IZNÁJAR AHUYENTA LOS MALOS ESPÍRITUS… CON MELONES

Iznájar ahuyenta los malos espíritus... con melones
  • La localidad cordobesa celebra en la noche de Todos los Santos su tradicional Concentración de Farolillos de Melón.

 

  • Los más pequeños de la casa toman el relevo de una tradición que pasa de padres a hijos: tallan los melones, los iluminan por dentro y recorren las calles de la Villa hasta el Castillo.

Cuando llega la noche de Todos los Santos, el pequeño pueblo cordobés de Iznájar se ilumina de una forma muy especial. Con sus propias manos, las familias convierten los pequeños melones que los agricultores guardan al final de la cosecha, los conocidos como “zocatos”, en singulares farolillos. Después recorren las calles de la villa hasta llegar al castillo para ahuyentar a los malos espíritus del pueblo.

Los “zocatos” son los melones más pequeños y menos maduros que quedan al final de la temporada. En lugar de desecharlos, antiguamente se reservaban para convertirlos en farolillos cuando llegaban estas fechas de recuerdo a los muertos y a los espíritus.

El alcalde de Iznájar, Lope Ruiz, destaca que la Concentración de Farolillos de Melón «es una de las citas que mejor reflejan la personalidad de nuestro pueblo, y nos hace especial ilusión que siga estando protagonizada por los más pequeños. De hecho, también es una forma de asegurarnos de que esta tradición se mantendrá durante muchos años».

Iznájar ahuyenta los malos espíritus... con melones

Fantasmas, brujas, caras tenebrosas y hasta personajes de dibujos animados o superhéroes diseñados hasta el más mínimo detalle. Todos ellos ayudan a que los malos espíritus y las ánimas en pena que pueda haber se marchen del municipio. El proceso de elaboración es completamente artesanal. Cada familia vacía el melón, talla su corteza y coloca en su interior una vela o una pequeña fuente de luz. Y cuando llega la noche y se enciende la vela, los dibujos cobran vida y cada meloncillo se convierte en un pequeño farol que ilumina el camino.

Tras el recorrido nocturno, estas pequeñas luces se colocaban junto a las puertas de las casas y en las rejas de las ventanas para proteger las viviendas. Así, el farolillo acompañaba a las familias dentro y fuera de sus casas.

Con el paso de las generaciones, los niños han mantenido el protagonismo de una costumbre que forma parte de la memoria popular de Iznájar. Lo que comenzó ligado a los melones que quedaban al final de la cosecha se ha convertido en una celebración familiar que cada año vuelve a reunir a vecinos de distintas edades.

Iznájar ahuyenta los malos espíritus... con melones

La Concentración de Farolillos de Melón se celebrará el 31 de octubre. La jornada comenzará a las 17:00 horas en la Plaza de Abastos con una chocolatada benéfica a favor de la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

A las 18:00 horas comenzará el paseo de los farolillos. Las familias recorrerán las calles de Iznájar y el barrio de la Villa hasta llegar al Castillo, donde finalizará el recorrido.

En plena noche de Halloween, cuando las calabazas iluminadas se convierten en protagonistas en buena parte del país, Iznájar mantiene una imagen propia para estas fechas. Aquí son los melones los que se encienden y los niños se encargan de mantener viva una tradición de Todos los Santos.

Una noche de pequeñas luces, melones tallados y familias recorriendo las calles de la Villa. Una forma singular de celebrar una tradición que, generación tras generación, sigue teniendo la misma misión: ahuyentar a los malos espíritus.

Iznájar ahuyenta los malos espíritus... con melones

Y para los más valientes…

Quien se anime a alargar la noche en Iznájar puede completar la ruta de los farolillos con otra visita menos convencional: su cementerio, situado a los pies del castillo y con vistas al embalse, está considerado uno de los más bellos de toda Andalucía. Entre lápidas y silencio, con el pantano como telón de fondo, es el escenario perfecto para quien busque una experiencia con un punto más tenebroso en la noche de Todos los Santos.

 

Fuente: BORRÓN Y CUENTA NUEVA Comunicación