El jardín privado más chic de Palma de Mallorca es la guinda que se puede saborear en este 5 Estrellas Gran Lujo, cuyas 24 suites son un capricho vanguardista con ecos del pasado, mimos Kintsugi, piezas de anticuario y susurros de jazz y blues.
Can Bordoy es un oasis exuberante que comparte espacio con el Restaurante Botànic: el primer Plant Forward de la isla, perfecto para descubrir que esta tendencia gastro es creativa, sabrosa y sensual con la compañía de un cóctel.
Recomponer un alma romántica
En la calle del Forn de la Gloria, la magia consiste en transformar el sabor del pasado en un lujo sosegado, sin estridencias. De hecho, uno de los grandes aciertos de la rehabilitación del edificio original, gracias a la reforma del estudio internacional de arquitectura e interiorismo OHLAB, ha sido la capacidad de embellecer, y detener, el transcurso de los siglos. Inspiradas en la filosofía de la técnica japonesa (y milenaria) del Kintsugi, que recompone con oro y plata la porcelana y las grietas inexorables del tiempo, las diversas dependencias que conducen a las veinticuatro suites de diseño, de entre treinta y ochenta metros cuadrados, siguen narrando su propia historia.
Cruzar el delicado umbral de Can Bordoy Grand House & Garden es acceder a la frescura de la niñez y al poso de las emociones. De hecho, muchos de los isleños se conmueven al reconocer la escalera señorial de su juventud, la que tantas veces subieron y bajaron en sus años mozos, cuando albergaba el colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Hoy en día, los pasos que recorren las baldosas bicolores de los descansillos, las miradas que traspasan las ventanas de cristal soplado tan característico de la isla y las manos que abren las puertas de maderas nobles, reflejan que este es un proyecto de lujo cosmopolita. Reconocido como Mejor All Suite del Mundo en los World Travel Awards, Can Bordoy Grand House & Garden acogió en 2022 clientes procedentes de cincuenta y nueve países.
Nueva Zelanda, Canadá, India, Uzbekistán o Líbano, fueron algunas de las nacionalidades que apreciaron la sensación de habitar esta casa con cimientos históricos y experiencias que priman los detalles sofisticados: la comodidad de dormir en camas extra largas diseñadas específicamente para las estancias y que incluso permiten elegir la firmeza del colchón de manera individualizada; el disfrutar de piezas de anticuario procedentes de toda Europa junto a otras vanguardistas firmadas por Artemide, Santa & Cole, Thonet, Baxter y Moroso; el relajarse en un acogedor spa equipado con la última tecnología DornBracht; o el sumergirse, los trescientos sesenta y cinco días del año, en una coqueta piscina exterior climatizada bajo árboles centenarios, son algunos.
No obstante, aquellos que no perdonan un plus de romanticismo en esta escapada urbana con brisa marina, pueden disfrutar de las bañeras exentas de las suites de mayor categoría. Un detalle que no ha pasado desapercibido para Condé Nast Johansens, que ha reconocido este hotel Gran Lujo con el galardón Best for Romance 2022 o para el touroperador de lujo británico Mr. and Mrs. Smith, que lo ha catalogado como One of the Best Romantic Hotels.
La textura del sabor y el color, con vistas
Tiene claras sus raíces y su camino. Tras un nutrido peregrinaje profesional nacional e internacional, en los que destinos como Dubai le mostraron las infinitas posibilidades de las especias, el Chef Andrés Benítez ha logrado innovar la gastronomía de la capital mallorquina en el restaurante Botànic: un espacio selecto e informal al mismo tiempo, que se puede disfrutar aún sin estar alojado en el hotel y en el que, por cierto, hay lista de espera.
Botànic aglutina en sus platos el carácter que define la filosofía de todo el proyecto. El pasado, siempre presente, nos relata a un chef cuyos recuerdos se enredan, como una mata de tomate en el verano, en aquellos paseos con su abuelo por el huerto. Allí pasaba todas las mañanas, paseaba en bici, recogía los frutos de la tierra o disfrutaba, sin más, de la autenticidad de una sandía recién abierta, junto al olor inconfundible de la tierra regada. Su abuela también contribuyó a su pasión por los fogones. En su cocina, concretamente, Andrés saboreaba los milagros de las estaciones. Son momentos que marcaron, y mucho, el devenir de este mallorquín que, con talento, esfuerzo y un marcado gusto por el trabajo en equipo, ha logrado el éxito del primer Plant Forward de Mallorca: un oasis con vistas al jardín, donde los vegetales son los protagonistas de la alta cocina. Un restaurante audaz, saludable y sensorial donde la vanguardia, sin duda, está servida.