OMMEGANG

Patrimonio inmaterial identitario

Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: Cardinalia Comunicación

Cuando la capital belga se retrotrae al siglo XVI y transforma su bellísimo casco antiguo en un escenario de época, es el momento de sacar a escena el orgullo bruselense, hermanando a barrios y gremios a través de una de las recreaciones históricas más animadas y coloristas de Europa.

Ya inmersos en el otoño con sus momentos serenos y no exentos de una cierta melancolía del frenesí veraniego, mientras vemos amarillear las hojas y los atardeceres regalan colores fascinantes, no podemos evitar deleitarnos con algunos de los recuerdos estivales que más nos han cautivado.

Algo así ocurre con la fiesta de Ommegang para quienes hemos tenido la fortuna de disfrutarla, manteniendo vivo el recuerdo y, al tiempo, para invitar a quien no la conoce que anote en su agenda esta cita con Bruselas el próximo año.

El origen de esta celebración, inicialmente religiosa, se sitúa en 1348 con motivo de la llegada de la imagen de virgen, procedente de Amberes, que fue depositada en la que entonces era una humilde capilla del barrio de Sablon, posteriormente transformada en la deslumbrante iglesia de estilo gótico brabanzón actual y custodiada por la guardia de ballesteros.

La romería permaneciendo inalterable hasta bien entrado el siglo XVIII, momento en el que entro en una cierta decadencia hasta 1930, año en el que adopto una nueva dimensión, tan sólo interrumpida durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta revitalización mantiene el carácter religioso y la celebración en la iglesia de Nuestra Señora del barrio del Sablon, adoptando un sentido mucho más colorista y alegre a partir de las descripciones históricas de la visita que tuvo lugar en 1549, cuando el emperador Carlos V visitó la ciudad para presentar a su heredero y futuro rey Felipe II.

Durante dos tardes del mes de julio y tras los actos religiosos y la competición de ballesteros, se forma un gran desfile de alrededor de mil cuatrocientas personas entre hombres, mujeres y niños, todos ataviados con deslumbrantes trajes de época, para recorrer el kilómetro y medio que separa el genuino barrio de Sablon de la Grand Place, el centro neurálgico de Bruselas mundialmente conocido por su riqueza arquitectónica y artística, rodeado por las casas de los gremios, el hermoso ayuntamiento y la Casa del Rey. Esta plaza está considerada como una de las más bellas del mundo y declarada Patrimonio de la Humanidad desde 1998.

En un ambiente permanentemente animado llega la comitiva, a la que se une el burgomaestre de la ciudad y los mantenedores de los diferentes legados del patrimonio inmaterial.

A partir de este momento, en perfecta y ordenada coreografía comienzan a dar la vuelta a la plaza haciendo honor al significado de la palabra Ommegang, «dar una vuelta» en neerlandés, la cual procede del latín circumambulatio.

Este es uno de los momentos más esperados, justo al final de la tarde, cuando los diferentes grupos van entrando en la Grand Place con una puesta en escena exquisita, haciendo realidad un espectáculo de sonido, luces, folclore, efectos visuales y fuegos artificiales que llena de magia este emblemático marco histórico, engrandeciendo aún más su belleza

Actualmente esta representación histórica contribuye a la valorización del sentimiento de identidad de los distintos grupos que componen la comunidad y al fortalecimiento de la identidad bruselense. Con este sentimiento de confraternización y determinación de las gentes para mantener e interiorizar este rico legado cultural, se ha conseguido que Ommegang forme parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Además de todas las actividades y propuestas que giran en torno al Ommegan como los concursos de tiro con ballesta, mercadillos y un sinfín de propuestas culturales, esta celebración es la excusa perfecta para visitar los hitos bruselenses, más allá del famoso “Manneken Pis”, como son los muchos monumentos, museos, galerías de arte, tiendas de artesanía, pasear agradablemente las calles del centro histórico o en un plano más lúdico, disfrutar de una buena cerveza, de esas que sólo aquí saben elaborar, en alguna de las más famosas cervecerías del país.

No te pierdas el Ommegan del año próximo.

https://www.visit.brussels/es/visitantes

https://ommegang.be/

Haz click en la imagen y visita nuestra edición clásica
Texto: José Manuel Gutiérrez
Fotografías: Cardinalia Comunicación