Los ciento setenta y un kilómetros de carriles bici, sumado a los más de ciento quince mil árboles que llenan sus calles y plazas, a los tranvías que recorren la ciudad y a su fabuloso Anillo Verde, formado por diez magníficos parques, nos da a entender que estamos ante una urbe diferente. Un compromiso con la sostenibilidad que le ha valido el reconocimiento internacional con la obtención de galardones como el European Green Capital 2012, Ciudad Verde Global 2019, así como la certificación Biosphere Responsible Tourism.
Enclavada en un estratégico cruce de caminos que comunicaban el centro peninsular con Europa y por donde pasaba la calzada romana que unía Astorga con Burdeos, en la capital alavesa conviven historia, tradición y modernidad para dar lugar a ciudad vibrante y luminosa.
La Plaza de la Virgen Blanca, el histórico corazón de la ciudad
La Plaza de la Virgen Blanca o Plaza Vieja es el centro neurálgico de la ciudad. Construida en el siglo XVII formaba parte de los arrabales y era donde se celebraban en el pasado los mercados extramuros. Presidiendo el lugar, el monumento a la Batalla de Vitoria recuerda la historia que vivieron los vecinos de La Llanada durante la Guerra de Independencia. Y en la parte más alta de dicho monumento y como agradecimiento del pueblo vitoriano, la figura del General Álava, que libró a la ciudad del desmantelamiento y del saqueo.
En la parte alta de la plaza se encuentra la iglesia de San Miguel, el templo religioso más antiguo de la ciudad, pues ya se cita en el año 1181 con motivo de la concesión del fuero de población a la villa de Vitoria.
Precisamente la plaza es el escenario donde cada 4 de agosto se lanza el txupinazo con el que dan comienzo las fiestas patronales de Vitoria y desde la torre de la iglesia se desliza Celedón, personaje calado con boina, vestido con una blusa típica y acompañado siempre por un paraguas es el símbolo del aldeano alavés. Esta tradición cuyos orígenes se remontan a la década de los años 50 del siglo pasado, fue ideada por un grupo de vitorianos que buscaban dotar a la fiesta de un sello particular. Con el descenso de Celedón buscaron una analogía entre el personaje y los campesinos de la provincia que se acercaban a la ciudad para celebrar las fiestas.
A su lado se encuentra la Plaza de España o Plaza Nueva. Construida en el siglo XVIII forma parte del ensanche neoclásico de la ciudad y uno de los lugares elegidos por los vitorianos y visitantes para disfrutar de los pintxos que llenan las barras de los bares y tabernas.
La almendra medieval
El casco antiguo de Vitoria, conocido como la almendra por tener la misma forma que este fruto seco, conserva el trazado medieval desde la fundación de la villa por Sancho VI El Sabio en el siglo XII.
En sus plaza y calles, las cuales conservan nombres de antiguos oficios, se encuentran los edificios más emblemáticos. Los palacios de Villa Suso, construido en 1539 por D. Martín de Salinas, embajador del Emperador Carlos V; de Montehermoso, renacentista del siglo XVI; de Escoriza-Esquivel, también renacentista mandado construir por Fernán López de Escoriza, médico del rey Enrique VIII de Inglaterra y su mujer, Victoria de Anda y Esquivel; de Bendaña, del siglo XVI y en el que destacan la fachada principal, el torreón cilíndrico y el patio interior de arquería de tres pisos; la Casa del Cordón, construido en el siglo XV por un judío converso, Juan Sánchez de Bilbao, que albergó a los Reyes Católicos y a Felipe el Hermoso y del que se dice que aquí, Adriano de Utrecht recibió la noticia de su elección como Papa Adriano VI; el palacio Maturana Verastegui, construido durante los siglos XIII-XV o el de Álava-Esquivel, que conserva elementos neogóticos. Y casas nobiliarias como la del Marqués de Alameda, de estilo barroco en el que destacan el gran escudo de los Urbina y la decoración pictórica que imita motivos arquitectónicos o la Torre de Doña Ochanda, originariamente una casa-fuerte del siglo XV que defendía la muralla de poniente.
Otras edificaciones destacadas son el Portalón, posada de mercaderes del siglo XV o la vecina Torre de los Anda, que rivaliza con el primero por ser el edificio más antiguo de la ciudad y el Palacio de la Diputación con su fachada que hace referencia al neoclasicismo tardío vitoriano. De las primeras décadas del siglo XX se conservan el palacio Zulueta construido entre 1902 y 1903 y el palacio Agustín Zulueta, levantado unos años más tarde, entre 1912 y 1916.
Pero sin duda alguna el monumento más importante de la almendra es la Catedral de Santa María construida entre los siglos XIII y XIV como iglesia-fortaleza. Fuente de inspiración de escritores como Ken Follet (Los pilares de la Tierra) o a Paulo Coelho (El Zahir), además de las joyas que guarda en su interior, no debemos perdernos el espectáculo multimedia “El pórtico de la luz” que muestra la transformación del pórtico de Santa María a través de los siglos; “Abierto por obras”, visitas guiadas a las obras de restauración del templo y “Observar Vitoria-Gasteiz” desde la torre más alta de la ciudad, cuyo campanario está datado entre los siglos XVI-XVI.
Vitoria-Gasteiz puede presumir de ser una de las pocas ciudades de España que cuenta con dos catedrales. A la de Santa María se une la de María Inmaculada, conocida también como Catedral Nueva. De estilo neogótico, su construcción se inició en 1907, pero no fue hasta 1969 cuando fue consagrada.
Otros templos importantes son las iglesias de San Vicente Mártir, último templo que se construyó en el casco medieval, la de San Miguel Arcángel, en la que destacan la capilla de la Virgen Blanca, patrona de la ciudad, presidida por una talla policromada del siglo XIX, el retablo mayor de Gregorio Fernández y las vistas que ofrece de la plaza de la Virgen Blanca desde la balconada y la iglesia de San Pedro Apóstol con la portada gótica del siglo XIV, el retablo plateresco de los Reyes y los enterramientos y escudos nobiliarios situados en la cabecera. Precisamente las torres de estas iglesias, junto con la de la catedral de Santa María dan forma al “skyline” más conocido de la ciudad.
En la visita a las murallas no puede faltar una visita al Rincón de la Memoria situado entre el mirador de la muralla y el palacio de Villa Suso que cuenta con postes con frases de Mario Benedetti sobre el olvido y la memoria; la nevera Olave que sirvió para abastecer de hielo a la ciudad del siglo XIX; el mural “La noche más corta” que podremos encontrar en el Jardín de la Muralla y al que se accede desde el Cantón de las Carnicerías y los restos de la segunda muralla del siglo XIII en la iglesia de San Pedro. Y por supuesto sus plazas, como la del Machete, que debe su nombre al machete sobre el que juraban sus cargos los antiguos representantes de la ciudad o la de la Burullería, llamada así por ser el lugar donde antiguamente comerciaban los burulleros, tejedores de telas y paños.
Museos de Vitoria-Gasteiz
Otra interesante propuesta en la capital alavesa son sus museos, ubicados todos ellos en edificios que por sí solos merecen una visita.
En los 13.000 metros cuadrados de su edificio, el ARTIUM, Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco es todo un referente en el ámbito de los museos de arte contemporáneo por la importante cantidad de fondos propios (cerca de 3.000 obras), especialmente de artistas vascos y españoles y en los que sobresalen obras de Picasso, Miró, Barceló, Elena del Rivero, Chillida, Oteiza, Cristina Iglesias, Txomin Badiola, Richard Serra o Bill Viola. Y lo es también por su ambicioso programa de exposiciones nacionales e internacionales, por su intensa agenda de actividades ligadas a la cultura contemporánea, por su dinámico y activo Centro de Documentación y por su compromiso con las tareas educativas y sociales.
En la catedral de María Inmaculada encontramos el Museo de Arte Sacro en el que se pueden admirar huellas de los primeros cristianos, así como piezas de templos románicos, imágenes góticas talladas en madera, la escultura original de la Virgen Blanca, trípticos flamencos, retablos renacentistas, lienzos de El Greco, Ribera, Carreño de Miranda o Alonso Cano entre otros y una interesante colección de platería.
El Palacio de Bendaña acoge el Museo BIBAT, que en euskera significa dos en uno, porque aquí encontramos el Museo de Naipes Fournier y el Museo Arqueológico de Álava. El primero exhibe la que podría ser la mejor colección de naipes del mundo formada por 250 barajas/1.500 naipes que atesoró Félix Alfaro Fournier, nieto de Heraclio Fournier, fundador de esta famosa fábrica de naipes. En el arqueológico se custodia una importante colección de aproximadamente 1.500 piezas que van desde el Paleolítico hasta la fundación de las villas medievales.
Otros espacios museísticos de la ciudad son el Museo de Armería en el antiguo palacio de Ajuria Enea, donde se muestra la historia y evolución de las armas desde los orígenes de la humanidad hasta principios del s. XX. El Museo de Bellas Artes en el palacio Agustín-Zulueta, dedicado al arte español de los siglos XVIII y XIX y de forma más especializada al arte vasco del periodo 1850-1950. El Museo de Ciencias Naturales en la Torre de Doña Ochanda cuenta con una exposición permanente sobre los yacimientos alaveses de ámbar del Cretácico Inferior, uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo, así como una importante colección sobre la mineralogía española del siglo XX y aquellos elementos que configuran los espacios naturales de nuestra región, tanto desde el punto de vista botánico como zoológico. El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo que difunde los valores democráticos y éticos, construir la memoria colectiva de las víctimas y concienciar a la población para la defensa de la libertad y de los derechos humanos y contra el terrorismo. El Museo de los Faroles formado por doscientas setenta y una piezas de vidrio policromado que cada 4 de agosto, con motivo de las fiestas de la Virgen Blanca, procesionan por el centro de la ciudad desde hace más de cien años. Museos al Aíre Libre, esculturas y estatuas situadas en plena calle firmadas por artistas como Oteiza, Ibarrola, Chillida, Casto Solano o Néstor Basterrechea, entre otros. Acabamos en Centro Cultural Montehermoso, un espacio de producción, exhibición y difusión del arte y el pensamiento contemporáneo.
Propuestas culturales, misteriosas, musicales y gastronómicas
La propuesta cultural de la capital alavesa es tan sugerente que no pueden faltar aquellas más experienciales y originales como la Ruta Romántica, un recorrido por el núcleo social de la ciudad y un gran centro comercial con establecimientos como tiendas centenarias, restaurantes, cines o teatros. Rutas Literarias por rincones que inspiraron a escritores como Eva García Sáenz de Urturi con su Trilogía de la Ciudad Blanca, a Kent Follent y la Catedral de Santa María o rincones mencionados por Pío Baroja o Benito Pérez Galdós. Ruta Ciudad de Misterio a través de leyendas y sucesos que aportan una atmósfera especial a algunos rincones de la ciudad. El Festival de Jazz de Vitoria – Gasteiz con casi medio siglo de historia o la Feria Enogastronómica Ardoaraba en el mes de diciembre, un evento en el que la cultura del vino, la gastronomía y los productos gourmet son los protagonistas.
Disfrutar de la buena cocina
Productos de calidad y cercanía, tradición y mucho talento son los ingredientes de la gastronomía de Vitoria-Gasteiz. Desde sus famosos pintxos, la deliciosa cocina en miniatura que tanto en el casco medieval como en la zona centro se puede degustar y disfrutar hasta sus afamados y reconocidos restaurantes que ofrecen originales elaboraciones siempre con el recuerdo de la cocina más tradicional.
Vitoria-Gasteiz, la ciudad verde
Comenzamos este paseo por la ciudad mencionando su compromiso con la sostenibilidad a través de innumerables acciones llevadas a cabo por el Consistorio con la inestimable colaboración de los vecinos. Pero quizá, el que puede ser el referente de este pacto firmado con la naturaleza es su Anillo Verde. Un conjunto de parques periurbanos de alto valor ecológico y paisajístico que rodean la ciudad y enlazados estratégicamente mediante corredores eco-recreativos. Formado por los parques Armentia, Larragorri, Olarizu, Las Neveras, Salburua, Alegría, Zadorra Gamarra, Zadorra Abetxuko, Zadorra Atxa y Zabalgana atesoran en conjunto una notable riqueza naturalística en forma de bosques, ríos, humedales, praderas, setos, riberas y un jardín botánico con diversas colecciones de plantas. Su fácil acceso desde cualquier punto de la ciudad ofrece excelentes posibilidades para el ocio, el paseo y la realización de actividades al aíre libre.
Para quien la visita por primera, vez Vitoria- Gasteiz es una agradable sorpresa. Una ciudad en la que historia, tradición, modernidad, gastronomía y bienestar se juntan para crear uno de los destinos más atractivos del norte peninsular. Los que tenemos el privilegio de haberla visitado en varias ocasiones tenemos con ella un permanente romance que nos hace añorarla incluso antes de habernos ido.