DE LAGUARDIA A ORDUÑA

Un viaje de emociones vascas

Texto: Redacción El Arte de Viajar en Moto
Fotografías: Javier Gutiérrez / Cardinalia Comunicación | Gestpubliz Comunicación Audiovisual / Euskadi Basque Country

Partimos de Laguardia con los aromas de la Cuadrilla Rioja Alavesa aún presentes. Empieza aquí esta etapa que nos llevará por frondosos bosques, valles que parecen sacados de un cuento, llanadas en las que la vista se pierde, cuencas saladas, aguas que se precipitan por vertiginosas cascadas y localidades donde el patrimonio monumental tiene por derecho propio un importante papel experiencial.

Después de recorrer la hermosa villa de Laguardia, degustar su gastronomía y por supuesto, disfrutar de sus vinos iniciamos camino hacia el norte de Euskadi. Por delante nos esperan 225 kilómetros de curvas sugerentes que vertebran paisajes únicos. Por la N-232a, entre extensos campos de vid y modernas construcciones que albergan algunas de las mejores bodegas de Rioja Alavesa, nos dirigimos al Balcón de La Rioja. Antes de continuar camino podemos hacer una parada en Leza para admirar sus edificios blasonados de estilo renacentista, la iglesia de San Martín, sus bodegas, o los dólmenes de El Sotillo y de Lazaya.

Mirador Balcón de La Rioja

Continuando por la A-2124, tanto el paisaje como la carretera empiezan a cambiar. Los viñedos dan paso a grandes bosques ricos en biodiversidad. Un ejemplo es el Lugar de Interés Comunitario Sierra de Cantabria. Antes de llegar la cima del Puerto de Herrera encontramos a nuestra izquierda el Balcón de La Rioja, el mirador más emblemático de esta Cuadrilla, desde donde en días despejados es posible ver prácticamente toda la Rioja Alavesa con el valle del río Ebro y gran parte de La Rioja Alta, así como Logroño o la Sierra de la Demanda.

Cuadrilla de Añana

En Peñacerrada nos incorporamos a la A-3126 que nos acerca a Zambrana donde tomamos la N-124 en busca de la A-1, autovía que seguiremos unos minutos para llegar a Rivabellosa. Volvemos a las carreteras secundarias para dirigirnos a Puentelarra y al Valle Salado de Añana. Sobrón, con vestigios de diferentes épocas de la historia, el Museo del Agua y los hipnotizadores paisajes que dibuja el Ebro o el Parque Natural de Valderejo en Valdegovía/Gaubea con cuevas eremíticas, necrópolis, iglesias -algunas de ellas importantes ejemplos del románico en Álava- o vestigios medievales salen a nuestro paso antes de llegar a Añana.

Salinas de Añana

Para llegar a Añana es necesario tomar la A-2622 y así poder descubrir el escenario sorprendente de las salinas. La sal, también conocido como “oro blanco” y de gran importancia para las sociedades a lo largo de los siglos, se empezó a explotar aquí hace más de siete mil años, pero como en tantos otros sitios, fue con la llegada del Imperio Romano cuando cambió el sistema de explotación provocando un aumento considerable de la producción. A pesar de haber pasado diecisiete siglos desde que los romanos dejaron de explotarlas, aún hoy es posible ver las eras, los pozos, los canales, las sendas y los almacenes. Considerada una de las mejores del mundo, la sal de Añana todavía se sigue produciendo, contando con algunos de los mejores chefs del panorama culinario internacional y con la Basque Culinary Center como embajadores, que proyectan al mundo la excepcionalidad del Valle Salado.

Salinas de Añana

Antes de abandonar el pueblo, bien merece hacer una visita para admirar su patrimonio monumental en el que destacan el convento de Comendadoras de San Juan de Acre, la iglesia de Santa María de Villacones, la Casa Palaciega de los Ozpinas y el barroco Palacio de los Herrán.

Continuamos ruta hacia la Cuadrilla de Gorbeialdea en dirección a Pobes. Recorriendo kilómetros dejamos atrás numerosas localidades como Iruña de Oca, enclave estratégico para el Imperio Romano que lo eligió para construir la ciudad romana de Veleia, que cuenta con un interesante patrimonio monumental en el que sobresalen la neoclásica iglesia de San Juan Evangelista en Montevite/Mandaita y la iglesia de San Esteban Proto Mártir de Ollávarre/Olabarri de estilo gótico tardío.

También en este municipio, Nanclares de Oca/Langraiz cuenta con el Balneario de Bolen, construido en el año 1890 como Gran Hotel con más de cien habitaciones, el Calero, horno de cal construido sobre el año 1850, el Molino y la balsa de agua adyacente, conjunto arqueológico industrial declarado Monumento Industrial por el Gobierno Vasco; la grandiosa iglesia románica de la Asunción de Nuestra Señora o las torres de El Encinal, Vayagüen y Almoreta.

En Villodas/Billoda nos encontramos con la curiosa parroquia de San Cristóbal, gótica del siglo XVI y el puente, probablemente de la época romana relacionado con la antigua Vía Romana XXXIV del Itinerario de Antonino.

Puente de Villodas/Billoda, cuyos orígenes se remontan probablemente a la época romana

Entre esta localidad y Trespuentes/Tresponde se encuentra el antes mencionado Yacimiento Arqueológico de Iruña Veleia, cuya ocupación abarca más de 1.500 años de historia.

Por último, Trespuentes/Tresponde nos aguarda con una agradable sorpresa, el Jardín Botánico de Santa Catalina que debe su nombre a la ermita construida entre los siglos XIII y XIV por el matrimonio Andrés Martínez de Iruña y Mari Sánchez. En la actualidad es un espacio que cobija multitud de especies botánicas procedentes de diferentes zonas climáticas y donde árboles milenarios comparten espacio con plantas fascinantes o curiosas flores que cambian de apariencia dependiendo de la estación del año e incluso del día. La visita a esta localidad se completa con la iglesia de Santiago Apóstol con el pórtico sostenido por dos columnas toscanas diseñado como mirador y el puente por el cual el Duque de Wellington atravesó con su ejército el río Zadorra en busca de las tropas de José Bonaparte y que está declarado Bien de Interés Cultural.

Jardín Botánico de Santa Catalina

Para los que amamos la cultura con la misma intensidad que el rodar en moto, este recorrido está siendo realmente fascinante, gracias al goce de serpentear las carreteras alavesas por paisajes exultantes sintiendo el aire limpio entrando en el casco, sabiendo que cada parada va a ser otra caja de sorpresas, haciendo que los kilómetros se sucedan sin esfuerzo y que crezca el deseo de que las horas no pasen.

Cuadrilla de Gorbeialdea

La Cuadrilla de Gorbeialdea está dividida en dos zonas paisajísticas, el área natural de las estribaciones del Gorbea-Valle de Aramaio y la Llanada Alavesa con sus bosques de robles y hayas y sus verdes prados que regalan estampas asociadas tradicionalmente al País Vasco. La comarca tiene un atractivo especial gracias a los recursos naturales que han sido valorizados por la declaración del Parque Natural de Gorbeia y del Parque Natural de Urkiola, así como por sus pueblos y su riqueza patrimonial y arquitectónica.

Interesantes son la parroquia de San Bartolomé de Domaika del siglo XVI, la ermita de Jugatxi en el pueblo de Jugo, ejemplo de las típicas construcciones rurales; el Santuario de Nuestra Señora de Oro o los típicos caseríos vascos, entre los que destacan Las Casas de La Encontrada en Aparregui, el Caserío Sagasti en Markina y la torre de los Aguirre en Bitoriano.

También el patrimonio natural tiene un importante papel en este municipio, ya que el 60% de la superficie total del Parque Natural de Gorbeia se encuentra en el municipio de Zuia. Con la comodidad que da tener un aparcamiento donde dejar las motos cerca del Santuario de Nuestra Señora de Oro, nos dirigimos a las Peñas de Oro para admirar una de las más bellas panorámicas del Valle de Zuia, el macizo de Gorbeia o las sierras de Badaia y Arrato.

La naturaleza cobra protagonismo en el municipio de Zuia

Poco a poco nos acercamos a la provincia de Bizkaia, pero antes nos dejamos seducir por algunos increíbles lugares.

Dos enclaves naturales destacan con luz propia: la cascada de Goiuri-Ondona, el espectacular salto de agua de más de cien metros de altura situado en el frondoso valle del río Jaundia/Altube y el macizo de Gorbeia y la cascada-nacimiento del Nervión, un impresionante salto de agua de más de trescientos metros en la sierra de Gijibo. El punto ideal desde donde admirar esta maravilla de la naturaleza es el mirador del Monte Santiago, espacio natural protegido de la vecina Castilla y León. Al Salto del Nervión accedemos por la carretera A-2625 que desde Orduña lleva al Puerto de Orduña hasta el aparcamiento Salto del Nervión. El resto del corto camino hasta el Mirador del Salto del Nervión se hace caminando.

Cascada de Goiuri-Ondona

Pueblos como Goiuri-Ondona, Uzkiano, Oiardo con la ermita de Goikoama y sus pinturas del siglo XVI o Untza, desde podemos acceder a la Lobera de Gibillo, construcción formada por dos grandes muros de piedra que convergen en un foso, utilizada en el pasado para abatir a los lobos, son interesantes propuestas antes de dirigirnos a la localidad de Orduña.

No podemos dejar de lado los sabores de los productos que en esta tierra se producen: ricos quesos y dulces típicos, refrescantes cervezas artesanales y sabrosas carnes. Con una gastronomía ligada a la explotación de los numerosos recursos que ofrece el territorio sobresalen los quesos de Goiuri-Ondona, de Inoso o de Sarria y por supuesto el galardonado de Idiazabal; las legumbres, patatas y todo tipo de verduras, sin olvidarnos de avellanas, nueces, cerezas, manzanas o las setas enriquecen las despensas hasta enamorar o la miel, muy presente en localidades como Zigoitia y Zuia que cuenta con museo dedicado al mundo de las colmenas.

Mimbres todos estos que, junto a la sabiduría culinaria, hacen posible la elaboración de deliciosos platos como menestra de cordero, revuelto de perretxikos o caracoles rellenos de perretxikos que disfrutamos en los “txokos” que se reparten por toda la comarca.

La Villa Aduanera de Orduña

Se acerca el final de esta fascinante ruta pero antes de acabar ponemos rumbo a la vizcaína Orduña, importante enclave estratégico para la defensa de las fronteras y para el comercio desde su fundación en el año 1229. Declarada Conjunto Histórico, su casco antiguo, su cultura y sus tradiciones, su historia, la belleza de los paisajes de Sierra Sálvada y su gastronomía convierten a Orduña en un destino turístico imprescindible.

Plaza de los Fueros, Orduña

La Plaza de los Fueros, la mayor plaza ferial de origen medieval del País Vasco alberga algunos de los edificios más representativos de la ciudad como la Aduana construida entre los reinados de Carlos III y Carlos IV, la iglesia de la Sagrada Familia, la Torre-Palacio Casa Consistorial original del siglo XVI adosada a una torre palacio del XIII y los palacios Díaz Pimienta o Zaldibar y Mimenza, barroco el primero y renacentista el segundo.

Sus calles empedradas y llenas de historia nos acercan a bellos rincones adornados por el neoclásico Palacio de Olaso, por los renacentistas de Velasco, de Ortés de Velasco o de Arbieto, por la gótica iglesia de Santa María de la Asunción. Mientras que fuera de la ciudad se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Antigua, construcción barroca del siglo XVIII.

Un breve descanso en la Plaza de los Fueros

En Orduña nos encontramos todo un mundo alrededor de la gastronomía y de los productos locales. Visitar las barras de pintxos en las numerosas tabernas repartidas por el casco histórico como parte de la vibrante vida local con el “poteo” orduñés y sentarnos a la mesa en las que no puede faltar un revuelto de perretxiko elaborado con la “Calocybe Gambosa”, la seta más apreciada en el arte culinario de esta tierra y conocida como la “seta de Orduña” se convierten en una deliciosa experiencia que difícilmente vamos a olvidar.

Dulces típicos de Orduña

Después de tantas emociones conviene relajarse un poco y nada mejor que un balneario. En la antigua aduana se encuentra el Hotel Orduña Plaza que, con sus aguas mineromedicinales promete momentos reparadores.

El viaje llega a su fin y es hora de despedirnos temporalmente de esta tierra que tanto tiene, tanto ofrece y tanto regala. Nos volvemos a casa con el deseo fresco y la determinación de volver muy pronto.

 

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Texto: Redacción El Arte de Viajar en Moto
Fotografías: Javier Gutiérrez / Cardinalia Comunicación | Gestpubliz Comunicación Audiovisual / Euskadi Basque Country