A medio camino entre las históricas ciudades de Valladolid y Segovia, en una llanura vertebrada por el río Cega situada en la comarca natural de Tierra de Pinares, se encuentra la bella y sorprendente villa medieval de Cuéllar, declarada Conjunto Histórico.
Sede de Cortés Castellanas, escenario de ilustres novelas y proveedor durante siglos de excelentes lanas con que confeccionar los más afamados paños flamencos, Cuéllar es en la actualidad una localidad que recuerda su pasado con orgullo, sabedora de que su rica historia, su variado patrimonio cultural y natural y sus reconocidas fiestas la convierten en destino deseado por todo aquel que busca descubrir lugares auténticos y sorprendentes.
Glorioso pasado que quedó grabado en las piedras de su majestuoso castillo de los Duques de Alburquerque, en su recinto amurallado y en los ladrillos de sus numerosos templos religiosos, entre los que destacan las interesantes iglesias mudéjares que convierten a la villa en uno de los principales referentes de Castilla y León de este estilo arquitectónico, además de sus palacios y casas nobles.
Recorrer el casco histórico cuellarano nos invita a dejar volar nuestra imaginación hasta llegar a aquellos días en los que las tres culturas, cristiana, judía y musulmana, convivían en paz y armonía.
Castillo de Cuéllar, fortaleza con historia y encanto medieval
Situado en la parte más alta de la villa, sobre la que fue la antigua ciudadela medieval, el castillo de los Duques de Alburquerque tiene sus orígenes en el siglo XI como edificación de estilo mudéjar, del que conserva vestigios en el hermoso torreón de la Memoria, siendo la mayor parte de la estructura actual de los siglos XV y XVI.
Cedida la villa y el castillo por el rey Enrique IV en 1464 a Don Beltrán de la Cueva, primer Duque de Alburquerque, fue éste quién transformo la fortaleza en residencia palaciega, por lo que hoy es reconocido como castillo – palacio.
Su singular belleza le viene conferida por la mezcla de diferentes estilos arquitectónicos: mudéjar, gótico y renacentista. De planta rectangular, flanqueada por tres torres cilíndricas y una cuadrada, en él sobresale el patio interior o de armas, embellecido por una doble galería de arcos rebajados del siglo XVI, antesala de bellos salones decorados con artesonados de estuco y vigas talladas.
Testigo de importantes eventos a lo largo de la historia, sirvió de residencia de reyes acogiendo a Juan II y Pedro I, cobijó a figuras históricas como el general Wellington durante la Guerra de Independencia y sus salas palaciegas se convirtieron en celdas y espacios carcelarios a finales del siglo XIX, hecho que provocó un grave deterioro en la arquitectura original.
En la actualidad alberga el Instituto de Educación Secundaria Duques de Alburquerque, el Archivo Casa Ducal de Alburquerque que cuenta con testamentos, donaciones, mercedes reales, pleitos, cuentas, testamentarías o diferente correspondencia, documentos que van desde el siglo XII hasta el año 1994, convirtiéndolo en uno de los más importantes de España, así como la Oficina Municipal de Turismo.
Recorrer sus murallas y patios es como viajar en el tiempo. Las torres almenadas, la capilla, el patio de armas y los salones señoriales relatan siglos de batallas, alianzas, intrigas cortesanas y vida cotidiana en tiempos de reyes y nobles.
Arte mudéjar, huella viva del mestizaje cultural
Este estilo arquitectónico que fusiona elementos cristianos y musulmanes floreció entre los siglos XII y XVI, dejando en la villa cuellarana una rica muestra en su arquitectura religiosa y civil, además de convertirla en uno de los núcleos mudéjares más importantes de la comunidad de Castilla y León y de España.
Caracterizado por el uso de ladrillo como material predominante, además del yeso y la cerámica vidriada, en Cuéllar ofrece la posibilidad de disfrutar de una decoración en zigzag, arcos ciegos y frisos con motivos geométricos. Uno de los ejemplos más destacados es la iglesia de San Martín, en la actualidad Centro de Arte Mudéjar y uno de los mejores ejemplos conservados. En ella sobresale su ábside semicircular y sus arquerías entrelazadas, dando como resultado una obra maestra representativa de este estilo. Visitarla se convierte en una experiencia sublime que permite admirar los detalles de la decoración en ladrillo y columnas de mármol.
No podemos dejar en el olvido otros templos como son San Andrés, posiblemente el mejor ejemplo del mudéjar cuellarano que conserva en su interior restos románicos y góticos; la de San Esteban que, además de su impresionante ábside, guarda en su interior fantásticas joyas como son los sepulcros gótico – mudéjares o la siempre sorprendente de El Salvador. Pero si hay algo que todas tienen en común es la presencia de esbeltos ábsides semicirculares y decoraciones en ladrillo que reflejan la estética islámica adaptada al culto cristiano.
Excelso catálogo mudéjar de la villa segoviana que se completa con las iglesias de San Miguel, de la Trinidad, de Santa María de la Cuesta y de Santiago; la torre de Santa Marina, las puertas de San Andrés y San Basilio y el antes mencionado torreón de la Memoria.
Este legado arquitectónico no solo habla del mestizaje artístico, sino también del diálogo entre culturas que coexistieron durante siglos. Pasear por Cuéllar es descubrir una historia dibujada en ladrillo, un viaje al corazón de un arte único y profundamente castellano. Visitar esta villa segoviana es descubrir cómo el arte puede ser puente entre culturas y cómo un municipio pequeño puede custodiar una herencia tan grande.
Ha sido gracias al esfuerzo de recuperación y conservación del Ayuntamiento y asociaciones culturales como Cuéllar ha conseguido preservar este arte y ponerlo en valor, convirtiendo el mudéjar en una de sus señas de identidad y compartiéndolo con los visitantes a través a las visitas guiadas, exposiciones y actividades educativas.
Visitas teatralizadas, un viaje en el tiempo
En el corazón de Castilla, donde las murallas aún vigilan el horizonte y las paredes susurran secretos del pasado, hay una villa medieval que ha sabido reinventarse para atraer al viajero curioso. En Cuéllar la historia no se lee, se vive. Una de las formas más originales y emocionantes de hacerlo es a través de sus visitas teatralizadas. Lejos de ser una lección aburrida, las visitas teatralizadas de Cuéllar combinan veracidad histórica con un tono lúdico y cercano.
Divertidas y educativas y sobre todo representadas de una manera única, las visitas teatralizadas llevan el inconfundible sello de la Compañía Municipal de Actores Profesionales. También de esto puede presumir la villa, pues es el único municipio de España que cuenta con compañía de teatro propia que produce obras durante todo el año y además, las representa en los mejores escenarios, el patrimonio monumental de Cuéllar. Con su profesionalidad y originalidad podemos conocer la historia y los secretos de la localidad a través de representaciones en vivo, en las que actores y guías dan vida a los personajes históricos más destacados de la villa, llevando a los visitantes por un viaje en el tiempo que hace vibrar a grandes y pequeños.
Los actores acompañados de los espectadores recorren los principales monumentos de Cuéllar, como el castillo de los Duques de Alburquerque o la iglesia de San Esteban, en los que se representan escenas de la Edad Media, de la época de los Reyes Católicos y de diferentes momentos claves de la historia del municipio. Su interés y atractivo radica en que los visitantes no sólo aprenden arquitectura y hechos históricos, sino que se sumergen activamente en la historia, interactuando con los personajes y viviendo las emociones del pasado.
Con una puesta en escena única, trajes de época, música y un toque de humor, las visitas educan y divierten, haciendo que la historia cobre vida de una manera sorprendente.
Aunque se llevan a cabo a lo largo de todo el año, es especialmente en épocas de mayor afluencia turística, como las fiestas patronales o el varano cultural, cuando las visitas teatralizadas alcanzan su máximo apogeo. Estamos sin duda alguna ante una de las actividades más populares de la villa, ideal para todos aquellos que desean experimentar Cuéllar desde una perspectiva diferente.
Un paraíso para los amantes de la naturaleza
Los amantes de la naturaleza también encuentran en Cuéllar un lugar donde disfrutar de su pasión. Rodeada de ríos, impresionantes paisajes de campos y extensos pinares, de ahí la expresión “mar de pinares”, la villa ofrece múltiples rutas de senderismo que los acercan a su desbordante patrimonio natural de una manera tranquila y accesible.
Una de las sendas más destacada es el Sendero de los Castillos, de dificultad moderada que discurre por paisajes rurales y antiguos caminos, conectando la villa con otros pueblos cercanos como Turégano o Pedraza, que al igual que Cuéllar regalan impresionantes vistas de castillos y fortalezas.
Sin alejarnos de la villa, la Senda de los Pescadores, con sus siete kilómetros de longitud, discurre paralela al curso del río Cega, permitiendo recorrer los paisajes de la “árida Castilla” para adentrarse en el mar de pinares, uno de los montes de pino resinero más extenso del país y con sorprendentes compañeros de viaje, las garzas. Paz y serenidad es lo que el senderista se va a encontrar en esta senda, sin perder de vista la belleza de las huertas y campos cultivados. También cerca del núcleo urbano se encuentra el Humedal de El Espadañal que, si es visitado en las estaciones de invierno y verano, permite disfrutar de la estancia tranquila de las aves acuáticas que hacen de este lugar su hogar durante una parte del año.
Otras rutas por los bosques de pino y sabina de la zona ofrecen la posibilidad de admirar la fauna en su hábitat natural así como la flora autóctona y por supuesto, disfrutar de la tranquilidad y frescor que proporcionan estos espacios naturales.
Perfectas para los amantes del senderismo, para los apasionados de la ornitología o para los aficionados a la fotografía, las Rutas de Naturaleza en Cuéllar son una manera excelente de combinar el turismo cultural con experiencias al aire libre, permitiendo a los visitantes conectar con la esencia del paisaje castellano.
Encierros de Cuéllar, una tradición histórica
La villa segoviana de Cuéllar presume de tener los encierros más antiguos de España. Pruebas documentales custodiadas en el Archivo Histórico de Cuéllar dejan bien claro este hecho. Un valioso documento recoge la historia de la reina Leonor, esposa de Juan I de Castilla, infanta aragonesa de nacimiento y señora de Cuéllar, que en el siglo XIV recibió las quejas de los hidalgos de la villa a las que dio respuesta remarcando la costumbre inmemorial de encerrar toros en Cuéllar, una sentencia que ratificaría el primer Duque de Alburquerque, Beltrán de la Cueva.
Los documentos que avalan este hecho son los llamados Acuerdos del Regimiento, los cuales ya desde 1484 ordenan el pago de toros a diferentes personas. Estos acuerdos, por los que se corrían toros, se enmarcan sobre todo en las fiestas de San Juan y del Corpus, con una especial relevancia ante el nacimiento de herederos de la Casa de Alburquerque o la visita de éstos a la Villa, además de la celebración del fin de alguna epidemia.
Enraizadas profundamente en la identidad cultural de la villa, es durante las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario cuando se celebran los encierros, siendo el primero de ellos el último domingo del mes de agosto.
Lo que los distinguen de otros encierros celebrados en la geografía española es la combinación única de recorrido campestre y urbano. Comienzan con los primeros rayos del sol cuando los astados son conducidos a caballo desde los Corrales del Cega por el pinar. Tanto los espectadores como los valientes que va a correr delante de los toros los esperan en el casco urbano bailando al son de las dulzainas y cuando llegan continúa el encierro hasta la Plaza de Toros. Esta singularidad los ha convertido en un referente, lo cual los llevó en 2018 a conseguir el título de Fiesta de Interés Turístico Internacional.
El respeto por la tradición, el protagonismo del caballo y la participación de corredores hacen de los encierros de Cuéllar una experiencia vibrante, respetuosa y cargada de emoción. Más que un simple espectáculo, representan un legado vivo que cada año cobra fuerza reforzando el vínculo entre historia, identidad y comunidad.
Feria Mudéjar, un viaje al pasado medieval
Cada año, Cuéllar recuerda la época en la que las tres culturas convivían en armonía y que marcó el esplendor del estilo mudéjar. La Feria Mudéjar es mucho más que una simple fiesta, es una manera de revivir la esencia de Cuéllar, destacando su riqueza histórica, cultural y artística.
A finales del mes de agosto, justo el fin de semana anterior a las Fiestas de los Encierros, el Parque de la Huerta del Duque se viste con sus mejores galas para dar la bienvenida a ciento de visitantes que buscan diversión con las numerosas actividades y con en el mercado medieval. Herreros, orfebres y hechiceros comparten espacio con músicos, malabaristas y danzantes, encargándose todos ellos de crear una atmósfera única reviviendo las tradiciones y costumbres de la Edad Media. También los puestos de artesanía, con productos que van desde la cerámica hasta los tejidos y objetos de cuero, permiten al visitante sumergirse y descubrir oficios antiguos, en algunos casos hoy ya desaparecidos.
Exhibiciones de cetrería, las tradicionales justas de caballeros, los desfiles con trajes de época, la música medieval y las representaciones de escenas de la historia medieval de la villa completan el catálogo de actividades que en cada edición deleitan a cuellaranos y visitantes.
No podemos dejar de lado la gastronomía que en la Feria Mudéjar cobra un papel importante con propuestas para todos los gustos y bolsillos. En las tabernas las carnes asadas al fuego permiten saborear la historia y reponer fuerzas para continuar disfrutando de esta fiesta.
Esto y mucho más te ofrece Cuéllar. Desconocida para algunos pero sorprendente y atractiva para todos, es una caja de agradables sorpresas. Aquí, la historia, la cultura, el patrimonio monumental y natural, las ferias y fiestas y la gastronomía despertarán en ti el deseo de volver. Pero antes de poder hacerlo les contarás a tu familia y amigos que en la provincia de Segovia hay una villa que enamora.