El territorio histórico alavés es mucho más que un escenario de buen vivir. Su coqueta geografía es un mosaico patrimonial que hunde sus raíces más allá de la historia escrita, hasta que Plinio el Viejo nos cuenta por primera vez quiénes eran y cómo vivían los Caristios. Desde entonces hasta ahora mucho y bien ha cambiado el “skyline” de esta sugerente tierra, dejando un mosaico cultural de núcleos urbanos en los que las piedras son libros abiertos en medio de un paisaje cambiante que emociona.
Muchas son las posibilidades que ofrece la provincia alavesa para disfrutarla en moto. En esta primera entrega nos vamos a concentrar en la etapa de alrededor de 120 kilómetros que nos llevará desde Vitoria-Gasteiz hasta Laguardia, en pleno corazón de Rioja Alavesa.
Desde la llanura central hasta los mares de viñedos de los que salen algunos de los mejores vinos del mundo, esta ruta nos abre la esencia más genuina de la capital provincial, las señas identitarias de gestas legendarias y las diferentes culturas que forman el crisol de este rincón vasco por el que pueblos llegados de diferentes rincones europeos dejaron una profunda huella que, en muchos aspectos como el idioma, siguen presentes en nuestros días, sin olvidarnos de romanos y árabes que también tienen sus páginas en la historia.
Todo ello abre una singular hoja de ruta que recorreremos en moto por serpenteantes carreteras en busca de la magia que sólo esta tierra tiene.
Vitoria-Gasteiz, una ciudad verde con alma
Enclavada en un estratégico cruce de caminos que comunicaban el centro peninsular con Europa, por donde incluso pasaba la calzada romana que unía Astorga y Burdeos, Vitoria-Gasteiz es hoy una ciudad vibrante y luminosa con un valioso patrimonio histórico y cultural.
Al ritmo del sonido bicilíndrico de la moto comenzamos la ruta en la Plaza de la Virgen Blanca bajo el resplandor de la luz del sol reflejada en las blancas galerías que jalonan el perímetro, centro neurálgico de la ciudad presidido por el monumento a la Batalla de Vitoria que se libró el 21 de junio de 1813 frente a las tropas francesas.
No podemos pasar por alto la iglesia de San Miguel y la estatua de Celedón, personaje que cada mes de agosto baja del cielo con un paraguas para anunciar el comienzo de las fiestas patronales y el tentador ambiente de terrazas y comercios.
La ciudad puede presumir de ser una de las pocas ciudades españolas que cuentan con dos catedrales: la de Santa María, construida entre los siglos XIII y XIV como iglesia-fortaleza y fuente de inspiración a escritores como Ken Follet (Los pilares de la Tierra) o a Paulo Coelho (El Zahir) y la de María Inmaculada, conocida también como Catedral Nueva.
Vitoria-Gasteiz es una ciudad amable y cómoda, que invita a vivirla y disfrutarla. Su Casco Antiguo conserva el trazado medieval en forma de almendra desde la fundación de la villa por Sancho VI “El Sabio”. Recorrer las calles que conservan los nombres de oficios ancestrales y que albergan los edificios más singulares de la ciudad como los palacios de Escoriza-Esquivel, de Montehermoso o de Bendaña, la Casa del Cordón o el Portalón, antigua posada medieval, que rivaliza con la vecina Torre de los Anda por ser la construcción más “vieja” de la ciudad es un auténtico placer para los sentidos. Joyas del pasado y sorpresas más contemporáneas como Vinylora, una de las pocas tiendas de música que quedan en este país y donde el vinilo es el auténtico protagonista.
Numerosos son los espacios que dan forma a la oferta museística de la ciudad, pero en esta ocasión nos vamos a detener en dos de ellos, el Museo BIBAT y el ARTIUM Museo Vasco de Arte Contemporáneo.
En el casco antiguo se encuentra el Museo BIBAT, que en euskera significa dos en uno, porque aquí encontramos el Museo de Naipes Fournier y el Museo Arqueológico de Álava. El primero, situado en el Palacio de Bendaña, guarda la que podría ser la mejor colección de naipes del mundo formada por 250 barajas/1.500 naipes que atesoró Félix Alfaro Fournier, nieto de Heraclio Fournier, fundador de esta famosa fábrica de naipes. Enfrente, el segundo espacio custodia una importante colección de aproximadamente 1.500 piezas que van desde el Paleolítico hasta la fundación de las villas medievales procedentes de las intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en la provincia desde finales del siglo XIX.
Referente dentro del ámbito de los museos de arte contemporáneo, en ARTIUM además de las obras que se exponen sobresale por su arquitectura que hace que la mayor parte de la superficie expositiva se encuentra por debajo del nivel del suelo. Referente por la importante cantidad de fondos propios, (cerca de 3.000 obras), especialmente de artistas vascos y españoles, además de prestigiosas firmas como Picasso, Miró, Barceló, Elena del Rivero, Chillida, Oteiza, Cristina Iglesias, Txomin Badiola, Richard Serra o Bill Viola, y por supuesto, lo más granado de las nuevas generaciones. Reconocido es también por su ambicioso programa de exposiciones nacionales e internacionales, por su intensa agenda de actividades ligadas a la cultura contemporánea dentro de géneros como el cine, las artes escénicas o la música, por su dinámico y activo Centro de Documentación y por su compromiso con las tareas educativas y sociales.
No podemos dejar Vitoria-Gasteiz sin degustar la cocina en miniatura, o lo que es lo mismo, ir de pintxos. Tanto en el casco medieval como en la zona centro encontrarás locales en los que sus barras aparecen repletas de todo tipo de aperitivos, a cada cual más tentador. Y por supuesto, restaurantes como Ko Batxa Casa de Comidas. Situado muy cerca de la Plaza de la Virgen Blanca pudimos disfrutar su deliciosa gastronomía. Sus diferentes rincones con una decoración donde elementos modernos se fusionan con otros más clásicos como la piedra o la madera crean un ambiente ideal para degustar los platos que salen de sus cocinas.
El compromiso con la sostenibilidad está muy presente en Vitoria-Gasteiz en la que los 171 kilómetros de carriles bici o los más de 115.000 árboles que llenan sus calles y parques urbanos, entre otras acciones llevadas a cabo en la capital, le han servido para recibir diferentes galardones y reconocimientos. Una de esas joyas de la naturaleza es el Anillo Verde, un conjunto de parques periurbanos de alto valor ecológico y paisajístico: Armentia, Olarizu, Salburua, Alegría, Zabalgana, Zadorra, Errekaleor y Las Neveras ya existentes y que cuentan con itinerarios peatonales y ciclistas, espacios protegidos y equipamientos como la Casa de la Dehesa y el Jardín Botánico de Olarizu, el Centro de Interpretación de los Humedales de Salburua Ataria y las Huertas Ecológicas de Urarte; más otro en proyecto: Larragorri.
Entre villas históricas, dólmenes, crómlech y menhires
Abandonamos la capital alavesa con el recuerdo imborrable que deja en el visitante y nos dirigimos a la Rioja Alavesa. Pero antes, visitaremos otros lugares que pueden ser menos conocidos, pero igualmente atractivos.
Los inicios de la antigua villa fronteriza de Agurain-Salvatierra, a una treintena de kilómetros de la capital, estuvieron marcados por las disputas entre la Corona de Navarra y Castilla por su control. De aquella época se conserva el casco medieval amurallado declarado conjunto histórico en 1975 en el que la calle Mayor es su arteria principal y donde se conservan los edificios de mayor interés artístico. Casas blasonadas y las iglesias fortaleza de San Juan y Santa María dan forma al catálogo patrimonial de la villa. Por ella discurre el Camino de Santiago y el entorno natural ofrece la posibilidad de realizar atractivas rutas tanto en bicicleta como a pie.
Muy cerca, el dolmen de Sorginetxe, construido aproximadamente en el 2500 a. C., es uno de los monumentos megalíticos funerarios más importantes de Euskadi. El patrimonio prehistórico de la zona se completa ricamente con el crómlech de Mendiluze y el menhir de Itaida.
Por carreteras secundarias que convierten el viaje en moto en una delicia nos acercamos al privilegiado entorno natural que rodea al municipio de Campezo, donde es posible la práctica de numerosas actividades de naturaleza como avistamiento de aves y rutas cicloturistas o de senderismo. Y muy cerca, el Parque Natural de Izki, el cuarto más extenso de Euskadi da protección y entidad a los tesoros de la montaña alavesa y a los quince recorridos perfectamente señalizados y con diferentes grados de dificultad. La gran diversidad de especies de flora y fauna y los elementos ligados a la presencia de la actividad humana a través del tiempo, son los protagonistas de estos lugares que aglutinan un patrimonio ecológico y cultural sobresaliente.
A las puertas del parque natural, la localidad de Antoñana es un conjunto amurallado declarado Monumento Nacional de Euskadi, es una auténtica joya patrimonial con sus casas-torre, casas blasonadas y bellos y sugerentes rincones en los que es fácil viajar en el tiempo.
Rioja Alavesa, tierra de vinos, historia y experiencias enoturísticas
Curva tras curva, a cada cual más divertida, en medio de bosques que invitan a la ensoñación y a abrir la pantalla del casco para respirar aire puro, llegamos a la Rioja Alavesa, una tierra de vinos excepcionales que maridan con una deliciosa gastronomía, de hermosos paisajes y de un patrimonio cultural e histórico de primer nivel. Un lugar ideal donde vivir experiencias inolvidables.
El monumental caso urbano de Elvillar está presidido por la grandiosa iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, por casas palaciegas y por la Casa del Indiano. Pero el recurso turístico más importante lo encontramos entre viñedos, el Dolmen de la Hechicera, uno de los monumentos megalíticos más importantes de Euskadi con una antigüedad estimada de cinco mil años y probablemente el más grande y mejor conservado de este rincón alavés. Viaje a la prehistoria se completa con el Abrigo de los Husos, yacimiento arqueológico en el que se han localizado restos de ganadería doméstica y de cultivos de cereales de hace más de seis mil años.
Este excitante viaje, ahora entre viñedos que rompen la línea del horizonte, se acerca a su fin, pero antes disfrutaremos de las sorpresas que nos aguardan en Elciego y en Laguardia.
El casco urbano de Elciego conserva en sus pintorescas callejuelas interesantes edificios como la iglesia parroquial de San Andrés o la ermita de la Virgen de la Plaza, además de palacios y recias casas de piedra blasonadas que nos hablan de su esplendoroso pasado. Bodegas como Valdelana donde el trabajo bien hecho se ha visto recompensado con el reconocimiento en tres ocasiones como la mejor Bodega de Arte y Cultura, un espacio en el que a través de las catas se descubren sus excelentes vinos y aceites, además de los dos museos subterráneos ubicados en calados del siglo XV: el Etnológico y el del Vino y el Jardín de las Variedades, un viñedo localizado sobre el meandro del río Ebro completan las propuestas que nos hacen desde esta bodega familiar.
Sin abandonar la localidad, Bodegas Marqués de Riscal propone una experiencia que gira en torno a la bodega original construida en 1860 y que cuenta con uno de sus mayores tesoros: la Botellería, en la que guardan una colección de vinos de todas las añadas producidas desde 1862, lo que eleva a insuperable la oferta enoturística de Elciego. La Ciudad del Vino de Marqués de Riscal está formada, además de las bodegas y los viñedos, por el Hotel Marqués de Riscal Luxury Collection. Construido en 2006, es la joya de la cadena Marriot International y diseñado por el arquitecto Frank O. Gehry, alcanzando una integración total de los viñedos y las bodegas con la espectacularidad de las formas y su majestuosa silueta de color cambiante según la incidencia de los rayos solares. Este icono internacional cuenta con spa de vinoterapia y una amplia oferta gastronómica, con el asesoramiento del chef riojano Francis Paniego a los mandos de la cocina más tradicional de la zona y las propuestas más vanguardista presentadas en el Restaurante Gastronómico y 1860 Tradición. Además, el bar del hotel Vinoteca & Bistró y el Asador Torrea con su parrilla al aire libre completan la propuesta gastronómica.
Laguardia, capital de la Rioja Alavesa, fue fundada en el siglo X como defensa del Reino de Navarra, conservando hoy prácticamente intacto su trazado medieval. Su casco histórico atesora auténticas joyas como las iglesias fortificadas de San Juan Bautista, con interesantes piezas como el Retablo Mayor de estilo barroco y Santa María de los Reyes, cuya obra más destacada es el pórtico policromado en piedra tallada de finales del siglo XIV, sobresaliendo la ornamentación del XVII gracias a la maestría de Juan Francisco de Rivera.
Edificios medievales, renacentistas, barrocos y neoclásicos como la Casa de la Primicia del siglo XIV, el edificio civil más antiguo de la villa, completan el catálogo patrimonial de Laguardia. Sorprendente es su coqueta Plaza Mayor que a cada hora en punto concentra a visitantes y curiosos que esperan la salida en el reloj animado por “El Cachimorro” y sus dos danzarines vestidos con el atuendo típico.
Otros dos hitos culturales que nos acercan a los primeros pobladores son el recinto arqueológico de la Hoya con más de 3.400 años de antigüedad, un importante centro comercial de la Edad de Bronce y en cuyo museo se exponen objetos como vasijas, platos, objetos de decoración, entre otros vestigios, sin olvidar el estanque celtibérico de la Barbacana construido hace 2.100 años y que se puede considerar el mayor estanque de la Edad de Hierro que existe en Europa. Esta grandiosa obra que permitía acumular más de 300.000 litros de agua se construyó para recoger las aguas de un manantial que nace en la zona alta del cerro, donde actualmente se extiende la villa medieval. El centro de interpretación, con que se completa la visita, consta de avanzados medios audiovisuales, reconstrucciones de personajes de la época, recreaciones pictóricas y objetos relacionados con la temática que aquí se trata.
La villa laguardiense ha sido cuna de personajes históricos como el escritor Félix María de Samaniego. Un palacio del siglo XVII situado en la Plaza de San Juan es el lugar donde nació, vivió y murió este famoso fabulista. En el subsuelo de esta noble residencia se encuentra la Bodega El Fabulista, una de las más grandes y espectaculares de la villa y donde todavía se elabora vino de manera tradicional y artesanal con el método de maceración carbónica, pudiéndose realizar diferentes visitas, entre ellas, teatralizadas. Seguimos los pasos de Samaniego y en esta ocasión nos llevan a la que fue finca de recreo del escritor: Villa Lucía, en la actualidad un centro temático pensado para divulgar y disfrutar la cultura enogastronómica, una experiencia amena y divertida con la que conocer la cultura y rituales del vino. Si tienes la oportunidad no te pierdas “En tierra de sueños”, experiencia sensorial en cuatro dimensiones en forma de cortometraje reconocido con diferentes premios. Villa Lucía es un museo accesible, lo que le ha valido ser el primer establecimiento en su categoría en certificarse con Equalitas Vitae como Museo Inclusivo con accesibilidad 100%. El centro temático se completa con restaurante, hermosos jardines, terraza vintage, tienda gourmet y diferentes salas para la realización de todo tipo de eventos privados o corporativos.
Finalizamos esta primera etapa por tierras vascas en el complejo lagunar próximo a Laguardia, al que se accede por divertidas pistas de tierra.
Extraordinariamente interesante desde el punto de vista geológico y por la flora y fauna que acoge, está formado por cuatro pequeños humedales: las lagunas de Carravalseca y Carralogroño, depresiones secas, lisas y blancas por la costra de sal que se forma en la superficie cuando se evapora el agua acumulada en las estaciones húmedas; la laguna de Musco, desecada para la puesta en cultivo de sus terreno y la balsa del Prao de la Paul, de origen artificial y el único humedal acondicionado para realizar una visita a través del camino que lo bordea, siendo accesible a personas con discapacidad, aunque no es recomendable en época de lluvias, contando con zonas especialmente habilitadas para la observación de aves.