ALMERÍA, UNA TIERRA DE CINE

Millas de celuloide para la inmortalidad

Texto: El Arte de Viajar en Moto
Fotografías: Cardinalia Comunicación

Mas allá de sus fantásticas playas y sus paisajes únicos, que también, Almería es universalmente conocida por ser el escenario de rodaje de grandes y famosas producciones cinematográficas. Por aquí han pasado estrellas como Clint Eastwood, Sean Connery, Sophia Loren o Harrison Ford, entre otros y todos han dejado su firma en planos secuencia que inmortalizaron lugares que hoy recorreremos.

Corrían los primeros años cincuenta cuando un director español, César Fernández Ardavín, puso sus ojos en la ciudad de Almería para rodar “La Llamada de África”. Pero fue la francesa “Ojo por ojo” de André Cayatte, la que retrató la capital como un verdadero set africano gracias al exotismo de barrios como las Perchas, Pescadería, Cerro de San Cristóbal, etc.

Desde entonces muchos kilómetros de celuloide se han impresionado en centenares de producciones, tanto nacionales como internacionales. Aquí cobraron vida ciudades lejanas como El Cairo en “Lawrence de Arabia”, Tánger en “El viento y el león”, Iskenderun en “Indiana Jones y la última cruzada”, Palermo y Messina en la mítica “Patton”, Ciudad del Cabo en “Dust”, Beirut en “Duffy, el único”, Mesa Verde en “Agáchate maldito”, Ciudad de México en “¡Quién sabe!”, llegando incluso a recrear ciudades oníricas o fantásticas donde vivirían sus aventuras personajes como “Conan el bárbaro”.

Este fue el punto de partida de una carrera artística que se extendería por otros muchos puntos de la provincia en los que la mágica luz almeriense se funde con los insólitos paisajes, creando las mejores condiciones para ejercitar el séptimo arte. Así entraron en escena parajes como el Desierto de Tabernas, el pueblo de Los Albaricoques, el Parque Natural del Cabo de Gata, la playa de los Genoveses, las minas de Rodalquilar y tantos otros a cada cual más hermoso y llenos de simbolismo.

Silencio, se rueda

Etimológicamente hablando Almería es un espejo que refleja la luminosidad mediterránea bajo un cielo de azul eterno. Testigo de multitud de civilizaciones que por ella pasaron, hoy se presenta como una ciudad ecléctica y vibrante con identidad propia. Es en este crisol de escenarios donde comenzamos nuestra ruta y nada mejor que subir a la alcazaba y disfrutarla. Construida hace más de mil años en lo alto del cerro de San Cristóbal, desde donde se domina toda la ciudad y la costa, es el conjunto monumental andalusí más importante de España, completado además del castillo y las robustas murallas. En el año 955, bajo el auspicio del califa Abderramán III, se inician las obras para ser fortaleza militar y sede del gobierno, llegando a su máximo esplendor en el s. XI con el primer rey de la Taifa de Almería.

Este descomunal conjunto monumental bien se merece una visita pausada en la que, además de repasar un poco la historia, nos hará participar en el rodaje de algunas películas a través de nuestra imaginación y, así, sentirnos actores por un instante de producciones tan taquilleras como “Indiana Jones y la última cruzada”, “Conan el bárbaro” o “Nunca digas nunca jamás”.

Atravesando el trazado islámico del pintoresco barrio de Pescadería-La Chanca nos dirigimos a nuestro siguiente plató, pero de camino nos encontramos con el parque de Nicolás Salmerón, inmortalizado en la película “El viento y el león”.

Callejeando llegamos a la Escuela de Artes y Oficios de Almería. De entrada, ya impresiona la estampa exterior de este edificio de estilo ecléctico con rasgos clasicistas y neogóticos de finales del s. XIX, pero el interior ya nos atrapa los sentidos. Entrar en el patio porticado nos trae la escena de la película “Indiana Jones y la última cruzada” en la que se muestra un Rolls-Royce Phanton II que, curiosamente, deterioró varios escalones al introducirlo y dejando unas huellas perceptibles actualmente.

Escuela de Artes y Oficios de Almería

El catálogo de escenarios de la ciudad se completa con las escalinatas de la calle de la Reina donde se rodaron algunas escenas de “Lawrence de Arabia”, la plaza Vieja en el film el “Mando perdido”, la plaza Chafarinas en la producción “El hombre de Marrakech”, la antigua estación del ferrocarril donde se rodó parte de “Agáchate maldito”, la avenida Reina Regente junto al Gran Hotel Almería fue el escenario de algunas secuencias de “800 Balas”, en la plaza de la Catedral se desarrollaron algunas escenas de “Patton”, así como en la plaza Bendicho-Casa de los Puche donde se grabó parte de “El oro de nadie” o el paseo de Almería en el rodaje de “El reportero”.

Tal es la relación de la ciudad de Almería con el séptimo arte que hasta existe la Casa del Cine. Se trata de una preciosa mansión-cortijo del siglo XIX situada en las afueras de la ciudad, donde se ha instalado un magnífico espacio expositivo con todo lujo de detalles para garantizar la completa interpretación de la historia cinematográfica de la provincia. Como curiosidad, en esta casa estuvo alojado John Lennon, quien participó en el rodaje en 1966 del largometraje “Cómo gané la guerra”, inspirándose entre estos muros para una de sus composiciones más conocidas: Strawberry Fields Forever.

Ya que estamos disfrutando de la ciudad, una buena opción es también descubrir los otros muchos atractivos paseando sus calles, disfrutando de su animada oferta gastronómica, de tapeo y su vida nocturna, sin olvidar los magníficos ejemplos de arquitectura civil ecléctica, de su casco histórico, de su catedral de la Encarnación con estructura de fortaleza y elementos góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos y, como no podría ser de otro modo, el genuino Cable Inglés, el impresionante cargadero construido a primeros del s. XX para transportar el mineral desde las minas de Alfique hasta el puerto de la ciudad.

Hollywood europeo.

Dejamos la ciudad con rumbo al que posiblemente sea el escenario de cine más conocido de nuestro país. Con el foco puesto en el desierto de Tabernas, dentro del casco se suceden, como si de un tráiler se tratara, las imágenes de tantas y tantas películas rodadas en estos parajes únicos. Pero antes de llegar al destino merece la pena desviarse por la AL-3100 en dirección a Sierra Alhamilla y estar atentos a nuestra derecha. Pronto divisaremos una enorme rambla con una hilera de palmeras. Se trata de El Chorrillo, un paraje en el que antiguamente estaba el barrio judío de Pechina y que conserva las edificaciones de la abandonada estación de tren en la que se cargaba el mineral para trasladarlo al puerto de Almería. Hasta la llegada de “Exodus: Dioses y Reyes” El Chorrillo había sido el Afganistán talibán en la película danesa “Brødre”.

Para la producción de “Exodus: Dioses y Reyes”, de la que aquí se grabó más del 70%, se recrearon hasta cinco espacios diferentes al contar con grandes explanadas, accesos abiertos, caminos de palmeras, edificaciones ya levantadas y una orografía que encaja con cualquier espacio desértico. Más recientemente se convirtió en el poblado de Vaes Dothrak, territorio de los Dothraki en “Juego de Tronos”, realizándose algunas de las escenas más impresionantes de la serie.

Rambla El Cautivo

Volvemos sobre nuestras huellas hasta tomar la N-340a en dirección a Tabernas, pero antes de llegar, poco después de pasar la gasolinera, a nuestra derecha sale una pista de lo más interesante. Con cuidado por la abundante arena suelta al estar ya en pleno desierto nos adentramos en la rambla El Cautivo, una espectacular formación geológica perfectamente reconocible en escenas de películas como Indiana Jones y la última cruzada”, “Lawrence de Arabia”, La muerte tenía un precio”, “Cómo gane la guerra” y “El valle de Gwangi”, entre otras.

Retrocediendo sobre nuestras huellas en la arena hasta la carretera nacional, ponemos rumbo hacia Tabernas hasta encontrar un indicador a la izquierda que nos invita a visitar Ford Bravo. Estamos ya en el corazón del paraje natural del desierto de Tabernas, el único ecosistema de Europa con estas características donde se han rodado más de trescientas películas, alguna de ellas oscarizada. Tal es la importancia de estos parajes que la Academia de Cine Europeo otorgó al desierto de Tabernas la distinción de Tesoro de la Cultura Cinematográfica Europea.

Siguiendo por la polvorienta pista disfrutamos de un paisaje desértico espectacular bajo un cielo azul casi irreal. En apenas unos cientos de metros sale a nuestra derecha la rambla Benavides, por la que continuamos por el descomunal cañón hasta el plató natural que sobrecoge por su belleza. Nuevamente el paisaje es reconocible y a nuestra memoria vienen planos secuencia de filmes como “Indiana Jones y la última cruzada”, “Juego de tronos” o “Mar de plástico”, por citar algunos.

Rambla Benavides

Volvemos atrás hasta la pista principal y a lo lejos, en lo alto de la colina, un enorme letrero en el que se lee Texas Hollywood nos indica la dirección hacia uno de los poblados míticos del spaghetti western. Ford Bravo guarda los decorados de cines más importantes de toda Europa y donde más películas del género western se han rodado. Fueron construidos en los años sesenta cuando Sergio Leone descubrió Tabernas y comenzó a rodar aquí, conservando actualmente su estado original. Además de seguir desempeñando su papel de decorados cinematográficos, hoy, también ofrece espectáculos de western como producto turístico.

Pero no es el único poblado que conserva la esencia romántica de aquellos tiempos cinematográficos. No muy lejos del anterior está Western Leone construido por Sergio Leone para rodar “Hasta que llegó su hora”, pero tal vez la producción más famosa de las que se hicieron aquí fue “Por un puñado de dólares”.

Por sus áridos parajes del desierto de Tabernas han pasado algunos de los más prestigiosos actores y directores del mundo del cine, como son los casos de Steven Spielberg, Sergio Leone, Clint Eastwood, Sean Connery, Harrison Ford, Arnold Schwarzenegger Sophia Loren, Henry Fonda, Charles Bronson, Jason Robards, Claudia Cardinale, Alex de la Iglesia y Sancho Gracia, entre otros. Pero eso no es todo, en los últimos años estos parajes han vuelto a ser el escenario de rodajes de superproducciones, entre las que destacan: “Assassin’s Creed”, “Los hermanos Sisters” y “Terminator: Destino oscuro”, por ejemplo.

Ford Bravo construido en los años sesenta y donde más películas del spaguetti western se ha rodado

Escenarios frente al mar

Dejamos atrás el mágico paisaje del desierto para tomar como destino aquellos lugares costeros que sirvieron, con sus encantos, de excelentes escenarios de cine. De camino a la costa y tras dejar atrás el pueblo de Tabernas nos desviaremos a la derecha por la AL-3103 en dirección a Turrilas, en cuya iglesia se rodaron escenas de “La muerte tenía un precio”. A la salida del pueblo nos incorporamos a la AL-3105 hacia Lucainena de las Torres, localidad que experimento un increíble auge económico en el s. XIX gracias a la minería, tal y como queda palpable en el magnífico ejemplo de arqueología industrial que representan los antiguos hornos de fundición. Muy cerca se localiza la pedanía de Polopos, donde se filmaron escenas de “Yo soy la revolución” o “El cóndor”.

Proseguimos ruta hacia Níjar por la serpenteante AL-102 que pondrá a prueba nuestra pericia curveando. Para los amantes de la artesanía, una parada en esta bella localidad hará las delicias, pues hay muchas tiendas en las que disfrutar, sobre todo por las vistosas jarapas típicas que enseguida llaman la atención. Compras aparte, continuamos por la AL-3108 en dirección a San José. A mitad de camino, aproximadamente, sale una carretera a la izquierda en un cruce perfectamente señalizado. Nos incorporamos a la AL-3112 y enseguida llegamos al pueblo de Los Albaricoques. Por las calles de este pequeño núcleo urbano pasaron las cámaras de “Tepepa” o “Los cuatro salvajes”, pero sin duda su punto más significativo es la gran era, al final de una larga calle que conserva el sabor del lejano oeste, donde tuvo lugar el duelo final de “La muerte tenía un precio”. 

Los Albaricoques

En la parte baja del pueblo hay un cruce bien señalizado que indica la dirección a otro de esos lugares que nunca se olvidan. Por una pista de tierra de las que se hacen muy divertidas si llevamos ruedas mixtas o de campo llegamos al Cortijo del Fraile. A pesar del estado de semiabandono, el caserío conserva la enigmática belleza de las antiguas cortijadas y el misterio de lo que entre sus muros ocurrió. Aquí tuvo lugar la trágica historia de amor que inspiro a Federico García Lorca para escribir “Bodas de sangre”. Pero el lugar también se inmortalizó por ser el escenario de varias secuencias de los filmes “El bueno, el feo y el malo” y “La muerte tenía un precio”.

Continuamos por la pista de tierra que nos trajo hasta aquí entre, entre campos de labor y un paisaje semidesértico bajo la atenta mirada de varios volcanes extinguidos hasta llegar a la parte trasera de la gran fundición de Rodalquilar. El paraje resulta espectacular y es un bello ejemplo de arqueología industrial, aun no estando en muy buen estado de conservación. Así la planta Denver de la vieja fundición se transformó en un castillo y pueblo medieval en la película «El misterio de Wells» del director Paul McGuigan. Por los túneles y galerías circundantes se rodaron inolvidables escenas de “Indiana Jones y la última cruzada”, aunque el recorrido cinematográfico de este rincón almeriense se remonta hasta la época de Sergio Leone, por lo que la nómina de producciones y de artistas que por aquí pasaron es muy extenso.

Volvemos de nuevo a otra divertida carretera. En este caso la AL-4200 en dirección a San José, una de las calzadas más hermosas que podamos ver en este rincón costero, con el típico paisaje del Parque Natural del Cabo de Gata a nuestra derecha y las vistas espectaculares del Mediterráneo a nuestra izquierda. Todo ello siguiendo el curvilíneo trazado que hace las delicias de todo motero. Antes de llegar al pueblo de La Isleta del Moro se hace imprescindible una parada en el mirador de las Amatistas. La luz de la tarde le aporta una magia especial a este balcón que se asoma, casi a vista de pájaro, sobre el mar ofreciendo un espectáculo visual inolvidable.

La Isleta del Moro en el Parque Natural de la Sierra de Gata

Nuestro camino continúa hacia San José, típico pueblo de casas blancas y fondos marinos de belleza increíble, donde nos esperan dos escenarios naturales competidores en belleza y salpicados de genuinos molinos de viento. Por un lado, la playa de los Genoveses es una bellísima bahía de dunas de fina y dorada arena por las que caminó Peter O’Toole encarnando al mismísimo “Lawrence de Arabia”.

Muy cerca, siguiendo la única pista de tierra que nos trajo hasta aquí la playa de Monsul nos atrapa la mirada con la impresionante colada de lava petrificada desde hace miles de años formando un pórtico sobre el mar. Escenario de muchos videoclips, todos recordamos la famosa escena en la que Sean Connery, ayudado de un paraguas, espanta una manada de gaviotas y consigue derribar un caza nazi en la película “Indiana Jones y la última cruzada”.

Playa de Monsul, escenario de Indiana Jones y la última cruzada

Nuestro periplo por algunos de los más simbólicos escenarios de cine de la provincia de Almería va tocando a su fin y de camino a la capital no podemos resistirnos al encanto motero de la carretera que comunica la localidad de San José con la pedanía de Cabo de Gata. La ALP-822 es una vía espectacular de curvas y vistas increíbles, miradores y calas paradisiacas como la de las Sirenas hasta llegar al faro, situado en el extremo sur oriental de la península ibérica. Desde aquí la carretera desciende hasta hacerse una recta que transcurre entre la playa y las salinas a nuestra derecha en las que colonias de flamencos ponen una bella nota de color. Entre barcas de pescadores atracadas sobre la blanca arena y la evocadora iglesia de San Miguel, recorremos unos parajes en los que se inmortalizaron escenas de “Patton”, “Toro” o la tercera temporada de “La casa de papel”, por citar algunas.

Ponemos fin a esta cinematográfica ruta de nuevo en la ciudad de Almería, cerrando así un recorrido circular por la provincia. Evidentemente no son todos los escenarios de cine, pues hay otros interesantes parajes en los que se rodaron películas, pero esos los dejamos para otra entrega. 

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Fotografías: Cardinalia Comunicación