La bodega de Ribera del Duero afronta una nueva campaña en un viñedo ecológico certificado, donde más de 25 años de investigación permiten combinar el conocimiento tradicional con la ciencia y las nuevas tecnologías.
Septiembre comprende uno de los momentos más importantes del año para Bodegas Comenge: la vendimia. En Curiel de Duero, el viñedo vuelve a convertirse en el centro de todas las miradas y cada decisión desde el momento exacto de recoger cada parcela hasta la selección de los racimos será determinante para definir la personalidad de una nueva añada.
En Comenge, sin embargo, la vendimia no empieza con las tijeras. Durante las semanas previas, el equipo realiza un seguimiento constante del estado de la uva, analizando su maduración, acidez y estado sanitario, además de catar directamente las bayas en el viñedo. El objetivo es encontrar el momento óptimo para cada parcela y preservar al máximo la identidad de la uva.
Innovar para conocer mejor el viñedo
Esta forma de entender la vendimia resume una filosofía que acompaña a Comenge desde su creación, en 1999: la innovación no consiste en transformar el vino, es el camino para comprenderlo mejor.
La bodega cuenta actualmente con más de 80 hectáreas de viñedo ecológico certificado, camino escogido para favorecer la calidad de la uva y la biodiversidad de nuestro pequeño ecosistema, eliminando del cultivo los herbicidas, insecticidas, pesticidas y abonos minerales. El objetivo es trabajar con un suelo vivo y equilibrado, preservando el carácter de cada parcela.
A este trabajo en el campo se suma una trayectoria de más de 25 años de colaboración con centros de investigación. Uno de los proyectos más representativos de Comenge ha sido el estudio y selección de levaduras autóctonas procedentes de sus propios viñedos, utilizadas para conseguir fermentaciones que respeten de forma más fiel la personalidad del paisaje y de cada añada.
La investigación también ha llevado a Comenge a explorar nuevas herramientas para afrontar algunos de los grandes retos del sector, como el cambio climático. Así, la bodega trabaja actualmente en líneas relacionadas con la adaptación del viñedo, la tecnología aplicada a la elaboración y nuevas herramientas como la implementación de una instalación agrovitivoltaica capaz de generar un sombramiento inteligente sobre las cepas en función de las condiciones ambientales.
“Cada vendimia es diferente y nos obliga a volver a aprender. La experiencia de todos estos años nos ayuda a tomar decisiones, pero es el viñedo el que marca el camino”, explica Rafael Cuerda, director técnico de Bodegas Comenge.
Una vendimia que vuelve a conectar la tierra, las personas y el vino
Más allá de la dimensión agrícola, la vendimia representa para Comenge uno de los momentos en los que mejor se entiende su filosofía: el vino como punto de encuentro entre innovación, conocimiento, personas y tiempo.
Durante estas semanas, el paisaje de Curiel de Duero se transforma y el trabajo se intensifica en el viñedo y la bodega. Es el comienzo de un proceso que culminará meses después en una nueva añada, pero cuyo origen está precisamente ahora: en cada racimo seleccionado, en cada parcela y en cada decisión tomada durante la vendimia.
Porque en Comenge la innovación mira hacia el futuro, pero siempre parte del mismo lugar: la tierra.
Sobre BODEGAS COMENGE
Bodegas Comenge nació en 1999 en Curiel de Duero, en el corazón de la Ribera del Duero. Su filosofía combina viticultura ecológica, investigación e innovación para elaborar vinos que expresen el carácter de su origen. La bodega entiende la sostenibilidad y la investigación como herramientas para conocer mejor el viñedo, preservar su biodiversidad y afrontar la viticultura del futuro.
Fuente. NEWLINK SPAIN