CIUDAD DEL CABO

El edén entre dos océanos

Texto: Javier Gutiérrez
Fotografías: Ilker | Cape Town Tourism | HillaryFox |Jeff Bergen | Tekweni | SATourism | Jeffrey Rihotso | Samantha Reinders |Rudolph de Girardier | Rob Gwilliam | T. Cunniffe

Moderna, fascinante y cosmopolita, Ciudad del Cabo es también una de las más bellas del mundo. Elegida en 2014 Capital Mundial del Diseño por el Consejo Internacional de Sociedades de Diseño Industrial y Mejor Lugar del Mundo para ser Visitado por el New York Times y el Daily Telegraph, atrae cada año a miles de visitantes por su exuberante naturaleza, su rica historia, su diversidad cultural, su amplia oferta experiencial y su deliciosa gastronomía y excelentes vinos.

Ciudad del Cabo, que comparte capital con Pretoria y Bloemfontein, es un enigma en cuanto a los primeros residentes de la región, aunque los restos humanos más antiguos encontrados datan de hace 12.000 años, siendo hallados en la cueva Peers en Fish Hoeh.

El área donde se encuentra en la actualidad Ciudad del Cabo fue mencionada por primera vez por el navegante portugués Bartolomé Díaz “El Fuerte”, quien dobló el Cabo de Buena Esperanza en 1488, aunque no fue hasta 1652 cuando se produjo el primer asentamiento europeo en el África subsahariana con la llegada del navegante neerlandés Jan van Riebeeck.

Gracias a su estratégica ubicación en la bahía de la Mesa y lugar de paso obligado para los barcos que se dirigían a África Oriental, India y Asia, fue el primer puesto de avanzada con el castillo de Buena Esperanza, convirtiéndose en centro económico y cultural de la Colonia del Cabo.

Ambiente en las calles y plazas de Ciudad del Cabo

En la Ciudad Madre lo antiguo y lo moderno se unen para dar forma a uno de los destinos más atractivos para el visitante. Rodeada de naturaleza y presidida por la Montaña de la Mesa que domina la City Bowl, Ciudad del Cabo es conocida por sus hermosas playas, que en los meses más cálidos invitan a disfrutar de sus refrescantes aguas y en el invierno a practicar todo tipo de actividades relacionadas con el surf, incluidas las olas extremas de Dungeos, frente a Hout Bay. A lo que es obligado añadir la isla Robben, donde estuvo recluido Nelson Mandela, los viñedos donde nacen las uvas con las que se elaboran los afamados vinos sudafricanos, Chapman’s Peak Drive, carretera turística construida hace cien años al borde del mar y conocida por sus ciento catorce curvas, V&A Waterfront, paseo marítimo ideal para hacer compras o disfrutar de la gastronomía, la playa de Boulders Beach, en Simon’s Town, donde viven una colonia de pingüinos africanos o el Jardín Botánico de Nacional de Kirstenbosch, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Pingüinos curiosos en la playa de Boulders

El hecho de estar situada en el corazón de una de las rutas marítimas y comerciales más importantes de la historia ha hecho que Ciudad del Cabo esté influenciada por las diferentes culturas que por allí han pasado. Influencia que se aprecia en su arquitectura donde encontramos mezquitas, kramats, iglesias, sinagogas, art decó holandés e ingeniería malaya. Y por supuesto, en la gastronomía, en la que los sabores malayos, holandeses, franceses, portugueses y africanos se ven representados en las cartas de los diferentes restaurantes que pueblan la ciudad; delicias gastronómicas que se puede degustar con un buen vino o con una refrescante cerveza artesanal elaborada localmente. Sin olvidarnos que Ciudad del Cabo es uno de los veinte principales destinos gay del mundo, contando con innumerables clubes, pubs, restaurantes y teatros gay-friendly.

Seis son las grandes atracciones más emblemáticas de la capital sudafricana, fiel reflejo de variada y generosa naturaleza, su historia, su diversidad cultural, su increíble gastronomía y sus vinos.

Parque Nacional de la Montaña de la Mesa

Uno de los monumentos naturales más emblemáticos del país y entre los destinos turísticos más visitados de Ciudad del Cabo es la Montaña de la Mesa. Un teleférico nos acerca a uno de los parques nacionales de mayor biodiversidad del planeta situado íntegramente dentro del área metropolitana, que nos regalará maravillosas vistas de la bahía de la Mesa, de la isla Robben y por supuesto, de la ciudad. Vitas que, por otra parte, también podremos disfrutar desde el restaurante que allí nos encontraremos. Pero si decidimos llegar a pie hasta este paraíso, numerosas excursiones llevan hasta la cima, algunas de ellas partiendo de Kirstenbosch.

Ciudad del Cabo desde la Montaña de la Mesa

El acceso a la Montaña de la Mesa es gratuito en su mayor parte, siendo solamente cuatro lugares en los que es necesario adquirir una entrada. Uno de ellos está en Boulders Beach, una cala protegida entre Cape Point y Simon’s Town, donde habitan los pingüinos africanos mencionados anteriormente y con los que es posible nadar en las cálidas aguas de False Bay. Los otros puntos que no son de acceso gratuito son Silvermine, ideal para dar agradables y relajantes paseos, Cape Point, uno de los lugares más vírgenes del planeta y el Jardín Botánico Nacional de Kirstenbosch.

Además de numerosas actividades como senderismo o BTT, la Montaña de la Mesa ofrece la posibilidad de admirar la fauna local como cebras de montaña del Cabo, bontebok, steenbok y eland, -los tres de la familia de los antílopes- y babuinos, pero también, nutrias, lagartos, serpientes, tortugas y diferentes insectos. Y entre junio y septiembre, ballenas francas australes que huyen de las gélidas aguas del Antártico.

Dentro de este edén de biodiversidad se encuentran también la Reserva Natural de Punta del Cabo y el Jardín Botánico Kirstenbosch.

Reserva Natural de Punta del Cabo

La Reserva Natural de Punta del Cabo ocupa una extensión de 7750 hectáreas desde Schuster’s Bay al oeste hasta Smitswinkel Bay al este. Además de encontrarse dentro del Parque Nacional de la Montaña de la Mesa, Punta del Cabo forma parte desde 2004 del Reino Floral del Cabo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Famoso por sus increíbles vistas del océano, por el faro que lleva en funcionamiento desde 1857 y por su fauna y flora, la reserva natural es uno de los pocos lugares vírgenes que podemos encontrar en el planeta. Formado por tres promontorios, el cabo de Buena Esperanza, el cabo Maclear y el propio Punta del Cabo, sus acantilados, situados a más de dos doscientos metros sobre el nivel del mar, son ideales para el avistamiento de ballenas y delfines. Es el hábitat natural de antílopes, de la rara cebra de montaña del Cabo y de los babuinos Chacma, endémicos de la península, así como de la nutria sin garras del Cabo y de depredadores como el caracal y la gineta manchada. Aquí también se puede observar la rarísima rana fantasma de la Montaña de la Mesa o la rana chirriadora del Cabo, sin olvidarnos del hermoso pájaro sol de pecho naranja y de unas doscientas cincuenta especies de aves marinas como águilas, pájaros azucareros y solitarios del Cabo.

Reserva Natural de Punta del Cabo

Si la naturaleza ha sido generosa con la fauna no menos lo ha sido con la flora, pues la diversidad, la densidad y el endemismo es una de las más altas del planeta, contando con unas 1.100 especies de plantas autóctonas, algunas de las cuales no se encuentran en ninguna otra parte del mundo.

A la reserva natural se puede llegar en tranvía o a pie y, una vez allí, explorarla a través de las numerosas rutas de senderismo o descubrirla contratando los servicios de un vuelo en helicóptero. Sin duda alguna, estamos ante una de las zonas más bellas del continente africano, donde relajarse y disfrutar de la naturaleza y del aire más limpio que jamás hayamos respirado.

Jardín Botánico Nacional Kirstenbosch

Situado en la ladera sureste de la Montaña de la Mesa, el jardín botánico es uno de los más bellos del mundo y uno de los lugares favoritos de locales y visitantes, pues las actividades que aquí se pueden realizar son numerosas y todas ellas atractivas. Picnics sentados en el fresco césped, senderismo por el desfiladero de Skeleton, disfrutar de una copa de Chardonnay frío antes de un concierto al atardecer, explorar los numerosos senderos sombreados, contemplar las vistas panorámicas desde la pasarela y un largo etcétera.

Los terrenos en los que se asienta el jardín botánico fueron legados al gobierno por Cecil John Rhodes, magnate minero y político británico que ocupó el cargo de primer ministro de la Colonia del Cabo de 1890 a 1896 y conocido como “El Napoleón del Cabo”. De granja de cerdos que ocupaba los terrenos paso a ser en 1913 un jardín botánico dedicado a la flora autóctona gracias al trabajo del naturalista Harold Pearson.

Concierto en el Jardín Botánico Kirstenbosch

En la actualidad cuenta con más de siete mil especies de plantas del sur de África, de las cuales dos mil quinientas se encuentran en la península del Cabo, además de jardines de fragancias, medicinales y otro de Protea –plantas florales-, así como un sendero braille, un anfiteatro de cícadas, ideal para visitar con niños y donde podrán disfrutar con las esculturas anatómicas de dinosaurios y un pterosaurio a tamaño natural y el Conservatorio de la Sociedad Botánica que alberga plantas de las regiones más áridas del continente. El jardín ofrece también la posibilidad de observar más de ciento veinticinco especies diferentes de aves.

Si esta experiencia la vives con los más pequeños no puedes dejar de visitar el Centenary Tree Canopy Walkway, conocido como el Boomslang, un puente de acero y madera de ciento treinta metros que serpentea a través de los árboles del Arboreto, ofreciendo unas vistas impresionantes del Jardín y de Cape Flats.

El arte también está presente en el jardín botánico con una exposición de esculturas de piedra africanas y de animales en bronce de Dylan Lewis.

Tantas emociones seguro que te abrirán el apetito y para saciarlo puedes visitar el restaurante Moyo de temática africana, el Salón de Té Kirstenbosch para degustar bollos, pasteles y sándwiches de pepino o adquirir una cesta de picnic en cualquiera de estos restaurantes. Y si lo que quieres es disfrutar de un café rápido, Vida e Caffe se presenta como el lugar ideal.

Isla Robben

En el pasado estación ballenera, colonia de leprosos y prisión política, la isla de las Focas –Robben en holandés significa focas-, es así conocida por la gran cantidad de estos mamíferos que antaño poblaban sus costas. La isla Robben es parte importante de la historia de Ciudad del Cabo, y a la vez el lugar donde se escribieron algunas de las páginas más tristes del país, pues aquí pasó Nelson Mandela dieciocho de los veintisiete que estuvo encarcelado, así como otros activistas sudafricanos. Con la caída del Apartheid la prisión cerró sus puertas y se convirtió lugar de obligada visita de capenses y turistas.

Con unas magníficas vistas de la Montaña de la Mesa y declarada Patrimonio de la Humanidad cuenta con el Museo Puerta de Nelson Mandela a la isla Robben. Creado en 1997 por el Departamento de Ate y Cultura, lleva a cabo programas educativos destinados a conservar el patrimonio natural y cultural de la nación.

Celda de Nelson Mandela en la isla Robben

Las visitas, llevadas a cabo por antiguos presos, nos acercaran a la celda de Mandela, una de las atracciones más populares de la isla, al santuario islámico Moturu Kramat donde se encuentra la tumba del jeque Abdurahman Moturu, venerado líder musulmán exilado aquí a finales del siglo XVIII, a la casa de Robert Sobukwe, destacado activista sudafricano contra el apartheid y líder del Congreso Panafricanista (PAC), a la iglesia de la Guarnición, pequeña capilla de la isla construida por los británicos en el siglo XIX y utilizada como lugar de culto por soldados británicos y presos políticos y al faro de la isla de Robben construido en 1864, desde donde se pueden admirar unas maravillosas vistas de la isla y de todo el océano.

El acceso a la isla se realiza a través el ferry que cuatro veces al día, de lunes a domingo, parte desde la Puerta Nelson Mandela, en el paseo marítimo V&A. Los precios para visitar la isla Robben son de 400 rands adultos (poco más de 20€) y 210 rads niños (poco más de 11€).

Finca vinícola Groot Constantia

Un viaje a Sudáfrica no sería completo si no descubrimos la histórica relación que mantiene desde hace siglos con el vino. El destino ideal para vivir esta experiencia es visitando Groot Constantia, la bodega más antigua del país.

Su historia comienza en 1685 cuando a Simon van der Stel, primer gobernador del Cabo, le concedieron el derecho a elegir una extensión de tierra para sus propios fines. Eligió los brezales, las ciénagas, los trigales y los bosques de un valle al que llamó Constantia y donde los esclavos empezaron a plantar viñedos, huertos, robles y a construir la primera hacienda del Cabo, la casa solariega Groot Constantia, en la actualidad una de las principales atracciones turísticas de la región. Con la muerte de Van der Stel en 1712 la finca fue dividida en tres viñedos: Groot Constantia, Klein Constantia y Buitenverwachting, todos ellos en la Ruta del Vino de Constantia.

Viñedos de Groot Constantia

Recorrer las instalaciones, conocer la historia de la finca y degustar los vinos son algunas de las experiencias que ofrecen, completándose con la Casa de Paja del Cabo Holandés que conserva frontones, mazmorras y un baño de piedra donde los esclavos se lavaban los pies durante el prensado de la uva y con tres museos pertenecientes al Museo Africano de Ciudad del Cabo: la casa solariega bellamente restaurada, el Centro de Orientación con utensilios utilizados en los primeros tiempos de la finca y la bodega Cloete que alberga recipientes históricos para beber así como equipos de vinificación.

Groot Constantia cuenta además con salones para conferencias y un excelente restaurante, Jonkershuis, especializado en cocina malaya.

Más de trescientos años elaborando vinos de calidad y que sólo por poder disfrutar de un picnic en la terraza con vistas a la ciudad, justifican la visita a Groot Constantia.

Paseo marítimo V&A

Veinticuatro millones de visitantes al año hacen del paseo marítimo V&A uno de los destinos más visitados de África. ¿Y qué ofrece que justifique este éxito entre los visitantes nacionales e internacionales? Situado en el puerto en activo más antiguo de Sudáfrica y a los pies de la Montaña de la Mesa, propone un extenso catálogo de ocio y diversión en el que encontramos desde más de ochenta restaurantes de cocina internacional y local, tradicional y vanguardista hasta el galardonado Two Oceans Aquarium, pasando por doce hoteles, más de quinientas tiendas o cinco museos entre los que destacan el Museo Zeitz de Arte Contemporáneo de África (MOCAA) y el histórico Silo de Granos que alberga la mayor colección del mundo de arte contemporáneo de África y su diáspora. Sin olvidar los espectáculos en directo los 365 días del año con la mejor música local, cruceros al atardecer o vuelos en helicóptero.

Paseo marítimo V&A

No dejamos la capital

No podemos abandonar Ciudad del Cabo sin visitar algunos lugares que por su importancia o peculiaridad bien merecen una visita. El suburbio de Woodstock paso de ser una zona semiindustrial a finales del siglo XIX y principios del XX a convertirse en un bullicioso centro de creatividad a principios de los noventa del siglo pasado. Las fábricas han dejado el espacio a estudios de artistas, salas de exposición de muebles, agencias creativas, cafeterías y restaurantes de moda.

Barrio de Bo-Kaap

Situado a los pies de Signal Hill, Bo-Kaap es uno de los barrios con más riqueza histórica de Ciudad del Cabo. Antiguamente conocido como el barrio malayo, sus orígenes se remontan al año 1760 cuando se construyeron numerosas casas de alquiler para los esclavos traídos desde Malasia, Indonesia y del resto de África. El rasgo característico de las construcciones de este barrio mezcla de arquitectura holandesa del Cabo y georgiana, son los llamativos colores con los que están pintadas. Parece ser que esto se debe a que cuando estaban arrendadas a los esclavos todas las casas debían se blancas, pero cuando se les permitió adquirirlas en propiedad las pintaron en colores vivos como expresión de libertad. En la actualidad y desde hace generaciones, la comunidad musulmana es la mayoritaria en el barrio. Los imprescindibles aquí, además recorrer sus calles con calma, son el Museo Bo-Kaap que muestra el modo de vida y las tradiciones de las diferentes comunidades que lo han habitado; los kramats -santuarios islámicos-, los mercados de alimentos y artesanía y las mezquitas con la de Auwal a la cabeza, la primera y más antigua mezquita de Sudáfrica construida en el siglo XVIII. Otras interesantes propuestas son los tours de cocina en los que es posible aprender a preparar los platos más típicos con clases impartidas por los propios lugareños o descubrir esta parte de la ciudad en un scooter de grandes ruedas.

Continuamos este breve recorrido por la ciudad en Company’s Gardens donde se encuentran los edificios más emblemáticos de la ciudad como el Parlamento, el Ayuntamiento, la Biblioteca Nacional, la Galería Nacional de Arte o el South African Museum; la catedral anglicana de St. Georges comenzada a construir en el año 1901; Slave Lodge, una de las prisiones de esclavos más terroríficas de la historia y hoy convertida en Museo de Historia Cultural; las diferentes calles peatonales en las que tiendas de artesanía o de diamantes y de comida para llevar exhiben sus productos, Long Street, con sus edificios victorianos que hoy albergan bares, discotecas, hostales, pubs y tiendas de regalos o la playa de Camps Bay, la que sin duda alguna es la más bonita de la ciudad.

https://www.capetown.travel/

Haz click en la imagen y visita nuestra edición clásica
Texto: Javier Gutiérrez
Fotografías: Ilker | Cape Town Tourism | HillaryFox |Jeff Bergen | Tekweni | SATourism | Jeffrey Rihotso | Samantha Reinders |Rudolph de Girardier | Rob Gwilliam | T. Cunniffe