Desde el Mediterráneo turco y más concretamente desde la gran ciudad turística de Antalya, se puede hacer una excursión de un día y a menos de 150 Kilómetros a la ciudad de Isparta, ubicada en el Distrito de los Lagos, siendo conocida en toda Turquía como la Ciudad de las Rosas.
Merece la pena hacer esta excursión por varios motivos. Uno de ellos es ver el lago de Eğirdir, uno de los más bellos del país. El otro es conocer in situ la fantástica ciudad greco-romana de Sagalassos, y por último disfrutar de Isparta, conocida como la ciudad de las rosas, donde se podrá vivir in situ la posibilidad de recolectar una de las especies florales más conocidas en la tierra. La visita ideal para este acontecimiento es entre mayo y junio.
Isparta es una ciudad poco turística, salvo para las actividades ligadas a la rosa. De todas formas, siempre se puede dar una vuelta por la ciudad, que, aunque grande, se puede hacer paseando tranquilamente. La Plaza de la República puede ser lo primero para hacerse una idea de la ciudad. Aquí ya observaremos como las rosas forman parte en el ADN de la ciudad. Una escultura gigante llena de rosas en forma de arco y debajo de ellas una mujer con una cesta de mimbre y un hombre arrodillado con un alambique para la destilación del líquido de las plantas, conforman la figura para que el visitante reconozca que está en una ciudad que vive para y por las rosas.
Muy cerca se encuentra la mezquita de Ulu Cami, y un poco más alejada aparece la iglesia ortodoxa de Aya Bayina, construida en 1750, durante el periodo otomano tardío, que presenta similitudes con las iglesias bizantinas de planta basilical. En su interior, se encuentra el primer museo de fragancias de Turquía, donde el visitante podrá realizar un recorrido olfativo de los perfumes más conocidos.
Isparta produce el 60% del aceite de rosa del mundo, y no nos queda más remedio que conocer cómo son sus campos de rosas.
La rosa damascena: la joya de las rosas
Al amanecer nos acercamos a Güneykent/Ardiçli para visitar la fábrica de Gülsha Kozmetik, una de las más importantes que abastece a algunas de las empresas de cosméticos más reconocidas internacionalmente. Rodeada de inmensas rosaledas, fuimos recibidos por un grupo que nos dio la bienvenida con bailes tradicionales de la región, lo que hizo nuestra llegada aún más agradable. A continuación, tuvimos la suerte y responsabilidad de cosechar algunas rosas para posteriormente proceder a su destilación en un alambique. Entre sus numerosas variedades destaca la rosa damascena, que se cultiva en esta región, siendo de las pocas de las que se puede extraer aceite aromático, dulce y floral.
Este trabajo de recolección es manual y duro, y para obtener un litro de aceite hay que destinar cuatro toneladas de rosas. Después de un flamante y delicioso desayuno al aire libre, visitamos la fábrica y la tienda. Gülsha, es una marca de cosmética de lujo que se inspira en la tradición y la ciencia para ofrecer productos de cuidado de la piel de alta calidad. Fundada por la familia Gurkan, es reconocida como líder mundial en el suministro de materias primas de rosa damascena para la industria de la perfumería y cosmética. La tienda ofrece una increíble variedad de productos como las fragancias, aceites, jabones, cremas, esencias, elixires, néctares, etc. todo un mundo apto para el amor, la belleza y la pasión.
Sagalassos: de ciudad fantasma a un tesoro único
Después de descubrir el fascinante mundo de las rosas, nos dirigimos al lago de Eğirdir, el cuarto lago de mayor superficie y uno de los más bellos de Turquía. A más de novecientos metros de altura, está enclavado entre montañas y en verano se convierte en destino elegido por los turistas para darse un refrescante baño y degustar su gastronomía. El atardecer aquí es sin duda inexcusable no verlo.
Desde el lago, nos acercamos a nuestro último destino de la zona, para visitar la ciudad greco-romana de Sagalassos, una de las maravillas de Turquía, que hasta no hace mucho tiempo estaba casi olvidada. Ubicada en las montañas de Tauro, a mil cuatrocientos metros de altitud, fue un importante centro urbano de la antigua Pisidia. Su importancia vino por los yacimientos de arcilla de los alrededores, que hicieron de ella uno de los grandes centros de la industria alfarera de Asia.
Su estratégica ubicación en la altura ha contribuido a la excepcional conservación de sus monumentos y trazado urbano. Las recientes excavaciones han hecho aflorar el Ágora, las Termas Romanas, el Ninfeo Antonino, un teatro y, sobre todo, una imponente fuente helenística que es de una gran belleza y que es el monumento más fotografiado de toda la ciudad. Sagalassos es una joya que tuvimos la suerte de descubrir en este viaje por las tierras de las rosas.
Turkish Airlines
La mejor manera de llegar a Estambul desde España es con la compañía Turkish Airlines, que vuela desde Madrid, Barcelona, Málaga, Bilbao, València y Sevilla. Esta última ha sido incorporada recientemente para reforzar la conectividad entre Andalucía y el hub turco, sumando bastantes frecuencias semanales, y pudiendo enlazar con Asia, África, Oriente Medio, etc., con una sola escala.
En 2025, Turkish Airlines volvió a ser reconocida por Skytrax como la mejor aerolínea de Europa, un galardón que premia tanto el servicio a bordo como la calidad de sus cabinas Premium y su propuesta gastronómica.
El nuevo aeropuerto de Estambul se ha convertido en uno de los grandes nudos de conexión, operando una red de trescientos sesenta destinos en más de ciento treinta países, situando a la compañía entre las aerolíneas con mayor alcance internacional del mundo, por capacidad y número de aeronaves, permitiendo además la posibilidad de detenerse en Estambul unos días antes de seguir rumbo a otras ciudades del mundo.
El “lounge” del aeropuerto de Estambul ofrece además, hoteles, áreas de descanso, duchas que hacen más llevadera una escala larga y, sobre todo, una gastronomía turca e internacional que no deja indiferente a nadie.
Volar en Business Class con Turkish Airlines es adentrarse desde el primer momento en una experiencia donde la hospitalidad turca se convierte en protagonista. La cálida bienvenida a bordo da paso a unos asientos espaciosos y cuidadosamente diseñados para viajar con máximo confort y, en los vuelos de largo radio, descansar prácticamente como en una cama. La gastronomía merece una mención especial: una cuidada selección de sabores turcos e internacionales llega a la mesa presentada con elegancia y acompañada de una amplia propuesta de bebidas. El servicio, atento y discreto, completa una experiencia pensada para que el tiempo de vuelo transcurra con absoluta comodidad. Un viaje en sí mismo, donde el confort, la gastronomía y la tradicional hospitalidad turca se encuentran a varios miles de metros de altura. Turkish Airlines vuela regularmente de Estambul a Isparta, un trayecto de poco más de una hora.