Situada en el corazón de la ondulante campiña del noreste de Inglaterra, la antigua mansión palladiana del siglo XVII hoy convertida en hotel rural, el mejor de Gran Bretaña, con su propio jardín japonés declarado Patrimonio de la Humanidad representa el equilibrio perfecto de serenidad entre lo acogedor y lo contemporáneo.
El lema de Grantley Hall es “la diferencia está en el detalle” y este concepto lo tienen muy interiorizado todos los miembros del equipo humano del hotel. Prueba de ello es que se reproduce música en el aparcamiento “para las flores y los coches”, se asignan aromas totalmente personalizados a diferentes áreas del hotel, el techo sobre la fabulosa piscina reproduce la cercana Abadía de Fountains del siglo XII, las camas están hechas en Leeds, la ginebra de ciruela damascena de Raisthorpe Manor llena los decantadores de cada habitación y los retratos de Ruth Fitton, artista de Harrogate, cuelgan en el elegante restaurante. Y así sucesivamente en un entorno vintage combinado con un lujo fuera de serie que toca la excelencia.
Este histórico hotel, miembro de la prestigiosa organización de hoteles The Leading Hotels of the World, es un refugio de bienestar completamente diferente con cuarenta y siete exquisitas habitaciones y suites, cinco restaurantes, tres bares, dos piscinas, un spa y centro de bienestar
Tras una profunda restauración de varios años y una inversión superior a los setenta millones de libras, el exterior permanece fiel a su construcción original, mientras que los interiores se han adaptado a los estándares contemporáneos de los hoteles de lujo, conservando su aspecto histórico, pero con un aspecto fresco, acogedor y actual.
Estancias con niveles de excelencia
En el edificio antiguo hay veintiséis elegantes habitaciones, todas ellas con absolutamente todo lujo de detalles. La decoración es decididamente clásica, con alfombras beige, mantas en tonos tierra, sillones de terciopelo y licencias más modernas en las pequeñas pantallas de las lámparas y algunas, como la habitación 21, con magníficas vistas al río y a los jardines.
El anexo más moderno, denominado Fountains Wing y rematado por un amplio atrio, cuenta con 21 habitaciones mucho más contemporáneas, un spa Ila, sauna, baño de vapor, una sala de nieve y una piscina cubierta de 18 metros con una extensión exterior climatizada con vistas a los jardines. La Suite 44 tiene una vista excelente de la paradisíaca piscina y jacuzzi y su distribución alberga dormitorio, oficina y sala de estar, decorados con grises, verdes y cremas bastante neutros, con suficientes libros y objetos interesantes para que el huésped se sienta más como en un apartamento propio que como en un hotel. También alberga un televisor camuflado y accesible automáticamente por control remoto. El suelo y el asiento del inodoro, del espacioso baño se calientan a su gusto y se proporciona una botella de ginebra especial de color rosa rojizo, con una etiqueta al estilo de Alicia en el País de las Maravillas que le aconseja “disfrútelo lentamente y deje que comience la magia”.
Las habitaciones, todas ideadas en niveles de lujo excepcional, están repartidas entre el edificio histórico y en otro anexo de reciente creación perfectamente integrado en la atmósfera de excelencia reinante. Las primeras, con un aspecto más boutique, quizás tengan una distribución más idiosincrásica debido a la distribución de la casa antigua, pero ninguna de las dos categorías tiene nada que envidiar entre sí.
En todas partes el ambiente histórico se complementa con comodidades totalmente actualizadas y con adornos y texturas impecables. Todas son lujosas, pero las suites son realmente asombrosas: el Royal se distribuye en dos niveles y el Presidential tiene un piano de cola.
Una experiencia gastronómica de lujo
En Grantley Hall la experiencia siempre viene acompañada de un mundo de sorpresas y en la mesa no lo será menos.
El restaurante con estrella Michelin “Shaun Rankin en Grantley Hall” muestra lo que Rankin, el afamado chef británico, hace mejor: productos locales de temporada cocinados con su toque único. Inspirado en la crianza de Shaun en Yorkshire, el menú Sabor a Hogar celebra lo mejor que el condado tiene para ofrecer, alcanzando la cumbre de la excelencia culinaria.
Este restaurante formal, bellamente decorado, ocupa lo que antiguamente era la sala de música de esta suntuosa y lujosa casa de campo del siglo XVII. La cocina creativa y moderna de Shaun Rankin se integra a la perfección en este entorno, inspirada en sus recuerdos de infancia y en su profundo conocimiento de la zona. Yorkshire cuenta con una abundante despensa y el menú degustación, elaborado con maestría, se centra en sus mejores productos.
Otras delicias gastronómicas incluyen una vibrante experiencia panasiática en EightyEight deleitando los sentidos, ofreciendo una fusión única de productos de Yorkshire y sabores del Lejano Oriente. Su decoración de diseño despliega sus encantos en el tranquilo entorno del Jardín Japonés, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El Norton Bar combina tradición y confort moderno, ideal para disfrutar de cócteles creativos, champañas clásicas y whiskies finos en la antigua biblioteca contemplando las vistas del río Skell. Los sofás rojizos de terciopelo arrugado invitan al deleite desde el bar, con paneles de roble y las banquetas azul eléctrico que añaden un toque urbano y chic al restaurante Art Decó panasiático
El cuerpo y la mente también se merecen un detalle
El tranquilo Spa Three Graces ofrece tratamientos efectivos y reparadores en sus cinco acogedoras salas de tratamiento, instalaciones húmedas y termales, gracias a la colaboración de dos prestigiosas marcas de spa, ambas reconocidas por su enfoque intuitivo y distintivo: ila, que aporta productos naturales y puros creados exclusivamente para Grantley Hall, y Natura Bissé, marca española de lujo de productos para el cuidado de la piel.
El Spa Three Graces ofrece una carta personalizada de tratamientos faciales y corporales, terapias y estancias de spa prolongadas, incluyendo tratamientos para mejorar el estado de ánimo, favorecer la digestión y promover un descanso profundo. Con el objetivo de satisfacer las necesidades de los clientes, se aplican desde tratamientos estéticos y antienvejecimiento hasta tratamientos de máxima eficacia para aliviar el estrés y revitalizarse.
El spa también cuenta con una piscina cubierta de dieciocho metros, una piscina de hidroterapia interior y exterior, sauna, baño de vapor y sala de nieve, una tranquila sala de relajación, una terraza exterior y un Spa Lounge que ofrece una deliciosa variedad de bebidas y aperitivos saludables y nutritivos durante todo el día. Una interesante incorporación a la oferta del spa es el Nordic Spa Garden, que cuenta con modernos baños de hielo Brass Monkey y una sauna de vapor exterior.
Tres espacios de fitness se encuentran en el corazón del Centro de Salud y Rendimiento ELITE, con un gimnasio totalmente equipado; un gimnasio de fuerza y acondicionamiento (perfecto para sesiones individuales o grupales de fisioterapia, con amplio espacio abierto, plataformas de dominadas, trineo de pista, cuerdas de batalla, ergómetros de esquí y máquinas de remo indoor); y un Área de Salud y Rendimiento que incluye el Laboratorio de Salud Randox con pruebas y análisis de alto nivel y máquinas biométricas, incluyendo una máquina de bioimpedancia Tanita y un escáner corporal 3D Styku. Para atletas aficionados o profesionales que deseen mejorar su entrenamiento de resistencia, el hotel también cuenta con dos habitaciones con control de altitud para garantizar un enfoque integral, simulando las condiciones similares a las de una altitud de 5.600 metros como en el campamento base del Everest, además de contar con un nutricionista, un coach personal, un experto en hidratación o un analista de la marcha y potenciar la producción de glóbulos rojos en el estudio de entrenamiento y de sueño en altura.
Evidentemente, en el Grantley Hall el refinamiento y la excelencia llegan a cotas casi inimaginables, hasta los detalles como dice el lema del hotel.