SIGÜENZA

La ciudad del Doncel

Texto: Javier Gutiérrez
Fotografías: Javier Gutiérrez / Cardinalia Comunicación | Antonio López Velasco | José Miguel Sánchez
Sigüenza, la ciudad del Doncel

Conjunto Histórico Artístico desde 1965, la ciudad de Sigüenza, en la provincia de Guadalajara, conserva su antiguo trazado medieval. Influenciada a lo largo de la historia por haber sido sede episcopal, la iglesia dejó una poderosa impronta en su desarrollo cultural, económico y artístico.

Situada en el alto valle del río Henares, Sigüenza fue calificada por Plinio el Viejo como una importante ciudad celtíbera. Habitada por los arévacos, Segontia, como era conocida por estos, fue tomada por los romanos después de la caída de Numancia (Soria).

Sede episcopal de la Iglesia católica en la Hispania visigoda, el 22 de enero del año 1124 Sigüenza es reconquistada a los musulmanes por Bernardo de Agén, obispo de origen aquitano y responsable de su diócesis desde 1109. Es a partir de este histórico hecho cuando Bernardo de Agén inicia la construcción de la catedral, que se extendería hasta su finalización en el siglo XVI.

Fue en la segunda mitad del siglo XV cuando Sigüenza vivió su máximo esplendor. Siendo obispo el cardenal Mendoza, se construyó la plaza porticada aledaña a la catedral, la primera plaza mayor del Renacimiento en Castilla, así como la construcción del primer acueducto de la ciudad.

En la actualidad, Sigüenza es una bonita ciudad declarada Conjunto Histórico Artístico en 2022 que conserva todo el sabor medieval.

Catedral de Santa María de Sigüenza

Enmarcada por dos grandes torres que le dan un aspecto de fortaleza, la construcción de la catedral se inició en el siglo XII en estilo románico-cisterciense, acabó siendo gótica y conserva en su interior numerosos elementos renacentistas. El claustro, la sacristía mayor, la girola, así como obras artísticas de gran valor y de diferentes estilos, enriquecieron el templo entre los siglos XV y XIX.

El presbiterio con el altar mayor cuenta con monumentos funerarios de varios obispos seguntinos, el gran retablo de talla policromada, una espléndida reja que cierra el presbiterio y púlpitos de alabastro, uno gótico y el otro renacentista. Justo en frente encontramos el coro de nogal, en el que destaca su decoración geométrica y heráldica en los asientos, la rica balaustrada renacentista del siglo XVI y la monumental reja del XVII. La Capilla de los Arce, también conocida como “de San Juan y de Santa Catalina”, guarda la escultura funeraria gótica del famoso doncel de Sigüenza, Martín Vázquez de Arce, caballero de la Orden de Santiago que murió heroicamente a la edad de veinticinco años en la Guerra de Granada.

Sigüenza, la ciudad del Doncel
Sacristía Mayor de la catedral de Sigüenza, excepcional obra del siglo XVI

En la Sacristía Mayor o “de las Cabezas”, la bóveda está decorada con casetones donde aparecen esculpidas más de trescientas cabezas de gran tamaño y miles más pequeñas que, junto con la cajonería de nogal, es lo más destacado de este excepcional espacio construido a mediados del siglo XVI. El magnífico retablo plateresco de Santa Librada, excepcional obra realizada en piedra policromada acoge desde el siglo XVI las reliquias de Santa Librada, que fue degollada en Sainte-Livrade-sur-Lot. Bernardo de Agén se encargó de traerlas a Sigüenza y sobre este hecho se fundamentó la construcción de la catedral. Por último, en la Capilla de la Anunciación, el arte gótico, el primer Renacimiento y el mudéjar se unen para crear un espacio de gran valor artístico.

Sigüenza, la ciudad del Doncel
La Anunciación de El Greco

En el claustro se combinan acertadamente las bóvedas y ventanales góticos con las portadas renacentistas y algunas de sus dependencias acogen el Museo Catedralicio. En dos de estas salas está instalado el Museo de los Tapices Flamencos, una colección de dieciséis tapices diseñados por el pintor clasicista francés Charles Poerson y confeccionados en los talleres de Bruselas de Jean Le Clerc y Daniel II Eggermans. En otra de las salas, en la Capilla funeraria de la Concepción, se guarda una de las joyas artísticas de la catedral, el cuadro de la Anunciación de El Greco, lienzo datado en el siglo XVII.

Por último, la necrópolis medieval donde fueron enterrados aquellos que se encargaron de las primeras fases constructivas del templo en los siglos XII y XIII. Solo se puede visitar acompañados por las guías del Museo Diocesano de Arte Antiguo.

Sigüenza Medieval

Comenzamos la visita al casco histórico en la Plaza Mayor, que, aunque construida a finales del XV, por su ubicación es el lugar perfecto para iniciar esta ruta. La que es la construcción más representativa del Renacimiento en Sigüenza, contaba en sus orígenes con soportales de madera que en el siglo XVI fueron sustituidos por arcadas de piedra. En momentos posteriores se levantaron el palacio renacentista para los deanes catedralicios, hoy convertido en Ayuntamiento y la Casa del Mirador, decorada con balcones de forja y desde donde se disfrutan las diferentes actividades que se celebran en la plaza, entre ellas, las corridas de toros.

Sigüenza, la ciudad del Doncel
La Plaza Mayor es la construcción renacentista más representativa de la ciudad

En uno de los bajos de la Casa del Mirador encontramos Gustavo Delgado Joyas, un estudio taller de joyería contemporánea centrado en la creatividad, quien cuida el oficio artesano con un especial énfasis en los detalles y acabados, utilizando materiales nobles como el oro y la plata, gemas naturales, esmaltes al fuego, porcelana, maderas nobles como el ébano o plásticos y resinas para ofrecer una pieza de joyería única y de calidad.

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Joya de Gustavo Delgado Joyas

Continuamos por la Calle Mayor que nos acercará al castillo. De camino a la fortaleza, paramos a admirar la portada de la iglesia de Santiago, cuyos orígenes se remontan a mediados del siglo XII. En ruinas desde el final de la Guerra Civil, se está llevando a cabo una rehabilitación integral con el objetivo de que pronto pueda acoger el Centro de Interpretación del Románico de la Provincia de Guadalajara.

Llegamos al castillo, asentado sobre una primitiva fortificación celtibérica, que luego pasó a ser romana, para más tarde convertirse en torre vigía visigoda y alcazaba islámica. La fortaleza fue el lugar de confinamiento de doña Blanca de Borbón, esposa del rey de Castilla Pedro I el Cruel; residencia de los obispos seguntinos hasta el siglo XVIII; triste perjudicado en las Guerras de Independencia y en las Guerras Carlistas, que provocaron graves desperfectos; más tarde, asilo y cuartel, y desde los años setenta del siglo pasado, y después de estar décadas en ruinas tras la Guerra Civil, Parador de Turismo.

Recorriendo el casco histórico, encontramos vestigios de los dos recintos amurallados con los que contó la ciudad. Del primero, de los siglos XII y XIII, se conserva la Puerta del Hierro, la Puerta del Arquillo de San Juan y la Puerta del Sol. De la muralla gótica son el Portal Mayor, el Cubo del Peso, las murallas que rodearon la catedral y la Puerta de la Cañadilla o del Toril.

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Arco del Portal Mayor

Calles estrechas y sinuosas, conocidas aquí con el nombre de travesañas, nos acercan a la iglesia de San Vicente dedicada al patrón de la ciudad; a la plazuela del Doncel, donde se encuentra la Casa del Doncel, residencia de la familia Arce o la Plazuela de la Cárcel, presidida por el antiguo Ayuntamiento de Sigüenza.

Sigüenza Renacentista, Barroca e Ilustrada y Neoclásica

Cuando el cardenal Bernardino López de Carvajal sustituye como obispo a Pedro González de Mendoza, recibe la orden del Cabildo de crear un nuevo barrio. Nace así el primer ensanche renacentista de España. De aquella época se conservan la portada del palacio de Fadrique de Portugal y el palacio renacentista que en la actualidad acoge el Museo Diocesano de Arte Antiguo.

En el siglo XVII un nuevo barrio ve la luz en la ciudad seguntina, el barrio gótico. Se levantaron nuevas construcciones: el edificio de la Universidad, el Palacio Episcopal, el monasterio de los Jerónimos y su iglesia, el hospicio y el Seminario Conciliar.

El barrio ilustrado de San Roque se caracteriza por sus calles rectas y anchas y sus casas iguales, fiel reflejo del equilibrio de la época. Singular es la Plaza de las Ocho Esquinas y edificios destacados son el Palacio de los Infantes, el convento e iglesia de San Francisco, la ermita de la Venerable Orden Tercera y la ermita de San Roque.

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Iglesia de San Francisco

Junto al barrio de San Roque encontramos la Alameda neoclásica, uno de los pulmones verdes de la ciudad. Romántico y melancólico, por este plácido rincón han pasado a lo largo de su historia personajes ilustres como Benito Pérez Galdós, Miguel de Unamuno, o Federico García Lorca, entre otros muchos. A comienzos del siglo XX aparecieron los primeros quioscos de refrescos y bebidas. La ermita de Nuestra Señora de la Huerta, construida en 1512 y la ermita renacentista del Humilladero del siglo XVI, le dan a la Alameda un porte monumental y artístico.

La cocina de Sigüenza y el Fino Seguntino

Calidad, tradición y las buenas manos de los que la elaboran son las señas de identidad de la cocina seguntina. Famosos son los suculentos asados de cordero y cabrito en horno de leña; la sopa castellana y las migas; y los sabrosos platos de caza que en temporada se ven enriquecidos con las excepcionales setas de la zona. Y los deliciosos postres elaborados con miel, las yemas, los bizcochos borrachos y los dulces conventuales, como las trufas de las Hermanas Clarisas.

También las tapas son parte importante de la gastronomía de Sigüenza. Los perdigachos y los torreznos quizá sean los más demandados, pero son los pichos y tapas medievales los que cada mes de abril adquieren todo el protagonismo.

Sigüenza cuenta además con dos restaurantes reconocidos con la estrella Michelin, El Doncel y Molino de Alcuneza, así como dos Soles Repsol de los que presume El Doncel y un Sol más obtenido por el chef del restaurante Nöla.

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Fino Seguntino 3.0, con espuma de naranja y maracuyá

El Fino Seguntino nació de la casualidad. Nos tenemos que remontar a una calurosa tarde del mes de agosto de 1947 en la que el novillero Paco Berlanga, apodado “El Fino”, entró en Casa Anguita y pidió un refresco para aplacar la sed. Boni, el propietario, preparó al azar, en un vaso con hielo, una combinación de ocho partes de gaseosa, utilizando la elaborada en la ciudad y conocida como “Segontia”, y una parte de vermut rojo que finalizó con golpe de espuma de cerveza. Esta elaboración ha evolucionado y es posible disfrutar en su versión 3.0, en la que la espuma de cerveza se ha sustituido por espuma de naranja y maracuyá, dándole unos toques ácidos y exóticos.

Antes de abandonar Sigüenza, merece la pena acercarse hasta el Mirador del Cid para disfrutar de una vista diferente y general del conjunto histórico y patrimonial de la ciudad.

Parque Natural del Barranco del Río Dulce

Uno de los accesos al parque natural lo encontramos en Pelegrina. Una gran hoz labrada en una paramera kárstica perteneciente al periodo jurásico es la mejor definición del Parque Natural del Barranco del Río Dulce. Bosques de encina, quejigo, sabina, enebro, chopos, álamos, sauces y fresnos; colonias de buitres leonados, águilas reales, halcones peregrinos y chovas piquirrojas y garzas, ánades reales, el martín pescador y la lavandera cascadeña en las riberas dan forma a la rica y variada flora y fauna de este espacio natural.

Varias son las rutas que parten de Pelegrina, pero la más recomendable es la circular que discurre por la parte baja del barranco, al lado del río, que en ocasiones es necesario vadear.

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Ruta circular por el Parque Natural del Barranco del Río Dulce

El Parque Natural del Barranco del Río Dulce se hizo famoso en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado cuando el naturalista y divulgador Félix Rodríguez de la Fuente lo eligió como escenario para el rodaje de capítulos del documental “El Hombre y la Tierra”. Aquí se grabaron algunas de las imágenes más recordadas de esta serie documental: un águila portando una cabra o algunas de las mejores secuencias con lobos ibéricos. Félix Rodríguez de la Fuente murió en un accidente aéreo en Alaska en 1980 y en su homenaje se levantó sobre la Hoz del Río Dulce el mirador que lleva su nombre.

Pueblos del municipio y Atienza

Paisajes inolvidables, un patrimonio singular, salinas, castillos, murallas… es lo que nos aguarda cuando visitamos las pedanías de Sigüenza.

En Carabias destaca la iglesia del Salvador del siglo XIII, joya del románico rural en estas tierras. En Imón sobresalen las salinas que, aunque la extracción de la sal se remonta a la época romana, estas se construyeron en el siglo X y la iglesia renacentista con un retablo del siglo XVI.

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Castillo y murallas de Palazuelo

El conjunto amurallado con sus cuatro puertas, el castillo, la iglesia de San Juan Bautista, la picota y el Museo del Herraje captan toda nuestra atención en Palazuelos. Pelegrina está presidida por su castillo roquero hoy en ruinas, y en el pueblo sobresale la iglesia románica dedicada a la Santísima Trinidad con el artesanado mudéjar policromado y el retablo de su capilla mayor. En el skyline de Ribas de Santiuste, el protagonismo se lo lleva la imponente fortaleza del siglo XII y, dentro del pueblo, la iglesia parroquial de la Asunción.

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Arco de San Juan o de Arrebatacapa de Atienza

Atienza no pertenece al término municipal de Sigüenza, pero por su importancia patrimonial e histórica bien merece hacer una parada. Esta villa vivió su máximo esplendor en la Edad Media y de esa etapa histórica son los monumentos que se conservan: el castillo, las iglesias románicas, los restos de la muralla y puertas, sin dejar de lado la hermosa plaza del Trigo y los museos de la Santísima Trinidad y de San Gil.

 

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Texto: Javier Gutiérrez
Fotografías: Javier Gutiérrez / Cardinalia Comunicación | Antonio López Velasco | José Miguel Sánchez