NIMES

La Roma de Occitania

Texto: Elvira Alfaro
Fotografías: Carlos Rodriguez Zapata

La Nemausus Romana nos muestra dos de los monumentos romanos mejor conservados del mundo, el anfiteatro y la Maison Carrée y además ofrece un sinfín de atracciones culturales y gastronómicas que harán las delicias de los visitantes.

Nimes es conocida y reconocida como la “Ciudad del agua” ya que, en este lugar, el agua manaba de una gran fuente que los romanos dedicaron al Dios Nemausus.

Los preciosos jardines de la Fontana fueron creados en el siglo XVIII alrededor de la fuente y éstos fueron los primeros jardines públicos de Europa. Están adornados con grandes jarrones de piedra y enormes estatuas, además de cientos de árboles, entre los que se encuentran pinos, cipreses y laureles.

Jardines de la Fontana

Enmarca el jardín, desde lo alto de un promontorio, la Torre Magna, una de las torres de la antigua muralla romana de la ciudad, que fue destruida y utilizadas sus piedras para la construcción de edificios y de la cual solo quedan la Torre Magna y dos puertas de la muralla. Desde tan privilegiado mirador disfrutamos de una hermosa vista del jardín y de la ciudad.

La llegada de los visigodos acaba con los romanos y su prosperidad, pero es a partir del año 1000 cuando Nimes vuelve a resurgir con la industria de la seda, y más tarde es el agua, de nuevo, la que trae la riqueza a la ciudad. Esta vez con las viñas, los olivares, la ganadería y los tejidos que exportan a Europa y a las Indias españolas.

Torre Magna

Llegamos a Nimes en tren desde Madrid, en un entretenido viaje de siete horas que nos llevó hasta el centro de la ciudad. Quizás muchos no sepan que desde Madrid se puede llegar a Marsella en el Ave, directamente sin que te tengas que cambiar de tren. En Francia tiene parada en Perpignan, Narbonne, Montpellier y Nimes que es nuestro destino, aunque el tren seguirá hasta Marsella. Una forma sostenible de visitar estas ciudades francesas llenas de encanto, a los que se llega de forma directa, cómoda y rápida, gracias al servicio de AVE a Francia (Ave Internacional entre España y Francia).

Cafés de la calle Víctor Hugo

Muy cerca de la estación, a menos de 300 metros, se encuentra nuestro hotel, el Appart`City Confort Nimes Arenes, en pleno centro histórico a un minuto a pie del Anfiteatro romano, así que dejamos nuestras maletas y deseando estirar las piernas empezamos a recorrer esta ciudad que es hoy blanca y luminosa y que también se hizo famosa por el llamado “tejido de Nimes” (serge de Nimes),  que vestían los campesinos y que posteriormente fue una forma exclusiva de coser los pantalones vaqueros, por lo que hoy se conoce en todo el mundo como “denim”, según nos cuenta nuestra guía. 

“La Arena”, el majestuoso anfiteatro romano de Nimes

A Nimes se la conoce mundialmente por tener uno de los monumentos romanos mejor conservados de toda la Galia romana, me refiero al magnífico anfiteatro de dos pisos, llamado por los nimeños “la Arena”.

Está construido en caliza blanca y tiene muy poca restauración, debido entre otras cosas, a que siempre cumplió una misión habitable y por tanto nunca se derrumbó. En un tiempo fue fortaleza-vivienda de los vizcondes de Nimes y más tarde albergó un barrio de unas cien viviendas, que contaba incluso con una capilla. Y así se mantuvo hasta que en el siglo XVIII se devolvió a su estado original, habiendo conservado intacta su estructura.

Hoy día, en su arena se siguen haciendo corridas de toros, así como también diferentes eventos como conciertos, funciones de teatro, etc. No es de extrañar que aquí vinieron personajes de la talla de Hemingway, Picasso, Ava Gardner, entre otros.

La escultura del torero Nimeño II, con el capote abierto a sus pies, nos recibe delante del fabuloso recinto romano siendo considerado como el mejor torero francés del siglo XX.

La Arena, anfiteatro romano

A su lado nos encontramos con otro sorprendente edificio, pero en esta ocasión por su modernidad, se trata del Museo de la Romanidad (Musée de la Romanité).

Este fantástico edificio es uno de los mayores proyectos de arquitectura contemporánea de Francia. Su increíble fachada de cristal translucido y ondulado, como si fuera un mar en continuo movimiento, nos adentra en la historia de la ciudad para que vayamos descubriendo su rico patrimonio a través del tiempo, desde el siglo VII a.C. hasta la Edad Media.

Museo de la Romanidad

En la terraza del museo, rodeada de vegetación, nos encontramos con una increíble panorámica de 360º de la ciudad y sus monumentos romanos.

También en la terraza de tan singular edificio, disfrutamos de un almuerzo en el restaurante “La Table du 2”, una brasserie de cocina tradicional e inventiva, desde el cual tenemos el anfiteatro a nuestros pies mientras degustamos alguno de los platos típicos de la ciudad, como la exquisita brandada de bacalao.

Restaurante Le Table du 2

La Maison Carré: uno de los templos mejor conservados del mundo romano

Paseamos por las estrechas callejuelas del centro histórico, llamado Ecusson, y así vamos andando desde los arcos de La Arena hasta la Catedral medieval de Notre Dame-Et-Saint-Castor, para llegar más tarde a otro de los grandes monumentos romanos de la ciudad, la Maison Carrée, (la Casa Cuadrada, que no es tal, sino rectangular). Construida en el siglo I de nuestra era estaba dedicada a los nietos del Emperador Augusto. Este magnífico edificio seduce por la armonía de sus proporciones, la elegancia de sus columnas con capiteles corintios y la delicadeza de su decoración arquitectónica.  Ilumina la ciudad con el blanco de la piedra caliza de su construcción y se encuentra en perfecto estado de conservación a través de los tiempos. Esto también es debido a que siempre estuvo ocupado, a veces como Ayuntamiento de la ciudad, e incluso sirvió como iglesia en otro momento de su historia. Justo enfrente se encuentra otro de los edificios más importantes de la ciudad. Nos referimos al Carré d’Art, construido en acero y vidrio por el arquitecto Norman Foster, que aloja el Museo de Arte Contemporáneo y la Biblioteca Municipal.

Maison Carée

Se acerca la hora de comer y a escasos metros de la Maison Carrée, nos encontramos la deliciosa y fresquita terraza de “Questel”, una braserie de cocina sabrosa con productos locales y de temporada para un menú sorprendente, en la que degustamos un estupendo magret de canard, para tomar fuerzas y seguir disfrutando de esta maravillosa ciudad.

Después del almuerzo recorremos sus calles estrechas y peatonales, a la sombra de sus interesantes edificios, para disfrutar del ambiente de sus múltiples terrazas y restaurantes, en las que los nimeños y visitantes, disfrutan de un rato de descanso. Lo mejor es perderse por esas calles donde los comercios con sus bonitos escaparates te atraerán sin remedio a que pases para comprar productos típicos como la brandada de bacalao, los chocolates, los dulces, y otros que se irá descubriendo poco a poco.  Algunas de sus plazas invitan a tomar un refrigerio, como la plaza del Reloj (place de l’Horloge) que en 1530 vio nacer a Jean Nicot, el importador del tabaco en Francia y que dio origen al alcaloide conocido como “nicotina”, o la Place du Marché (Plaza del Mercado) presidida por una fuente con un cocodrilo, que es el escudo de armas de la ciudad. Una moneda romana encontrada en el siglo XVI donde estaba tallada la palmera y el cocodrilo es lo que hizo que se convirtiera en el emblema de la ciudad.

Después del paseo por unas calles adornadas muchas de ellas con motivos taurinos, de hecho, hay un Museo de las Culturas Taurinas, que se inauguró en 2002 para celebrar el cincuentenario de la feria de Nimes, paramos a cenar en el patio interior de un hotel que acoge al restaurante Gigi, que nos lo recomendaron y donde saboreamos una rica cocina generosa y reconfortante, de sabores mediterráneos.

Como en tantos otros lugares de Francia, también en Nimes “Les Halles”, el mercado, merece una visita. La gran variedad y colorido de sus frutas y verduras, junto a los efluvios provenientes de sus pescados y carnes frescas son todo un regalo para los sentidos

Ciudad Vieja

El Pont du Gard. Un acueducto para la eternidad

La visita no puede concluir sin hacer una pequeña excursión al Pont du Gard, que está a menos de media hora de Nimes. Este increíble acueducto, que originalmente tenía 50 kilómetros de largo y tres niveles de arcadas, fue construido para llevar las aguas del río Eure hasta Nimes en el año 50 d.C.

Fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1985 y es un lugar muy agradable para que, tanto familias como turistas, e incluso excursiones de colegios, vayan a pasar el día. Junto a las taquillas, existe un Centro de Interpretación y a la vez museo inmersivo, con una fantástica escenografía que enseña la historia del Pont du Gard y el modo de vida romano.

A orillas del río Gardon (también llamado así), con el buen tiempo se podrá ver numerosas gentes bañándose, siendo además el sitio ideal para inmortalizar mediante fotos la vista del acueducto y el río.

Después del baño, es posible disfrutar también de una buena comida en el restaurante “Les Terrasses”, que nos ofrece una fantástica visión del acueducto.

Pont du Gard

Uzés: primer Ducado de Francia

Nuestro recorrido por esta parte de Occitania la terminaremos visitando la ciudad de Uzés, la antigua Ucetia, que se encuentra a una media hora de Nimes y es una localidad preciosa y muy tranquila, con su clima mediterráneo, su historia y sus monumentos.

Clasificada como “Ciudad de Arte y de Historia”, su casco histórico está muy bien conservado, gracias a la ley “Malraux” que en 1962 permitió que se salvaguardaran todas las construcciones antiguas, restaurándolas además de ensanchar y pavimentar sus calles peatonales, haciendo de la visita una evocación de la época medieval.

Entre todos los monumentos destaca el Palacio Ducal, que es uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Francia con su magnífica Torre Bermonde. Sobre la fachada se puede ver la puerta coronada de los duques con su lema “Ferro non auro”(por el hierro y no por el oro).

Palacio Ducal de Uzés

Otra de las grandes construcciones de Uzés es su catedral de Saint-Theodorit, que conserva en su interior uno de los mejores órganos de Francia, y en el exterior uno de los emblemas de la ciudad que es el campanario de estilo románico “Fenestrelle”, llamada así por el gran número de ventanas con que cuenta. Se trata de una curiosa torre de 42 metros de altura, único campanario circular románico de Francia.

Para conocer la vida en la ciudad, nada mejor que ir a la Plaza de las Hierbas, (Place aux Herbes) una hermosa plaza porticada rodeada de arcadas con una fuente en el centro, que es el lugar elegido para poner todas las semanas el mercado de la ciudad.

Casco histórico de Uzés

Y como curiosidad final, en Uzés se encuentra la primera fábrica de las famosas gominolas HARIBO, así que después de recorrer sus calles y visitar sus monumentos, nos despedimos de la ciudad degustando una gominola para seguir recordando el buen sabor de boca que nos ha dejado el viaje.

https://www.france.fr/es/

https://www.nimes-tourisme.com/es/

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Texto: Elvira Alfaro
Fotografías: Carlos Rodriguez Zapata