Situada en el lugar conocido como Real Sitio de Ventosilla, nombrado así por la reina Isabel la Católica, y a poco más de diez kilómetros de Aranda de Duero, se encuentra Bodega Pradorey. Pioneros desde sus inicios, fueron los primeros que se atrevieron a plantar viñedos en latitudes consideradas imposibles en su día y en elaborar un vino clasificado como “roble”.
En esta bodega, ubicada en la localidad burgalesa de Gumiel del Mercado y adscrita a la D. O. Ribera del Duero, han sido innovadores a lo largo de su historia por otras razones además de las mencionadas anteriormente: renovaron la tradición de los claretes de la zona con su Pradorey Rosado, fueron los primeros en elaborar un pálido en la Ribera del Duero, Lía Pradorey y se atrevieron con un blanc de noirs, El Cuentista, un vino blanco transgresor elaborado con uva Tempranillo.
Un poco de historia
A lo largo de los siglos, muchos son los acontecimientos que han escrito las páginas de la historia del Real Sitio de Ventosilla. En 1503 la reina Isabel la Católica compra la finca al Conde Ribadeo por 2.286.333 maravedíes. Unos años más tarde, Don Francisco Gómez Sandoval, primer Duque de Lerma y primer ministro de Felipe III, construye en el año 1601 un palacio para acoger al monarca cuando viajaba al Real Sitio de Ventosillo, pues el que era conocido también como “Prado del Rey” se había convertido en lugar favorito por la realeza para la caza. Dos genios, uno de la pluma y otro del pincel, visitaron la finca en el año 1603. Lope de Vega representa obras para el rey en los jardines del Palacio de Ventosilla y el pintor Rubens disfrutó también de una estancia en el Real Sitio.
Damos un salto en el tiempo hasta el siglo XX y es en el año 1921 cuando se construye la presa hidroeléctrica sobre el Duero que abastece hasta nuestros días de agua a la finca, a la posada y a la bodega. 1928 también es un año importante, pues Alfonso XIII la declara explotación agrícola modelo.
Un nuevo salto nos lleva hasta al año 1989 cuando Don Javier Cremades de Adaro, ingeniero agrónomo y un enamorado del campo, adquiere la finca e inicia la plantación de las primeras doscientas hectáreas de viñedo. Desde ese momento y hasta ahora, los acontecimientos históricos se siguen sucediendo en Bodega Pradorey con el lanzamiento de la primera cosecha en 1996, el inicio de la segunda revolución enológica y una intensa apuesta por la innovación en el 2014, utilización de tinajas centenarias para la elaboración de vinos de calidad en el 2016, apuesta clara por el barro y se finaliza la elaboración de vinos categoría roble en 2019 y plantación de doce hectáreas de variedades blancas para elaborar vinos blancos de la Ribera del Duero en 2020.
La Finca. Viñedos que hacen unos vinos únicos
Situada en una de las zonas de mayor calidad de la Denominación de Origen Ribera del Duero por la altitud, orografía, clima y composición de suelo, las quinientas veinte hectáreas de viñedo conviven con novecientas hectáreas de bosque de encina y chopo, diferentes cultivos e instalaciones dedicadas a la ganadería, energías limpias, la Posada y la Bodega.
El espíritu pionero de Bodega Pradorey les obliga a buscar constantemente los límites y las posibilidades de su viñedo, conjugando siempre la tradición y los avances tecnológicos con el respeto a la tierra y a la uva. Formada por diez pagos bien diferenciados en función de su altitud, orientación y suelo, realizan un exhaustivo cuidado de las diferentes variedades y clones de uva plantados en cada una de las áreas, principalmente Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot. Plantaciones para las que se seleccionaron cepas de más de cien años de distintas zonas de la Ribera del Duero, recuperando algunas variedades únicas y que resistieron a la plata de la filoxera como el clon Élite.
Los diez pagos con que cuenta Bodega Pradorey son Hoyo Dornajo, La Mina, Prado del Rey, Salgüero, El Pino, Los Robles, Valdelayegua, La Recorba, Los Quemados y Las Tasugueras.
Otra faceta destacable es el de la sostenibilidad. Bodega Pradorey se autoabastece de electricidad gracias a la presa hidroeléctrica y al huerto solar, el ganado proporciona el abono natural necesario para todos los cultivos, reciclan todos los residuos generados de las materias primas y han reducido el consumo de propano, colaborando en la reducción de la huella de carbono con políticas de producto más sostenible.
Los vinos, respeto por lo natural, autóctono y diferencial
Antiguas formas de elaborar vinos heredadas de sus abuelos, utilización de tinajas de barro centenarias y fermentación con levaduras autóctonas dan como resultado vinos naturales y frescos, que reflejan todo el carácter de la tierra.
Vinos de Coleccionista: El Retablo, que toma su nombre de retablo barroco del siglo XVI que preside la ermita de la finca, está elaborado con una mezcla de añadas comprendidas entre los años 2009 y 2014 con un método único y artesanal, denominado de criaderas y soleras. El Buen Alfarero, un vino artesanal 100% que ha estado nueve meses y diecisiete días en tinajas de barro centenarias. La Triada, un vino elaborado de tres añadas de El Buen Alfarero y criado también en tinajas de barro.
Las Fincas: Pradorey Finca Valdelayegua, criado doce meses en barrica, 60% roble francés y 40% roble americano. Pradorey Finca La Mina, vino tinto reserva clásico elaborado con uva 100% Tempranillo y criado catorce meses en barricas de roble francés. Pradorey Finca Real Sitio de Ventosilla – Gran Reserva, criado veinticuatro meses en barricas de roble francés y seis meses en conos de madera de Never.
Vinos de Guarda: Salgüero Tinto “El Intemporal”, elaborado con uva 100% Tempranillo en tinajas de barro centenarias y crianza larga en barricas de roble francés grandes. Salgüero Blanco “El Indeleble”, joya enológica elaborado con sus pieles con uva Albillo Mayor de la Ribera del Duero y criado en barricas nuevas y usadas. Salgüero Rosado “El Infinito”, elaborado con Tempranillo y Merlo y con un punto de Albillo Mayor que le aporta frescura, con una crianza larguísima en barricas usadas de tinto y azueladas. Este vino ha sido reconocido recientemente con el Premio Alimentos de España al Mejor Rosado 2024.
Los Transgresores: Sr. Niño – Vino Ecológico, vino joven 100% Tempranillo elaborado con uvas procedentes de viñedos ecológicos, maceración carbónica y crianza durante un mes en tinajas de barro centenarias. Lía, otro de los vinos innovadores de Pradorey, es un vino de corta maceración, el primer Blush Rosé de la Ribera del Duero. El Cuentista, un vino blanco de uva Tempranillo y el primer blanc de noirs elaborado en la Ribera del Duero con seis meses en barricas de roble europeo y crianza sobre lías de variedades blancas.
Vinos de Autor: Pradorey Élite – 100% Tinta Fina, elaborado con 100% Tempranillo CLON ÉLITE y criado catorce meses en barrica de roble francés. Adaro – El Vino de la Familia, un homenaje a Javier Cremades de Adaro que escribió las primeras páginas de la historia de Bodega Pradorey. Elaborado con 100% Tempranillo y criado quince meses en barricas de roble europeo.
Los Imprescindibles: Pradorey Origen, el sustituto de Pradorey Roble, un coupage de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot criado en tinajas de barro centenarias y envejecido en barricas de roble europeo y americano al menos durante tres meses. Pradorey Blanco, un vino fino, elegante y fresco criado cinco meses en depósitos de hormigón y otros cinco en barricas de roble francés y americano. Pradorey Rosado, 50% Tempranillo y 50% Merlot, por innovador, constante, elegante y sorprendente está considerado uno de los mejores rosados de España. Criado dos meses en barrica de roble francés.
Enoturismo en Bodega Pradorey
Rodeada de naturaleza y viñedos, en Bodega Pradorey podrás descubrir el alma de los vinos que elaboran y los olores y sensaciones táctiles y conocer elaboraciones artesanales y únicas. Y, además, lo ponen fácil con los horarios de mañana y tarde, los diferentes tipos de visitas y con un equipo de enoturismo cercano y cualificado. Puedes elegir entre Cursos de Cata, cata de cinco vinos para descubrir los secretos de la cata y las características únicas de la Denominación de Origen Ribera del Duero y Visita Gastronómica, que incluye visita a la bodega y menú degustación Gourmet de cinco pases en la Posada.
Vivir las vendimias en Pradorey es otra de las experiencias que proponen y en las que es posible aprender sobre uvas, elaboraciones y crianzas, jugar el divertido juego Pasalauva de Pradorey, degustar vinos, recoger y pisar la uva, comer en la Posada… depende de la experiencia que elijas.
Visita Premium, que consta de visita completa a la bodega, cata de tres vinos y Pasalauva, el juego de Pradorey. Si por motivos de seguridad durante la vendimia está cerrada la zona de fermentación, esta visita se sustituirá por recogida de uva en la viña.
Vendimia VIP de Pradorey que incluye recolección de la uva, despalillado, pisado de uva y cata de uva y mosto, visita a la bodega, cata de dos vinos y comida menú de cinco pases en la Posada.
Jornada VIP con Alojamiento que incluye recolección de la uva, despalillado, pisado de uva y cata de uva y mosto, aperitivo a media mañana y degustación de vinos, visita a la bodega, cata de dos vinos, comida menú de cinco pases en la Posada, alojamiento de una noche en habitación doble, cena y desayuno.
La Posada y una ermita del siglo XVI que cierran el círculo
La Posada de Pradorey ocupa las dependencias del palacio herreriano mandado construir por el Duque de Lerma. En la actualidad es un singular alojamiento que cuenta con dieciocho habitaciones, donde descansar a cuerpo de rey y desconectar en un entorno único y con un amiente cercano y familiar.
El restaurante de la Posada, con el chef Ricardo Martín a los mandos de los fogones, propone una cocina de temporada, elaborada con un recetario sencillo y cuidado, con sabores identificables, atractivas presentaciones y guiños al producto local.
El original menú está formado por Capuccino de boletus con pastas de mantequilla y trufa, Bizcocho de zanahoria y pimentón, hummus, y crujiente de especias, Trucha arcoíris con velouté de tomillo y romero, mini verduras glaseadas y crema de zanahoria, Lomo de ciervo en costra de especias, crema de maíz, pétalos de remolacha y reducción de vino tinto y de postre, una Tatín invertida.
En la carta, además de estos platos y la famosa tortilla con la que alcanzo el cuarto puesto en el campeonato nacional y que elabora con morcilla y pimientos, encontramos Lingote de panceta a baja temperatura, crujiente de trigo y jamón, yema y bizcocho de especias, Hamburguesa de lechazo con pan brioche, lechuga, baconesa y queso ahumado, Bacalao confitado, crema de coliflor, aceite de pimentón y crujiente de cebollino, Consomé, duxelle de setas, yema y crujiente de especias, Pani-Purin, mousse de morcilla, yema trufada y mermelada de pimiento, Risotto de otoño -sémola de trigo, trompeta de la muerte, cebolla confitada y boletus-, Tataki lomo de ciervo, habas salteadas con cecina y vinagreta de pistachos o “Uvas falsas” -mousse de lechazo, gelatina de vino, tierra de torta de Aranda y bizcocho de perejil- y para los más golosos, la Pannacota de chocolate blanco, coulis de frutos rojos y mango deshidratado o Albaricoque en texturas.
Cada verano, la Posada organiza las Jornadas de Teatro Barroco, un homenaje a su historia, a la Posada y a la Finca por la que en el pasado desfilaron importantes personajes de la realeza, la literatura o la pintura. En recuerdo a las representaciones teatrales de las obras de Lope de Vega que se realizaron en los jardines del palacio para entretener a la nobleza, llevan a cabo este evento con el que homenajear al Siglo de Oro español y a la huella que dejó en la Ribera del Duero.
A pocos metros de la Posada se encuentra la sencilla ermita de San Andrés. Construida en el siglo XVI, guarda en su interior una pila bautismal del siglo XIV y un magnífico retablo de finales del siglo XV de estilo hispanoflamenco.
Todo esto es lo que ofrece Bodega Pradorey, una experiencia en la que la naturaleza, el vino, las tradiciones, la gastronomía y la cultura se citan para que vivamos uno de los momentos más inolvidables en la Ribera del Duero.