ASTANÁ Y LOS JUEGOS MUNDIALES NÓMADAS

Modernidad y tradición se funden en la capital de Kazajistán

Texto: Javier Gutiérrez Rodríguez
Fotografías: Cardinalia Comunicación | Turar Kazangapov | Valeriy Kaliyev | Izturgan Aldauyev | Olzhabay Arlan

Después de su independencia de la Unión Soviética en 1991, lo que en el primer tercio del siglo XIX era un asentamiento militar ruso se convirtió en una prospera ciudad, cuyo principal sello distintivo es su moderna y futurista arquitectura.

Astaná, capital de Kazajistán desde 1997, es hoy una ciudad cómoda y dinámica en la que se fusionan las tradiciones de la cultura kazaja con las infraestructuras modernas de una gran metrópoli. Situado a la orilla del río Ishim, es fruto de la imaginación del arquitecto japonés Kisho Kurokawa, quien diseñó una ciudad moderna con toques de tradición euroasiática, despertando la admiración de los amantes de la arquitectura y del urbanismo.

Con el inconfundible sello de algunos de los más reputados arquitectos del mundo, Astaná es una ciudad acogedora, fácil de recorrer y de disfrutar gracias a sus amplias avenidas, exponentes de una modernidad sostenible y tecnológicamente muy avanzada, en la que comparten espacio desde centros de negocios internacionales a edificios públicos, pasando por centros comerciales o mezquitas. Además, las buenas comunicaciones con el resto del mundo hacen de la capital un interesante destino de turismo urbano que se ve reforzado por su amplia y rica oferta cultural programada durante todo el año.

Amplias avenidas características de Astaná

Un paseo por Astaná

Las amplias avenidas a las que antes hacíamos referencia invitan a descubrirla con pausa, disfrutando de su arquitectura y descubriendo mil y un detalles. Experiencia urbana que se puede iniciar en la Torre Baiterek, en el corazón del bulevar Nurzho y símbolo de la capital, con una altura de noventa y siete metros que simbolizan el año de la proclamación de la nueva capital. Este monumento muestra que la historia del pueblo kazajo es como un árbol poderoso con una copa extendida y raíces largas y fuertes que se hunde en siete capas profundas de la tierra. Merece la pena subir hasta la esfera que corona la torre en la que la vista 360 grados es inolvidable e inigualable y donde se encuentra la primera huella de la palma de expresidente Nursultan Nazarbayev que, al acercar la mano hacia ella, suena la canción Menan Elim, una oda apasionada a la patria kazaja en la que se celebra su libertad y unidad.

Torre Baiterek, símbolo de la ciudad

El bulevar Nurzhol, eje central de la riqueza arquitectónica de Astaná, se extiende desde la residencia presidencial Ak Orda hasta el centro comercial y de ocio Khan Shtyr, diseñado por el arquitecto británico Norman Foster y que llama la atención por su carpa gigante, la más grande del mundo con una altura de 150 metros y uno de los mejores edificios ecológicos del mundo para la revista Forbes Style, albergando en su interior hasta una paya artificial con palmeras y arena natural. Esta zona peatonal, generosa en todo tipo de flores y fuentes cada una con su propio diseño y apariencia única, acoge importantes instituciones gubernamentales, así como la sede de Kaz Munay Gaz, compañía estatal de petróleo y gas, los ferrocarriles de Kazajistán, el Archivo Estatal o la Biblioteca Nacional.

Bulevar Nurzhol, ideal para una primera toma de contacto con la ciudad

En un extremo del bulevar Nurzhol, detrás del palacio presidencial y al otro lado del río Ishin se encuentran una serie de monumentos que bien merecen una visita. El primero de ellos es el Palacio de la Paz y la Reconciliación. Símbolo de la unidad de las diferentes religiones, etnias y culturas de Kazajistán y situado en el Parque Presidencial, el edificio con forma de pirámide es también obra de Norman Foster que lo concibió bajo el principio de la proporción áurea de Fibonacci.

Muy cerca y compartiendo espacio, el Monumento Ely al Pueblo Kazajo. Con una superficie total de 5,2 hectáreas, ocupa un lugar especial en la historia del pueblo kazajo además de contener una gran carga simbólica representada en sus noventa y un metros altura, que coinciden con el año de independencia del país, simbolizando la independencia, la unidad, la solidaridad y la eternidad del espíritu nacional. A su espalda, el Palacio de la Independencia fue construido para albergar actos oficiales y reuniones internacionales, además de acoger el Museo de la Ciudad de Astaná. A poca distancia se encuentra otro de los lugares de obligada visita en la capital, el Museo Nacional de la República de Kazajistán. Con un fondo de más de 175.000 piezas repartidas en 74.000 metros cuadrados, este magnífico espacio museístico permite conocer la historia del país en las diferentes salas con las que cuenta: Historia Antigua y Medieval, Historia del Oro, Etnografía del Kazajistán independiente, Nursultán y arte contemporáneo. Por último, la gran mezquita Hazrt Sultan, la segunda más grande de Asía Central después de la mezquita Turkmenbashi Ruhy de Turkmenistán, es un bello exponente del estilo islámico clásico con adornos tradicionales kazajos.

Monumento Ely al Pueblo Kazajo

Continuando con la arquitectura religiosa, hay otros dos templos que captan la atención de los visitantes, la mezquita Nur-Astana y la catedral ortodoxa de la Asunción. La mezquita Nur-Astana cuenta con cuatro minaretes de sesenta y dos metros de altura, la cúpula principal de cuarenta y tres metros de altura y en su interior pueden rezar al mismo tiempo un total de 7.000 fieles. En cuanto a la catedral de la Asunción, conserva en su interior diferentes objetos únicos como las reliquias de San Andrés Apóstol o las de los santos de las cuevas de Kiev, además de varios iconos como el de San Andrés Svirski -con las reliquias-, de Santa María de Egipto y de Nuestra Señora de Kazán, así como magníficas pinturas realizadas por artistas del pueblo ruso de Palekh.

Mezquita Nur-Astana

De vuelta al bulevar Nurzhol, en esta ocasión en el lado opuesto, donde está la sede de Kaz Munay Gaz y el Parque de los Enamorados, se encuentra el Teatro de Ópera y Ballet Ópera de Astana. Con un diseño elegante inspirado en los teatros italianos del siglo XIX se aleja de la propuesta vanguardista que nos ha acompañado hasta el momento. El más grande de Asía Central y el tercero del mundo, en su construcción predomina el mármol sabiamente trabajado y se diseñó pensando única y exclusivamente en la acústica, como queda reflejado en el suelo de parqué de maderas de haya y abedul, pino canadiense de crecimiento lento y paneles de cerezo junto con el latón, con lo que se consigue que hasta en el último rincón de la sala se disfrute de un sonido excepcional.

Museo de la Energía del Futuro Nur Alem

Finalizamos este apasionante viaje por Astaná en el Museo de la Energía del Futuro Nur Alem. El que es el edificio esférico más grande del mundo fue construido con motivo de la Expo Astaná 2017 y en sus ocho plantas es posible recibir magistrales y lúdicas clases sobre sostenibilidad, energías renovables, física, matemáticas y hasta caminar sobre la superficie lunar y sobre todo aquello que esté relacionado con el cuidado del medio ambiente, con la ciencia y con el conocimiento.

Juegos Mundiales Nómadas, el encuentro de la gran estepa

Bajo el lema “El encuentro de la gran estepa”, Astaná acogió entre los días 8 y 13 de septiembre la quinta edición de los Juegos Mundiales Nómadas, competiciones internacionales de deportes étnicos basados en los juegos populares de los pueblos nómadas de Asía Central. Además de los países donde viven los pueblos herederos de la civilización nómada, participaron también equipos llegados de todos los rincones del mundo, incluidos aquellos que no son nómadas.

Aproximadamente 2.500 participantes de más de ochenta y nueve países viajaron hasta la capital de Kazajistán para participar en los veintiún deportes presentes en los WNG, lo que convierte a los Juegos Mundiales Nómadas en uno de los mayores eventos deportivos del mundo. Seis días de competiciones en los que también se llevaron a cabo actividades culturales y científicas.

Audaryspah, lucha de jinetes

Los juegos contaron con seis instalaciones metropolitanas. El Estadio Arena de Astana fue el lugar elegido para la vistosa ceremonia de inauguración, donde desfilaron todas las delegaciones participantes y en la que el patrimonio cultural de Kazajistán, los hitos más importantes del desarrollo del Estado y la música y los bailes kazajos tuvieron un papel destacado. Otros recintos fueron el Hipódromo de Kazanat y el territorio de Etnoaul donde se desarrollaron carreras de caballos, tiro con arco tradicional, cetrería y otras competiciones como el buzhashi, en la que dos equipos a caballo se disputan lo que simula ser un carnero. El Palacio de la Lucha, conocido también con el nombre de Zh.Ushkempirov, y el Palacio de Hielo de Alau que acogieron pruebas como lucha, artes marciales y juegos populares y el complejo de Duman fue el marco de los juegos intelectuales tradicionales.

Entre una prueba y otra el lugar de reunión de locales y visitantes era Etnoaul. Allí se celebraron la mayor parte de las actividades culturales, otras se llevaron a cabo en plazas de la ciudad, jardines públicos, parques y en otros espacios públicos como teatros, salas de conciertos, cines, museos o salas de exposiciones.

Guerreras kazajas en Etnoaul, el universo de los nómadas

En el Universo de los Nómadas, como también era conocido este emplazamiento que ocupaba diez hectáreas, cada día comenzaba con un grandioso desfile de Shattyk kerueni (caravana de la alegría), antesala de lo que se viviría cada jornada disfrutando del rico patrimonio cultural y de las tradiciones del pueblo kazajo. Llegados de todas las regiones del país, los kazajos montaron sus yurtas (viviendas utilizadas por los nómadas) y estaban encantados de mostrarte el interior y su modo de vida. Ataviados con los trajes típicos, los hombres, de una estatura considerable y que sólo habíamos visto en las o películas de mongoles, y las mujeres, de extraordinaria belleza, hacían gala de una increíble paciencia y se mostraban siempre solícitos para hacerse una fotografía con todo aquel que se lo pidiese. Incluso con nosotros, los fotógrafos que los hacíamos posar varias veces y de diferentes maneras hasta conseguir la foto deseada. Y en muchas ocasiones nos veíamos invitados a esperar con suma amabilidad, pues la que cola de personas formada para llevarse un recuerdo en forma de instantánea era larga.

Más de cien actos culturales se llevaron a cabo en Etnoaul, desde conciertos hasta ferias de artesanía, pasando por exposiciones y concursos de aitys, el tradicional certamen de interpretación de poemas orales recitados o cantados al son de instrumentos musicales tradicionales como el dombra, que está incluido en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, o el festival de cocina tradicional en el que los visitantes podían participar en la elaboración de comidas y bebidas. Hasta el conocido fotoperiodista Jimmy Nelson instaló un estudio fotográfico en una yurta.

La cetrería es una de las pasiones de los pueblos nómadas

La gastronomía no podía faltar en Etnoaul para lo que se abrió Shygys bazary (bazar oriental), donde era posible degustar y disfrutar auténticas delicias y manjares kazajos de todas las regiones del país. También la posibilidad de adquirir algún recuerdo de este viaje se nos presentó en Sheberler Auyly (Aldea de Artesanos), donde más de doscientos artesanos de todo el país mostraban sus productos y compartían con los visitantes los secretos de su oficio. Además, se podía asistir a clases magistrales de joyería, tratamiento del cuero y escultura en cerámica. También los más pequeños tuvieron su espacio reservado en el parque infantil Balabar alany, donde podían divertirse con juegos y atracciones tradicionales, siempre con un marcado sentido pedagógico.

El objetivo de los Juegos Mundiales Nómadas y de todos los actos que se llevaron a cabo en Etnoaul era dar a conocer el patrimonio cultural, etnográfico y gastronómico del país, los valores nacionales y promocionar su marca nacional: la historia y la cultura del pueblo de Kazajistán. Pero el mejor recuerdo que me traje de este viaje fue la hospitalidad y cordialidad del pueblo kazajo y sus ganas de hacernos participes de sus tradiciones.

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Texto: Javier Gutiérrez Rodríguez
Fotografías: Cardinalia Comunicación | Turar Kazangapov | Valeriy Kaliyev | Izturgan Aldauyev | Olzhabay Arlan