Uno de los lugares más hermosos del planeta tiene nombre, lo podemos ubicar en el mapa y en ese momento a todos nos vienen a la mente las maravillosas imágenes que hemos visto en documentales sobre Canadá. Por eso sabemos que el medio natural allí es como de otro mundo y nos preguntamos si realmente existe algo tan inmensamente bello.
Rotundamente sí, existe y está en Alberta. Un ecosistema de proporciones descomunales, como un capricho de dioses capaz de dejarte sin palabras ante una extrema belleza que supera con creces cualquier ejercicio de realismo mágico.
En la tierra en la que ya los aborígenes cazaban bisontes hace más de diez mil años, hoy vertebrada por el Ferrocarril del Pacífico, por la carretera Trasncanadiense y por la de los Campos de Hielo que facilitan la llegada de turistas y amantes de la naturaleza, se abre un mundo de experiencias únicas. Un genuino catálogo de enormes glaciares como el espectacular Columbia Icefield, lagos de aguas azul turquesa, frondosos bosques para perderse y montañas nevadas, que juntos forman un crisol de ecorregiones con una gran diversidad de vida animal y que, con escrupuloso respeto, un poco de suerte y la máxima precaución, pueden ponerse delante de nuestros ojos osos grizzli, pumas, lobos, zorros blancos, coyotes, linces canadienses o alces entre otros. Sin duda son razones de peso para justificar que desde 1984 sea Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
El Parque Nacional de Banff, con una extensión de seis mil seiscientos cuarenta y un kilómetros cuadrados, es la reserva natural más antigua de Canadá, fundada en 1885. Dos años antes, tres operarios de la compañía de ferrocarriles Canadian Pacific Railroad descubrieron aguas termales donde hoy se halla la localidad de Banff. El pueblo creció alrededor de aquellas fuentes y, a lo largo del siglo XX, se transformó en un destino vacacional.
Después de un relajante baño en la Upper Hot Springs Pool, una piscina natural y externa con vistas a las montañas, subimos a la góndola del monte Sulphur. Desde sus casi dos mil trescientos metros de altitud se tiene una sensacional panorámica de trescientos sesenta grados. Se puede llegar a pie por un sendero de 5 km y 740 metros de desnivel, pero la ventaja de la góndola son las vistas que regala durante los escasos ocho minutos que tarda en llegar a lo alto. Banff es muy popular también en invierno por sus pistas de esquí alpino y nórdico, las rutas en trineo de perros y deportes típicos canadienses como el hockey sobre hielo y el curling.
Enormes montañas con cumbres nevadas, arroyuelos que cantan mientras descienden por la montaña, enormes lagos de un increíble azul turquesa, gigantescos campos de hielo que se extienden hasta donde alcanza la vista son pequeñas pinceladas de la grandiosidad del Parque Nacional Banff, un magnífico ejemplo de la increíble naturaleza canadiense.
Esta cautivadora zona natural a los pies de las montañas rocosas es un lugar de ensueño situado a unas dos horas de la ciudad de Calgary, haciendo frontera con otros parques naturales de gran importancia en Canadá, como son el Jasper y Yoho.
A Banff, en Canadá se le conoce como el parque de las aguas azul turquesa, pues los ríos y lagos glaciares de este parque tienen un asombroso y vivo color turquesa. La causa se debe a los sedimentos de las montañas que son arrastrados por los glaciares y que, al fundirse en los ríos, le otorgan al agua ese peculiar color que pasa por ser una de las señas de identidad de este espacio protegido por su alto valor paisajístico y natural.
Probablemente el mejor lugar para disfrutar de esta agua turquesa es el Lago Louise. Se trata de un pequeño lago de menos de un kilómetro cuadrado acunado entre las colosales montañas. Destaca sobre todo el Monte Victoria, coronado por el Glaciar Victoria que es, de hecho, la principal fuente de agua de este lago; y el Château Lake Louise, un hotel de lujo construido en el siglo XIX por la Compañía Canadiense de Ferrocarril.
El encantador pueblo de Banff es el corazón comercial de este parque natural con tiendas de todo tipo, restaurantes, empresas de guías, hoteles como el Banff Springs Hotel construido por la compañía de ferrocarriles y todo tipo de servicios. Se trata de una pequeña localidad que vive gracias al turismo de viajeros que vienen a conocer esta maravilla. En esta ciudad destaca la figura de la Montaña Túnel, antiguamente conocida como la Montaña Búfalo por el parecido de su silueta con este animal. Cuando el ferrocarril llegó a Banff se pretendía hacer un túnel por esta colina, aunque finalmente no se consiguió este objetivo.
Precisamente la Montaña Túnel es uno de los mejores sitios de Banff para hacer senderismo y sumergirse en la naturaleza canadiense, con los frondosos bosques de coníferas y los caminos que serpentean por las montañas. Sin duda una delicia para los amantes de la naturaleza.
El Valle de los Diez Picos es otro de los lugares que ver en el Parque Nacional Banff, una hermosa sucesión de diez montañas de roca gris y cúspides nevadas acunando un lago de intenso color azul turquesa conocido como Lago Moraine y bosques de coníferas cubriendo el resto del valle. Es una de las panorámicas más espectaculares de la región y una visita imprescindible.
El Lago Minnewanka es otro de los lugares turísticos de Banff. Se trata de un lago glaciar junto al cual se construyó una presa, aumentando radicalmente su tamaño. Esta presa provoco la sumersión del pueblo de Minnewanka, un poblado turístico construido en el siglo XIX al que muchos buceadores descienden por el simple placer de disfrutar de la visión del pueblo abandonado y sumergido bajo las aguas.
Por último, es casi obligado cuando se visita el Parque Nacional Banff tomar la Carretera de los Campos de Hielo, al norte del parque. Se trata de una carretera que recorre los campos de hielo de los glaciares y que comunica esta joya de biodiversidad con el Parque Nacional de Jasper, situado al otro extremo de las carreteras.
Las montañas Rocosas recorren desde el norte de Canadá hasta el sur de Nuevo México, pasando por Alberta, pero es en el Parque Nacional de Banff donde alcanzan su máxima expresión tanto en belleza como en valores medioambientales, además de ser un escenario inmejorable para la práctica de todo tipo de actividades al aire libre.
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