En una tierra en la que todo se vive con intensidad, la semana de “Pasión” es transformadora a través del fervor y de las emociones que despierta una festividad que trasciende en el tiempo con su riqueza cultural y en el espacio por sus distintas peculiaridades, haciendo del conjunto una de las celebraciones más emblemáticas de España.
¡Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz, que todas las primaveras anda pidiendo
escaleras para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía, que echa flores al Jesús de la agonía, y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar!
Seguramente este poema del genial Antonio Machado, a quien este año homenajea el Centro Andaluz de las Letras programando una completa agenda de actos con motivo del 150 aniversario de su nacimiento, encierre ese sentimiento profundo del que emana la respetuosa alegría que impregna las calles andaluzas en estos días, pues, ante todo, este himno ya universal pone en valor la emoción de un pueblo ante un “Jesús hombre”.
La Semana Santa andaluza seduce a través de los sentidos respirando el aroma sutil que impregna las ciudades y pueblos en una mezcla de incienso y azahar, creando una atmósfera única que emociona, dejándose llevar con el canto sentido de una saeta o escuchando el silencio de una multitud respetuosa.
Las primeras luces de la primavera transforman las calles andaluzas en un escenario genuino para revivir un ritual que se sucede cada año con el mismo fervor y con los signos identitarios propios de cada lugar, poniendo en valor la riqueza multicultural de una región que se viste de nuevo el Domingo de Ramos, se estremece en el silencio del Viernes Santo y resucita al Domingo de Ressurrección cubriendo la distancia que va desde la muerte hasta la vida.
Imágenes de incalculable valor artístico se pasean por las calles entre las cálidas luces de los cirios, el colorido de las túnicas de los nazarenos, la música de las bandas de tambores y cornetas y la ensoñación que despierta el marco arquitectónico por el que discurren las comitivas.
Es una experiencia única sentir la emoción de la tradicional y multitudinaria “madrugá” de Sevilla; vivir la pasión con El Cautivo de Málaga; ir tras el paso del Cristo de los Gitanos en las colinas del Sacromonte de Granada; ser testigo de la solemnidad del Viernes Santo con el “Santo Entierro” en Huelva; presenciar la salida de “El Abuelo” en Jaén desde el Camarín de Jesús; sentir la pasión y entrega de los cofrades y hermandades de Cádiz; recorrer las calles de Córdoba entre sus silencios, el canto de una saeta o el sonar de las campanillas del capataz; o ser testigos de excepción de los encuentros de las hermandades de Almería.
Almería
Las Hermandades almerienses recorren durante los días Santos las calles de la ciudad mientras miles de hombres y mujeres participan de este rito procesional ataviados con el hábito nazareno como acólitos, costaleros, mantillas, promesas o como meros espectadores. En este caso, las imágenes y el sentimiento se encuentran mucho más cercanos al propio del levante español que al de Andalucía, lo que da más valor a la riqueza cultural del conjunto “pasional” andaluz.
El origen de la Semana Santa de Almería, hoy declarada de Interés Turístico Nacional, no se remonta a cofradías o hermandades de los siglos XIII y XIV, por estar en pleno dominio musulmán, siendo en el siglo XVI cuando surgen las primeras manifestaciones cristianas en esta tierra.
Los aspectos más destacables de la Semana Santa almeriense son los encuentros de las hermandades o el Domingo de Resurrección, con subastas o con gastronomía de la zona. Cobran especial protagonismo el aspecto musical que a veces se hace incluso más importante que el Cortejo, los Cantos Gregorianos, el Viernes Santo y la rivalidad entre las Hermandades.
Entre las cofradías, la más antigua de ellas es La Soledad, fundada en el siglo XVI y que realiza su procesión el Viernes Santo, siendo especialmente emocionante su paso por la calle José Ángel Valente, dónde está la casa que habitó el insigne poeta y por la puerta del convento de las Puras. Entre las cofradías creadas en el siglo XX destaca La Macarena, que sale el Lunes Santo y tiene su mejor instante en el paso por la Iglesia de San Ildefonso.
También son especialmente populares El Encuentro del Jueves Santo, en el que resalta el cruce de los tres pasos de la cofradía en la plaza Emilio Pérez; y el Cristo de la Escucha, en la tradicional madrugada con principio y fin en la Catedral. Es además recomendable ser madrugador y observar el aspecto de la plaza de la Catedral a la salida del Vía Crucis, dejándose impregnar por todas las emociones.
En la provincia, tienen especial relevancia la Semana Santa de los municipios de Cuevas de Almanzora y de Huercal-Overa, ambas catalogadas como Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía, lo que da una idea de su mérito y belleza.
Cádiz
La ciudad trimilenaria, también conocida como la “Tacita de Plata” se prepara cada año para conmemorar la Pasión y Muerte de Jesús en el entorno de una ciudad cercada amorosamente por el mar, que la abraza y venera desde el principio de los tiempos.
La Semana Santa gaditana, de Interés Turístico Nacional, se caracteriza por la pasión y entrega de sus cofrades y hermandades, unida a la devoción por parte de los espectadores. Ello, junto al engalanamiento de las calles, hacen de esta celebración una de las más atractivas del país.
La ciudad arropa a todas y cada una de sus Hermandades, Cofradías, Congregaciones y cientos de penitentes que cargan su cruz siguiendo al Nazareno o a la Dolorosa. La carrera oficial comprende la Plaza de Candelaria, calle Montañés, Plaza del Palillero, calle Novena y calle Ancha, aunque la calle Compañía es otro punto por el que también pasan todas las hermandades.
El encuentro de las imágenes con los devotos simboliza los momentos de rezo en silencio, de la saeta cantada desde un balcón, del ruido de las cadenas en los tobillos y de los tambores, trompetas y cornetas marcando el paso.
En esta explosión de fervor encontramos procesiones antiquísimas como la Veracruz, que data de 1566 y se celebra el Lunes Santo, destacando por su sobriedad y elegancia. La Palma es por su parte una de las más multitudinarias de Cádiz y también se celebra el Lunes, con salida y recogida en el barrio de La Viña y el paso por el Campo del Sur como uno de sus momentos más emocionantes.
Tampoco hay que perderse El Nazareno y el Cristo de la Buena Muerte. La primera tiene lugar el Jueves Santo en Santa María, con la bajada por la calle Jabonaría como momento culmen. La procesión del Cristo de la Buena Muerte se realiza el Viernes Santo, haciendo prácticamente todo su recorrido a oscuras, lo que le hace que toda ella se convierta en un momento mágico.
Dentro de la provincia de Cádiz están catalogadas como Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía las Semana Santa de los municipios de Alcalá del Valle, Arcos de la Frontera, Jerez de la Frontera, San Fernando, Sanlúcar de Barrameda, San Roque y Setenil de las Bodegas.
Las celebraciones que se desarrollan en los Pueblos Blancos de la Sierra de Cádiz son también un buen reflejo de las raíces y tradiciones conservadas en la comarca durante siglos.
Córdoba
La Semana Santa cordobesa, declarada de Interés Turístico Nacional, remonta su origen al siglo XVI con la creación de las cofradías, las cuales hacen estación de penitencia desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección entre el fragor de las bandas de cornetas y tambores, aromas de cera quemada fundidos con incienso, azahares, las llamadas con el tintineante sonar de la campanilla de capataz, el golpe seco y del grito de ‘¡Arriba con ella!’ que rompe los silencios del recogimiento respetuoso de los creyentes.
Tan sólo está predefinido el recorrido de las cofradías, pero los silencios, la música, la saeta y el caminar de los pasos parecen hechos a un ritmo no escrito ni ensayado que acompasa el largo recorrido procesional.
Dignas de elogio son las proezas de los costaleros que, de rodillas, agazapados o en pie, ajustan el paso a la puerta del templo. Y si bello es presenciarlo a la salida, inenarrable son las entradas después de largas horas de portar la pesada carga.
Con El Rescatado inicia la Semana Santa de Córdoba el Domingo de Ramos, empezando su recorrido en la plaza Cristo de la Concordia. Las Ánimas es otra de las más multitudinarias, especialmente en la plaza San Lorenzo.
También destaca Las Angustias, una de las hermandades más antiguas de la ciudad. Su recorrido empieza y finaliza en Capitulares, siendo el paso por el barrio de San Agustín una de las zonas más significativas de la procesión, ya que en dicho punto estuvo establecida la cofradía durante siglos.
Destacan también en la provincia de Córdoba la Semana Santa de los municipios de Aguilar de la Frontera, Bujalance, Cabra, Castro del Río, Hinojosa del Duque, Lucena, Montoro, Moriles, Pozoblanco, Priego de Córdoba y Puente Genil, todas ellas catalogadas como Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía.
Granada
La ciudad de la Alhambra y del embrujo despliega la magia de su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional entre palmas y olivos, poniéndose guapa el Domingo de Ramos para despertar con el primer redoble de tambor y recibir los días significativos de Pasión, Muerte y Resurrección que restan.
Especialmente espectacular, excepcional y emocionante es la noche del Miércoles Santo en la Granada que se pinta de tonos morados, rojos y dorados con los dos pasos que forman esta procesión, El Cristo del Consuelo y María Santísima del Sacromonte.
Además, en las colinas del Sacromonte, al paso del Cristo de los Gitanos, se prenden fogatas inmensas entre las “cuevas”, viviendas y moradas de los gitanos, donde se desarrollan las zambras llenas de duende. También es mágica la noche del Jueves Santo del Albaicín, donde, en casi un mismo espacio, es posible encontrar el sabor popular de las tres Vírgenes del Barrio: La Virgen de la Concha, la Estrella y la Aurora.
La procesión del Cristo del Silencio hace cómplice absoluto al espectador con su redoble de tambor, guardando un respetuoso y escalofriante silencio. Pasada la medianoche, el barrio del Albaicín se convierte en un relicario de imágenes entre las calles estrechas que le dan color y olor especial.
Ya en el Viernes Santo, miles de granadinos forman un manto que no deja espacio alguno mientras rezan y hacen las tres peticiones de rigor. En ese mismo anochecer, en el Convento de los Jerónimos tiene lugar un acto singular y estremecedor. ‘Las Chías’ son personajes que ocupaban cargos en la antigua inquisición y que aparecen ataviados con plumas, bordados, haciendo tocar fanfarrias y timbales mientras encabezan el desfile de la más antigua de las cofradías, la de la Soledad de San Jerónimo.
Este cortejo resulta espectacular con puntiagudos capirotes de intensos amarillos, escuadra y tropa de soldados romanos que golpean el suelo con sus lanzas. Aparecen también personajes vivientes que representan a las tres Marías, a la Virgen, a San José, a José Nicodemus y a José de Arimatea, quienes se ocuparon de trasladar a Jesús al sepulcro.
En la provincia de Granada, cobran especial relevancia la Semana Santa de los municipios de Almuñécar y Loja, ambas catalogadas como Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía.
Huelva
En Huelva se conmemora litúrgica y tradicionalmente la celebración de una Semana Santa de Interés Turístico Nacional de Andalucía con desfiles profesionales desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección, cuando las cofradías realizan sus estaciones de penitencia por las calles de la ciudad.
Se trata de siete días dedicados a una de las fiestas que los ciudadanos onubenses viven con especial tradición, jornadas mezcladas con el olor del incienso y el sabor de los dulces y postres artesanos, tipismo cofrade que nunca falta.
Merecen especial atención el júbilo del Domingo de Ramos, ‘La Borriquita’; el fervor mariano del Miércoles Santo con las Vírgenes de la Victoria y la Esperanza, por las que los onubenses sienten gran devoción y la solemnidad del Viernes Santo con el ‘Santo Entierro’. Entre los momentos de interés de la Semana Santa onubense destacan las Cofradías que salen en la madrugada del Viernes Santo, como son ‘El Perdón’, ‘Misericordia’ y ‘El Nazareno’. Esta última, de gran devoción popular, es una de las más antiguas de la ciudad, ya que nació a finales del siglo XVI.
En la provincia de Huelva goza de un especial interés la Semana Santa de la fronteriza localidad de Ayamonte, catalogada como Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía y cuyos orígenes se remontan al siglo XVI gracias a los Marqueses de Ayamonte, quienes la instauraron creando las dos primeras hermandades en el año 1550.
Jaén
La Semana Santa de Jaén, una de las más bellas de España, también goza de la declaración de Interés Turístico Nacional, caracterizándose por su historia, tradición, arte, liturgia y religiosidad popular. Las cofradías y hermandades jienenses constituyen hoy por hoy un rico y precioso legado, parte esencial del Patrimonio Cultural de la capital de la provincia, manteniendo su fidelidad a los tres pilares fundamentales que las definen: caridad, culto y formación.
Tiene, por un lado, la sobriedad de Castilla y, por otro, el esplendor de Andalucía. Sus grandiosas procesiones, llenas de solemnidad y de colorido, con densas y apretadas muchedumbres, convierten las calles en prolongación de los templos.
Resalta la notable majestuosidad y belleza de la calidad escultórica de la imaginería de la Semana Santa jienense. Entre los principales momentos de interés, destaca la madrugada del Viernes Santo, con la salida desde la Catedral de una de las procesiones más esperadas, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, a quien la voz popular llama cariñosamente “El Abuelo”. El Viernes Santo la ciudad del “Santo Reino” saluda al venerado Nazareno acompañado por más de siete mil penitentes y se estremece al contemplar el encuentro, en la calle Amargura, de Nuestro Padre Jesús con la Virgen de los Dolores, uno de los momentos más emotivos de esta manifestación religiosa que desde hace cuatro siglos recorre las calles de la capital.
En la provincia destacan las manifestaciones de Semana Santa en los municipios de Alcalá la Real, Baeza, Linares, Martos y Úbeda, todas catalogadas como Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía.
Málaga
La Semana Santa de Málaga, de Interés Turístico Internacional, se vive de una manera única en el mundo y el recorrido de las Cofradías goza de una variedad, sobriedad, respeto y perfecto desfile que merece la pena contemplar. Es especialmente admirable el clamor popular y fervor de los habitantes de los barrios de Málaga, quienes se entregan a sus Cristos y Vírgenes de una manera especial en el momento de las salidas y encierros procesionales.
La mayor parte de las Cofradías y Hermandades de Pasión cuentan con su propia Casa-Hermandad, verdaderos museos en los que se puede admirar de cerca y con detalle el lujo y belleza de sus tronos, mantos de Vírgenes, equipos y enseres de liturgia y procesión.
En Málaga, algunas mañanas tienen lugar tradicionales traslados, en los que las imágenes son llevadas del templo hasta los tronos, con un avance de lo que será la procesión de la tarde limitada al barrio.
Así, cuando aún no ha terminado de despuntar el alba del Lunes Santo, miles de malagueños se agrupan dentro y alrededor de la parroquia de San Pablo para participar en el traslado de las imágenes de la Cofradía de Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad, desde su capilla a sus tronos procesionales. No se trata en este caso de un traslado de imágenes cualquiera, sino ‘el traslado’ por antonomasia.
Espectacular es también la estampa del número de promesas que acompañan a Jesús Cautivo en la procesión del Lunes Santo como muestra de fe del barrio trinitario, que ha llegado a alcanzar las treinta mil personas.
En la noche del Lunes Santo hay otra imagen de Cristo que arrastra tras de sí el espíritu de una raza, cuando la Hermandad de Jesús de la Columna y María Santísima de la O, la cofradía de “Los Gitanos”, sale con su cortejo alegre y heterodoxo desde la calle Frailes.
Emotiva es la liberación de un preso sin delito de sangre por Nuestro Padre Jesús el Rico cada Miércoles Santo, privilegio concedido por Carlos III, cuando, atravesando una epidemia de cólera en Málaga y sin poder salir a la calle, los presos se escaparon de la cárcel y llevaron al Cristo, regresando todos a sus celdas al finalizar sin aprovechar la ocasión para fugarse.
También hay que destacar los acompañamientos militares en las procesiones de aquellas Cofradías con las que, por diferentes motivos, se encuentran vinculados. Este es el caso de Los Regulares con el Cautivo, La Legión con el Cristo de la Buena Muerte o Ánimas de Ciegos con los Paracaidistas, La Marina con la Soledad o la Caballería con la Zamarrilla.
Debe hacerse una especial referencia a la llegada de la Legión, cuyo barco desembarca en el puerto de Málaga el Jueves Santo, aunque una representación de legionarios hace guardia al Cristo de Mena desde el Miércoles Santo.
Tampoco hay que dejar de mencionar a la Cofradía de la Expiración, acompañada por la Guardia Civil, por su sobriedad; a la Virgen de la Esperanza por el clamor popular que despierta en los malagueños y al Santo Sepulcro por su seriedad y ejemplar desfile.
En la provincia de Málaga, cobran especial relevancia la Semana Santa de los municipios de Alhaurín de la Torre, Antequera, Archidona, Arriate, Campillos, Riogordo, Ronda y Vélez-Málaga, catalogadas como Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía.
Sevilla
La Semana Santa es la fiesta más íntimista de Sevilla, celebración declarada de Interés Turístico Internacional que alcanza una intensidad, tanto estética como espiritual, única en su estilo. Entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección salen a la calle cerca de sesenta cofradías que dan vida a la pasión y muerte de Cristo.
Considerada como auténtico arte y motor de un profundo sentimiento espiritual, la Semana Santa sevillana constituye un fenómeno complejo, auténticamente popular en el que participa el pueblo entero, sin distinción de clases, pero que es a la vez religioso y artístico, serio y jubiloso, sencillo y voluptuoso.
Por tanto, no es sólo una fiesta católica con más de cuatrocientos años de tradición, sino la síntesis de toda una cultura centrada en la esencia del ser humano.
Vivirla e integrarse es muy sencillo. Basta con dejarse seducir por sus propios sentidos, emocionarse con el silencio de una multitud que discurre por las calles y que siempre nos conducirá al discurrir de alguna cofradía, a una salida o a su recogida.
La luz tenue de los cirios permitirá ver acentuado el barroquismo de algunas imágenes, ya de por sí expresivas y convulsas como la del Cachorro, para muchos una obra cumbre en la representación de la agonía de Cristo.
Es quizás precisamente el Viernes Santo, junto al Sábado, el mejor momento para disfrutar de Sevilla. Tras la multitudinaria “madrugá”, son los días más relajados, pero aún llenos de momentos emotivos.
Resaltan en la Semana Santa sevillana la procesión de La Macarena y La Esperanza de Triana, que, en este caso, es la única cofradía que realiza doble estación de penitencia, ante la Catedral y en la parroquia de Santa María de Triana. También es digna de destacar La Borriquita, que tiene lugar el Domingo de Ramos con la mágica la salida, en la que los niños los protagonistas.
Es digno de mención el Besamanos del Gran Poder que comienza el Domingo de Ramos y que acaba el Miércoles Santo. Lo apropiado es visitarlo el mismo Domingo para así comprender de verdad lo que significa para Sevilla la devoción al Gran Poder, cerciorarse de lo profundo de todas estas creencias y de lo alejadas que están del tópico al uso.
Así mismo, es importante la Semana Santa de los municipios de Alcalá de Guadaíra, Alcalá del Río, Carmona, Morón de la Frontera, Coria del Río, Utrera, Écija, Marchena, Estepa, Osuna, Guadalcanal y las Cabezas de San Juan, declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía.
Ese "algo más" andaluz
Que la Semana Santa andaluza levanta pasiones es ya un sello identitario universal, pero no lo son menos las que despierta la región en su totalidad y éste es un momento ideal para disfrutar de Andalucía en todo su esplendor, pues a los encantos naturales, a la hospitalidad de sus gentes y a sus valores culturales se suma un clima sereno, ideales para vivir momentos inolvidables.
Sus más de ochocientos kilómetros de costa son un universo de contrastes que atesoran amplias playas de fina arena de las provincias de Cádiz o Huelva, hasta las calas escondidas entre acantilados de la costa de Granada, la Costa del Sol o las míticas y algunas cinematográficas de Almería.
En un plano más cultural, la riqueza patrimonial de Andalucía nos transporta a la más temprana antigüedad con importantes yacimientos arqueológicos, legado de las distintas culturas y civilizaciones que se asentaron en esta bella y rica tierra del sur de España, como así lo atestiguan, por ejemplo, las pinturas prehistóricas encuadradas en Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Desde entonces hasta nuestros días, prácticamente todas las civilizaciones de la cuenca mediterránea han dejado su impronta en esta tierra. Gracias a ello es imposible no abandonarnos a la ensoñación y a la admiración ante maravillas como las romanas Baelo Claudia o Itálica, sin olvidarnos de la Alhambra de Granada, de la Mezquita de Córdoba, de Medina Azahara o la Giralda de Sevilla, hitos universales un inmenso legado cultural heredado de una historia milenaria.
Es también un magnífico momento para disfrutar de ciudades como Úbeda y Baeza en Jaén, ambas Patrimonio de la Humanidad o de localidades como Arcos de la Frontera en Cádiz, Ronda en Málaga, Moguer en Huelva, Laujar de Andarax en Almería, de los Pueblos Blancos del Parque Natural Sierra de Grazalema, de Guadix en Granada y de su patrimonio troglodita y de tantos otros rincones mágicos repartidos por Andalucía.
El medio natural andaluz posee un magnetismo irresistible gracias a su biodiversidad con un arco que cubre desde las cumbres más altas de la Península Ibérica en Sierra Nevada hasta extensos humedales como las Marismas del Guadalquivir o el Parque Nacional de Doñana, uno de los ecosistemas más icónicos de Europa, pasando por espesos bosques mediterráneos como el Parque Natural Sierra de Cazorla, Segura y las Villas o desiertos como el de Tabernas y tramos de costa sin habitar con restos de actividad volcánica como el Parque Natural de Cabo de Gata, ambos en la provincia de Almería.
Otro de los atractivos de esta maravillosa región es su gastronomía. Así, a los platos marineros el pescaíto frito, la tortilla de camarón o los serranos del interior, junto a productos y platos típicos como el jamón o el gazpacho, se suman en Semana Santa aquellos propios de la cocina de cuaresma como el ‘el hornazo’ o huevo santo, típico de Jaén, los pestiños, las torrijas o el limón cascarúo de la provincia de Málaga, por citar algunos.
Andalucía es, sin duda, el mejor destino para los amantes del golf, tanto por cantidad como por calidad de infraestructuras, pero también es excepcional para el turismo deportivo, el de ocio y el de salud y belleza.
Venir a Andalucía es tenerlo todo al alcance de la mano.