MARTINA PRIETO PARIENTE: LA EXITOSA ELABORADORA DE RUEDA QUE YA TRIUNFA EN RIBEIRO

  • A la cabeza de la segunda generación de la conocida saga de viticultores Rueda, esta ingeniera y enóloga es la directora técnica de Pariente Tradición Familiar, que engloba la bodega primigenia de Rueda, además de Prieto Pariente, donde gestan vinos singulares en varios puntos de Castilla y león, y A Vilerma, su incursión en el Ribeiro.

 

  • Con una sensibilidad única para la elaboración, Martina custodia la tradición recibida de su abuelo y de su madre y, con su hermano, han sido capaces de trascender sus fronteras e innovar salvaguardando la esencia familiar.

 

  • Madre, deportista, divulgadora y emprendedora, es una defensora de la cultura del esfuerzo.

Cuando se habla de vinos, la sangre no es agua y, al igual que con tantos oficios, entre barricas y viñedos se forjan sagas increíbles. En un mundo antaño de hombres, surgen con fuerza generaciones capitadas por mujeres, quienes reivindican, y han probado sobradamente, su maestría y su criterio. Bodegas José Pariente es un perfecto ejemplo. Fundada por Victoria Pariente, es hoy su hija, Martina Prieto Pariente, quien custodia y cría (como hace con sus vinos) el devenir de este imprescindible de Rueda. Es la directora técnica de Pariente Tradición Familiar, el sello que engloba José Pariente, en Rueda, además de Bodegas Prieto Pariente, que elabora bajo las D.O. de Bierzo, Cebreros, Cigales y gesta selectos Vinos de la Tierra de Castilla y León, y la nueva adquisición de la familia, A Vilerma, una cuasi heroica bodega de Ribeiro. Martina representa no solo la evolución de José Pariente, sino también de un mundo, el del vino, que mira más allá de sus fronteras y que, sin olvidar sus raíces, se abre al futuro.

Una ingeniera, una elaboradora, una emprendedora

Martina Prieto Pariente ha recibido, desde su infancia, el amor por el terruño que recorre la médula de los bodegueros del entorno de Rueda. Su abuelo, José Pariente, tenía una fonda y vendía chatos de un delicioso verdejo. Fue la hija, Victoria Pariente, enóloga y licenciada en Químicas, quien convirtió en realidad el sueño de su padre (que falleció poco antes) en 1998 al fundar la bodega y profesionaliza el oficio. Martina se crio en ese ambiente de reverencia a la raíz y al vino, empapándose de cada vendimia, de cada añada, y de ese ambiente hacendoso, pero feliz, que se respira en los momentos de vendimia. Quiso seguir los pasos de la madre. Que eran también los del ‘yayo’. Y se preparó a conciencia.

Tras cursar sus estudios en la Escuela de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, posteriormente se formó como enóloga en la Universidad de Valladolid e inició su carrera en la empresa familiar en el año 2009. Junto a ella, como maestra, de nuevo, su madre, Victoria Pariente. No paró de hacer cursos en la Universidad de Burdeos ni de aprender, día a día, cada vez más sobre la importancia de la elaboración, un oficio que define a su familia. Química, alquimia e intuición.

En 2013, junto a su hermano, se aventuró a probar fortuna y nuevas elaboraciones más allá del territorio natural de su bodega. Así nació Bodegas Prieto Pariente, con la que empezaron con la recuperación de viñedo viejo y se volcaron en la vinificación de vinos singulares en el Valle del Duero y la Sierra de Gredos.

La mirada puesta en Galicia y el enoturismo

En 2021, Martina e Ignacio tomaron las riendas del negocio familiar. Bodegas Prieto Pariente. Él, como CEO. Ella, como directora técnica. Y siguieron pensando en crecer. Y concibieron otros blancos. Y así, en 2024, crearían la tercera pata de su tríada vitivinícola (agrupada ahora bajo el sello Pariente Tradición Familiar): adquirieron A Vilerma (Leiro, Orense), la finca en la que Arsenio Paz, figura indispensable del Ribeiro, plantó hace casi medio siglo, con la ilusión de rescatar las castas de uva tradicionales de la denominación, seis hectáreas de seis variedades de uvas autóctonas en bancales con 220 metros de desnivel.

Los Prieto Pariente se enamoraron de esa valentía cuasi quijotesca, y cumplían también su propio sueño: elaborar en Galicia. Sin seguir modas, ni un camino fácil. Amparada por la majestuosidad de un paisaje de valles y montañas, Martina y su equipo concibieron el pasado año, con gran éxito, la primera añada de A Vilerma, un ensamblade de treixadura, albariño, godello, loureira, lado y torrontés que ha despertado grandes críticas. Por supuesto, sigue absolutamente fiel al espíritu del Ribeiro que elaboraba Arsenio, pero con el toque singular de Martina. La próxima añada saldrá antes de llegar el verano de 2025. Para esta dama del vino de Rueda, ‘domar’ un Ribeiro y crearlo ha sido un bonito desafío. Ya sueña con crear un vino de guarda que el propio Arsenio pueda disfrutar. Y vendrán muchas más cosas. Otras, ya están en marcha, como la completa oferta de enoturismo que desarrollan tanto en A Vilerma como en José Pariente y Prieto Pariente.

La ambición bien entendida

Martina es de la escuela del esfuerzo propio, algo que, unido a una buena dosis de sana ambición, considera que es fundamental para extraer todo el potencial, y lo bueno que tiene que aportar al mundo cada persona. Sigue formándose para obtener la prestigiosa cualificación Wine & Spirit Education Trust. Con tres proyectos a su cargo y catorce vinos a sus espaldas (y los que vendrán), ella sabe mucho de eso. Además, disfruta de sus tres hijos, viaja para llevar sus vinos a todas partes y practica deporte con asiduidad para cuidar mente y cuerpo. El último gran logro, media maratón que aguantó con más que estoicismo. Al final, como el atletismo, el vino es una carrera de fondo, donde la verdadera meta es la próxima.

 

Fuente: THE NEWSROOM