GALICIA

Escenarios al volante

Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: Tono Balaguer | Sea Photo Art | Ivan Vieito García | Cardinalia Comunicación | Turismo de Galicia | Ulysse Pixel | Rubén Bermejo | Miguel Morales

Allí, donde el paisaje se hace belleza mística, donde los relieves salvajes recrean decorados caprichosos y donde las rutas llevan a la gloria del final o principio de un camino de horizontes infinitos que arrancan lágrimas, se dibuja un mosaico de emociones que hacen de cada viaje un proceso personal.

Galicia es un escenario a caballo entre lo real, lo místico y lo mitológico en el que se pueden subir montañas que rozan las estrellas, navegar entre cañones fluviales con la mirada atónita, perderse en playas prístinas y casi desiertas o fundirse en la naturaleza más ensoñadora.

El paisaje también habla del vínculo creado con sus gentes desde tiempo inmemorial, quienes han ido tallando con sabiduría la tierra según las necesidades del momento, regalándonos fotogramas tan hermosos como los bancales de la Ribeira Sacra, las fértiles huertas cuidadas con mimo, los mosaicos de prados que invitan a dejarse llevar, las villas y pueblos marineros adaptados al medio y tantos senderos y carreteras por itinerarios únicos que transforman cada parada y viaje en un proceso iniciático hacia una realidad viva, rica y poliédrica.

Una manera sugerente de adentrarse en “el país de los mil ríos” como lo llamó el escritor gallego Álvaro Cunqueiro, es siguiendo alguna de las veinticinco rutas insólitas por los más bellos paisajes gallegos.

Mar infinito

La costa gallega te deja sin palabras. Sentirás la fuerza del mar o del océano al acercarte a los acantilados de vértigo que pueden llegar a los seiscientos metros de desnivel y te emocionarás con alguno de los atardeceres más hermosos que puedas imaginar, conectarás con la tierra al pisar descalzo playas infinitas o salvajemente recoletas, tu mente volará entre ruinas celtas, aldeas marineras, reservas naturales y, como un viejo marinero que vuelve, surcarás las carreteras de faro en faro.

A Mariña Oriental de Lugo cuenta con uno de los litorales más singulares de Galicia, donde se asientan villas de arquitectura indiana como Ribadeo, aldeas y pueblos, campos de cultivo y montes. Mirando al Cantábrico se suceden los arenales, destacando la playa de As Catedrais.

Playa de As Catedrais

El litoral de Ortigueira y Mañón presenta algunos de los acantilados más impresionantes de estas peligrosas costas, abrigando puertos que cobijan agradables villas, además de playas de mar abierto, el observatorio marítimo de El Semáforo, miradores naturales, patrimonio y pueblos marineros como Ortigueira o el coqueto O Porto do Barqueiro.

Acantilados, espiritualidad, niebla, sierras son algunos de los encantos del recorrido entre Cedeira y Cabo Ortegal, todo un muestrario de los valores paisajísticos y etnográficos gallegos. Un itinerario que, en muchos de sus tramos, es un mirador continuo sobre el océano Atlántico desde algunos de los acantilados de mayor altitud de la Europa continental.

Cabo Ortegal

Del castillo de A Palma al castillo de A Nogueirosa, el Golfo Ártabro es un arco marítimo formado por las rías de A Coruña, Ares-Betanzos y Ferrol al que los geógrafos romanos llamaron Portus Magnus Artabrorum. Destacan la Real Villa de Mugardos y su castillo de A Palma, Ares o Pontedeume, asentadas al borde del mar por su clima suave y el recogimiento de sus tranquilas playas.

Torre de Hércules, A Coruña

La ría de Corne y Laxe, en plena Costa da Morte propone un recorrido en el que la tierra une lo que separa el mar. Con el estuario del río Anllóns como punto intermedio y el Monte Branco como continua referencia visual, el recorrido entre los faros de Laxe y O Roncudo acerca diversas perspectivas de una ría pequeña en tamaño pero grande en hermosura.

La mítica Costa da Morte mira valiente al Atlántico, mientras la fuerza del viento, el olor del mar y el verde de los montes definen la esencia de una de las costas más peligrosas del mundo. La ruta circular con comienzo y final en Camariñas nos acerca a pueblos costeros, a paisajes litorales, dunas, cabos y arenales, reflejo de historias de marineros.

Fisterra simboliza aquel lugar extremo en el que la tierra se terminaba. En este caso es el inicio de la bella ruta que bordea el litoral, pasando por lugares míticos de la Costa da Morte: Corcubión, Cee, la cascada del Xallas, entre otros hitos, hasta llegar al espectacular final en el mirador de O Ézaro en el monte Pindo, el olimpo sagrado de los celtas.

Faro del cabo de Fisterra

El entorno de Corrubedo, famoso por su duna singular, tiene mucho más que ofrecer. Es uno de los tramos litorales mejor conservados de Galicia con extensos arenales, sistemas dunares y montes desde los que contemplar la belleza atlántica en estado puro. Baroña es una parada obligada y visitar el castro de los siglos I a. C. y I d. C. localizado en un pequeño istmo sobre la playa de Arealonga.

Parque Natural de las Dunas de Corrubedo

La ruta del Cabo Udra al Cabo Home conecta los espacios naturales del sur de la ría de Pontevedra con el norte de la de Vigo por la fachada continental atlántica de la península de O Morrazo, avistando el Parque Nacional das Illas Atlánticas. El fantástico itinerario pasa por la ría de Aldán y condensa los valores representativos de las Rías Baixas: naturaleza, buen clima y playas.

En el entorno de la ría de Vigo, diversos miradores naturales ofrecen excelentes vistas panorámicas del litoral y del Parque Nacional das Illas Atlánticas. El Monte Cepudo arranca la ruta hacia el Parque Natural Monte Aloia a través de la sorprendente Sierra de O Galiñeiro, conectando las Rías Baixas con O Baixo Miño.

El recorrido por la costa sur de Galicia permite transitar por un tramo litoral único. La carretera que une Baiona y A Guarda es uno de los itinerarios paisajísticos más hermosos de la costa; una larga línea recta paralela al mar por Conjuntos Históricos o el mítico castro de Santa Trega, en compañía de la sorprendente sierra de A Groba.

Castro de Santa Tegra, A Guarda

Valles, ríos y montañas

Galicia hechiza desde la primera mirada por el tapiz verde que lo cubre, impregnando el viaje de una emoción bucólica que siempre se añora desde la distancia. El interior de la región es la suma de los valores naturales y culturales que han venido pasando de una generación a otra, forjando un carácter identitario y un modo de vida genuino.

Entre A Fonsagrada y Negueira de Muñiz los valles suceden a las sierras, en un continuo subir y bajar. Las vueltas del camino ofrecen una gran variedad de perspectivas por las que transita el Camino Primitivo a Santiago. El paisaje de montaña contrasta con los profundos valles en los que se esconden cultivos y aldeas, visibles también desde imponentes miradores como el de Arexo.

Las amplias extensiones de Os Ancares permiten realizar un completo recorrido por sus puertos y valles entre Navia de Suarna y As Pontes de Gatín. Lugar mítico de la montaña gallega, su naturaleza desbordante, orografía abrupta y aislamiento secular han propiciado la conservación de un rico y genuino patrimonio etnográfico.

Los caminos jacobeos conectaron Galicia con Europa durante siglos y lo siguen haciendo. Entre las diversas variantes el Camino Francés es el más conocido, siendo O Cebreiro el punto de entrada en Galicia. Este itinerario hasta Samos comparte el recorrido de las primeras etapas galegas de una de las vías de peregrinación más importantes del mundo.

La Sierra de O Courel es uno de los territorios míticos de Galicia, la reserva natural y espiritual de los gallegos. Con su biodiversidad conforma algunas de las postales más bellas de este rincón del mundo. El paisaje que parece irreal y que sólo se pueden explicar cuando es percibido en primera persona.

La Ribeira Sacra del Miño es una de las grandes zonas vitivinícolas de Galicia, cuyo paisaje combina con la frondosa vegetación y la presencia de un rico legado románico crean un conjunto exuberante. Partiendo de Chantada se puede disfrutar de un itinerario que recorre los márgenes del río, con un sorprendente final en Os Peares donde el Sil y el Miño deciden juntarse.

Ribeira Sacra del río Miño

La Ribeira Sacra partiendo de Monforte de Lemos es otra alternativa para conocer uno de los paisajes con más carácter. La particularidad geográfica que supone el Cañón del río Sil lleva asociada una singularidad climática que otorga relevancia a los viñedos y bosques. Su riquísimo patrimonio cultural completa todo lo necesario para un viaje inolvidable.

La zona sur oriental de Galicia es una sucesión de valles y sierras que perfilan ambientes diferentes que van desde la alta montaña del entorno de Trevinca a los paisajes vitivinícolas de Valdeorras pasando por los matices mediterráneos del Parque Natural Serra da Enciña da Lastra entre A Veiga y los Penedos de Oulego.

El río Bibei fluye por la provincia de Ourense hasta llegar al Sil. La ruta cruza las Terras de Trives entre rocosas paredes en las que crecen viñas históricas. Partiendo de A Pobra de Trives, se desciende hasta A Ponte Bibei, exponente máximo de la herencia romana en la zona, buscando el sorprendente destino final: el santuario de As Ermidas sobre las rocas.

El tránsito de Montederramo a Manzaneda por el Macizo Central ourensano es una experiencia para los sentidos. Las impresionantes sierras, los colores propios de una sugestiva vegetación y el compás del silencio proponen un relajante recorrido por pequeñas aldeas y por uno de los paisajes mejor conservados y con la única estación de montaña de Galicia: Manzaneda.

Paisaje nevdo en Manzaneda

El entorno de A Gudiña, la puerta sureste gallega, es un territorio de viejos caminos, recio y poco habitado. Parte del itinerario coincide con el Camino Sanabrés a Santiago por la sierra Seca hasta los montes de O Invernadeiro. Remontar el río Conso es un espectáculo de cascadas y riachuelos hasta el destino final en la escondida aldea de Pradoalbar.

El legado romano está muy presente en A Baixa Limia. El rico patrimonio imperial en estas tierras, junto a los extraordinarios valores naturales y paisajísticos hacen que de esta ruta una sugerente experiencia por los itinerarios históricos por la sierra de O Xurés que dan paso a Portugal en Portela do Home.

El Miño es un río esencial en la geografía y en la cultura gallegas. La ruta sigue su valle desde Ourense, la ciudad del agua hasta Ribadavia, entre los paisajes del vino de la comarca de O Ribeiro. El trayecto combina valores patrimoniales, naturales y estéticos por tierras de herencia romana y trazos climáticos mediterráneos.

Las sierras de O Suído y de O Cando conforman el sector meridional de la denominada Dorsal Galega, sistema montañoso que atraviesa el centro de Galicia de norte a sur, a medio camino entre O Ribeiro y las Rías Baixas. Este itinerario sorprende por su paisaje, su patrimonio singular y los contactos culturales con América, fruto de los procesos migratorios.

Sierra de O Suido

Las comarcas centrales de Galicia desde Aciveiro a Carboeiro presentan un rico legado de valores naturales y patrimoniales. Comarcas ganaderas que mantienen un paisaje bien conservado, sucesiones de valles que conviven con áreas de media montaña, como la Sierra de O Candán, y hechiceros monasterios que nos llevan a otras épocas.

 

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Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: Tono Balaguer | Sea Photo Art | Ivan Vieito García | Cardinalia Comunicación | Turismo de Galicia | Ulysse Pixel | Rubén Bermejo | Miguel Morales