La capital que fuera epicentro comercial en el medievo se muestra orgullosa de sus elegantes plazas y encantadoras callejuelas, de sus majestuosos palacios e interesantes museos y de sus numerosos parques y jardines.
Visitar la capital de la Unión Europea permite disfrutar de una interesante oferta cultural y de ocio que la convierten en una de las ciudades más modernas y dinámicas de Europa, a lo que se suma su vasta historia. Bruselas es mucho más que cerveza, chocolate y mejillones, es una ciudad que no deja indiferente a nadie y la vamos a descubrir recorriendo cuatro de sus barrios más populares, descubriendo el Art Nouveau y el surrealismo, y disfrutando del ocio, de la gastronomía y de su vida nocturna.
Barrio Real, antiguo centro de poder europeo
Situado en la parte alta de la ciudad, el Barrio Real se presenta generoso en hermosos palacios y fachadas neoclásicas, pero lo que le confiere un carácter especial son sus numerosos museos y el encantador Parque de Bruselas.
Mont des Arts, uno de los miradores más bonitos de Bruselas y puerta de entrada al centro histórico, fue mandado construir por Leopoldo II con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1919. Centro del poder europeo, especialmente durante el Renacimiento, en el Barrio Real se conserva uno de los palacios más importantes de Bruselas, el Palacio Real, que cada verano abre sus puertas durante unas semanas para visitar sus habitaciones y admirar sus brillantes decorados de oro.
El Museo KBR (Biblioteca Nacional de Bélgica), el Museo BELvue, punto de acceso a las ruinas del palacio de Coudenberg; y los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica formados por el Museo Maggritte, el Museo de Instrumentos Musicales (MIM), el Museo de Arte Antiguo, el Museo de Arte Moderno, el Museo Fin de Siglo y los museos Wiertz y Meunier situados en el barrio de Ixelles otorgan la seña de identidad que caracteriza a este histórico barrio.
El antiguo almacén textil Waucquez, diseñados por Víctor Horta en 1920, albergan el Museo del Cómic de Bruselas, un homenaje a los grandes dibujantes nacidos en esta ciudad y en especial a Tintín, personaje surgido de la imaginación de Hergé.
También el Palacio de Bellas Artes-Bozar lleva la firma del arquitecto Horta. En esta joya arquitectónica Art Decó se programan cada año diferentes actividades como exposiciones, música, teatro, danza, cine o literatura.
Centro Histórico de Bruselas, un extenso catálogo de sorpresas
Sus adoquinadas calles, siempre bulliciosas, esconden sorpresas de todo tipo: arterias comerciales, cabarés LGTBQIA+, sugerentes propuestas culturales y de ocio, deliciosa gastronomía, los locales más vanguardistas donde disfrutar de la mejor música… Bruselas es la ciudad del “bon vivant”.
La Grand-Place, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está presidida por el ayuntamiento gótico del siglo XV y la Casa del Rey que, mandada construir por Carlos V, alberga el Museo de la Ciudad de Bruselas, un espacio museístico que permite conocer los orígenes, la historia y el folclore de la capital.
Protector de la ciudad y portavoz de los bruselenses, a menudo en un tono travieso e irreverente, el Manneken-Pis es uno de los símbolos de Bruselas. Situado a pocos metros de la Grand-Place, el “niño meón” cuenta con una gran colección de trajes formada por más de mil piezas llegadas de todas las partes del mundo visibles en el Museo de la Ciudad.
Muy cerca, en la colina Treurenberg, se encuentra la catedral de San Miguel y Santa Gúdula. Llaman la atención sus dos torres que le dan un aire muy francés y sus vidrieras del crucero, inspiradas en los dibujos de Bernard Van Orley.
Un ensoñador deambular por las calles bruselenses nos lleva a lugares tan increíbles como el bulevar Anspach donde se encuentra el majestuoso edificio de la Bolsa de Bruselas que, ciento cincuenta años después, ha vuelto a abrir sus puertas con cafeterías, centros expositivos y el museo Belgian Beer World o las hermosas Galerías Saint-Hubert, una de las primeras calles comerciales cubiertas de Europa, donde es posible visitar chocolaterías de alta gama, boutiques de lujos, restaurantes y cafeterías.
Heysel, un espacio de cultura en plena naturaleza
Situado cerca de los dominios reales, este barrio típico es el elegido por los bruselenses para pasear, divertirse o hacer picnic. En Heysel se encuentra otro de los símbolos de la ciudad, el Atomium, icónico monumento que consta de nueve esferas, algunas de ellas destinadas a salas de exposiciones. Fue construido para la exposición universal celebrada en la ciudad en 1958 y es imposible sucumbir a las maravillosas vistas que ofrece de Bruselas y al Atomium Resturant.
Los amantes del diseño tienen en esta zona una cita obligada con el Design Museum Brussels y con el Belgisch Design Belge. Otras agradables sorpresas las encontramos en Mini-Europe, un parque en el que están representados a escala trescientos cincuenta monumentos de toda Europa y en el Planetarium.
Promenade Verte es un circuito de más de sesenta kilómetros alrededor de la ciudad que acerca al visitante a las infinitas joyas de Bruselas. Esta ruta, perfectamente señalizada, es ideal para descubrir los espacios verdes de Heysel como el parque de Ossenghem, los Invernaderos Reales de Laeken, el Jardín Colonial, el Parque Sobieski y los Jardines de la Floristería Stuyvenberg.
No se puede abandonar el barrio de Heysel sin antes visitar el cementerio de Laeken donde se concentran diferentes corrientes artísticas, desde neoclasicismo al expresionismo, pasando por el romanticismo.
Barrio Europeo, experiencias en el corazón de la Unión Europea
El Barrio Europeo de Bruselas acoge, además de la mayor parte de las instituciones de la Unión Europea, numerosos museos y fascinantes edificios Art Nouveau.
La exposición de la Casa de la Historia Europea gira en torno a momentos claves de la historia de Europa y el Parlamentarium muestra como es el funcionamiento de la Unión Europea. El Museo de Ciencias Naturales, el Autoworld con su increíble colección de coches, motos y carruajes, el Museo de Arte e Historia o el Real Museo del Ejército y de la Historia Militar son otros espacios de obligada visita.
En el antiguo valle del río Maelbeek las casas neorrenacentistas, neogóticas y el Art Noveau se entremezclan con el eclecticismo para dar forma a la riqueza arquitectónica de las plazas Ambiorix, Marie-Louise y Marguerite. Edificios como el Hotel van Eetvelde o la Casa Saint-Cyr son auténticas joyas.
El picoteo del jueves por la noche en la plaza de Luxemburgo es una excelente manera de integrarse en el ambiente cosmopolita del Barrio Europeo. Bruselenses y expatriados se reúnen en alguna de las muchas terrazas que llenan las calles del barrio para disfrutar de una refrescante cerveza o de un delicioso cóctel.
El parque Léopold, un jardín de estilo inglés en el que asientan instituciones belgas y europeas como la biblioteca Salvoy o el Instituto Louis Pasteur y el parque del Cincuentenario, conjunto de jardines de estilo francés y lugar histórico, nos dicen que estamos ante uno de los barrios más verdes de la ciudad.
Art Nouveau y Surrealismo
El Art Nouveau surgió en Bruselas en el siglo XIX y el arquitecto Víctor Horta fue el gran precursor de esta corriente artística opuesta al academicismo anterior, influyendo a la arquitectura, al mobiliario, a los objetos decorativos, a la joyería, a la pintura, a la escultura o la literatura.
En sus calles y plazas sobresalen edificios como la Casa Tassel, el Hotel Solvay, el Van Eetvelde Hotel & LAB·An que alberga el Centro de Interpretación del Art Nouveau o la Casa Horta, vivienda y estudio del arquitecto, todos ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Otros edificios característicos del Art Nouveau son la Casa Hannon, la Casa Autrique, el Hotel Max Hallet, los antiguos almacenes Waucquez, la Casa Cauchie, el Museo de Instrumentos Musicales, el Museo de Arte e Historia o la Tienda Wolfers Frères – Museo de Arte e Historia.
André Breton publicó en París en 1924 el «Manifiesto del surrealismo» en el que daba una definición de este movimiento artístico esencial de la vanguardia. Pronto Bruselas se convirtió en la cuna del surrealismo belga con los pintores René Magritte y Jane Graverol y los poetas Paul Nougé y Marcel Mariën a la cabeza.
Un siglo después Bruselas rinde un merecido homenaje a este movimiento artístico con numerosas exposiciones. “Imagine! 100 años de Surrealismo Internacional”, que se podrá visitar en los Museos Reales de Bellas Artes hasta el 21 de julio e “Histoire de ne pas rire” (Historia de no reír) en Bozar-Palacio de las Bellas Artes de Bruselas hasta el 16 de junio, son algunas de ellas.
Con las exposiciones “James Ensor. Inspirado por Bruselas”, hasta el 2 de junio en el Palacio de Charles de Lorraine y “James Ensor. Maestro” hasta el 26 de junio en Bozar se conmemora el 75 aniversario de la muerte de James Ensor, pintor, escritor, compositor y precursor de los movimientos de vanguardia de principios del siglo XX.
De compras por la capital
Además de las Galerías Reales Saint-Hubert, situadas en el centro histórico, Bruselas ofrece muchas otras posibilidades para ir de compras y, además, al alcance de todos los bolsillos. Si se busca lujo es necesario dirigirse al bulevar Waterloo, en el barrio Louise donde se encuentran diseñadores belgas de prestigio o a las boutiques de moda del barrio Dansaert. Pero si tu cartera se ajusta a presupuestos más reducidos, encontrarás lo que buscas en la avenida de la Toison d’Or.
En la rue de Bailli, en el barrio de Bailli-Châtelain, existen pequeñas tiendas únicas, desde jóvenes diseñadores belgas hasta ropa prêt-à-porter. Para los amantes del vintage y el slowfashion, los barrios de Dansaert y de Les Marolles son su destino. Si lo que te gustan son los juguetes, en la avenida Louise puedes adquirir ejemplares de gran belleza e inalterables en el tiempo.
Otras interesantes compras que puedes hacer en los barrios bruselenses son pastelería floral, cervezas originales de Bruselas, pan artesano, libros en el barrio de Flagey o antigüedades en Les Marolles. Y por supuesto, los afamados chocolates belgas que tienen sus templos en las callejuelas del centro histórico.
Cafés, delicias gastronómicas y mucho más
Hay otra parte de Bruselas que también debe ser descubierta y que sólo se puede hacer visitando sus cafés y sus cervecerías, degustando la gastronomía nacional e internacional y disfrutando de su animada vida nocturna.
La mejor manera de integrarse en la cultura bruselense es visitando sus cafés. Algunos de los más interesantes los encontramos en los barrios de El Canal, Bailli-Châutelan o en el centro histórico. Si vamos en busca de la mejor cerveza debemos dirigirnos al centro histórico, a Flagey o a Dansaert y Saint-Catherine.
La gastronomía también juega un papel protagonista en Bruselas. Callejeando encontramos restaurantes de cocina tradicional en Saint-Gilles y El Canal; especialidades bruselenses y gastronomía vietnamita en Louise; gastronomía belga y sabores a Oriente Medio en Les Marolles y vegetarianos en el Barrio Europeo. También en El Canal, Estación Marítima acoge un enorme food hall donde degustar las creaciones de diez chefs bruselenses. Además, la cocina de otras partes del mundo está presente en Flagey: cocina asiática de street food, gastronomía de fusión francesa y japonesa o cocina sirio-libanesa y en Matongé y Saint-Boniface, gastronomía israelí, por citar sólo algunas de las opciones que la capital nos pone encima de la mesa.
La noche de Bruselas invita a disfrutar de sus fiestas clandestinas y de sus garitos underground. Puedes decantarte por lugares patrimoniales que se han convertido en bares y clubes de moda en el barrio de El Canal, por locales emblemáticos que en el pasado fueron centro de reunión de artistas bruselenses o en los que te puedes sumergir en el mundo de la chanson francesa en el centro histórico o por los mejores cócteles en los barrios de Flagey, Louise, Les Mallores, Dansaert y Saint-Catherine o en Bailli-Châtelain.
Y si eres de los que les gusta pasar la noche en compañía de la mejor música, también hay para todos los gustos. Blues y jazz o ritmos de todo el mundo en el barrio de Matongé y Saint-Boniface; los mejores Dj’s los encontrarás en Saint-Gilles, en el Barrio Real y en Dansert y Saint-Catherine; el techno más legendario en Les Mallores y en Dansert y Saint-Catherine Dj sets y mini conciertos de electro-rock.