Destino de sol y playa reconocido internacionalmente, Lloret de Mar es uno de los más importantes de costa mediterránea. Bautizado como “paraíso gentil” por el poeta catalán Josep Carner, cuenta además con un rico patrimonio cultural que la ha valido para ser reconocido este 2023 como Capital Catalana de la Cultura.
Ubicado en la Costa Brava dando vida a un espacio privilegiado por su alto valor paisajístico en el que el mar y la montaña le confieren extrema belleza, cuenta además con territorio es forestal que ocupa tres cuartas partes de su territorio con varios espacios naturales protegidos.
Lloret de Mar se ha consolidado como un destino de playa urbana, a la vez que se ha posicionado en otros segmentos de turismo como el deportivo y el de eventos, complementados con un conjunto de valores añadidos como son su cultura, su gastronomía, su patrimonio… Con cinco playas y numerosas calas, Lloret cuenta más de ciento veinte hoteles con treinta mil plazas utilizadas por más de ciento diez nacionalidades diferentes. Todo ello ha hecho que se haya convertido en el quinto mayor destino de sol y playa en España.
Cuando se llega a esta localidad, lo primero que piensa el visitante es en los magníficos baños que se va a dar en sus playas y en sus encantadoras calas. Y si el cuerpo quiere marcha, no sabrá donde escoger de tantas discotecas y clubs nocturnos. Aunque Lloret es mucho más que bullicio noctámbulo y tostarse al sol. La oferta cultural que ofrece está a la altura de cualquier ciudad española. Atractivos donde el patrimonio y la cultura se dan la mano con una generosa oferta que le ha valido ser elegida recientemente como la Capital de la Cultura Catalana, por lo que se ha convertido en uno de los destinos más atrayentes de la costa catalana.
Jardines de Santa Clotilde, joya del novecentismo en Cataluña
Para empezar a disfrutar de las joyas artísticas que atesora de Lloret, nada mejor que hacerlo en los Jardines de Santa Clotilde. De inspiración renacentista, están situados en un paraje de gran belleza sobre un acantilado con impresionantes vistas al mar. El jardín forma parte de la Ruta Europea de Jardines Históricos y está catalogado como Itinerario Cultural Europeo del Consejo de Europa.
El arquitecto y urbanista Nicolau Rubió i Tudurí fue elegido por el marqués de Roviralta para su diseño en 1919. Escalonados en terrazas y con una rica vegetación autóctona ordenada en armonía, constituyen una auténtica muestra del espíritu del movimiento novecentista en Cataluña. Su recorrido se encuentra distribuido en terrazas que se superponen, donde abundan setos de laurel, la planta que ha dado nombre a Lloret. Numerosos caminos que se cruzan, rampas, escaleras, fuentes, esculturas y estanques forman un equilibrio entre espacio, volumen y color que, junto al paisaje, lo convierten en un lugar realmente hermoso flanqueado por la alineación de los cipreses en forma de muros que canalizan la visión del visitante.
La guinda del recorrido son los miradores, situados sobre el acantilado, que permiten disfrutar de un ensoñador paisaje marítimo y de parte del litoral. No es de extrañar que algunas plataformas de streaming hayan estrenado recientemente La Casa del Dragón, la precuela de la exitosa serie Juego de Tronos, eligiendo estos preciosos jardines como uno de los escenarios para sus rodajes.
Ermita de Santa Cristina (Obreria de Santa Cristina), la ermita de las ermitas catalanas
Todo el litoral que bordea Lloret y aledaños, tanto hacia los Pirineos como hacia el sur, se puede hacer andando por el sendero GR 92, señalizado con letreros y trazos de pintura blanca y roja. El Camino de Ronda lleva a uno de los sitios más queridos por todos los lloretenc/lloretenses: la ermita de Santa Cristina. Su ubicación, en un alto entre las playas de Santa Cristina y Cala Treumal se ha preservado en un entorno natural lleno de árboles que afortunadamente no ha sucumbido a la especulación urbanística. Construida en 1764 como muestra de la devoción que este pueblo marinero siempre ha profesado a su patrona, todos los 24 de julio el pueblo sale en procesión marítima con multitud de embarcaciones, llevando la imagen y una reliquia de la santa desde Lloret hasta la playa de Santa Cristina. Este santuario contiene una interesante colección de exvotos, entre los que destacan los barcos del S.XVIII, además de cuadros, pergaminos y un antiguo retablo renacentista.
Santa Cristina siempre ha sido fuente de inspiración para muchos artistas que decidieron dedicarle sus obras. El gran escritor catalán Josep Pla, escribió: “Y está sobre todo la ermita de las ermitas catalanas, Santa Cristina, bajo el gran pino patriarcal y venerable…” o, ”…El lugar es luminoso, su construcción es de una modestia gozosa y de una estructura alegre, todo tiene un punto de amplitud, de naturaleza y un carácter suave”.
Muy cerca de ese pino del que hablaba Pla se encuentra otros de los hitos de los que puede presumir Lloret de Mar. Nos referimos al mirador donde el gran pintor valenciano Joaquín Sorolla, que precisamente este año se cumple el centenario de su nacimiento, creó el estudio para su obra: “Cataluña: El pescado”, de la colección “Visión de España”, de la Hispanic Society de Nueva York. Un pequeño monumento que escenifica el cuadro recuerda este hecho.
Volvemos con nuestros pasos hacia Lloret, siempre por el GR 92 y una vez pasada la playa de Fenals, nos encontramos con el Castell de Sant Joan con su torre medieval y su fortificación que bien merece una visita.
Poco después, aparece uno de los símbolos de la ciudad, la Dona Marinera, una bonita escultura de bronce, que simboliza a la mujer que vigila el horizonte esperando la llegada de los marineros que se fueron allende los mares. Desde aquí la vista de la gran playa de Lloret en el pleno centro de la población es fantástica.
La huella de los Indianos con aromas coloniales
Paralela a la playa y ya en el centro urbano, se encuentra el Paseo Mossén Jacint Verdaguer en honor a uno de los más grandes poetas en lengua catalana y muy conocido a nivel nacional durante los años 70 del siglo pasado por aparecer su efigie en un billete de quinientas pesetas.
Este paseo de aires coloniales fue promovido por los indianos que edificaron sus casas alrededor. Adornado con palmeras, es el lugar predilecto de los lloretenses para pasear. Este fantástico espacio queda alineado entre dos bonitos edificios: la Casa de la Vila, una bella construcción de estilo neoclásico y la Casa-Can Garriga, construida por uno de los indianos que se enriquecieron en Cuba y una de las pocas que permanecen en Lloret junto a la Casa Font, de tipo indiano-modernista y situadas en el casco antiguo. Actualmente la casa acoge el imperdible Museo del Mar que muestra la historia de Lloret a lo largo de los siglos, así como de los emprendedores lloretenses que navegaron hacia las Américas en busca de mejores condiciones de vida. El museo forma parte del MOLL, Museo Abierto de Lloret, un proyecto que se impulsó en 2003 con el objetivo de recuperar y hacer visitables diferentes elementos patrimoniales de Lloret de Mar.
Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquiri en La Floridita
Pocas gentes saben de una historia que está en boca de muchos, pero de la que no se conoce su origen. Un lloretense llamado Constante Ribalaigua i Vert emigró como otros muchos a Cuba a principios del siglo XX, donde empezó a trabajar como barman en el mítico bar La Floridita y del que acabaría siendo dueño. Lugar de encuentro de personalidades, entre ellos Hemingway, Ribalaigua, más conocido como Constante, creó un combinado llamado “Daiquiri”, que el Premio Nobel dio a conocer por todo el mundo, pronunciando la famosa frase: “Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquirí en El Floridita”.
Y hablando de Indianos como Constante, Lloret ofrece también una ruta de los indianos excepcional, que aboga por conocer lo que queda de estas construcciones en el casco histórico de la población.
Algunos de los indianos que se embarcaron rumbo a América durante los siglos XIX y XX volvieron a su tierra habiendo hecho fortuna, contribuyendo a la transformación urbanística de Lloret. Pero no solo se preocuparon de edificar grandes mansiones que, con el paso del tiempo se han convertido en seña de identidad de la población, financiando también distintas obras de beneficencia, como el hospital y escuelas, participando también en la reconstrucción modernista de la iglesia parroquial de Sant Romà. Esta iglesia, enclavada en pleno centro urbano, de estilo gótico catalán, fue muy dañada durante la guerra civil, pero conserva parcialmente en el interior de una capilla la parte pictórica del retablo del altar mayor. Pero lo que más llama la atención de este edificio, es el exterior, con sus coloridas cúpulas y mosaicos con vistosos elementos modernistas, convertidas en uno de los iconos de Lloret.
El cementerio modernista de los Indianos
La Ruta Indiana nos acerca a otro de los iconos de Lloret de Mar, el cementerio de los Indianos que muestra en sus extraordinarios panteones, realizados por arquitectos de la talla de Puig i Cadafalch, Vicenç Artigas, o Antoni Gallissá, el mejor modernismo de finales del siglo XIX. Interesante ruta que nos permitirá admirar también la Casa de Nicolau Font o Can Font anteriormente mencionada y construida en el año 1877 por el lloretense Félix Torras i Mataró, por encargo de Nicolás Font i Maig que alberga en la actualidad en un interesante museo. Casa-museo de carácter modernista, está considerada como el prototipo de las casas señoriales vinculadas a las fortunas lloretenses labradas en América.
También es digno de admirar, aunque está unos pocos kilómetros fuera de Lloret, el benedictino Monasterio de Sant Pere del Bosc, cuya restauración y adaptación a vivienda, y ahora a hotel y restaurante, fueron llevadas a cabo por Puig Cadafalch.
Un castillo de cuento
A través del bonito paseo marítimo de la playa de Lloret hacia el norte, es decir hacia Tossa de Mar y siguiendo el Camí de Ronda GR 92, en Sa Caleta, se llega al Castell de Lloret, edificio en forma de castillo medieval edificado en 1935 y que parece sacado de un cuento de hadas. Con su porte elegante colgado del acantilado, se ha convertido en un lugar emblemático, no solo de Lloret sino de toda la Costa Brava. De visita obligada, recientemente ha sido reformado y acondicionado para que todo el mundo pueda verlo tanto por el interior como el exterior. Los visitantes además podrán disfrutar en su interior de un espectáculo virtual llamada “No Time Left”, que, a través de una experiencia inmersiva sobre la crisis climática, descubre las actividades humanas que han contaminado el planeta y vive, en primera persona, los efectos de la emergencia climática. Por las tardes o noches, es el lugar adecuado para relajarse, tomar una copa y disfrutar de las espectaculares vistas al mar Mediterráneo.
Buena cocina y mejor descanso
Con una diversa y amplía oferta gastronómica que permite degustar cocina local y mediterránea o internacional que nos traslada a otras latitudes y culturas, la gastronomía loretense es mundialmente famosa y presume de ser sana, sostenible, buena y equilibrada. Desde el fuet, al pa amb tomàquet (pan con tomate), pasando por la botifarra dolça (dulce), las anchoas de la Escala, la escalivada (con verduras asadas como el pimiento y la berenjena), la esqueixada, las espardenyes o cogombres de mar, los erizos o la deliciosa crema catalana, sentarse a la mesa en Lloret de Mar es sin duda alguna uno de los mayores placeres que se pueden disfrutar. Y para rendir homenaje a los excelentes productos que llenan sus despensas, dos son las citas anuales que son una excusa más para visitar este hermoso rincón de la Costa Brava: las Jornadas Gastronómicas del Arroz en mayo y las Jornadas Gastronómicas del Pescado y Marisco en octubre.
Si variada es la oferta gastronómica no lo es menos los a la hora de decantarse por alguno de los establecimientos que con mimo nos proponen algunos de los platos más suculentos de su cocina.
Si buscas disfrutar con el mejor marisco y la paella más deliciosa, entonces debes visitar Gammarus (https://gammarus.es/), situado en la Cala Canyelles, en una playa encantadora y poco concurrida y muy cerca del Castell de Lloret.
Pero si te decantas por exquisitas tapas, tu sitio es La Terrasa del Bella en la Plaça de Espanya donde podrás degustar bravas con salsa especial, tartar de carne Angus, piruletas de langostinos, calamares a la andaluza…
Otra interesante opción es el muy recomendable Restaurante Atics (https://aticsrestaurant.com/es) y su delicioso bacalao gratinado con alioli de miel acompañado de unas fantásticas vistas de Lloret.
Pero si deseas saborear una deliciosa gastronomía elaborada con productos de proximidad te esperan en el restaurante del Hotel Sant Pere del Bosc (https://hotelsantperedelbosc.com/), un verdadero oasis de relajación en un paraje idílico y romántico donde podrás sumergirte en un mundo de sensaciones.
A la hora de diseñar nuestra próxima escapada a esta maravillosa tierra es importante elegir un alojamiento de calidad que nos garantice comodidad y buen servicio. Y en esto Lloret de Mar también es generoso. Hoteles familiares que cuentan con parques acuáticos, otros pensados para el descanso únicamente de adultos o especializados en dieta mediterránea dan forma a un extenso catálogo de alojamientos. Dos ejemplos que seguro no defraudarán son el Hotel L’Azure (https://lazure-hotel.com/el-hotel/) que cuenta con áreas familiares y actividades para pequeños y mayores, una gran piscina y un Splash Park y a menos de diez minutos de la playa. También es un hotel adults only con zonas exclusivas para adultos, con una oferta gastronómica variada y zona wellness que lo convierten en una opción inmejorable si buscas un hotel con Spa en Lloret.
Con vistas a la Playa de Santa Cristina, el Hotel Santa Marta (https://hotelsantamarta.es/) ofrece una gastronomía basada en producto de temporada y de proximidad, habitaciones luminosas y confortables que nos regalan las mejores vistas y los tratamientos más relajantes y terapéuticos en su Wellness & Spa.