Maison Proust nos traslada a la Belle Epoque y recupera el esplendor de los salones parisinos frecuentados por reyes, príncipes, emperadores y por la nobleza que residía en el barrio Faubourg Saint-Germain, así como por celebridades de las artes o de la política.
El 18 de noviembre de 2022, coincidiendo con el centenario de la muerte de Marcel Proust, novelista francés autor de “En busca del tiempo perdido” y considerada una de las obras cumbre de la literatura universal, abrió sus puertas en París Maison Proust.
Su privilegiada situación, en el corazón del sofisticado barrio de Marais, lo convierte en el perfecto lugar para descubrir, ya sea a pie o en bicicleta, los rincones más bellos de la capital. A poca distancia encontraremos la Place des Vosges, el Museo del Louvre, los jardines del Palais Royal, la isla de Saint-Louis o Saint Germain des Pres.
Collection Maisons Particuliers
Compuesta por establecimientos diseñados como lujosas mansiones, sus socios fundadores, Sylviane Sanz y Yoni Aïdan, comparten la misma pasión por el arte, la hospitalidad, la búsqueda de la excelencia y la atención al detalle. En la actualidad cuenta con tres establecimientos en París: Maison Souquet situado en Montmartre, Maison Athénée, cerca de la Place Vendôme y Maison Proust. Todos ellos comparten elementos comunes, son confidenciales e íntimos, reflejando el espíritu y el alma de la capital y su decoración se decanta por lo sensacional frente a lo ostentoso, invitando a sus huéspedes a vivir una experiencia extraordinaria y a disfrutar de un servicio que combina discreción y discernimiento.
Cuando Sylviane y Yoni decidieron acometer el proyecto de Maison Proust contaron con el célebre diseñador francés Jacques García, que ya había diseñado Maison Athénée y Maison Souquet. Este genio del diseño, interiorista y esteta nato está considerado uno de los más grandes diseñadores del mundo. Formado en la Ecole des Metiers d’Art, ha dejado su huella por todo el mundo. Hoteles míticos, grandes palacios y espléndidas residencias privadas tienen su inconfundible sello, que se puede ver desde Tokio a Los Ángeles, pasando por Marrakech, Doha, Nueva York o Londres. Mientras que en Francia participó en la remodelación de los apartamentos privados de Luis XIV en el Palacio de Versalles o en la disposición de las salas dedicadas al mobiliario francés del siglo XVIII en el Museo del Louvre.
Para llevar a cabo el encargo de Maison Proust centró su trabajo en encontrar cuadros, libros antiguos, objetos y mobiliario de época, con el objetivo de restituir el esplendor de los interiores aristocráticos que tan brillantemente recreo el novelista y que se pueden admirar en los salones, habitaciones y en el spa.
La verdad suprema de la vida está en el arte
Esta frase de Marcel Proust es la máxima que aplican en Collection Maisons Particuliers cuando ponen en marcha un nuevo proyecto. En los salones, habitaciones, suites y spa de Maison Proust se puede admirar un impresionante catálogo de obras de arte que van desde un ejemplar de “Por el camino de Swann” autografiado por su autor hasta una carta de Marcel Proust dirigida a la princesa Soutso, pasando por cuadros de Jacques-Emile Blanche, Jean Beraud, Giovanni Boldini, Auguste Toulmouche, Paul-Albert Laurens, Léon Bonnat, Eduardo León Garrido, Jean Cocteau, Leonardo Gasser, Charles Hermans, François Schommer, René Forget, Madeleine Lemaire, Ernest Blanc-Garin, Agustin Feyen-Perrin, Paul César Helleu, Charles Lévy, Emma Lowstedt Chadwick, Alfred Emile Leopold Stevens, Eduardo Sánchez Sola, Jean Laudy y Eugène Verdyen así como un retrato de Marcel Proust, obra de Jacques Aymer de la Chevalerie.
Habitaciones y suites, un homenaje a Marcel Proust
Repartidas en seis plantas, las tres primeras están dedicadas a los personajes de la vida parisina, la cuarta a los impresionistas, la quinta a los escritores y la sexta a los apartamentos de Marcel Proust. Los pasillos, bañados por una suave luz y revestidos de cuero cordobés, conducen a cada una de las veintitrés habitaciones y suites, decoradas de forma única con pinturas, telas y colores que encajan perfectamente con el espíritu de las personas que les dan nombre. Los cuadros, los tapices, las alfombras de felpa, los techos con molduras, los cuartos de baño revestidos también en cuero cordobés o las pantallas de las lámparas hechas a medida y decoradas con pasajes de “En busca del tiempo perdido”, convierten las estancias en un homenaje a los personajes que poblaron el universo del novelista francés, creando una atmosfera de lujo discreto y de confort.
Maison Proust ofrece una variada gama de habitaciones: Habitación Deluxe con una cama de matrimonio y escritorio, Suite Junior, también con una cama de matrimonio, zona de estar y escritorio; Suite de dos dormitorios con dos camas dobles, zona de estar, escritorio y zona de tocador; Suite Ejecutiva con cama de matrimonio, zona de estar, escritorio, biblioteca y zona de tocador; Suite Ejecutiva de dos dormitorios también con dos camas dobles, zona de estar, tocador y escritorio y por último, Suite de 3 dormitorios: una Habitación De Luxe, una Suite Junior y una Suite Ejecutiva, cada una con una cama doble, además de dos salones, bar, biblioteca, zona de estar, tocador, armario y escritorio.
Las diferentes estancias presentan elementos comunes como el cuarto de baño con bañera o ducha a ras de suelo y el acceso privado al Salon d’Eau y a su piscina, baño de vapor y zona de tratamientos. En la Habitación Deluxe, Suite Junior, Suite Ejecutiva, Suite de dos dormitorios y Suite Ejecutiva de dos dormitorios, el huésped se encuentra con una agradable sorpresa, regalos de bienvenida perfumados con fragancias de la Maison Proust, agua de azahar y leche de almendras.
Las estancias de Maison Proust ofrecen otras opciones interesantes si se viaja en familia o con un grupo de amigos. La Habitación Deluxe se encuentra junto a una Junior Suite y una Executive Suite, la Suite Junior, contigua a una Habitación De Luxe y una Suite Executive; la Suite Ejecutiva, adosada a una Junior Suite y a una Habitación De Luxe y la Suite de dos dormitorios al lado de una Junior Suite y a una Habitación De Luxe.
Salones de Maison Proust, un romántico viaje a la Belle Epoque
De las cenas a los estrenos de teatro o de las veladas musicales a las poéticas, Marcel Proust fue, en la primera parte de su vida, un asiduo asistente a los salones parisinos. Interesante vida nocturna y social que fue fuente de inspiración para el novelista. A finales del siglo XIX, los salones de la ciudad tenían como objetivo reunir a personajes de la alta sociedad, artistas y escritores en veladas cuyo prestigio dependía de la fama de sus invitados. Reputación, que como dijo Proust, también procedía de los nombres que no eran invitados, ya fueran burgueses, Dreyfusards -defensores del capitán Alfred Dreyfus condenado por espionaje y antisemitismo, suceso que entre los años 1894 y 1906 conmocionó a la sociedad de la época-, aburridos chocarreros con sus chistes o dichos groseros o provincianos.
Con elementos decorativos que son herencia de Belle Epoque, Maison Proust cuenta con tres salones: bar, biblioteca y jardín de invierno y están abiertos para los huéspedes a cualquier hora del día, mientras que los no residentes pueden acceder a ellos a determinadas horas.
Con una monumental chimenea adornada con atlantes y entre cálidas maderas y ricos cortinajes, el Bar ofrece una carta de pequeños platos y una amplia selección de licores y cócteles de autor que lo han convertido en uno de los bares de hotel para reputados y bellos de París. Disfruta de un agradable momento en este espacio mientras admiras la acuarela Le Printemps de Edouard Manet.
Cada viernes, el Bar de Maison Proust da la bienvenida a un invitado de lujo, Colin Field, para regalarnos una experiencia única y refinada. Reconocido como el Mejor Barman del Mundo por las prestigiosas revistas Forbes y Travel + Leisure, ha brillado durante casi tres décadas en el Bar Hemingway del Hotel Ritz de París. Igual que Marcel Proust cautivó a la élite parisina con sus novelas, Colin enamora al mundo contemporáneo con sus cócteles. Deliciosas elaboraciones como Serendipity, Picasso Martini, Highland Cream, Clean Dirty Martini, Le Temps Retrouvé, una creación inspirada en la célebre Madeleine de Proust y, asociado al año del fallecimiento del autor, Armagnac Château Laubade en 1922, con los ricos aromas de las trufas negras de Périgord y la chispeante frescura de un Champagne Barons de Rothschild Brut Nature.
En el Jardín de Invierno, damas y dandis de la Belle Époque representados en maravillosos cuadros que ilustran el universo de Proust, paredes revestidas de cuero cordobés, el dosel dorado del techo y las luces con borlas ornamentales, recrean un ambiente sutilmente elegante y a la vez cálido, donde es posible disfrutar de una partida de backgammon, de ajedrez o de dominó o de un libro que tomaremos prestado de su fantástica biblioteca.
Precisamente, la biblioteca es la joya arquitectónica de los salones de Maison Proust. Una rotonda con el techo estrellado de pan de oro, que evoca la soleada rotonda de la Ópera Garnier, lugar festivo preferido por la aristocracia parisina de la época, guarda un centenar de libros que nos trasladan al universo de Proust, una rara carta manuscrita y una primera edición.
Spa Le Mer, la parte más mágica de Maison Proust
Refinamiento frente a ostentación y lujo discreto frente a opulencia, es el resultado del perfecto encaje entre Le Mer y Maison Proust; excelencia y autenticidad para ofrecer lo mejor de su savoir-faire, en homenaje a la belleza que como dijo el novelista, “puede ser la más noble de las firmas”.
Bajo un techo de madera envuelto en sombras, donde los faroles proporcionan un sutil juego de luces que se reflejan en los suelos de mármol y hacen brillar el agua de la piscina, el spa es el lugar más secreto y mágico de Maison Proust. Con las sutiles fragancias de un Oriente olvidado que flotan en el ambiente, Spa Le Mer cuenta con una piscina de diez metros entre elegantes columnas de azulejos, además de una sala de vapor y tres suites de tratamientos. Inspirado en el orientalismo de los salones de la tía Léonie, donde Marcel Proust pasó parte de su infancia, todos los huéspedes pueden disfrutar de un acceso privado al Salon d’Eau.
Maison Proust es mucho más que un hotel, es un espacio que cobra vida, en el que han conseguido revivir el espíritu mismo de Marcel Proust.