mes de noviembre El Salvador celebró la primera edición de este evento resultando ser un rotundo éxito. Este encuentro internacional de turismo se celebró en el InterContinental Real San Salvador de la capital reuniendo a destacados compradores y representantes del sector llegados de Europa y América y periodistas especializados para conocer la oferta turística salvadoreña.
Con el respaldo institucional del Ministerio de Turismo de El Salvador, CORSATUR y la Cámara Salvadoreña de Turismo, así como con el apoyo de aliados estratégicos de los sectores aéreo y hostelero, ESTM 2025 se consolida como una plataforma clave para fortalecer la presencia de El Salvador en el mercado internacional, dando una imagen de destino emergente, competitivo y lleno de potencial.
Pero esto es sólo el comienzo, con ESTM 2025, El Salvador reafirma su compromiso de continuar trabajando en el desarrollo de productos turísticos sostenibles, experiencias innovadoras y un porfolio diversificado que responda a las expectativas del viajero moderno.
Después de cuatro décadas en las que la violencia tomó las calles de este bello país centroamericano, primero con la Guerra Civil y después con las bandas, El Salvador ha despertado de esa pesadilla. En pocos años el cambio que se ha producido es sorprendente y a la vez ilusionante, recuperando el ritmo vital de cualquier ciudad y mejorando la confianza de los salvadoreños que ven el futuro con esperanza. Sólo hay que pasearse por sus calles o visitar el casco histórico de San Salvador por la noche, algo impensable hace unos años, para descubrir la ilusión de la gente en sus sonrisas. Y por supuesto, también dan la bienvenida a los turistas a los que reciben con la amabilidad de la que hacen gala.
Los datos no engañan y éstos nos dicen que en los últimos cinco años El Salvador registró un incremento cercano al 90% en la llegada de turistas, posicionándose como el segundo país de mayor expansión mundial del sector, sólo por detrás de Qatar.
Lo que se encuentra el turista cuando visita El Salvador es un destino perfecto para aquellos que quieren conocer un país auténtico en el trato, en sus costumbres y con un enorme potencial que nos alegramos de transmitir a todos nuestros lectores.